sábado, 17 de agosto de 2013

Capítulo 13.

Para mi sorpresa no era Harry el que había llamado, sino Oriol. Cuando llegué al portal quería darme la vuelta, pero él ya me había visto.

- ¿Qué haces aquí? - Pregunté enfadada.

- Hola, nena. - Se acercó a mí pero lo impedí. - ¿No me vas a dar un besito de buenos días?

- No.

- Yo creo que sí. - Me cogió de las muñecas y las puso a mi costado impidiendo así que le alejara de mí y me besó.

- ¿Por qué siempre que vengo a buscarte me encuentro con el baboso este metiéndote mano? - Preguntó Harry enfadado a su espalda.

- ¿Otra vez tú? - Preguntó Oriol divertido. - ¿Te supo a poco la última vez?

- Basta. - Cogí a Oriol del brazo y me puse entre ellos. - Ya basta. Déjame en paz de una maldita vez. Deja de llamarme. Deja de aparecer siempre en el momento mas inoportuno, joder.

- ¿Quién es este tío y por qué habla en inglés?

- No es asunto tuyo.

- Es con el que tuviste el desliz, ¿verdad?

- Harry es mucho más que un desliz. - Escupí. - El desliz fuiste tú. Ni siquiera sé que te veía de especial.

- Te volvía loca. - Me acercó a él. - Y sabes bien cómo.

- Me das asco. - Harry gruñía detrás de nosotros. Estoy segura de que no entendió ni una sola palabra pero entendía la situación.

- Eres mía, ¿lo entiendes? - Gritó. - Déjaselo claro al niño guapo este. Eres mía. - Repitió antes de marcharse.

Estaba temblando. Solo situaciones de extremo nerviosismo conseguían hacer que me pusiera a temblar. Quería llorar, quería gritar, quería golpear algo, pero para variar acabe de rodillas en el suelo a punto de desmayarme. Me costaba respirar, se me nubló la vista. No podía más.

- ¡Trouble! - Me ayudó a ponerme de pie. - ¿Estás bien? - Negué con la cabeza. - ¿Has desayunado?

- No.

- Vamos a desayunar ahora mismo.

- No tengo hambre.

- Trouble. - Me advirtió.

Simplemente asentí. No tenía ganas de discutir siendo que acabaríamos yendo igual.

Fuimos a una cafetería cercana, no solía ir mucha gente, por lo que no creí que fueran a reconocerle, así que podríamos estar tranquilos.

Harry pidió por mí y me obligó a comerme un cruasán y un café con leche.

- ¿Comes bien?

- ¿Qué?

- Tus mareos. ¿Estás bien? Estoy seguro de que has perdido peso.

- Los ensayos de teatro, y los nervios me cierran el estómago. Es solo eso.

- Tienes ansiedad. - Dijo sin más. - ¿Qué quería?

- ¿Oriol? - Asintió. - No va a dejarme en paz. Ayer cuando te colgué pensaba que estaba hablando con él. Yo... jamás te diría que me dejases en paz. - Bajé la mirada al poco café que me quedaba. - Ayer cuando fui al hotel quería explicártelo... No sé qué me pasó.

- No te preocupes por eso ahora...

- Ya no sé qué hacer Harry. - Suspiré. - No sé qué hacer para que me deje en paz.

- Yo sí. - Me hizo que le mirara. ,- Vente conmigo a Londres.

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