sábado, 31 de agosto de 2013

Capítulo 22.

¿Avión privado? ¿Qué se traía Harry entre manos? Estuve prácticamente todo el viaje intentando que me dijera a dónde íbamos, pero no me contestó en ningún momento.

- Ponte cómoda, es un viaje largo. - Esa fue la única pista que me dio. Yo le di un cojinazo con la almohada que nos habían ofrecido y él rió.

Me crucé de brazos y me senté con las piernas subidas en el asiento. Era una especie de enfado estúpido, porque él solo me estaba preparándome una sorpresa, pero odiaba no tenerlo todo controlado. Odiaba las sorpresas porque generalmente nunca me las hacían, y siempre que me sorprendía era por algo malo.

Unas horas más tarde Harry empezó a zarandearme.

- Vamos enfadica, despierta. - Entreabrí los ojos y le vi sonreír. - Ya hemos llegado.

- ¿Me vas a decir ya dónde estamos? - Carraspeé.

- Todavía no. - Rodé los ojos y rió. - Es más, voy a tener que vendar esos bonitos ojos azules que siempre estropeas con el gesto que acabas de hacer.

- ¿Qué? No, la venda no...

- Trouble...

- Sabes que lo odio.

- Confía en mí por favor.

Suspiré y asentí. Él sonrió y sacó la venda de su bolsillo. Una vez vendada me guió hasta un coche y condució unos veinte minutos.

- ¿Has mandado que trajeran tu coche?

- No, he alquilado uno, ¿por qué?

- Huele como tu coche.

- ¿A qué huele mi coche?

- Ehmm... a coche... - Harry rió, esta conversación no tenía ningún sentido, pero odiaba estar callada, y más sin ver, así al menos podía oír su grandiosa voz.

- No te impacientes - dijo de pronto -, ya hemos llegado.

Aparcó el coche y le oí salir del coche y acercarse a mi puerta. La abrió y me cogió la mano.

- ¿Puedo oír el mar? - Le oí sonreír, por lo que me lo tomé como un sí.

Después de subir unas escaleras, nos detuvimos. Harry se puso detrás de mí y me abrazó por la espalda. Podía sentir su aliento en mi nuca y eso me producía escalofríos.

- Harry...

- Ahora te la quito, ansiosa. - Rompió el abrazo y antes de quitarme la venda comenzó a hablar: - Espero que recuerdes este sitio, que lo aprecies tanto como lo hago yo. Este lugar es muy especial para mí. He llegado a escaparme hasta aquí varias veces en este último año. Este es nuestro lugar especial. - Me quitó la venda y volví a ver el mar. Desde bastante altura.

- Estamos...  estamos...

- En nuestro faro, Trouble.

___________________________________________

"Ohhhhhhhhh, que bonito".

Hola hoplita, babes.

Vengo para deciros que ayer se me ocurrió la idea de crear un grupo de wa de TROUBLES. , vosotr@s sois Troubles, bc estáis leyendo esto y eso...

Bueno que si queréis entrar al grupo de wa, decírmelo por twitter (@_LatersBaby_) pero decírmelo, porque me veo forever alone T.T

Y eso, que os quiero.

Siempre vuestra, Ari.

viernes, 30 de agosto de 2013

Capítulo 21.

Harry me despertó temprano. Demasiado temprano. Quería matarle cuando miré el despertador. Sólo eran las 6:00 a.m., a estas horas no están puestas ni las calles...

- Vamos, levanta dormilona. - Me quitó las sábanas.

- ¿Hmmmm? - Me quejé. - Un ratito más. - Dije intentando volver a taparme.

- No, levanta ya. No me obligues a meterte en la ducha... - Me advirtió.

- No te atreverás. - Abrí un ojo y me miró alzando una ceja desafiante.

- No lo haré, porque no tenemos tiempo para que te duches y ya lo hiciste anoche. - Se puso a revolver el armario y dejó sobre la cama lo que él había decidido que me pusiera. - Levántate o nos tendremos que ir sin que desayunes. - Rodé los ojos y me senté a un lado de la cama.

- ¿Pero dónde vamos con tanta prisa?

- Ya lo verás, es una sorpresa.

- Ay... te odio Styles. - Murmuré.

- Impaciente. - Me besó y sonrió. - Vístete, iré a prepararte el desayuno.

- A sus órdenes, mi capitán. - Me llevé la mano a la frente y puse la espalda recta. Él solo rió antes de dejarme sola en la habitación.

Sabía que odio las sorpresas, pero podía oír a Harry diciendo algo como: «precisamente por eso pienso darte todas las que pueda».

Miré sonriente la ropa que había elegido, unos vaqueros, mis Vans negras y una camiseta de manga corta. ¿Ya está? A mitad de Marzo y a las seis de la mañana no iba a salir así.

Revolví entre sus cajones y encontré una sudadera descartada que me quedaba a la perfección. Bueno, quizás algo grande, pero era perfecta.
Intenté hacer algo con eso que tenía como pelo, pero era indomable. No vuelvo a meterme en la cama con el pelo húmedo. Así que decidí hacerme una coleta alta. Me veía tan rara con coleta... pero eso era mejor que nada.

- Trouble, ¿vienes o no? - Gritó Harry desde la cocina.

- Vooooooooy... - Volví a mirarme en el espejo y salí del dormitorio.

- Por fin - Murmuró Harry cuando llegué a la concina. - Pensaba que tendría que ir a busca.... Espera, ¿esa sudadera es mía?

- Era. - Sonreí y cogí una tostada. No me apetecía ponerle nada. Así que me la tomé directamente. - ¿No pretenderías que saliese en manga corta con el frío que hace?

Negó con la cabeza y rió mientras veía como me comía una porción de chocolate.

- ¿Qué? - Se acercó a mí y me lamió el labio inferior.

- Siempre te manchas de chocolate. - Sonreí tímida recordando la primera noche que pasé en la casa de los chicos, y en como me quitó un trozo de chocolate.

Me terminé la leche mientras él cogía las llaves del coche y me tendía la mano.

- Vamos, tenemos que estar en el avión en veinte minutos.

- ¿Avión? - No me contestó y me obligó a meterme en el coche.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Capítulo 20.

Pisar cada rincón, cada escondite, cada lugar de está increíble ciudad era justo lo que necesitaba. Los recuerdos invadían mi memoria conforme avanzábamos por Londres. Por lo lugares dónde una vez estuve con Harry. Abrazados, riéndonos, enamorados. Hace una vida de eso, pero realmente solo ha pasado un año. Y allí estoy de nuevo, de su mano, junto al resto de los chicos. Como si nada hubiera pasado, como si esto hubiera sido siempre así. 

A veces me gustaría que realmente nada hubiera pasado, nada que nos hiciera separarnos. Nada que me hiciera huir. 

Flash.

Esa era la realidad. Su realidad. Los chicos eran conocidos y amados por millones de personas. Otro flash. Entonces recordé la noche de los Grammy, yo estaba cumpliendo mi sueño, y acabé destrozándolo por completo, y lamentablemente no fue lo único que destrocé aquella noche. Desde ese día nada ha vuelto a ser como era. 

- A veces me gustaría tener algo de intimidad... - Murmuró Harry. Eso me hizo salir de mi trance. 

- No estaría mal... - Dijo Louis. 

- Eh... - Les interrumpí yo. - ¿Qué ha sido de esos cinco idiotas que solo estaba cumpliendo su sueño?

- Es todo increíble, Soff, no nos malinterpretes. Pero sabes a lo que no enfrentamos. Y también sabes qué significan esas fotos que acaban de sacarnos... - Dijo Liam. 

- Todo el mundo habló de tu muerte por Twitter. - Bajé la mirada. - Y antes, cuando dejaste de cantar, se montó un caos. La gente te quería. - Intervino Niall.

- Chicos basta... - No quería hablar de eso. - No sé cómo haré para que todo vuelva a la normalidad, pero es un riesgo que debo correr si quiero ser yo quien lleve las riendas de mi vida y no ellas. 

Para mi sorpresa no fuimos a Nando's, a pesar de que estaba segura que ella ya no trabajaba allí, creía que tenía que ver con Carol la elección de otro restaurante. Estos chicos seguían comiendo como animales, mientras que yo dejé más de la mitad de mi plato. Pero era encantador verles hacer bromas como siempre.

- ¿Estás bien? - Preguntó Harry en un murmuro mientras dos demás seguían hablando animadamente. - A penas has comido. 

- No tengo mucho hambre. - Hice una mueca. Harry solo asintió y me dio un beso en la cabeza. 

Amaba estos momentos, Me llenaban de vida. Todavía me pregunto cómo es posible que haya estado un año sin ellos. 

Pasamos toda la tarde paseando por la ciudad, fuimos a jugar a los bolos e incluso nos pararon un par de veces para que los chicos se hicieran un par de fotos. Eso es lo que yo llamo un día completo. 

Tendríais que haber visto las sonrisas de los chicos al tratar con las fans, era increíble cómo les brillaban los ojos solo por hablar con ellas y como las chicas trataban de reprimir las lágrimas al abrazar a sus ídolos. Era todo un espectáculos. 

Sé que a pesar de que digan que necesitan algo de espacio para ellos, no cambiarían esto por nada del mundo. Sus fans son su vida, y viceversa. Y en ese instante Harry era la mía. Yo me había convertido en su mayor fan, pero no como artista, sino como persona. Harry era realmente increíble en muchos aspectos, al igual que el resto de los chicos, y me sentía el ser más dichoso de la Tierra solo por conocerles. 

A pesar de todo, podía decir que era una persona con suerte. Ellos se habían convertido prácticamente en un pilar fundamental en mi vida y nunca sabría cómo agradecer tal cosa. 

Cuando llegamos a casa estaba cansadísima. Recorrer Londres entero en un día era demasiado para mí, pero había de reconocer que me lo pasé de maravilla. 

Harry entró directo al baño y me preparó una ducha caliente. Era justo lo que necesitaba en ese instante, no sé cómo había llegado a saberlo. 

- Relájate, yo voy a preparar la cama para que vayamos a dormir. - Dijo dándome la toalla. 

- ¿No vas a intentar... nada...? - Dije desconcertada. 

- Hoy no. - Rió. - Te necesito descansada para mañana. Te he preparado una sorpresa. - Me dio un beso y cerró la puerta detrás de él. 

Yo solo sonreí y me desnudé dispuesta a darme un baño caliente de lo más relajante. En ese instante no podía ser más feliz.

martes, 27 de agosto de 2013

Capítulo 19.

Entró por la puerta y dejé el teléfono sobre la mesilla y en silencio. Era la segunda vez en unas horas que me recordaban que estaba enferma, y eso era lo que menos necesitaba. No podía olvidarlo, ni aunque quisiera. Pero tampoco me gustaba recordarlo todo el tiempo. Quería volver a ser la persona normal que alguna vez fui.

Me puse de pie y dejé que me abrazara.

- ¿Estás bien?

- Estoy contigo. - Sonrió. Cosa que aproveché para hacer algo que había echado de menos. Besar su hermosa sonrisa. Esa que hacia que se formaran los hermoso hoyuelos que tenía. - ¿Qué hacemos hoy? ¿Vamos a comer? ¿De paseo? ¿Ambas?

- Qué ansiosa. - Harry rió y me abrazó más fuerte. - ¿Qué te pasa?

- Quiero recuperar el tiempo perdido.

- Hay muchas formas de recuperarlo... - Susurró pícaro en mi oído. Comenzó a morderme la oreja y me estremecí.

- Harry no... - Murmuré, pero realmente no quería que se detuviese.

- Sabes que siempre empiezas diciendo que no... - Me tumbó delicadamente sobre la cama y se puso sobre mí, intentando no aplastarme. - Llevó mucho tiempo soñando con volver a tenerte entre mis sábanas, y no pienso dejarte ir. - Gruñó contra mi cuello. Gemí. En ese preciso instante sonó el timbre. Sonido que Harry ignoró hasta que volvieron a insistir un par de veces más. - ¿Quién coño será ahora? - Reí.

- Anda ve a abrir.

- Volveré. - Me dio un beso más y se dirigió hacia la puerta.

Minutos después pude distinguir a la perfección las voces de los chicos y los gruñidos de desacuerdo de Harry, por lo que decidí dejarme caer por el salón a ver que estaba pasando.

- Buenos días. - Dije sonriente al verlos.

- Buenos días Soff. - Dijeron todos a unísono.

- Hemos venido a invitaros a cenar, pero creo que a tu novio no le hace mucha gracia. - Dijo Liam.

- No le hagáis caso. - Reí. - Justo le he dicho que quería ir a comer fuera. Estoy ansiosa por ver a pisar las calles de Londres. Oh, y podemos ir a Nando's a recordar viejos tiempos. Ojalá pueda volver a ver a Carol. - Se produjeron de repente un silencio incómodo y varias caras de circunstancias. Louis tosió. - ¿Pasa algo?

- No... terminé muy bien con ella... - Dijo Niall. - No hemos vuelto a saber nada de Carol.

- Oh... yo... Lo siento. - Niall sonrió con suficiencia y alguien cambió de tema.

Sinceramente no me enteré de lo que hablaban. Pensar en Carol me hizo darme cuenta de que posiblemente ella también me odiara al enterarse de que todo fue una farsa. Suspiré y sonreí también mientras Harry me cogía de la mano y salíamos a comer.

Mi madre me pidió que le dijera a los chicos la verdad, pero no podría. No ahora que me habían perdonado, ahora que me querían de nuevo en sus vidas.

No me imagino cómo se sentirían al saber que ahora que he "resucitado" voy a volver a morirme.

Pero ahora de verdad.

domingo, 25 de agosto de 2013

Capítulo 18

La luz me molestaba, pero eso no iba a hacer que me levantara. Estaba tan a gusto entre los brazos de Harry que no pensaba moverme en todo el día. Pero de pronto un maullido hizo que abrir los ojos, entonces pude ver sus increíbles ojos azules y su precioso pelaje blanco.

- ¡Dosia! - Me levanté y la cogí en brazos. Nadie sabía lo mucho que había echado de menos a esa adorable bola de pelo.

- ¡Hmmm! - Se quejó Harry.

- Lo siento, amor... - Susurré. Harry abrió un ojo y sonrió.

- No te pusiste tan contenta cuando me viste a mí... - Bromeó.

- Ella no me mira con odio... creo. - Reí. - Te echaba de menos. - le dije al felino acariciándole la cabecita.

- No lo pareció... - Volvemos al tema de siempre. Rodé lo ojos.

- ¿Quería que la suicidara conmigo? - Le miré irónica. - Sabía que contigo estaría en buenas manos.

- La dejaste...

- Con Carol, lo sé, pero sabía que irías a buscarla. Era nuestra gata...

- Llegué a odiarla... - Admitió. - No la quería porque me recordaba a ti, pero los chicos me hicieron ver que así al menos tendría algo tuyo.

Sonreí triste, solté la gata y besé los labios de Harry hasta que me estrechó de nuevo entre sus brazos.

- Ya pasó, Harry... Estoy aquí.

- Y no voy a dejar que te vayas.

- Eres mi vida, me das vida. Y no sabes hasta qué punto. - Le abracé más fuerte. Quería detener el tiempo en ese momento.

Harry era lo mejor que me había pasado nunca, a pesar de lo muchísimo que le he hecho sufrir. Y se lo agradecería eternamente.

Bajamos a desayunar, y me preparó uno de sus desayunos que tiene absolutamente de todos. No estaba acostumbrada a comer tanto.

- Al final te lo has comido, ¿eh? - Dijo Harry divertido.

- Lo has preparado tú, ¿cómo voy a negarme? - Me besó. Era increíble, estábamos como al principio de nuestra relación. Casi empezando de nuevo a pesar del rencor.

En ese momento sonó mi móvil. Era mi madre. Estaría preocupada.

- Tengo que cogerlo - Murmuré -, ahora vuelvo.

Subí a la habitación y al sentarme en la cama, contesté el teléfono.

- Sofía, ¿estás bien? ¿Has vuelto ha desmayarte? ¿Has comido?

- Mamá, mamá... Tranquila. Estoy bien. No he vuelto a desmayarme en meses - Mentí, no hacía mucho que lo había hecho. - Y sí, he comido.

- Creo que no deberías haber interrumpido el tratamiento. - Dijo firme. - Ni haberte ido a Londres.

- Mamá... ya lo hablamos... El tratamiento lo interrumpí hace mucho. Sabíamos que esto no tenía solución. Y estoy en Londres para disfrutar, el médico me dijo que hiciera vida normal.

- Pero..

- Mama voy a morir... Antes o después... Quiero disfrutar de lo que me queda al máximo. Con mis chicos.

- Ellos...

- Ellos me alargan la vida. Harry es mi ángel, lo supe cuando lo conocí y lo sé ahora.

- Tienes que decírselo. A todos.

- No puedo mamá, no ahora que les he recuperado.

En ese momento Harry entró al dormitorio y colgué el teléfono. Sabía que no me entendería, pero no quería arriesgarme.

jueves, 22 de agosto de 2013

Capítulo 17

Poco a poco los chicos fueron soltándome mientras Harry me abrazaba y los miraba mal.

- Es mía, fue mía y seguirá siendo mía. - Todos reímos. - No Malik, no te rías. - Yo me puse roja y le di un codazo.

- Idiota. - Murmuré. Y además rencoroso.

- Es posible. - Me apretó contra él. - Pero eres mía, entérate, Trouble.

- Tuya.

Sonreí. Había extrañado tanto esos suspiros y esa forma de llamarme que todo junto era demasiado. Quise evitar ser un problema, es cierto, pero siempre sería su Trouble. Me quisiera o no en su vida. Él tenía mi corazón durante todo lo que me quedaba de vida.

Estuvimos charlando con los chicos. No cambiarían nunca. Louis con sus tonterías y Niall riendo le las gracias. Era una estampa de lo más adorables.

- No cambiáis eh.

- Estos somos nosotros, nena. - Dijo Louis. - Éramos así hace un año y lo seremos dentro de un año.

- Ojalá pueda comprobarlo con vosotros. - Murmuré.

- Lo harás. - Dijo Harry dándome un beso en la mejilla.

- Sois taaaaan empalagosos. - Dijo Niall.

- Y os lo dice alguien que se pasa la tarde comiendo dulces. - Bromeó Zayn.

- Es normal que lo sea, la echaba de menos...

- Tienes razón. - Dijo Liam levantándose del sofá. - Así que creo que es hora de que nos vayamos chicos. Así están solos. - Me guiñó un ojo y me sonrojé.

- Veo que alguien ha captado la indirecta.

- Harry, no seas grosero. - Le fulmine con la mirada.

- Lo sieeeento... - Se disculpó. - Volved cuando queráis querido amigos míos, pero no queráis hasta mañana o pasado porque Trouble y yo vamos a...

- ¡Harry! - Le interrumpí y los demás rieron. - No cambiarás...

- Jamás. - Me besó.

Cuando se fueron los chicos me puse a recoger el resto de la cena. Harry me abrazó por la espalda y se puso a darme besitos en el cuello.

- ¿Qué haces? - Susurró con su voz ronca.

- Recoger... - Murmuré mientras seguía besándome y poniendo las manos en mi vientre.

- Pues recógete conmigo. - Mordió mi oreja.

- ¿Hmmm? - Me estremecí.

- Vamos a la cama. - Tiró de mi mano guiándome escaleras arriba, hasta su habitación.

- Pero Harry, la cocina... - Me besó interrumpiendo lo que estaba diciendo.

- Eso puede esperar hasta mañana... Yo no. - Dijo jadeante mientras se quitaba la camiseta. - Quiero que vuelvas a dejarme marcas en la espalda. - Reí y me sonrojé.

- Eso depende de ti...

- ¿Ah sí? - Asentí dando un paso atrás para acercarme a la campo. - Shhh, ¿dónde vas? - Tiró de mi mano y me pegó contra él. - Tú aquí. Pegada a mí. Y cuanta menos ropa lleves, mejor. - Susurró.

Volví a sentir el calor del cuerpo de Harry contra el mío. Sus manos, sus caricias, sus besos. Todo eso era aún más extraordinario de lo que recordaba.

Finalmente consiguió que le marcara la espalda, sabía exactamente qué hacer para provocarme.

- Te quiero. - Jadeó mientras aun intentábamos controlar nuestra respiración.

- Y yo a ti, con todo lo que queda de mi ser.

En besó suavemente y me abrazó contra él. Coloqué mi cabeza sobre su pecho. No cambiaría ese momento por nada.

En ese instante mi móvil comenzó a sonar y Harry me lo alcanzó.

- ¿Sexto mes? - Preguntó. - ¿De qué? - Trague saliva. Lo había olvidado por completo.

- Emm... Hoy hace seis meses que empecé con el teatro. - Me miró raro. - Fue importante para mi que lo puse en el móvil...

- ¿Seguro?

- Es solo eso, de verdad. - Le besé y dejé el móvil en la mesilla. - No te preocupes.

- Está bien... - Murmuró, pero claramente no me había creído.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Capítulo 16

*Narra Zayn.

¿Cómo se suponía que debía de sentirme tras enterarme que mi mejor amiga muerta no lo estaba? Que todo había sido una farsa. Que ella estaba bien, y no le importó el resto. Que ahora había vuelto como si nada.

Esa, desde luego, no era la Soff que yo conocí. Pero la pregunta era: ¿La que yo conocí es la verdadera Soff? ¿O lo es la egoísta que solo piensa en sí misma?

Me presenté en casa de Liam, donde, por alguna razón que desconozco, estaba Louis. Necesitaba hablar con alguien que no intentara convencerme de hablar con Soff, como habían Niall y Harry.

- Tío, ¿qué haces aquí? 

- Necesito hablar con alguien... ¿Interrumpo? 

- Solo estábamos jugando a la play. - Dijo Louis, apagando la consola. - ¿Qué te pasa?

- Soff ha vuelto. Y no puedo... no puedo, tíos. ¿Por qué lo hizo, joder? ¿Qué necesidad había de hacerle daño a la gente que la quería? - Liam me puso una mano en el hombro. 

- Todos estamos dolidos con esto. - Louis asintió. - ¿Se lo has preguntado a ella? - Me dijo. En ese instante sonó el teléfono de Lou. 

- ¿El qué?

- El porqué lo hizo.

- No... he sido capaz. - Admití. - Me he quedado en shock al verla y solo se lo he echado en cara antes de irme. 

- No tío, tienes que hablar con ella... Alguna explicación tendrá.

- ¿Explicación? - Sonreí irónico.

- Algo... - Se encogió de hombros. 

- Ahora tendrás tu oportunidad de hablar con ella. - Dijo Louis. - Nos vamos a casa de Harry.

*Narra Sofía.

Posiblemente poco más de media hora ahí estábamos los seis. Yo con la cabeza agachada, sin querer mirar a nadie. A punto de ponerme a llorar de nuevo. ¿Por qué era tan difícil reparar un error? ¿Por qué era tan inútil de cometer los más garrafales que podría cometer? 

- Bueno... - Empezó Harry. 

- Harry... - Le interrumpí. - Creo que esto tengo que hacerlo yo. - Pero a pesar de todo, no había levantado la mirada.- Ante todo quiero daros las gracias por venir y estar dispuestos a escucharme. Sé que pedir perdón no arregla nada, y no es eso lo que pretendo. Sé que hice las cosas mal. Que me equivoqué..., sé que debería haber pensando las consecuencias antes de hacer algo que perjudicara. Sé todo eso, y no sabéis cuánto he llegado a arrepentirme y cuántas veces he querido dar marcha atrás. Pero lamentablemente es algo que no puedo hacer. Sé que no merezco perdón alguno, que lo que hice fue muy fuerte, pero de verdad necesito que me perdonéis. Lo necesito. Zayn.. - Le miré. - Sé que me odias, y me duele la forma en la que ahora me miras, pero la entiendo, De verdad que lo entiendo... - Volví a mirar al suelo y suspiré. 

- Soff... - Me llamó Zayn. - Lo que hiciste... yo... Me dolió... Me dolió muchísimo, y una vez que me he acostumbrado a vivir sin ti... vuelves. 

- Lo sé, yo...

- Te queremos. - Me cortó. - Todos y cada uno de nosotros. - Les miré y asintieron. - Y te perdonamos. - Me levanté y fui a darle un abrazo, que correspondió y al que añadió su característico beso en la frente. - Te he echado de menos. 

- Y yo a ti.

Poco a poco todos se fueron uniendo al abrazo, y creo que, por primera vez en mucho tiempo, volvía a sentirme completa.

Los chicos me habían perdonado.

martes, 20 de agosto de 2013

Capítulo 15

*Narra Zayn.

Era ella. Ella estaba ahí, mirándome con sus increíbles ojos azules.

- Zayn... - Dijo y vino corriendo a abrazarme. Yo no pude corresponder dicho abrazo. Estaba en shock. Era incapaz de mover un solo músculo de mi cuerpo. Ella estaba ahí. Estaba viva. Ella era...

- Soff... - Murmuré. Ella rompió despacio nuestro abrazo. Se la veía arrepentida, pero yo... No podía creerlo.

- Lo sien...

- No.

- Pero...

- No lo digas.

- Zayn...

- Ni Zayn ni hostias. - Grité. Sé que esto le dolía. ¿Pero acaso no importaba cómo yo me sintiera? Ella era mi mejor amiga y... - Me has hecho creer durante un año que habías muerto. No intentes arreglarlo todo con un estúpido "lo siento". Las cosas no funcionan así.

Niall y Harry nos observaban en silencio. Soff estaba apunto de llorar. La conocía. Bueno... creí conocerla en algún momento. En ese instante llegué a dudarlo. Harry intentó ponerme una mano en el hombro pero yo me negué a su tacto y di marcha atrás.

Simplemente quería huir.

*Narra Soff.

No había nada más doloroso que el rencor en sus ojos castaños. El dolor. Él me odiaba. Y un "lo siento" no lo arreglaría, pero tampoco pretendía que lo hiciera.

- Zayn. - Bramó Harry. - ¡Zayn!

- Iré a buscarlo...

- No, Niall. - Dije. - Ahora quiere estar solo... Supongo que su reacción es normal.

- ¿Cómo sabes que es lo que quiere?

- Le conocí... - Me senté en una de las sillas de madera de la cocina. - Soy una imbécil. Él confió en mí..., él me consideraba su amiga. Y ahora me odia. Pero es normal. No será capaz de perdonar lo que hice, ni vosotros tampoco, lo sé. Ni siquiera yo soy capaz de hacerlo.

- Trouble, no digas tonterías... Él no te odia.

- No son tonterías, Harry, es la verdad.

- Se le pasará.

- No. No se le pasará. Nunca va a perdonarme. Me fui de su lado sin ni siquiera despedirme. Solo pensé en mí, y creía que también sería bueno para ti solo por excusarme al hacer algo que solo me "beneficiaba en mí". - Suspiré. - Me fui para evitarlo, pero está claro que jamás dejaré de ser un maldito problema.

- No eres un maldito problema. Eres mi maldito problema. Eres mi Trouble. Es cierto que hiciste las cosas mal. Es cierto que te equivocaste. Pero ha llegado el momento de reparar tus errores. Vamos a ir a buscar a Zayn y al resto de lo chicos. Tenemos que aclarar esto de una maldita vez.

lunes, 19 de agosto de 2013

Capítulo 14.

- Siempre huyes de los problemas, ¿no? - Asentí. Siempre acaba haciéndolo. - Entonces huye conmigo.

- Harry es... - ¿Increíble? ¿Maravilloso? Vamos Soff, dile que estás deseando volver con él a Londres. Que echas de menos todo que hacíais. Que quieres volver a ser su Trouble. - ... complicado. - Suspiré. Era imbécil.

- ¿Por qué? No te pareció complicado la última vez. Lo hiciste y punto.

- Lo sé, y mis padres dejaron de hablarme. Y me ha costado mucho que me perdonaran. Harry, he madurado, no mucho, pero lo suficiente para saber que mis actos tienen consecuencias.
- ¿Ah sí? ¿Cuándo? ¿Antes o después de suicidarte? - Sonreí irónica.

- ¿Cómo pretendes que me vaya contigo si me lo echas en cara a la mínima oportunidad que se te presenta?

- Yo...

- Olvídalo Harry. - Me levanté dispuesta a irme pero me cogió de la muñeca.

- Espera... - Volví a sentarme y cogí aire.

- Sé que he cometido errores. Errores graves. Y también que haría cualquier cosa por poder repararlos. Pero si estás a todas horas recondándomelos no puedo. Necesito avanzar. Cada vez que hablamos te pido perdón por lo que pasó. Y a parte de que eso no arregla nada, creo que llega a empeorarlo. Sé que nunca podrás olvidar lo que hice. Sé que estás dolido. Sé que te hice daño, que no pensé en todo lo que podía ocurrir después, que me monté una película en mi cabeza en la que nadie sufría. Sé que me equivoqué y, lo creas o no, estoy pagando mis errores uno a uno. Harry, te quiero, y sé que tú también porque sino no habrías venido hasta aquí, pero necesito que me perdones. Necesito que lo olvides para que volvamos a tener lo que un día tuvimos. Por favor... - Susurré.

- Trouble yo... lo intento. De verdad que lo intento, pero no consigo entender porqué lo hiciste. Y aunque intente perdonarte... Creo que fue muy egoísta por tu parte. - Ya está. Me había quedado claro. No podría perdonarme nunca. - Pero también es verdad que no puedo permitir que te vayas de mi lado otra vez. Que no podría permitirlo nunca más. Que tú eres mía. Mi Trouble. Y que lo serás siempre. Porque te quiero, porque nadie me ha hecho sentir lo que tú. De verdad te lo pido, vuelve conmigo a Londres. Empecemos de nuevo. Volvamos a vivir nuestra historia.

~~

Finalmente después de días y días convenciendo a mis padres, habíamos vuelto a Londres. El lugar donde empezó todo. Un lugar mágico que no esperaba volver a pisar en mucho tiempo.

- Así que... ¿ahora vives sólo? - Pregunté cuando me ayudó a entrar en su apartamento. Era bastante grande para una sola persona, pero bueno, supongo que es lo bueno de tener dinero.

- Me mudé poco después de que te... fueras. - Harry me invitó a entrar en la cocina y me llenó un vaso de agua. No lo había pedido pero la verdad era que estaba sedienta. - Necesitaba estar solo. Y los chicos hicieron lo mismo. Ahora cada uno tiene su apartamento propio. Aunque estamos realmente cerca los unos de los otros. Pero los chicos querían tenerme vigilado para que no "hiciera tonterías" así que cada semana venía uno a vigilarme. Por lo que técnicamente nunca he vivido solo.

- Yo... lo siento. - Bajé la mirada. Él me acarició la mejilla con el pulgar y la besó.

- Te quiero. - Yo solo Sonreí y él siguió hablando: - Supongo que ya me dejaran intimidad. Aunque ahora que estás tú, no quiero vivir solo. - Me abrazó por la cintura y me atrajo hacia él. - No puedo creer que estemos aquí. Juntos.

- Ni yo... - Murmuré. Me faltaban las palabras. Era todo tan extraño.

De pronto sonó el telefonillo. Harry abrió sin preguntar si quiera. Algún día se le meterá en casa cualquiera...

Pronto oí la voz de Niall y la de Zayn, algo ansioso.

- Hasta que no la vea no lo creeré.

En ese instante me di la vuelta. Allí estaba él. Más alto que hace un año, más guapo si es posible, más... dolido de lo que nunca le había visto.
Le había hecho daño, claro. No me lo perdonaría nunca.

- Zayn...

sábado, 17 de agosto de 2013

Capítulo 13.

Para mi sorpresa no era Harry el que había llamado, sino Oriol. Cuando llegué al portal quería darme la vuelta, pero él ya me había visto.

- ¿Qué haces aquí? - Pregunté enfadada.

- Hola, nena. - Se acercó a mí pero lo impedí. - ¿No me vas a dar un besito de buenos días?

- No.

- Yo creo que sí. - Me cogió de las muñecas y las puso a mi costado impidiendo así que le alejara de mí y me besó.

- ¿Por qué siempre que vengo a buscarte me encuentro con el baboso este metiéndote mano? - Preguntó Harry enfadado a su espalda.

- ¿Otra vez tú? - Preguntó Oriol divertido. - ¿Te supo a poco la última vez?

- Basta. - Cogí a Oriol del brazo y me puse entre ellos. - Ya basta. Déjame en paz de una maldita vez. Deja de llamarme. Deja de aparecer siempre en el momento mas inoportuno, joder.

- ¿Quién es este tío y por qué habla en inglés?

- No es asunto tuyo.

- Es con el que tuviste el desliz, ¿verdad?

- Harry es mucho más que un desliz. - Escupí. - El desliz fuiste tú. Ni siquiera sé que te veía de especial.

- Te volvía loca. - Me acercó a él. - Y sabes bien cómo.

- Me das asco. - Harry gruñía detrás de nosotros. Estoy segura de que no entendió ni una sola palabra pero entendía la situación.

- Eres mía, ¿lo entiendes? - Gritó. - Déjaselo claro al niño guapo este. Eres mía. - Repitió antes de marcharse.

Estaba temblando. Solo situaciones de extremo nerviosismo conseguían hacer que me pusiera a temblar. Quería llorar, quería gritar, quería golpear algo, pero para variar acabe de rodillas en el suelo a punto de desmayarme. Me costaba respirar, se me nubló la vista. No podía más.

- ¡Trouble! - Me ayudó a ponerme de pie. - ¿Estás bien? - Negué con la cabeza. - ¿Has desayunado?

- No.

- Vamos a desayunar ahora mismo.

- No tengo hambre.

- Trouble. - Me advirtió.

Simplemente asentí. No tenía ganas de discutir siendo que acabaríamos yendo igual.

Fuimos a una cafetería cercana, no solía ir mucha gente, por lo que no creí que fueran a reconocerle, así que podríamos estar tranquilos.

Harry pidió por mí y me obligó a comerme un cruasán y un café con leche.

- ¿Comes bien?

- ¿Qué?

- Tus mareos. ¿Estás bien? Estoy seguro de que has perdido peso.

- Los ensayos de teatro, y los nervios me cierran el estómago. Es solo eso.

- Tienes ansiedad. - Dijo sin más. - ¿Qué quería?

- ¿Oriol? - Asintió. - No va a dejarme en paz. Ayer cuando te colgué pensaba que estaba hablando con él. Yo... jamás te diría que me dejases en paz. - Bajé la mirada al poco café que me quedaba. - Ayer cuando fui al hotel quería explicártelo... No sé qué me pasó.

- No te preocupes por eso ahora...

- Ya no sé qué hacer Harry. - Suspiré. - No sé qué hacer para que me deje en paz.

- Yo sí. - Me hizo que le mirara. ,- Vente conmigo a Londres.

viernes, 16 de agosto de 2013

Capítulo 12

Yo entre sus brazos, sobre su pecho, Harry acariciando mi piel. ¿Hay algo mejor que eso? No lo creo.

¿Algo peor? Desde luego. El puto despertador.

Desperté sobresaltada. ¿Qué? ¿Lo había soñado? No. No podía ser verdad. 

Me quedé dormida intentado que me contestara mis llamadas. Y para colmo no es que no lo hiciera, sino que yo había soñado cosas que deseaba volver a hacer con él.

Mi móvil vibró. Era Harry.

"Ayer cuando llegaste al hotel te desmayaste y tuve que llevarte a casa. ¿Estás bien? Tenemos que hablar. Harry. x"

¿Me desmayé? Bueno, por lo menos hasta el hotel había llegado. Pero el resto...

Mis mejillas ardían al recordar lo que había soñado. Pero molaba más mi versión de los hechos que un puto desmayo.

Últimamente me pasaba a menudo. Recuerdo que la última vez que me pasó fue cuando me enteré de que Harry estaba en España.

A penas habían pasado cuatro días y era todo tan... raro.

Al menos creo que hemos dicho todo lo que sentíamos el uno por el otro. Me dio un escalofrío. Quizás no todo. Quizás cuando le dije que no quería volver a Londres con él, no era yo, sino la razón, la que estaba hablando. Pero ¿se supone que estaba todo como siempre? Lo dudaba mucho. Y más después de la noche anterior.

Le mandé un mensaje a Harry pidiendo que por favor pasara a buscarme en una hora, que era cierto que teníamos que hablar.

Me levanté de la cama, me recogí el pelo como pude y me metí en la ducha. Era lo mejor que podía hacer para despejarme.

Empecé a recordar poco a poco lo que había pasado la noche anterior.

Llegué al hotel, Harry me preguntó qué hacía allí y yo me bloqueé. Me hizo pasar y de camino al sofá me desmayé, por suerte él estaba detrás para ayudarme y no dejar que me cayera al suelo.

Supongo que el simple hecho de estar entre sus brazos cuando desmayé hizo que mi mente imaginara el resto.

- ¿Qué quieres para desayunar?

- Preguntó mi madre cuando me vio bajar por las escaleras.

- No voy a desayunar, he quedado.

- ¿Con quién?

- Con un amigo, mamá. No le conoces. - Sonreí interiormente. Hacía mucho que no decía eso. En ese momento sonó el timbre. - Tiene que ser él. - Le di un beso a mi madre y salí por la puerta.

jueves, 15 de agosto de 2013

Capítulo 11.

No sabía qué hacer. Harry seguía sin contestar a mi llamadas, aunque al menos no me había contestado con un "déjame en paz" como había hecho yo, a pesar de que no era intencionado, ya que ni siquiera era él con quien creía estar hablando.

Lo único que se me ocurrió hacer fue llamar a Niall y rezar porque no hubiera cambiado su número de teléfono.

- ¿Soff? - Preguntó adormilado. Normal, eran más de las tres de la mañana.

- Niall necesito que me digas en qué hotel estáis y la habitación de Harry.

- ¿Para?

- Por favor...- No tenía tiempo para preguntas en ese momento, solo necesitaba hablar con Harry. - Te lo explicaré más tarde.

- En el Eurostar y la 347. Pero no puedes venir así sin más, hay fans y seguridad en la puerta.

- No te preocupes por eso.

Me puse lo primero que cogí del armario, recogí mi pelo en una coleta alta y me puse una gorra que tapaba gran parte de mi cara. Niall tenía razón. Las fans eran un gran problema, (qué irónico, por primera vez no era yo la única) pero era tarde, así que no creí que se me viera demasiado. Además en el hotel no estaban solo ellos.

Sali a hurtadillas de mi habitación, no quería despertar a mis padres y que me prohibieran ir al hotel. Además ya era mayorcita, sabía lo que hacía. O no. Pero lo haría igualmente.

Cogí las llaves del coche de mamá y me dirigí al hotel.

Cuando llegué, tampoco había mucha gente, parecía que los chicos habían pasado desapercibidos. Y la mayoría de ellas estaban dormidas.

Entre directa a recepción y me quité la gorra.

- Buenas noches... - Murmuré rezando porque no me detuvieran y no me permitieran subir.

Una vez dentro del ascensor pude respirar de nuevo. Ya había pasado dos obstáculos. Las fans y la recepción. Ahora solo me faltaba el obstáculo que más temía.

Harry.

Llegué hasta la habitación que me había dicho Niall. La 347. Y suspiré profundamente antes de llamar.

Me encontré a un Harry en calzoncillos, con el pelo revuelto y los ojos entrecerrados. Eran aproximadamente las cuatro de la mañana.

- ¿Qué haces aquí? - Preguntó más ronco que de costumbre. El simple sonido de su voz ya provocó que un leve gemido gutural saliera de lo más profundo de mi garganta.

Me lancé a besarle como si no lo hubiera hecho nunca. Él al principio no correspondió el beso pero poco a poco me apretó contra él y cerró la puerta detrás de mí.

Avanzamos a trompicones tirando prácticamente todo el mobiliario que se cruzaba en nuestro camino.

Caímos sobre la cama. Creo que en ese momento, tanto él como yo olvidamos el motivo por el que había ido hasta allí. En ese momento solo estábamos él y yo. Nadie más. En ese momento todo lo demás se volvió borroso. Las fans, la fama, el pasado. Eso no eran más que pequeñas tonterías. Solo estábamos nosotros. Como al principio, como aquella noche en el faro.

Quizás sea verdad y los recuerdos no se puedan volver a vivir, pero se pueden superar. Y ese momento superaba con creces cualquier otro. Ese momento era suave y salvaje al mismo tiempo. Era frío y caliente. El cielo y el infierno. El sí y el no. Éramos simplemente él y yo. Como nunca antes.

Éramos uno.

Capítulo 10.

*Narra Harry.

Cuando llegamos al hotel, ya había alguna que otra fan en la puerta. Mucho habían tardado en enterarse de que estábamos aquí.

- ¿Qué hacéis en España? - Gritó Liam a través del teléfono.

Niall me miró sin saber bien qué decir. Qué se supone que debíamos hacer.

- Hemos venido de vacaciones.- Dije sin más.

- Ahora que tenemos tiempo de estar con nuestras familias, con nuestros amigos, ¿os vais a España?

- Liam, no lo entiendes...

- No, no lo entiendo. Y las fans se han vuelto locas.

- ¡Trouble está viva! - Grité. - Sigue viva.

- Harry, ¿otra vez? - Preguntó. - Creía que ya lo habíamos hablado. Sophie está muerta.

- Pero Sofía no. - Dijo Niall.

- Niall, ¿tú también?

- Liam te juro que es ella, hemos hablado y lo ha confirmado. No murió. Ni siquiera pretendendía suicidarse. Solo quería desaparecer.

- ¿Cómo?

- Ya sabes cómo es. Siempre cree que toma las mejores decisiones para los demás aunque no lo sean.

- ¿Pero y ahora qué va a pasar?

Miré a Niall y suspire. Esa era una muy buena pregunta.

- No lo sé Liam, te juro que no lo sé.

~~

Finalmente con Liam decidimos no decirle nada a Zayn, al menos de momento. Cuando consigamos que Trouble venga con nosotros a Londres. Pronto.

Como le había prometido, cuando se acercó la noche, antes de dormir le llamé como cada noche hacía en otra vida.

- Déjame ya en paz. - Gritó enfadada y colgó.

*Narra Sofía.

Me lavé los dientes, me puse el pijama y me metí en la cama. Estaba de un gran mal humor hasta que a mitad de tarde Oriol me llamó para amargarme. Me preguntó quién era el tipo al que había auxiliado cuando él le golpeó y directamente yo colgué.

A pesar de ello sus intentos de comunicarse conmigo permanecían intactos. Tanto que me cansé de colgar directamente.

- Déjame ya en paz. - Grité y colgué antes de darme cuenta de que no era Oriol el que estaba al otro lado del teléfono. Era Harry. - Mierda.

Intenté devolverle la llamada, pero siempre me colgaba. Maldito rencoroso.

Eso sí, lo que menos me favorecía en ese instante era que pensara que necesitaba quitármelo de encima.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Capítulo 9.

No podía ser tan fácil. No podía pretender que volviera a Londres así como si nada.
No podía, porque veinte minutos antes me odiaba por haberle mentido. Y con razón.

- Harry no voy a volver. - Repetí.

- ¿Por qué no?

- Porque mi vida está aquí. Porque me fui de allí, pero en teoría he muerto. ¿Cómo voy a volver?

- Rumores. - Dijo simplemente.

- ¿Y qué? - Miré hacia otro lado. - Ya nada será igual.

- Trouble... - Puso dos dedos a un lado de mi cara y la empujó para que le mirara. - Yo voy a dejarte ir. No de nuevo.

- No voy a ir a ningún lado, Harry. - Le cogí y apreté fuerte de las manos. Suspire. - El que se va eres tú. A Londres. Con tu banda. Con tus fans. Con tu vida.

- Pero... - Negué con la cabeza.

- No hay peros. Te lo dije una vez y te lo repito: esa es tu vida, no la mía. Es lo que siempre has querido. - Sonreí débilmente. - No sabes lo orgullosa que me sentía cada vez que oía algo de vosotros.

- Trou...

- Yo he encontrado mi vocación. - Le interrumpí. - El teatro es lo que hago, lo que me gusta. Además, aquí no hago daño a nadie.

- A mí. Ahora que se que estás viva no puedo soportar la idea de que no estés a mi lado.

- Harry... Te quiero, pero...

- No hay peros. - Se me adelantó.

- Sí, sí los hay. - Le solté. - No soy yo lo que quieres. Es el recuerdo de lo que algún día vivimos. Pero en ese recuerdo está el daño que nos hicimos mutuamente. Está el hecho de que me marché y os engañé a todos. Y sé que, digas lo que digas, eso es algo imperdonable.

- Eso no lo sabes. - Dijo serio. - No sabes que lo que quiero es volver a entrelazar mis dedos con los tuyos. Volver a ver tu sonrisa al despertar, volver a aquel faro. Volver a hacerte mía.

- Y eso son recuerdos... Fue único y no se va a volver a repetir, porque las cosas solo se viven una vez.

- ¿Por qué siempre tienes miedo?

- Porque me conozco, Harry. Porque sé que volveré a estropearlo de una forma u otra.

- O no. No dejes que el miedo te impida vivir.

- Harry... - De pronto oí unos ruidos en la cocina. - ¿Niall?

- Estoy aquí. - Gritó y fuimos. - Sentía que sobraba en la conversación y he venido a hacerme un sándwich. Espero que no te importe. - Reí, no cambiaría nunca.

- Por supuesto que no. Además - miré el gran reloj blanco que había en la pared de la cocina. ¡Mis padres vendrían en diez minutos! -, tenéis que iros ya, sino queréis que me maten.

- Entonces nos quedamos, ¿no? - Le preguntó Harry a Niall.

- Qué gracioso. - Les empujé a ambos hacia la puerta. - ¡Largo!

Cuando Niall abrió la puerta, Harry antes de salir se giró y me dio un beso.

- Luego te llamo. - Dijo y se fueron corriendo hasta desaparecer.

Me quedé allí en la puerta, con los dedos acariciándome los labios y preguntándome si lo que acababa de pasar era real o un simple sueño. Y lo más importante, si después de ese momento habíamos vuelto como quien dice.

Cuando fui consciente de que el vecino de enfrente estaba viendo cómo observaba embobada al horizonte Sonreí y cerré la puerta

martes, 13 de agosto de 2013

Capítulo 8.

Todo lo que me dijo me hacía daño.

Tenía razón, puede que ahora viéndolo desde fuera no tuviera sentido, pero cuando lo hice, fue porque sentía que tenía que hacerlo.

Fue porque era la única opción.

Finalmente acabé llorando. No tenía fuerzas para enfrentarme a eso sola, apesar de que tenía que hacerlo.

- Ya he pedido perdón. - Susurré.

- ¡Pero no es suficiente, joder! - Se levantó bruscamente del sofá. - ¿Crees que pidiendo perdón se arregla? Pues no.

- ¿Y qué quieres que haga? - Grité. - No puedo volver a nacer. ¿Quieres que muera de verdad?¿Quieres verme muerta? ¿Eh? Dilo.

- No...

- Has dicho me querías muerta.

- No. - Tragó saliba. - No. - Sentí como si intentara convencerse a sí mismo. - He dicho que te prefería muerta.

- Es lo mismo.

- No, no lo es. - Se me puso enfrente y me levantó. - No es lo mismo creerte muerta y de repente saber que no lo estás a verlo. Eso si que no podría soportarlo.
» No eres consciente de lo que he vivido. Un año. Un puto año con la culpa y el remordimiento. Un año sintiendo que mis manos estaban manchadas de sangre. Un año en el que todos los días tenía que fingir que estaba bien.
Alguien me mandó un sms, ¿lo sabías? Me dijeron que estabas viva. Que te buscara. Pero yo no le hice caso, ¿para qué? Nadie me creía. Trouble estaba muerta y Harry no quería creerlo. Eso es lo que todos pensaban. ¿Y ahora qué? ¿Por qué lo hiciste? ¡Respóndeme!

- ¡No lo sé! - Sollocé y negué con la cabeza. - Te juro que no lo sé. Quería irme y que no me buscaras. Quería irme y no arrepentirme, y aun así lo hice. Me arrepentí cada día de estropear lo más bonito que he tenido y tendré nunca. Me arrepentí de haberme ido de tu lado. E incluso he llegado a arrepentirme de amarte tanto como te amo.

- ¿Qué... has... dicho? - Tartamudeó.

- Que te amo, Harry. Que no he podido sacarte de mi cabeza ni un puto segundo. Que muchas veces soñaba con volver y decirte que no había muerto y siempre acaba muriendo. Que muero lentamente cada segundo que estoy alejada de ti. Que a pesar de todo eres lo único real que he tenido. Aunque no me creas.

- ¿Y cómo sé que eso es verdad? - Me senté y me quité las lágrimas de los ojos.

- No puedo demostrártelo...

- Si puedes. - Volvió a levantarme, me cogió de la nuca y me besó. Un beso bruto, medio forzado, pero un beso que ansiaba desde hacía tiempo. Un beso que me hacía sentir infinita. Un beso que me devolvió las ganas de vivir. - ¿Me quieres?

- Con cada parte de mi ser. - Volvió a besarme. Como había extrañado el calor de sus labios. Su sabor, aunque ahora fuera algo metálico ya que debido a su brusquedad , había vuelto a abrir su herida. - Tu labio...

- Mi labio da igual ahora mismo. - Y siguió besándome. Niall tosió. Apuesto que nos habíamos olvidado ambos de su presencia.

- Niall... - Fui hasta él y le abracé. - Te he echado de menos.

- Y yo a ti, pequeña.

- Trouble. - Me llamó Harry con una media sonrisa.

- Imbécil. - Sonreí, pero pronto mi sonrisa se desvaneció. - Esto no cambia nada...

- No, no cambia nada. - Me tendió la mano, la acepté y me acercó a él. - Voy a matar al tipo ese por ponerte una mano encima. - Reí.

- No, o acabarás tú peor.

- Zayn te echa de menos. - Dijo. - Estoy deseando ver su cara cuando vuelvas con nosotros.

- ¿Qué?

- Claro, cuando vuelvas con...

- No... yo... No puedo volver.

lunes, 12 de agosto de 2013

Capítulo 7.

Al final Niall me convenció para que fuera a hablar con ella y por lo menos darle la opción de explicarle. Aunque no estaba muy seguro. Aquello me tenía muy quemado. Ella no era la chica de la que yo estaba enamorado. 
Pero quería comprobar si quedaba algo de aquella chica que me robó el corazón. Algo más que simple apariencia física.

A lo que estábamos a unos metros de la academia de teatro pude ver cómo salía por la puerta con una gran sonrisa y un chico rubio se acercaba a ella y la besó. 
Yo frené en seco, me quedé paralizado. ¿Tenía novio? Me entraron ganas de meterme en medio de ellos y liarme a hostias con el gilipollas que se atrevió a ponerle las manos encima a mi chica.

Error.

Ella ya no era mi chica.

Pero aun así, en el fondo de todo esto, ella seguía siendo mía. 

Entonces ella le apartó bruscamente y le dio un guantazo. Miró hacia mí. Se la veía sorprendida. Dolida. Confusa. 

- Harry... - Pude leer en sus labios. Él chico la cogió fuerte del brazo y le volvió a besar. 

- ¡Eh! - Gritó Niall. - Suéltala. - Era algo de lo poco que sabía de español. Nos miró y se rió.

- ¿O sino qué? ¿Me vas a pegar? - El chico en cuestión era algo más alto que cualquiera de los dos.

- Oriol, cállate. - Gritó ella. 

- No te metas donde no te llaman. - Se acercó a nosotros. Y yo me puse en medio. 

- Niall, esto es cosa mía. - Le dije y le di un empujón al tipo. Él se defendió dándome un puñetazo en el labio. 

- ¿Tú eres gilipollas? - Gritó Soff. - Oriol, déjame en paz de una jodida vez. - Vino hacia a mí y me levantó la cara por la barbilla. - Estás sangrando. 

Me llevé el dedo al labio para comprobarlo, y efectivamente. Me lamí el labio para limpiarlo.

- Van a matarnos... - Dijo Niall. 

- Cuando volvamos a actuar se me habrá ido. - Dije. 

- Pero van a matarnos igual. 

- Venid a mi casa. - Dijo Soff. - Tengo que curar eso.

*Narra Sofía.

Cuando vi a Oriol golpeando a Harry quería matarle. ¿Quién se había creído que era el muy imbécil? Y Niall me había defendido sin tener ni idea de qué iba ese asunto. Les echaba de menos. Sobretodo a Zayn. Él ha sido el mejor amigo que nunca he tenido. 

Cuando llegamos a casa, los chicos esperaron en el salón mientras yo buscaba algo con lo que curar a Harry.

- ¿Y tus padres? - Preguntó Niall cuando echaba el agua oxigenada sobre el algodón. 

- Trabajando. - Harry soltó un pequeño gemido cuando puse el algodón sobre él. - Lo siento. - Aparté el algodón y soplé. Sus labios seguían siendo igual de deseables que siempre, a pesar de la herida. - Y siento que haya sido por mi culpa.

- Solo ha sido un corte. - Dijo tranquilo. - Las heridas que más me duelen no se ven. - Bajé la mirada. Sabía a lo que se refería. Volví a ponerle otro algodón limpio hasta que la hemorragia paró y me aparté. 

- Esto ya está. - Me levanté a tirar los algodones pero me cogió de la muñeca y me sentó a su lado. 

- Luego los tiras. - Me miró. - ¿Quién era ese tío?

- Mi ex. 

- ¿Has vuelto a...? - No pudo terminar la pregunta. Negué con la cabeza. 

- Lo dejé con él poco antes de ir a Londres. Él... Me engañó... Con mi mejor amiga. 

- ¿Y por qué te ha besado? 

- No suele hacerlo. - Me encogí de hombros. - No sé porqué lo ha hecho. Desde que.. bueno.. volví, no me deja en paz. 

- ¿Sabe qué clase de persona eres? - Estaba serio. Niall tosió y yo me atraganté. - Yo no lo sé. - Iba a morderme la lengua, pero estaba harta. 

- Soy una persona capaz de quitarme del medio para dejar de hacer daño a la gente que quiero. - Le miré. - Soy una persona que odia sentir que es un problema. Soy una persona que...

- Eras mi problema favorito. - Me interrumpió. - Ahora solo eres un quebradero de cabeza más. - Quería llorar. ¿Cómo podía estar tan entero?

- ¿Por qué habéis venido? - Mire a Niall.

- Nos pareció verte. Queríamos comprobarlo. 

- Te prefería muerta. - Soltó Harry.

- Harry, me haces daño. - Susurré. 

- ¿Y el daño que he sentido yo qué? ¿Eso no importa? - Me hizo mirarle. - ¿Te daba igual como me sintiera yo cuando me enterara? 

- Claro que no... 

- ¿Por qué lo hiciste? 

- Porque... - ¿Por qué lo hice? - era lo mejor. 

- Eres una cobarde. 

- Quería dejar de molestarle a todo el mundo con mi presencia. - Grité. - Me odiabas. Cuando Zayn...

- No me lo recuerdes. 

- No fui consciente de lo que hacía. Y él tampoco. 

- Lo sé, lo hablamos. - Apartó la mirada. - Él tampoco te importó, ¿no? Ni el resto de nosotros. No sabes cómo estábamos con la noticia. 

- Lo siento...

- Ojalá fuese suficiente. - Apretó los puños tanto que juré que iba a traspasarse las palmas. - Ojalá...

domingo, 11 de agosto de 2013

Capítulo 6

Fui tras él. No podía soportar la idea de que se marchara después de haberme mirado de aquella manera.
Tenía todo el derecho del mundo a enfadarse conmigo, por supuesto. Pero creo que no llegó a entender porqué lo hice. Y si soy sincera, yo tampoco.

- Harry espera. - Le cogí del brazo y le paré en mitad de la calle.

- ¿Cuánto tengo que esperar? ¿Otro año?

- Fuiste tú el que me dejó... - Susurré.

- Me hiciste creer que habías muerto.

- Y lo hice. - Admití. - Estaba muerta por dentro, Harry. La chica que tú conociste ya no existe.

- ¿De verdad llegué a conocerla? - Eso me dolió. Fue como si un puñal se clavara en mi espalda. - La chica que yo conocí en Londres era borde, cabezota, infantil. Pero era honesta, y siempre decía las cosas. Les plantó cara a las fans que le hacían la vida imposible. La Soff que yo conocí jamás habría fingido un suicidio. Y tienes razón, esa no eres tú.

- Harry yo...

- Ya no puedo creer nada de lo que digas.

Se soltó de mi agarre y se montó en un coche que había en la esquina.

Harry había vuelto a irse. No me había dado la opción de explicarle. Simplemente me había hecho daño.

Yo era honesta. Y ahora simplemente vivía en una mentira constante.

Había cambiado. No era la Sofía del principio, ni la Soff de Londres. Era algo completamente diferente. Algo en lo que nunca había querido convertirme.

*Narra Harry.

No era para nada como me esperaba.

Saber que estaba viva no era un alivio. Era mucho peor.

Me había mentido. Me había hecho sentir culpable. Me había dejado destrozado.

No era capaz de ver las cosas de otra manera.

Así solo había conseguido demostrarme que nunca me quiso. Sino, hubiera habío otra opción. Siempre hay más opciones.

- ¿Le has dejado explicarse? - Me preguntó Niall para romper el silencio.

- ¿Explicarme qué?

- Tuvo que tener algún motivo.

- Me he pegado un año, un año pensado que se había suicidado por mi culpa. - Apreté el puño. - Un año sin querer que una chica se acercara a mí para evitar que pasara otra vez. Un año teniendo pesadillas, imaginándome cómo sería el accidente. Y ahora resulta que aparte de seguir viva necesita explicármelo. ¿Para qué, para que vuelva a manejarme a su antojo? No hizo otra cosa desde que apareció. - No pude evitar romper a llorar. Yo la amé, mucho. Yo la amaba. Pero de qué servía aquello ahora.

- Harry, el rencor habla por ti. Yo también estoy enfadado con ella, y más si fuera tú. Pero por lo menos le dejaría que se explicase.
Llegamos al hotel. Salí en silencio del coche. Niall tenía razón pero ¿y qué?

A ella no le importó. ¿Por qué tendría que importarme a mí?

Capítulo 5

Cuando salí a escena, aun con las luces apagadas me costaba respirar. Mirara hacia donde mirara podía verle sentado en cualquier lugar del teatro. 

Pero me daba igual.

La Soff que él conoció no era yo. Y técnicamente con la peluca rubia de Sandy no tenía porqué reconocerme. 

Mi actuación fue mediocre, no podía evitar pensar que Harry iba a interrumpirla en cualquier momento, que me acusaría de fingir un suicidio. Estaba paranoica, obviamente no pasó nada de eso. Pero aun así mi actuación dejaba mucho que desear aquella noche.

- ¡Brillante, chicos! - Dijo Bianca emocionada cuando acabamos la función. - Has sido fantástico a pesar de tu desmayo, Sofía. 

- No. 

- No ha estado mal. - Dijo Olly apretándome los hombros desde atrás.

- Ya, como sea. - Dije indiferente. - Creo que voy a irme a casa. 

- Espera. - Dijo Bianca. - Hay un chico que quiere hablar contigo. Está en tu camerino. 

Me puse blanca. No podía ser él. No tenía que ser él. 

Bianca me acompañó y cuando vi a Harry girar hacia la puerta me quería morir. 

- Os dejo solos. - Sonrió y se fue. 

- Bianca no... - Pero ya había cerrado la puerta.

- Soff. - Me llamó.

- Creo que te confundes. - Dije sin más. Yo no era Soff. Ya no. 

Se acercó a mí y me apartó la peluca del lado derecho de mi cuello. Sabía lo que estaba buscando. Mi cicatriz. 

~ Flashback

Mamá me ha dicho que a pesar de lo que oiga no salga de mi cuarto, pero tengo miedo. Oigo ruidos, gritos y quiero salir. Me acerco lentamente a la puerta y puedo ver como dos señores malos tiran, rompen y se llevan nuestras cosas. 

- ¡No! - Grito cuando van a pegar a mamá. 

- ¿Y esta niña tan guapa quién es? - Noto su aliento agrio en la cara cuando coloca el cuchillo de lado bajo mi barbilla y la levanta. 

- No... le... hagas... daño. - Murmura mi padre haciendo muecas de dolor desde el suelo. 

Sonríe y me clava ligeramente el cuchillo en el lado derecho de mi cuello. Grito de dolor cuando noto humedad en este. El señor malo me ha hecho daño y mira con satisfacción a mi padre. 

- ¡Vámonos!

~ Fin del Flasback

- Trouble... 

Me alejo de él dando un paso atrás. Esa maldita cicatriz le demuestra que sigo siendo yo. No creía que recordara el momento en el que se lo conté, pero al parecer lo hacía a la perfección.

Podía notar como me miraba con dolor. Le había mentido.

- Harry... - Me hizo a un lado y salió del camerino. - Harry. - Grité en mitad del pasillo. Pero él ya se había ido. 

sábado, 10 de agosto de 2013

Capítulo 4.

Tras un mes de ensayo estábamos a punto de estrenar Grease.

Por suerte o por desgracia, era una representación única. Gracias a Dios, porque Olly lo había anunciado por todos sitios. Hasta había subido una foto en la que se me veía de fondo, todavía espero que haya pasado desapercibida. 

- Será una gran noche. - Murmuró Paula a pocos metros de mí, mirando tras el telón. De repente miró hacia a mí y me guiñó un ojo. 

¿Por qué algo me decía que eso no iba a gustarme?  

Faltaban diez minutos para que empezara. Me sudaban las manos, tenía ganas de vomitar. Nunca me pasaba esto antes de actuar. «Te estás sugestionando», me decía una y otra vez, pero aun así no podía evitar que me dieran malas vibraciones. 

Cuando Bianca vio a Olly, fue corriendo a agradecerle que tuviéramos tanta expectación, ya que claramente se debía a que él actuaba. 

- No es nada - Dijo Olly sonriente -, creo que tenemos a alguien de incógnito entre el público. 

En ese momento giré la cabeza como si fuese la niña del exorcista y al ver la cara de Olly pude asegurarme a quién se refería.

- ¿Está bien, Sofía? - Preguntó Bianca.

- Creo que... voy a... - Y me desmayé. 

~~

Cuando volví en mí solo pude comprobar que estaba con Olly esperando a que me despertara. 

- ¿Cómo has podido hacerme esto? - Le dije cuando desperté.

- Yo no he hecho nada. 

- ¿Él está aquí? - Asintió. 

- Yo no pensé que fueran a venir. - Parecía sincero. - Yo solo puse en Twitter lo de la actuación. 

- La foto. - Murmuré. - Yo salía en esa foto. - Sonrió. - Y lo sabías. 

- ¡Sofía! ¿Estáis mejor? - Asentí. - Tenéis que salir ya.

- No puedo... - Murmuré. 

- Por favor... - Me cogió de las manos. - Olly ve a prepararte. 

- Bianca... No puedo.

- Nunca te ha pasado esto. No puedes tenerle miedo a algo que te encanta hacer.

- No le tengo miedo. - Dije firme. 

- ¿Y entonces? Sal ahí y cómete el escenario como tú sabes.  

viernes, 9 de agosto de 2013

Capítulo 3.

Me dirigía hacia mi casa tras la charla con Olly, pensando en si de verdad había hecho mal borrándolo todo sin más cuando una gran sombra apareció detrás de mí. Era un chico alto, de pelo rubio ceniza y ojos claros. 

- Sofía. - Me llamó. Era Oriol. - Llevo tiempo intentando hablar contigo.

- Lo sé y no te contesto, será por algo. - Respondí. Sonrió irónico. Tenía los dientes ligeramente torcidos y las mejillas y la nariz cubierta de pecas. Eso era lo único que me gustaba de él, su apariencia de inocente que no se correspondía en nada a lo que de verdad era.

- Siempre tan graciosa.

- No pretendía serlo.

- Siempre lo has sido, cariño. - Rodé los ojos.

- Oriol, no he tenido un gran día, ¿vale? ¿Podemos hablar otro rato?

- Llevo desde que volviste intentando hablar contigo, pero siempre me ignoras. - Me cogió de la mano y me paró. - No me dejaste explicarte lo que pasó.

- No quería que me lo explicaras.

- No pasó lo que crees.

- Oriol - Bufé -, las explicaciones llegan tarde. Ya no me hacen falta, de verdad. Me hiciste mucho daño pero ya no. No te guardo rencor, simplemente no necesito que me mientas más. Ya lo hiciste suficiente.

- Pero yo te quiero. Déjame volver a intentarlo.

- Oriol... - Bufé. -

- Por favor... - No quería volver con él. Yo ya no sentía nada por él.

Oriol era mi ex. Todo pasó hace ahora poco más de un año. Antes de escaparme a Londres. Ese fue uno de los motivos por los que me fui.

Ya no tenía nada aquí. Mi novio y mi mejor amiga... Me habían traicionado.

Eso fue lo que sentí al ver a Harry prestarle más atención a Taylor que a mí.

Siempre habría alguien mejor que yo.

Desde que volví a Madrid Oriol sigue intentando que todo vuelva a ser lo de antes pero nunca lo será. Él me destrozó de una manera de la que no es consciente. Él jugó conmigo. Él me arrebató lo poco que tenía.

Aunque técnicamente algo parecido ocurrió con Soff. Se había quedado sola, no tenía nada. Solo podía desaparecer.

El problema era que Oriol era peor que la peste, y era incapaz de quitármelo de encima.

- Sabes que no me canso hasta conseguir lo que quiero.

- El problema es que nunca me has querido.

- Eso no lo sabes. No puedes decirlo.

- Sí, sí lo sé. - Grité. - Rebeca no decía lo mismo.

- Lo de Rebeca fue un desliz, te lo juro.

- Yo también tuve un desliz. En Londres. - En cuanto lo dije me arrepentí.

- ¿Con quién? - Suspiré y me solté.

- Adiós Oriol.

*Narra Harry.

Estaba en la cama tirado mirando el techo. No tenía absolutamente nada que hacer.

Teníamos unos días libres, y necesitaba salir de Londres, pero no sabía dónde ir.

- Tío. - Niall entró de pronto en mi habitación. - Tienes que ver esto.

