Han pasado tres años y aun sigo quedándome sin habla cada vez que recuerdo el cuerpo de Niall sin vida en mi habitación. Recuerdo que era incapaz de entrar en mi habitación sin quedarme horrorizada. Creo que fue la imagen más terrible que he visto en mi vida. Niall me hizo pasarlo mal, lo reconozco. Me hizo separarme de Louis. Pero en ningún momento hubiera deseado que se suicidara.
Suspiré al recordarlo mientras Louis y yo vimos un disparo por la televisión.
- Pequeña, deja de torturarte... No fue culpa tuya. Además estámos mejor así... Vuelves a ser mía.
- Lo sé... pero podríamos haberle ayudado. Nadie merece morir así. Ni siquiera Niall.
- Lo sé. - Me besó la cabeza. - He hecho algo para que te olvides de esa noche. - Me entregó una cajita. - Ábrelo. - Rompí el papel rojo que la envolvía. Un juego de llaves yacía en su interior.
- ¿Y eso?
- ¿Quieres venirte a vivir conmigo?
Recuerdo ese día como si fuese ayer. Y esta noche hace tres año que acepté venir a vivir con él. También recuerdo que Liam terminó enamorándose de Eleanor y ahora están dándose una oportunidad. Y aunque es extraño, no hacen tan mala pareja.
- Pequeña, ¿qué haces? - Pregunta Louis
- ¿Recuerdas que la psicóloga me recomendó que escribiera lo que sentía y lo que me había pasado respecto a lo de Niall?
- Ajá.
- Pues acabo de ponerle fin a la historia.
- ¿Y cómo acaba?
- Bien, la princesa supera todos los obstáculos y es feliz con su principe.
- Que suerte tiene esa princesa.
- No lo sabes tú bien, principe.