domingo, 4 de agosto de 2013

Capítulo 44 (Maratón final 2/3)

*Narra Bea

Aun tenía que recoger todo, y aproveché cuando Alba bajó a desayunar para preparar la maleta. Esa misma tarde volveríamos a Doncaster.

Maldita maleta. Tenía tanta ropa que no cerraba. Intenté de todas las formas posibles cerrarla y nada. Cuando de repente Zayn me ayudó y consiguió cerrarla.

- No puedo creer que haya llegado este momento. - Sonrió triste.
- ¿Q-Qué momento? - No. No quería. No podía ser verdad.
- Bea, ha sido muy bonito, pero...
- No... - Le interrumpí.
- Podemos seguir siendo amigos.
- No Zayn...
- Lo siento. - Me miró. - Haría cualquier cosa si pudiera cambiarlo. Pero no puedo. Yo tengo que volver a Bradford y tu vida no está allí.
- Sí, si estás tú.
- Bea... - Suspiró. - No hagas esto más difícil. 

Se fue. Y me dejó allí sola. Destrozada. Se había acabado. Había llegado Septiembre y se había acabado. Me quedé helada. ¿De verdad no había nada que pudiéramos hacer? 

*Narra Alba. 

Después de desayunar salí al jardín, donde estaba Niall de espaldas a mí.

- Sabía que vendrías. - Murmuró, pero aun así no se dio la vuelta. - Alba... espero que te vaya bien todo.
- Niall... - El nudo que tenía en la garganta me apretaba cada vez más. No podía respirar.
- Alba, ha sido increíble. Este es el mejor verano de mi vida y nunca lo olvidaré. - Me miró y me cogió de la mano. Besó nuestras manos entrelazadas mientras seguía mirándome a los ojos. - Siempre serás mi amor de verano. - Rompí a llorar. Solo un amor de verano. - He intentado todo, pero tengo que volver a Mullingar, por el trabajo de mi padre. - No dije nada. No podía dejar de llorar. - Alba, te quiero. Muchísimo. Pero este no es nuestro momento. Aunque estoy seguro de que el destino volverá a ponerte en mi camino pronto. - Me besó. Y yo me aferré a él como si fuera lo único que me quedaba.

El maldito destino jugaría conmigo eternamente. Ahora quitaba de mi lado lo único que quería que no se fuera nunca. 

- Te quiero Niall. - Sollocé.

Dos horas más tarde estábamos partiendo hacia Doncaster. Tres de nosotras destrozadas, igual que los chicos. 
Aunque sabíamos que el resto también estaban dolidos era duro ver como ellos podrían continuar sus relaciones a pesar de todo.

Me mordí el labio cuando Niall me miró por última vez antes de subir al coche para evitar llorar.
Por lo menos había una cosa clara. Las Warriors estábamos juntas.

De momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario