miércoles, 14 de agosto de 2013

Capítulo 9.

No podía ser tan fácil. No podía pretender que volviera a Londres así como si nada.
No podía, porque veinte minutos antes me odiaba por haberle mentido. Y con razón.

- Harry no voy a volver. - Repetí.

- ¿Por qué no?

- Porque mi vida está aquí. Porque me fui de allí, pero en teoría he muerto. ¿Cómo voy a volver?

- Rumores. - Dijo simplemente.

- ¿Y qué? - Miré hacia otro lado. - Ya nada será igual.

- Trouble... - Puso dos dedos a un lado de mi cara y la empujó para que le mirara. - Yo voy a dejarte ir. No de nuevo.

- No voy a ir a ningún lado, Harry. - Le cogí y apreté fuerte de las manos. Suspire. - El que se va eres tú. A Londres. Con tu banda. Con tus fans. Con tu vida.

- Pero... - Negué con la cabeza.

- No hay peros. Te lo dije una vez y te lo repito: esa es tu vida, no la mía. Es lo que siempre has querido. - Sonreí débilmente. - No sabes lo orgullosa que me sentía cada vez que oía algo de vosotros.

- Trou...

- Yo he encontrado mi vocación. - Le interrumpí. - El teatro es lo que hago, lo que me gusta. Además, aquí no hago daño a nadie.

- A mí. Ahora que se que estás viva no puedo soportar la idea de que no estés a mi lado.

- Harry... Te quiero, pero...

- No hay peros. - Se me adelantó.

- Sí, sí los hay. - Le solté. - No soy yo lo que quieres. Es el recuerdo de lo que algún día vivimos. Pero en ese recuerdo está el daño que nos hicimos mutuamente. Está el hecho de que me marché y os engañé a todos. Y sé que, digas lo que digas, eso es algo imperdonable.

- Eso no lo sabes. - Dijo serio. - No sabes que lo que quiero es volver a entrelazar mis dedos con los tuyos. Volver a ver tu sonrisa al despertar, volver a aquel faro. Volver a hacerte mía.

- Y eso son recuerdos... Fue único y no se va a volver a repetir, porque las cosas solo se viven una vez.

- ¿Por qué siempre tienes miedo?

- Porque me conozco, Harry. Porque sé que volveré a estropearlo de una forma u otra.

- O no. No dejes que el miedo te impida vivir.

- Harry... - De pronto oí unos ruidos en la cocina. - ¿Niall?

- Estoy aquí. - Gritó y fuimos. - Sentía que sobraba en la conversación y he venido a hacerme un sándwich. Espero que no te importe. - Reí, no cambiaría nunca.

- Por supuesto que no. Además - miré el gran reloj blanco que había en la pared de la cocina. ¡Mis padres vendrían en diez minutos! -, tenéis que iros ya, sino queréis que me maten.

- Entonces nos quedamos, ¿no? - Le preguntó Harry a Niall.

- Qué gracioso. - Les empujé a ambos hacia la puerta. - ¡Largo!

Cuando Niall abrió la puerta, Harry antes de salir se giró y me dio un beso.

- Luego te llamo. - Dijo y se fueron corriendo hasta desaparecer.

Me quedé allí en la puerta, con los dedos acariciándome los labios y preguntándome si lo que acababa de pasar era real o un simple sueño. Y lo más importante, si después de ese momento habíamos vuelto como quien dice.

Cuando fui consciente de que el vecino de enfrente estaba viendo cómo observaba embobada al horizonte Sonreí y cerré la puerta

No hay comentarios:

Publicar un comentario