- ¿Qué pasa? - Niall me enseñó una foto del Twitter de Olly.

- La semana que viene se estrena una obra en Madrid en la que él participa. ¿Qué pasa? ¿Quieres ir? - Dije confundido.

- No es eso. - Señaló la pantalla. - La chica del fondo. La de verde. Es Soff.

- ¿Qué?

- Que sí, joder. - Amplió la foto. - Mírala, es ella.

- No... - Murmuré. - No puede ser... Olly nos lo habría dicho.

- Es ella, estoy seguro. - Me miró. - Vamos a comprobarlo, no perdemos nada.

¿Nada? Yo ya me había acostumbrado a estar sin ella. A pensar que había muerto como todos decían. Y ahora...

Trouble podría seguir viva.

Capítulo 2.

El jueves llegó pronto. Aun así no dejé de pensar en cómo Paula me había esperado en la puerta y en el mal rollo que me había dado desde el principio. ¿Quién era y qué quería?

Sophie había muerto por el bien de Harry y por el mío propio. Y no quería pensar en mi pasado. Me hacía daño.

Cuando estábamos todos en el escenario, preparados para la llegada de Bianca, Paula me guiñó un ojo. Estaba empezando a cogerle asco. ¿Quién se creía que era?

De pronto Bianca entró en el salón con esa alegría que le caracterizaba.

- Bien, chicos, como os conté el martes pasado, vamos a tener un invitado especial para hacer de Danny Zuko. - Sonrió. - Y él está aquí. ¡Come here, Olly! - Gritó en un perfecto inglés.

Y sí, en efecto, Olly Murs acababa de entrar en el salón. Quería morir. Recé porque no se acordara de mí, pero en cuanto me vio se sorprendió.

- Olly, quiero presentarte a mi mejor alumna. - Comentó Bianca. - Sofía ven.

- Tú... - Comentó a decir Olly. Ni digas nada, pensé, no me conoces. Creo que decidió que era algo de lo que más tarde ni me libraría de hablar, pero más tarde. - Hey, ¿cómo estás?

- Bien. - Sonreí. - Soy gran fan tuya.

- Sí... Nunca lo hubiera imaginado.- Ironizó. ¡Muy gracioso!

- Me sorprende cada vez más. - Intervino Bianca. - No sabía que hablaras tan bien en inglés, Sophie. - Tradujo mi nombre en muy mal momento.

- Mi nombre es Sofía. - Olly sonrió.

- ¿Por qué no me demuestras tu talento?

- ¿Cómo?

- Canta Troublemaker. ¿La conoces?

- Sí, pero... ¿Por qué no canto una del musical?

- Preguntémosles a ellos. - Dijo divertido. - ¿Queréis que cante Troublemaker?

- ¡Qué cante, qué cante! - Gritó Paula. Me la pagaría.

- Canta, Trouble. - Susurró.

Mientras yo cantaba esa fantástica canción elegida por Olly, (qué majo) él iba haciendo los coros y gritando Trouble cada vez que tenía oportunidad. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan incómoda. Tanto tiempo que aun era Sophie, seguro.

- Sí que tienes talento. - Sonrió Olly. Como si nunca me hubiera oído cantar...

- Es posible -Dije fría-, pero no me gusta cantar.

- No lo parecía. - Me guiñó un ojo. - Te adaptabas muy bien al escenario. - Sabía que no se refería a esta última actuación.

- Gracias... - Me di la vuelta y empecé a recoger mis cosas.

La clase había terminado. Yo me iría a mi casa y no volvería a ver a Olly hasta el martes siguiente.

Sí, eso no iba a pasar.

- Sophie - Olly estaba detrás de mí y todos mis compañeros se giraron a vernos-, tenemos que hablar. De... la obra. - Dijo cuando se dio cuenta de la espectación.

- Ahora no. - Dije. - Y mi nombre es Sofía.

- Tenemos que hablar en serio...- Bufé y rodé los ojos. - Te invito a un batido, vamos.

¿Qué clase de persona quería rechazar que alguien como Olly Murs le invitara a un batido, siendo que encima era su bebida favorita?
Yo. Porque sabía lo que eso significaría. Hablar de Soff, de Trouble. Lo que incluía hablar de Harry.

- ¿Por qué? - Dijo cuando nos dejaron los batidos en la mesa.

- ¿Por qué, qué? - Le di un largo sorbo al mío.

- ¿Qué ha pasado con Soff?

- Ha muerto. - Dije sin más. - Yo la maté. Su coche explotó.

- Provocaste un asesinato... - Había un deje interrogativo en sus palabras.

- Técnicamente sería un suicidio.

- Pero sigue viva. Dentro de ti. Estoy seguro.

- Un suicidio fallido. - Me encogí de hombros.

- No has negado que sigue viva dentro de ti.

- ¿Qué buscas con esto?

- ¿Sabes cómo está Harry? - Ya nombró al innombrable, pensé.

- Mejor sin mí.

- Estará mejor cuando se lo cuente.

- No vas a contarle nada, Olly. - Le miré. - Hablo en serio.

- No puedes pedirme eso. - Me retó con la mirada.

- Trouble ya no existe, joder. - Levanté la voz más de la cuenta y todo el local se me quedó mirando. - Además - Bajé la voz -, estoy segura de que él ya no se acuerda de mí.

- Él sabe que estabas viva. - Dijo sin más.

- ¿Qué?

- Él lo sabía y nadie quería creerle. - Suspiró. - ¿Sabes qué? Está bien. Si quieres vivir en una mentira, adelante. Pero tarde o temprano Harry terminará encontrándote y será peor.

Dejó el dinero de los batidos sobre la mesa y se marchó.

Puede que fuera así. Puede que que estuviera viviendo en una mentira por no enfrentarme a la realidad.

Pero siempre resultaba más fácil huir.

jueves, 8 de agosto de 2013

Capítulo 1.

Hace tres meses que empecé los cursos de teatro. Hace tres meses que volví a sentirme cómoda con público.

Hacía tiempo, cada vez que alguien me miraba, creía que sabía que ocultaba algo. Más o menos grave, pero era cierto. La muerte de Sophie no pasó desapercibida. Tampoco esperaba que lo hiciera. Es más, quería que todo el mundo lo supiera. Trouble tenía que dejar de ser el problema.

Pero esa ya no era mi vida. Sophie había muerto.
Ahora era Sofía, una aficionada y joven actriz de teatro. La cosa consistía en empezar desde abajo. Adoraba actuar, pero no quería que nadie me conociera, no todavía. Todo era demasiado reciente y sería exponerme demasiado.

Estaba entrando a la academia cuando una chica se me quedó mirando demasiado.
Se acercó a mí sonriendo y me preguntó por Bianca, mi profesora.
Pero antes de irse volvió a mirarme detenidamente. ¿Qué me miraba tanto?

- Chicas, ella es Paula - Anunció Bianca -. Será vuestra nueva compañera. - La tal Paula seguía mirándome. Me estaba poniendo nerviosa. - ¡Hoy tengo una buena noticia! La actuación de la semana pasada fue increíble. Felicidades Sofía. - Me limité a sonreír. Había hecho de protagonista en la última obra que habíamos representado, y lo cierto era que me había encantado. - La siguiente obra que vamos a tener el honor de representar es...

Ella siempre se hacía de rogar y eso a los alumnos no nos gustaba nada.

- ¡Grease! - Dijo al fin.

- ¿Qué? - Grité. - ¿Un musical?

- Sí, será genial. - Gritó ella emocionada.

- No cuentes conmigo. - Dije. Hacía mucho que no cantaba, no iba a hacerlo ahora.

- Vamos Soff - dijo intentando convencerme -, eres mi mejor alumna. - Entonces Paula me miró sorprendida.

- Mi nombre es Sofía. Y no sé cantar. - Mentí.

- No lo creo. - Dijo Paula de repente. - Tu voz es muy suave, de seguro que sabes cantar.

- Gracias, Paula. - Ironicé. - Pero no canto y punto.

- Cambiaras de opinión cuando sepáis quién va a hacer de Danny Zuko. - Dijo Bianca misteriosa.

- ¿Quién, quién? - Preguntó alguien.

- Os lo diré el jueves, primero tenemos que elegir a Sandy. - Me miró. - Sofía por favor, sé que tú serías la indicada. Por favor... - Rodé los ojos.

- Está bieeeeen...

- Perfecto, ¿por qué no cantas algo de la película?

» He got friendly, holdin' my hand - well she got friendly, down in thesand he was sweet, just turned eightteen - well she was good, you know what imean summer heat, boy and girl meet, but uh-oh those summer nights Tell me more, tell me more, how much dough did he spend? get me a friend?tell me more, tell me more, could she 

Las chicas se dedicaron a hacerme los coros. Todo el mundo daba por hecho que iba a hacer el papel, y a nadie le molestaba, o eso creía. Pero a mí sí, en parte. Todo el mundo tenía el mismo derecho de hacerlo, no tenía porqué hacerlo yo. Ni siquiera sabía si quería ser yo.

- Sofía es nuestra Sandy. - Dijo Bianca emocionada. - El jueves vendrá nuestro Danny Zuko particular. Ha sido genial, chicos. Hasta el jueves.

Todos empezaron a recoger sus cosas, la clase había terminado.

- Yo a ti te conozco. - Paula estuvo esperando a que saliera.

- Lo dudo mucho.

- No lo dudes tanto, Soff. - Me giré para verle. - Ha pasado un año, ¿no?

- ¿Quién eres?

- La pregunta no es esa, la pregunta es: ¿por qué, Sophie? - Sonrió y se dio media vuelta.

- ¡Me llamo Sofía! - Grité antes de que se fuera.