Me dirigía hacia mi casa tras la charla con Olly, pensando en si de verdad había hecho mal borrándolo todo sin más cuando una gran sombra apareció detrás de mí. Era un chico alto, de pelo rubio ceniza y ojos claros.
- Sofía. - Me llamó. Era Oriol. - Llevo tiempo intentando hablar contigo.
- Lo sé y no te contesto, será por algo. - Respondí. Sonrió irónico. Tenía los dientes ligeramente torcidos y las mejillas y la nariz cubierta de pecas. Eso era lo único que me gustaba de él, su apariencia de inocente que no se correspondía en nada a lo que de verdad era.
- Siempre tan graciosa.
- No pretendía serlo.
- Siempre lo has sido, cariño. - Rodé los ojos.
- Oriol, no he tenido un gran día, ¿vale? ¿Podemos hablar otro rato?
- Llevo desde que volviste intentando hablar contigo, pero siempre me ignoras. - Me cogió de la mano y me paró. - No me dejaste explicarte lo que pasó.
- No quería que me lo explicaras.
- No pasó lo que crees.
- Oriol - Bufé -, las explicaciones llegan tarde. Ya no me hacen falta, de verdad. Me hiciste mucho daño pero ya no. No te guardo rencor, simplemente no necesito que me mientas más. Ya lo hiciste suficiente.
- Pero yo te quiero. Déjame volver a intentarlo.
- Oriol... - Bufé. -
- Por favor... - No quería volver con él. Yo ya no sentía nada por él.
Oriol era mi ex. Todo pasó hace ahora poco más de un año. Antes de escaparme a Londres. Ese fue uno de los motivos por los que me fui.
Ya no tenía nada aquí. Mi novio y mi mejor amiga... Me habían traicionado.
Eso fue lo que sentí al ver a Harry prestarle más atención a Taylor que a mí.
Siempre habría alguien mejor que yo.
Desde que volví a Madrid Oriol sigue intentando que todo vuelva a ser lo de antes pero nunca lo será. Él me destrozó de una manera de la que no es consciente. Él jugó conmigo. Él me arrebató lo poco que tenía.
Aunque técnicamente algo parecido ocurrió con Soff. Se había quedado sola, no tenía nada. Solo podía desaparecer.
El problema era que Oriol era peor que la peste, y era incapaz de quitármelo de encima.
- Sabes que no me canso hasta conseguir lo que quiero.
- El problema es que nunca me has querido.
- Eso no lo sabes. No puedes decirlo.
- Sí, sí lo sé. - Grité. - Rebeca no decía lo mismo.
- Lo de Rebeca fue un desliz, te lo juro.
- Yo también tuve un desliz. En Londres. - En cuanto lo dije me arrepentí.
- ¿Con quién? - Suspiré y me solté.
- Adiós Oriol.
*Narra Harry.
Estaba en la cama tirado mirando el techo. No tenía absolutamente nada que hacer.
Teníamos unos días libres, y necesitaba salir de Londres, pero no sabía dónde ir.
- Tío. - Niall entró de pronto en mi habitación. - Tienes que ver esto.
- ¿Qué pasa? - Niall me enseñó una foto del Twitter de Olly.
- La semana que viene se estrena una obra en Madrid en la que él participa. ¿Qué pasa? ¿Quieres ir? - Dije confundido.
- No es eso. - Señaló la pantalla. - La chica del fondo. La de verde. Es Soff.
- ¿Qué?
- Que sí, joder. - Amplió la foto. - Mírala, es ella.
- No... - Murmuré. - No puede ser... Olly nos lo habría dicho.
- Es ella, estoy seguro. - Me miró. - Vamos a comprobarlo, no perdemos nada.
¿Nada? Yo ya me había acostumbrado a estar sin ella. A pensar que había muerto como todos decían. Y ahora...
Trouble podría seguir viva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario