martes, 31 de diciembre de 2013

Epílogo.

Louis me besaba con cuidado a la vez que me acariciaba la barriga.
Era increíble que a pesar de todo lo que había pasado entre nosotros hubiéramos acabado así. Increíble y maravilloso.
—Te quiero.
—Y yo a ti, amor.
—Te quiero demasiado...
—¿Qué pasa, pequeña?
—Estaba pensando en todo lo que ha pasado entre nosotros y en cómo lo hemos superado.
—Un amor como el nuestro puede con cualquier cosa. Desde un trauma infantil hasta una mentira para intentar protegerme, pasando por una perdida de memoria. Podemos con eso y con más, creo que ha quedado demostrado —Asentí. Más que demostrado. Me besó.
—¡Puaj! — Se oyeron unas risitas.
—Ya están Catherine y Rebecca estas de la puerta...— Dos niñas gemelas de casi tres años de edad, habían sacado los ojazos y la sonrisa de su padre, y mi cabello rojizo y rizado.
—Iré a acostarlas.
Dijo antes de salir por la puerta. Las oí reír. Louis siempre las había reír antes de dormir. "Así duermen felices y sueñan cosas bonitas". Era increíble lo padrazo que podía llegar a ser alguien tan infantil como él.
Diez minutos más tarde entró en la habitación.
—Qué paciencia hay que tener... Toda la vida rodeado de mujeres. —Se acercó a la cama y me besó— ¿Por dónde íbamos?—Le pasé los brazos por el cuello.
—Pronto Jake podrá ayudarte a ponerlas en su sitio.
—¿Jake?—Asentí—¿Va a ser niño? ¿Podré enseñarle a jugar al fútbol?
—Será un nuevo Cristiano jugando al fútbol. Aunque lo que de verdad espero es que tenga tu voz. ¿Te imaginas un mini Lou que dentro de 20 años sea el terror de las nenas igual que su padre?
—¡Oye...! —Reí — No importa si es cantante, futbolista o bombero.... de lo único que estoy seguro es de que será el niño más feliz del mundo, por tener unas hermanas y una madre como vosotras. Mis niñas.
—Y no te olvides del padre. Sin él esta historia no tendría sentido.

FIN.

_________________________________

Hasta aquí hemos llegado. ¿Qué mejor manera de terminar el año que terminando una historia como esta?

Este año ha sido muy especial para mí porque empecé a publicar mis historias. Sí, esas que creía que no servían para nada y que gustaron más de lo que jamás habría llegado a imaginar.

Este blog ni siquiera tiene un año de edad, pero tiene demasiadas historias, y no solo las que están aquí escritas. Gracias a él me he conocido a misma un poco más y me he dado cuenta de que lo de escribir puede llegar a convertirse en algo más que un hobbie. También he conocido a gente increíble que sin este blog no había podido conocer y se lo agradezco.

Y como no, agradeceros a vosotros por estar ahí hasta el último momento. Ha llegado el día de dejar de lado (de momento) las fan fictions y centrarme en las novelas normales, esas que pueden llegar a darme oportunidades. Eso no quiere decir que no vuelva a escribirlas y que me avergüence de decir que empecé escribiendo fics de 1D porque no sería cierto. Estoy muy orgullosa de haber conocido mi sueño gracias a ellos.

No me despido porque tenéis Ari para ratos. Me tenéis en wattpad, donde pongo links de Líes cada tres días más o menos. Espero que sigamos leyéndonos.

Os quiero. Feliz año a todos y que se cumplan todos vuestros sueños.

Capítulo final.

Mi padre nos miró e intentó aguantar una sonrisa. Nos dejó solos. Podría haberme avisado, aunque si lo hubiera hecho no habría bajado. Así que entendí porque lo hizo.
Louis no dijo nada. Se acercó a mi y puso una mano en mi vientre. Le miré en silencio. ¿Qué se supone que tenía que hacer? ¿Apartarme? ¿Decirle que era suyo? Opté por no hacer nada.
—Así que es verdad... —Murmuró— Estás embarazada. ¿Por qué no me lo dijiste?
—Yo...
—Es mi hijo.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Lo sé—Dijo simplemente— Chris me lo dijo.
—¿Desde cuándo hay que hacerle caso a Chris?
—Desde que es tu mejor amiga y sabe más de ti que tú misma.
—Touche.
—¿Por qué lo hiciste, Hope?
—Por protegerte...
—¿Protegerme de qué?
—Tú mismo dijiste que sería un estorbo.
—La entrevista... Pero eso no significa que si se diera el caso no quisiera a mi hijo. De hecho desde que me enteré que iba a ser padre, no he dejado de soñar con tenerle entre mis brazos —Incó la rodilla en el suelo — Cásate conmigo, pero esta vez de verdad.

[…]

Y ahí estaba yo. Vestida de blanco, con un embarazo de casi 6 meses y siendo observada por mas de 300 invitados.
Mi padre me llevó del brazo hasta el altar, donde me dejó al lado de Louis. Me dio la mano y puso la otra sobre mi vientre por un momento. Familia.
Me limpió la dichosa lágrima que escapó por mi mejilla.
—Estás preciosa—Susurró antes de que el cura empezara a hablar.
Comenzó a decir cosas sobre el amor y lo maravilloso que era formar una familia. Sinceramente no presté mucha atención. Me dediqué a observar a Louis. Intentaba estar serio, a pesar de lo mucho que le costaba de normal, pero podía apreciar una pequeña sonrisa. Los ojos le brillaban. Me miró de reojo y sonrió. Presta atención, Hope.
—Hope, ¿aceptas a Louis en la salud y en la enfermedad la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte os separe?—Miré a Louis a los ojos.
—Sí, acepto.
—¿Y tú Louis? ¿Aceptas a Hope en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte os separe?
—Por supuesto que acepto.
—Pues por el poder que me ha sido otorgado, yo os declaro marido y mujer. Louis, puedes besar a la novia.
Me besó con todas sus ganas, feliz. Por fin estábamos casados.
—No puedo creer que estemos casados...
—¿De verdad? Prometí darte mi último primer beso.

Capítulo 52.

Tenía que hacerlo. Por él, por mí, por la vida que estaba creciendo en mis entrañas, por todos... Fui tan masoca de ponerme a buscar fotos de Louis con niños pequeños. Eran tan adorables..., pero ellos no eran una carga para Louis. Sin embargo este si lo sería. 
Suspiré cuando se sentó a mi lado y le cogí la mano. 
—Louis yo...
—¿Qué pasa, Hope? 
—He estado pensando... y lo mejor será... que nos demos un tiempo — Se le agrandaron los ojos por la sorpresa. Esto me dolía más a mí que a él. Yo no quería un tiempo, quería estar con él... pero lo hacía por su bien. 
— ¿C-Cómo?
—Necesito espacio... Voy a volver a casa. Quizá con el tiempo podamos ser amigos... o algo así. 
— ¿Me estás dejando?
—Me agobio..., sabes que no sirvo para esto. Te lo advertí. 
—No es cierto, Hope. No quieres dejarme.
—Louis, no lo hagas más difícil por favor.
—No...
—Créeme, es mejor así. 
—¿Mejor para quién? 
— ¡Para ti! — Grité —Sé quién eres, sé lo que hiciste y, aunque no te guardo ningún rencor, ya no siento lo mismo por ti. Louis no mereces vivir en una mentira. 
Era irónico, me contradecía a mí misma. No quería que viviera en una mentira, sin embargo eso es lo que iba a pasar desde el momento en el que saliera por esa puerta. Pero tenía que ser así. 
Había preparado las maletas, había llamado a mi padre y estaba al tanto de todo. De absolutamente todo, y para mi sorpresa tampoco estuvo de acuerdo con lo que estaba punto de hacer. Me tragué las lágrimas y le miré una última vez. 
—Hope, no lo hagas... 
—Tengo que hacerlo...
—No, no tienes que hacerlo. No quieres hacerlo, te conozco — Me acerqué a él y le di un último beso. 
—Sé feliz, Louis, te lo mereces.
—No puedes pedirme eso cuando estás a punto de cruzar esa puerta para no volver. 
—Puedo desearlo. 
Abrí la puerta y cogí la maleta. Cerré la puerta con la esperanza de que no la volviera a abrir para ver cómo me marchaba. Y no lo hizo. En su lugar fue al salón y quitó la cortina. Le miré. Había empezado a llorar. Tenía que obligarme a quitar la mirada antes de que llorara yo, o volviera atrás. 
Llegué a casa dando tumbos. ¿Había hecho bien? En teoría. Entonces, ¿por qué tenía la sensación de que no? ¿Por qué tenía la sensación de que no solo le había jodido la vida a él, sino que lo había multiplicado por tres? Yo necesitaba a Louis para ser feliz, eso lo tenía claro.
Me consolé pensando que tendría parte de él. ¿Pero y qué pasará cuando me vea, cuando se entere de que estoy embarazada? 
Entré a casa corriendo y subí las escaleras a toda velocidad. Me tiré en la cama y rompí a llorar.¿De qué me servía todo lo que había logrado si ahora estaba débil y hundida? ¿De qué me servía haber avanzado tanto si ahora retrocedía de golpe? 
Mi padre entró en mi habitación y dejó una taza de té en la mesilla. Me dio un beso en la cabeza y me acarició el palo. Se sentó a mi lado. Sabía lo que necesitaba. Solo su presencia, solo que me demostrara que al menos él estaba ahí para mí. 

[…]

Había pasado un mes cuando observé el cambio en el espejo. Las fajas ya no harían nada para disimularlo. Tenía que irme de allí antes que dar explicaciones. Si alguno se enteraba de que estaba embarazada solo había dos cosas que pudieran pensar: O era de Louis o era de otro. 
Y ninguna de las dos opciones eran buena idea. 
Si era de Louis, le habría engañado yéndome de su lado. Y si no lo era le habría traicionado por tirarme al primer tío que se me cruzara y encima quedarme embarazada. 
Desde luego tenía que irme, ¿pero adónde? 
Sonreí mirándome al espejo a pesar de todo. Una vida crecía en mi interior fruta de un amor increíble. Mi pequeño. 
— Hija, ¿puedes bajar un momento? — Dijo mi padre desde la planta de abajo. 
— ¡Voy!
Bajé despacio las escaleras. Se me hacía duro no bajarlas corriendo, pero debía tener cuidado. No podía caerme y poner en peligro al pequeño. O pequeña, realmente no sabía todavía qué era. 
Cuando llegué al salón no conté con que no estaba sólo.
— Louis... — Me miró de arriba abajo. Mierda.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Capítulo 51.

No podía ser... Observé en mi reflejo la mano que descansaba sobre mi vientre. Embarazada. ¿Cómo podía haber pasado? Éramos demasiado críos para algo como esto... Bufé. ¿Y ahora yo qué hacía? Tendría que decírselo a Louis, pero ¿cómo?
"A ti te gustaban los niños, ¿no? Pues felicidades, vas a ser papá", dije en voz baja sonriéndole al espejo.
No, no... Eso era horrible.
—Hope, ¿estás bien?— Louis golpeó la puerta con energía—. Necesito entrar..., voy a llegar tarde a la entrevista—Mierda, la entrevista. Me lavé los dientes y salí sonriente—¿Estás bien?
—Sí, tranquilo... Solo me habrá sentado mal la comida... 
—Me sabe mal dejarte así, pero tengo que irme... 
—No te preocupes, amor. Cumple con tus obligaciones, yo me quedaré en el sofá—Le di un beso en la mejilla y le dejé entrar al baño. 
Me sentía incómoda ocultándole las cosas, pero debía estudiar muy bien cómo podrían ser sus reacciones al enterarse antes de comprobarlo. 
Me debí quedar dormida antes de que se marchara porque cuando desperté había pasado una hora. Encendí el televisor y la entrevista ya había empezado. Soy un desastre. 
—Louis, así que te unes a Zayn ¿no? Felicidades por tu compromiso. 
—Muchísimas gracias—sonrió—, la verdad es que lo estamos llevando con calma, no vamos a casarnos en seguida, pero estoy bastante ilusionado. 
—Ya imaginamos... —Dijo el entrevistador. —Supongo que no estaréis pensando en tener hijos—¿Por qué tenían que preguntarle eso justo en ese momento? Esperé atenta la respuesta.
—Oh, no, no. Es muy pronto para eso. Quizá en un futuro, ya sabes, pero ahora mismo un hijo solo sería una complicación más—Apagué el televisor. No esperaba algo como eso. A pesar de que tuviera razón me dolió, quizá demasiado. 
Rompí a llorar. Tenía un problema y se estaba haciendo más grande por momentos.
Cogí las llaves y me planté en casa de Chris. Necesitaba a mi amiga. 
—¿Qué pasa Hope? 
—Necesito hablar contigo, es importante.
—Ya me imagino... Hace siglos que no te pasabas por aquí. Desde que estás con Louis te has olvidado de...
—Chris, por favor, no estoy para reproches...—Le interrumpí—Tengo un problema grave...
—¿¡Que estás qué!?—Gritó cuando terminé de contárselo.
—No grites...—Le tapé la boca—De dos meses... las fechas cuadran—Me llevé las manos a la cabeza y cerré los ojos—¿Y ahora qué hago?
—Tienes que decírselo, es su padre. 
—¿No has visto la entrevista? ¡Me mata! —Negué con la cabeza—. No puedo decírselo. Le estropearía la vida..., y no podría perdonarme algo como eso.
—¿Entonces qué piensas hacer? ¿Abortar?
—Jamás haría algo como eso... —Dije sería, y no lo iba a hacer. Había tomado una decisión.

[…]

Cuando terminó la entrevista los chicos salimos a tomar algo. Necesitaba pasar un rato con mis amigos. 
—Creo que la estoy agobiando o... no sé, pero Hope está muy rara. 
—¿Cómo de rara? 
—No sé, está distante, se pasa el día durmiendo o en el baño y yo me estoy rayando... Igual he ido muy rápido pidiéndole matrimonio. Quizá se ha visto forzada a responder y sólo ha dicho que sí para contentarme a mí. 
—¿Por qué lo crees?
—Porque siento que me oculta cosas... Además está como desganada y no sé...
—¿Y si hablas con ella?
—Igual son solo imaginaciones mías...
—Louis, en serio, lo mejor será que hables con ella. 
Los chicos tenían razón. ¿Pero sería capaz de ser capaz de escuchar que realmente no quería casarse conmigo, que se había visto atada demasiado pronto? Suspiré y salí del bar. 
Fui andando hasta casa. Necesitaba despejarme. Pensar. Saber cómo empezaría a hablar de esto sin ser demasiado directo. Estaba muy sensible; no sabía porqué pero lo notaba y no quería hacer nada que pudiera afectarla. 
Cuando entré a casa estaba en el sofá, vestida, con abrazándose las piernas y mordiéndose las uñas. Estaba nerviosa. 
Me acerqué a ella y le di un beso en el cuello. Se giró de golpe. 
—¡Joder, qué susto me has dado!
—Lo siento, amor...
—Lo siento yo... — Cerró los ojos y suspiró — Siéntate, Louis, tenemos que hablar. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Capitulo 50.

¿Casarnos? ¿Es que se había vuelto loco o qué? ¡Éramos unos críos! No tenía en mente casarme con 20 años, que, por otro lado, ni siquiera tenía. 
Por lo mucho que tardé en contestar y la cara que puso, supuse que se imaginó mi respuesta. 
—Louis yo...
—Si vas a decir que no, no lo digas...—Miré para otro lado.
—Es muy pronto... Casarnos con veinte años sería una locura. 
—Los veinte están para hacer locuras, Hope. 
—Pero no esa, Lou—Suspiré.
—No tenemos que casarnos ya...—Me hizo mirarle—Pero quiero asegurarme de que algún día si lo haremos. Yo quiero vivir mi vida a tu lado. Hope, deja que mis hijos tengan tu apellido...
Pude ver en sus ojos el dolor, la duda, el miedo a ser rechazado, y lo peor era que no quería rechazarle. No sería capaz de rechazarle en ningún momento. Se había convertido en una de las personas más importantes de mi vida, por no decir la más importante, y me dolía ver que tenía miedo. Pero, por otra parte, no quería verme atada a algo el resto de mi vida, aunque sería genial estar atada a Louis, pero un matrimonio eran palabras mayores.
No supe contestarle, simplemente le miré y se me derritió el corazón. Se estaba dando por vencido.
—No tienes que contestar ahora... Pero piénsalo, ¿vale? Piénsalo bien antes de decidir nada.
—Louis...
—¿Lo pensarás?—Suspiré, sonreí para tranquilizarle y asentí. 
¿De verdad tenía que pensar si quería estar con la única persona con la que me sentía realmente a gusto? Quizás.

[...]

Marzo era un mes que siempre me había gustado. La primaveras estaba a punto de entrar y la temperatura empezaba a ser de o más agradable. 
Me acurruqué contra Louis y este se despertó. Siempre se quedaba dormido después de comer, aunque estuviéramos viendo una peli.
—Lo siento, amor...— Susurré. 
—No importa —Me miró—. ¿Estás bien? No tienes buena cara...
—No, lo cierto es que no...
La verdad es que estaba asustada. No me bajaba la regla y empezaba a preocuparme. Esperaba que no fuera nada raro, pero me daba miedo. Seguro que solo era un desajuste hormonal y nada más. 
Tenía la prueba de embarazo escondida des hacía varios días, pero no me atrevía a dar el paso. ¿Y si daba positivo? Era un paso demasiado importante. Bastante me costó aceptar su proposición...
—Louis, he estado pensando... Y sí, quiero casarme contigo — Me levantó del suelo y comenzamos a dar vueltas. Reía, estaba feliz. Más que nunca incluso — Pero dentro de unos años... No tengas prisa. 
—No la tengo. Serás mi mujer, el día exacto no me importa. 
Eso pasó a mitad de enero, ahora estábamos a mediados de marzo... No podía ser . No podía cambiar todo tan pronto. 
Solo de pensarlo me entraron arcadas. Fui corriendo al baño y vomité. Tenía que salir de la duda antes de que se me fuera la cabeza. 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Capítulo 49.

Louis bajó al salón a informar a los invitados que la fiesta había terminado. Cuando todos se habían ido, subió a la habitación y recordé que tenía algo que enseñarle.
—Buenas noches, Hope—Me dio un beso y se metió en la cama.
¿Dormir? Yo creo que no. Sonreí y comencé a besarle con fogosidad. No tardo mucho en seguirme la corriente. Me mordió el labio inferior e intentó darnos la vuelta para estar él encima de mí.
—Espera.
—¿Cómo que espera?—Le guiñe un ojo y me metí corriendo en el baño—. ¡Eh! ¿Dónde te crees que vas?— Le oí gritar desde fuera.
—¡Espera, impaciente!
—¿Impaciente? Si tú estuvieras como yo también estarías impaciente—Reí—¡Sal! O déjame entrar; créeme, ¡lo necesito!—Abrí la puerta y me miró de arriba abajo— ¿Qué haces con mi albornoz?
No contesté, simplemente le besé y nos caímos en la cama del impulso. Me levanté y me quité el albornoz. Su cara fue un poema y tuve que aguantar la sonrisa.
—Madre mía... Es... Es... ¡Dios!
—¿Te gusta?—Me cogió de la mano y me atrajo hacia él.
—¿Lencería nueva?
—Me ofrezco como tu regalo de cumpleaños.
—Sabes que no vas a poder superar esto, ¿verdad?
Lo sabía, pero ya me daría mal por eso en otro momento, entonces solo quería centrarme en sentir sus besos y sus caricias.
Metió una mano debajo del picardías y me acarició la cadera. No sé porqué, pero simplemente sonreí. Él también lo hizo. Susurró algo que no logré entender, y sinceramente no me importó. Estaba como borracha a pesar de no haber bebido nada. Borracha de sus besos, por cursi que parezca.
Y es que con el era capaz de olvidarme de todo lo demás. Incluso del miedo que había sentido momentos antes.

[…]

Por la mañana me desperté sintiendo unos labios por el cuello y la mejilla. Cerré los ojos con fuerza y balbuceé, lo que le provocó una leve risita.
—Despierta, Bella Durmiente.
—Hmmm...
—Vamos... Te he traído el desayuno—Abrí algo los ojos. Estaba feliz y sonriente. Encantador.
—Buenos días...
—Feliz Navidad, amor—Me besó.
—Qué feliz estás, ¿no?—Sonreí.
—Como para no... Lo de ayer fue increíble, pequeña.
—Sabía que te gustaría...—Me incorporé un poco y empecé a desayunar—Por cierto—Alzó una ceja, interrogante—, ¿no tenías algo que decirme?
—Quizá más tarde—Sonrió malicioso. Estaba jugando conmigo.
—No Louis, ahora... —Saqué el labio inferior.
—Eso es mío, ¡no lo utilices contra mí!
—Entonces ya sabes lo que tienes que hacer...
—Está bieeeeeen...—Rodó los ojos y cogió algo de el bolsillo de sus vaqueros—Bueno, llevo varios días pensando que eres la persona más maravillosa que he podido encontrar en mi vida, y sé que podría acostumbrarme a cuidarte y pasar contigo el resto de mis días—Se puso de rodillas, me cogió la mano, la besó y me miró a los ojos —. ¿Quieres casarte conmigo?

martes, 24 de diciembre de 2013

Capítulo 48.

—¿Una sorpresa?
—Sí, quería decirte que...
—No—Le interrumpí—No más sorpresas por hoy. Es tú cumpleaños, no el mío...—Miró su reloj.
—Técnicamente ya no lo es—Me cogió la mano. Tenía miedo, mucho miedo y tenía la sensación de que debía retrasarlo todo lo posible—. Hope, es importante. 
—Louis, por favor... Tengo una idea, vamos a casa, dormimos y mañana me lo explicas todo con calma.
—Hope...
—Vamos, Lou. Es tarde, y mañana tendremos que ir a comer con papá y todo eso...— Además nos estaban esperando. Me levanté pero él no quería hacerlo. Se cruzó de brazos...
—Solo si me prometes que mañana lo hablaremos. 
—Lo prometo. Vamos—Le tendí la mano y rodó los ojos antes de aceptarla. 
Cuando salimos del local hacía aun más frío que cuando entramos, así que me rodeó la cintura con el brazo y me atrajo hacia él para que entrara en calor. Le sonreí y le di un pequeño beso.
Ya casi estábamos llegando y estaba realmente nerviosa. Tenía que salir bien. Tenía que disfrutarlo. Pero a su vez esperaba que no se alargara demasiado, porque aun no sabía lo que tenía preparado para él. 
Metió la llave en la cerradura y oímos un ruido dentro. No podían ser menos disimulados. Louis me miró entrecerrando los ojos y yo puse cara de circunstancias. Podrían habernos entrado a robar, pero obviamente Louis no pensó en eso. Y acertó. 
—¡Sorpresa!— Gritaron todos. Había mucha, mucha mucha gente más de la que esperaba. Estaba hasta Eleanor. ¿Qué hacía ella aquí? 
—Sois uno cabrones. Dije que no quería fiestas el día de mi cumpleaños— Lo intentó decir serio, pero estaba sonriendo y eso le delató. Le hacía ilusión.
—Como bien has dicho antes, ya no es tu cumpleaños—Sonrió y me besó delante de todos. Seguro que me puse como un tomate, y más cuando oí un "ohhhhh" generalizado.
—Te dije que me enfadaría, pero no puedo enfadarme contigo... y menos por algo como esto.

[…]

¿Podía querer más a una persona de lo que yo quería a Hope? Sinceramente, lo dudaba. Sé que le dije que no quería fiesta, pero me hizo ilusión saber que, a pesar de eso, no me había hecho ningún caso y lo preparó todo. Lo que sí que me desconcertó fue saber que estuviera Eleanor. De hecho, se me hizo muy incómodo, y algo que me dice que, por la cara que puso, a Hope también. 
Fue extraño que no se acercara a mí en seguida, pero todo cobró sentido cuando lo hizo en cuento Hope se alejó algo de mí.
—Feliz cumpleaños, Lou—Dijo completamente sonriente. 
—Gracias, Eleanor... ¿Cómo estás? 
—Bien, y ya he visto que tú también con... Ella.
—Sí, realmente sí—Aparé la mirada. Momento incómodo—Permíteme que te pregunte... ¿Qué estás haciendo aquí? 
—Es tu cumple, Lou —No me digas...— ¿No puedo estar en el cumpleaños de un amigo? 
—Bueno, creo recordar que la última vez que nos vimos no querías ser precisamente mi amiga...—Mostró una dentadura perfecta y miró hacia atrás. 
—Bueno, es cierto, pero hemos vivo cosas muy bonitas para terminar así, ¿no? —Pude notar un toque de maldad en su mirada, pero no iba a darle el gusto. No iba a conseguir lo que se proponía, no iba a permitírselo.
—Claro, Eleanor, muchas cosas.. Pero la vida continúa y la verdad es que estoy viviendo cosas increíbles con Hope—Su rostro se endureció y me dio la satisfacción de quitarle esa estúpida sonrisa de la cara. 
—Como no... Bueno, yo solo quería felicitarte. Es tarde y ya me voy. Que disfrutes de tu fiesta, Lou—Me dio un beso en la mejilla y se fue. 
Busqué con la mirada a Hope, y no estaba por allí, pero estaba seguro de que había visto y oído, al menos, una parte de la conversación. La cara de Eleanor lo demostraba. Chris me vio y dijo que fuera a la habitación. Espero que no hubiera pensado cosas que no eran.

[...]

No quería ver más. En realidad no vi nada raro, solo estaban hablando, pero me entró el miedo, y, para variar, me escondí. Subí a la habitación. Quería estar sola, y era posiblemente el único lugar de la casa donde no iban a molestarme. 
Me tumbé en la cama y abracé la almohada. En ningún momento pensé que fuera a pasar nada entere ellos, al menos no entonces, pero no pude evitar pensar en que él estaba con Eleanor cuando me besó por primera vez y que tal vez ahora la situación podría verse al revés... Suspiré.
—Hope...—Dijo Louis desde la puerta. Estaba segura de que llevaba un rato ahí, pero no me di la vuelta. Cerré los ojos y fingí estar dormida—Sé que estás despierta... —Noté que sonrió— Te veo dormir todos los días, no me engañas, pequeña—Dio la vuelta a la cama y se sentó en su lado de la cama, hacia donde yo estaba orientada. Cuando noté como se hundió la cama abrí un ojo—Hola... ¿De qué te escondes? 
—No me escondo... Solo estoy cansada—Me di la vuelta. Mentía muy mal y no quería que se notara demasiado. 
—Lo estás haciendo... Mírame Hope—No le hice caso— Hope... —De repente le vi encima de mí haciéndome cosquillas.
—¡Para!
—Pues dime qué te pasa.
—Nada, solo me he cansado del ambiente—Rodó los ojos.
—Sé que me has visto hablando con Eleanor y sé que es eso lo que te ha puesto así—Dijo dirigiendo el tema— Pero solo estábamos hablando. 
—Lo sé, no he dicho que hayáis hecho nada. 
—¿Entonces?
—Me da miedo que eches de menos lo que tenías con ella...
—Hope...—Sonrió enternecido—Lo que tengo contigo es mejor que lo que tuve con ella.
—Eso dices ahora...
—Eso digo ahora y lo diré siempre—Se quitó la camiseta y señaló el pequeño  tatuaje que se había hecho esa mañana en el lado izquierdo del pecho. Cerca del corazón—¿Ves esto? Todavía escuece—Sonreí—Sí me hubieras dejado antes darte la sorpresa, sabrías que lo que siento por ti es más fuerte de lo que he sentido nunca. 
—Bueno, pues dámela ahora...
—No—Me besó—No has querido, así que hasta mañana.

Capitulo 47

Mi padre se puso hecho una furia cuando vio el tatuaje. No esperaba menos, la verdad. No le gustaban los tatuajes, ni siquiera tenía pensando hacerme uno, pero Louis me dijo que no había mejor regalo para su cumpleaños que cerciorarse de que me había fortalecido y podría borrar la peor etapa de mi vida.
—Papá, solo es mi nombre en chino...—Ya estábamos en la mesa, preparados para cenar
—Además de eso significa esperanza, fortaleza...—Louis me acarició la mano—. Algo que a tu hija no va a volver a faltarle nunca.
—Eso es precioso, Louis —Dijo Anne sonriente. Lo era. Sus detalles, por pequeños que fueran, le hacían realmente increíble.
Anne siempre estaba allí para hacerle ver a mi padre que las cosas no eran tan negras como las pintaba y, la verdad, me alegraba. Hacía tiempo que necesitaba una mujer que le enderezara cuando se pusiera tonto.
Me dediqué a observar la mesa, apenas habían pasado unos menes y era todo tan diferente. Al principio no soportaba a para nada a Harry, no me hacía a la idea de que mi padre tuviera una novia y por supuesto, no habría aceptado que vinieran a cenar en Nochebuena. Sin embargo, allí estábamos los 6, comiendo y riéndonos de os chistes malos que contaba mi padre y que solo entendía él, y lo más importante, sin aquellos infernales villancicos. 
—Felicidades, Louis, me he enterado de que es tu cumpleaños—Dijo mi padre de repente.
—Sí..., sí, lo es—Se limpió los labios con la servilleta— Gracias. 
—Fuiste muy oportuno para nacer en una fecha tan especial.
—Sí, la verdad es que sí... Mi madre pasó Nochebuena y Navidad en el hospital. 
—Oye, pues yo no imagino mejor regalo que tú—Cuando alcé la vista y vi que todo el mundo me estaba mirando, me di cuenta de que había quedado bastante más cursi de lo que pretendía—. Para tu madre...—Sonrió y me besó la cabeza.
—Al parecer le ha gustado eso de hacer hijos—Todos reímos ante el mi comentario.
—¿De cuánto tiempo está?—Preguntó Anne.
—Lo cierto es que no lo sé con exactitud.., pero estoy deseando tener a los pequeños entre los brazos. 
—Mientras esos "pequeños" solo sean tus hermanos, fans o algo relacionado...
—Papá, por favor...—Me quejé.
—Bueno, solo quería dejarlo claro.
—Descuida—Me sonrojé. ¿Por qué estábamos hablando de esto? —No niego que me encantaría llegar a tener un hijo con Hope..—Mi padre alzó una ceja, serio—, pero ya hará tiempo para eso. 
Se hizo el silencio. Louis no dijo nada más y yo no me atrevía a abrir la boca. ¿Qué quería decir eso? 
Cuando terminamos con el postre, encendimos el televisor y estuvimos viendo durante un rato uno de los típicos programas navideños, pero empezamos a sentirnos incómodos. Chris y Harry ya se habían ido, todos menos Louis sabíamos dónde, y yo aun tenía que entretenerle. 
—¿Vendréis mañana a comer?—Miré a Louis y este se encojió de hombros. 
—Supongo, papá. De todos modos, mañana te llamo con lo que sea—Le di un beso en la mejilla y salimos. 
Fuera hacía mucho frío, pero al menos había dejado de nevar. Era más de media noche y aun tenía que hacer algo para entretenerle. 
Cuando estábamos casi a mitad de camino recordé que no estábamos muy lejos del local, y ya que por la mañana habíamos recodado ese día, no cantaría demasiado que le dijera de ir. 
—¿Sabes? No me apetece ir a casa... —Me miró expectante— ¿Por qué no vamos a tomar un mojito? 
—¿Un mojito? 
—Sí.. No sé, me apetece. Esta mañana hemos ido al italiano..., Ahora toca el mojito, ¿no? —Sonrió y redirigimos nuestro camino.
—Espero no encontrarme nada raro, eh—Me miró alzando las cejas. 
—No habrá nada raro allí, te lo prometo. 
Nos acercamos y, de hecho, ni siquiera había demasiado ambiente para ser Nochebuena. 
—¿Cómo estás Louis?—Le preguntó el barman. Por un momento había olvidado que se conocían, pero claro, a Louis todo el mundo le conocía. 
—Todo bien—Sonrió—¿Nos pones dos mojitos, por favor?
—Claro.
El camarero sonrió y nos fuimos a sentar a una de las mesas. Había empezado a acostumbrarme a que lo hiciéramos todo juntos y realmente no quería cambiar eso. Me sentía a gusto con él, más de o que había llegado a esperar. 
Nos trajeron el mojito y nos quedamos en silencio, pero a pesar de que no era un silencio incómodo, tenía la necesidad de hablar.
—No ha ido tan mal la cena...
—No, la verdad es que ha estado... bien. Parecíamos una familia.
—Sí...
—Hope, tengo que decirte algo—Qué miedo me daba eso—Verás es que... te tengo una sorpresa preparada.

Capítulo 46.

Después de comer fuimos en coche hasta el centro comercial, que estaba a reventar.  Todo el mundo tiende a dejar las compras para el último momento y así nos va... Yo, por ejemplo, seguía sin saber qué comprarle a Louis. Tenía que improvisar algo pero ya... Quizá podría... Entonces vi mi salvación en un escaparate. Sería perfecto. 
—Compra las entradas mientras voy al baño...—Le dije cuando ya estábamos en la fila.
—¿Qué? 
—Necesito ir al baño, así no perdemos tiempo...
—Ni siquiera sé qué película quieres ver. 
—La que tu elijas estará bien—Besé fugazmente sus labios y fui corriendo hasta cerciorarme de que ya no podía verme. Cuando le perdí de vista me metí en la tienda que había visto al principio. Una tienda de lencería.
Me recorrí toda la tienda en un tiempo récord buscando un conjunto que pudiera gustarle a Louis. Sexy pero discreto. Algo que no olvidara nunca.
—¿Puedo ayudarte?—Dijo una voz a mi espalda. Me sonrojé y ni siquiera sé porqué lo hice..., lo que quería hacer no era algo malo. Solo quería sorprender a mi novio. 
—Sí..., estaba buscando un...—Me enseñó unas braguitas de encaje negro y un picardías a juego con un lacito rosa en cada tirante— ¡Eso es perfecto! —Miré el precio. Era más de lo que pensaba gastarme, pero la ocasión lo merecía y la cara de Louis al verme con eso puesto no tendría precio. 
Después de probármelo; comprobar, que en efecto, me quedaba de maravilla y pagar el conjunto fui corriendo donde se suponía que había dejado a Louis. Por suerte la bolsa no ocupaba mucho espacio y podía meterla en el bolsillo de la sudadera sin que se notara demasiado. 
—Por un momento he pensado que se te había tragado el váter...
—Lo siento, me he entretenido mirando escaparates...—Me sonrojé.
—Anda que ya te vale...—Me besó la sien—Tenemos aun un rato hasta que empiece la peli...
—¿Y qué hacemos?—Me cogió de la manos salimos hasta una tienda de tatuajes. Eso empezaba a ser obsesivo. Alcé un ceja.
—Tengo que mirar una cosa. ¿Me esperas aquí? —Sacó el labio inferior y asentí.
Adoraba cada tatuaje de su cuerpo, era cierto, pero no el hecho de se tatuara porque sí. Me senté en el bordillo del escaparate y esperé a que Louis se dignara a salir. 
—Cariño, déjame ponerte la bufanda, te vas a resfriar...—Le dijo una madre a una pequeña niña que iba corriendo hacia una montaña de nieve. 
Aquel momento me recordó a mi madre. Incluso podría decir que aquella mujer se le daba un aire. No pude evitar sonreír al ver a la niña riendo mientras su madre le abrigaba para que no cogiera frío. Ojalá yo pudiera volver a eso...
Alguien se sentó a mi lado y me cogió el brazo. Era Louis.
—Llevas todo el día viendo niñas con sus madres...
—Estas fechas me ponen ñoña...—Le sonreí—¿Ya está?
—Sí, pero espera... —Me remangó la muñeca y alcé una ceja desconcertada—No llevas la muñequera...
—Me hiciste darme cuenta de que no era algo que debiera esconder... ¿Por?
—Porque es cierto que no debes esconderla..., pero he pensado, que ya que eso está más que superado, porque lo está, ¿no?—Asentí lentamente. ¿Qué estaba diciendo?— Creo que... podemos convertir esto en algo bonito.
—¿Cómo?
—Con un tatuaje, amor— Apuntó al escaparate. El alfabeto chino. No entendía nada. 
Me cogió de la mano y entramos en la tienda. El tatuador nos miró sonriente. Instantes antes estuvieron hablando de mí, lo sabía. 
—Buena elección, Tomlinson—Me estremecí. Entre el cuerpo lleno de tatuajes y la voz rota que poseía no me daba demasiada buena espina. Louis me acarició con el pulgar la parte interna de la mano porque me notaba nerviosa. 
—Enséñaselo... —Susurró. El tatuador cogió un álbum y pasó raudo las páginas. Entonces me lo enseñó. 希望. O lo que es lo mismo, Hope—Miré a Louis sonriente.
—Es precioso. 
—En cuanto lo vi pensé en ti. Ya no solo porque sea tu nombre, sino porque no debes perder nunca, nunca la esperanza. 
—He de avisarte, nena, de que quizá te duela algo más la zona de la cicatriz, pero lo haré con suavidad—Dijo aquel hombre.
—Si te lo haces, me lo hago yo también— Susurró Louis. Suspiré. Me daba algo de miedo, pero sabía que Louis tenía razón y podríamos convertir una cicatriz en esperanza.

Capítulo 45.

Finalmente consiguió convencerme para salir de casa. Me planché el pelo, me apetecía hacer algo diferente aquel día... Me puse una sudadera ancha gris, unos pitillos azul turquesa y mi queridísimo gorro de lana. Eso era lo bueno del invierno: los complementos. Durante el resto del año no era muy de complementos, no solía ponerme collares ni nada por el estilo, pero el inverno y los gorros son inseparables. En otras palabras, los gorros de lana son amor. 
—Estás tan preciosa y tan rara con el pelo liso...—Dijo Louis cuando me vio.
—¿Te gusta?—Pregunté sonriente y ladeando la cabeza, Yo también me veía rara, pero a veces los cambios son buenos, ¿no?
—¿Hay algo en ti que no me guste?—Me rodeó la cintura con los brazos y sonrió.
—Seguro que sí...—Me besó la nariz. 
—¿Estás lista?
—¿Para enfrentarme al frío aire invernal de ahí fuera? Pues no mucho..., pero al niño le apetecía salir—Me dio la mano y, con las llaves del coche en la mano, salimos de casa—¿A dónde me llevas? 
—Ya lo verás...—Me senté en el asiento de copiloto mientras Louis quitaba la nieve acumulada del parabrisas. Se sentó a mi lado y conectó el limpiaparabrisas para impedir que la que ahora caía le complicara la visión de la carretera—En realidad podríamos haber ido andando, pero no quería que te helaras. 
—Qué considerado...
Cinco minutos después estábamos aparcando el coche frente la puerta del italiano en el que cenamos la primera vez. Sonreí al recodar los hilillos de queso y la cita doble. Bueno, técnicamente no fue una cita, porque Louis tenía novia, pero...
—¿En qué piensas?
—En que no se nos dio tan mal la noche—Entramos y un camarero nos puso en una mesa al lado de la ventana.
—¿No? A ver, recapitulemos... Cenamos pizza y te volviste loca con el queso. 
—Eso fue genial—Sentencié y rió.
—Después Harry te emborrachó a traición.
—Yo solo quería una cerveza...—Iba comentando todo lo que él decía haciendo muecas.
—Te entraron como cuatro o cinco babosos.
—¡Y tú te reías, desgraciado!—Nos trajeron la comida mientras hablábamos. Siempre pedíamos lo mismo a sí que ni siquiera tuvieron que preguntar. Pizza.
—En realidad estaba celoso..., pero tampoco podía hacer nada, quizás querías ligarte a alguno...
—Te dije que no quería bailar porque odiaba a los babosos...
—Bueno, al final te salvé...—Rodé los ojos. Al final—Ahora viene mi parte favorita de la noche: te besé. Pero lo estropeaste yéndote corriendo...
—Me perdí, y rompí los zapatos, fue maravilloso. 
—Es que, ¿quién te manda salir corriendo? 
—Y yo qué sé..., el instinto, supongo.
—Al menos logré encontrarte, sino es por mí no llegas a casa—Me sonrojé. Es cierto, me desvié demasiado...
—Me pusiste tu chaqueta... Que por cierto, aún la tengo entre mi ropa...
—Y te robé un beso antes de irme, eso fue increíble.
—Ves, en definitiva no se nos dio tan mal la noche...
Me preguntaba qué habría pasado si las cosas hubieran sido diferentes. Quizá si me hubiera acostado esa noche con Louis solo habría sido una noche... o quizá no. ¿Sabéis qué? Ni siquiera quiero pensarlo.

Capítulo 44.

Nochebuena. Una fecha en la que todo el mundo, en su defecto la mayoría, se reúne alrededor de una mesa repleta de comida y dulces. Entremeses, asado, polvorones... Odiaba estas fechas. Sobretodo desde que mamá se fue. Pasar el día en familia se basaba en cenar en silencio con papá mientras se oían de fondo los típicos villancicos que, a la larga, a todos nos ponen de los nervios.
—La echo de menos—Dije el año pasado cuando al que coro de voces angelicales dejó de torturarnos.
—Yo también la echo de menos, cariño... —Sonrió triste y le dio un fugaz vistazo a la fotografía de los tres que decoraba parte de la estantería.
De aquello ha pasado un año. "Cómo cambian las cosas...", pensé con ironía mientras por la ventana. Había nevado de nuevo aquella noche. Siempre me ha gustado la nieve y sentir los dedos helados mientras me tiraba bolas con papá.
Y allí estaba yo, viendo como una niña pequeña, pelirroja y de ojos verdes reía con sus padres mientras hacían muñecos de nieve. Cerré los ojos con fuerza y cuando volví a abrirlos la niña ya no era pelirroja; tenía una media melena rubia y resplandeciente.
Aquella niña ya no era yo.
Sorbí por la nariz y Louis me abrazó por la espalda. No sabía que estuviera allí.
—No estés mal...—Me besó la cabeza—. Ella estará viéndote desde donde esté y dudo que quiera ver que lloras— Me quité las lágrimas de los ojos y forcé una sonrisa.
—Ojalá...—En momentos así me gustaría creer que existe, no un cielo, pero sí algún lugar desde el que madre pueda verme y cuidar de mí.
—Yo solía jugar con mis hermanas. Me tiraban bolas y me enterraban en la nieve...—Me abrazo más fuerte—. Me podría haber congelado allí dentro. Irresponsables...—Noté que sonreía. Louis adoraba a sus hermanas.
Reí. Siempre sabía cómo conseguirlo. Imaginé al pequeño Louis con nieve encima fingiendo estar enterado y a sus adorables pequeñas riendo por la maldad que habían conseguido hacer.
—Me hubiera gustado tener un hermano...—Admití—. Quizás si hubiera tenido alguien de quien cuidar no me habría derrumbado. Me hubiera obligado a ser fuerte.
—Quizá Anne te da un hermanito...
—Quita, quita... Ahora que no lo tengan—Louis río y apoyó la barbilla en mi hombro.
—Bueno, tienes a Harry que es lo mismo que tener un hermano de doce años. O un chimpancé salido...—Reí fuerte. Me imagine a Harry como un chimpancé encerado en una jaula y comiendo bananas. Y la verdad es que tenía un parecido razonable.
—Más le vale que ya no sea tan salido... No bueno, no sé, pero solo con Chris—Rió suavemente y me besó el cuello.
—Vístete, te invito a comer y así luego vamos al cine—Le miré haciendo una mueca.
—Me da mucha pereza...
—Me lo prometiste—puso cara de cachorrito—, además es mi cumpleaños...
—Míralo qué capullo... Si puedes hacerme chantaje si que es tu cumpleaños, ¿no?—Sonrió como un niño pequeño—¿Qué voy a hacer contigo, Tomlinson...?

lunes, 23 de diciembre de 2013

Capítulo 43.

El lunes por la mañana Louis bajó a desayunar solo con unos pantalones grises de pijama que le colgaban de las caderas. Eso eran unos buenos días y lo demás tonterías. Aunque no me parecía lo adecuado, la temperatura exterior debían ser de varios grados bajo cero y él estaba como si fuera pleno agosto.
—¿No tienes frío?—Le pregunté tendiéndole una taza de chocolate caliente y dándole un suave beso en los labios.
—No, ¿por qué?—Le dio un sorbo al chocolate y me miró.
—Por nada—Ironicé—. Solo está nevando fuera...—Rió. Llevaba un bigote de chocolate y no pude evitar reírme yo también—Límpiate, anda—Se puso bizco intentando mirarse el bigote y me reí más fuerte.
—Hazlo tú.
—¡Pero mira que eres tonto!—Cogí una servilleta pero me agarró de la muñeca cuando intenté limpiarle.
—Así no—Me atrajo hacia él y me besó.
—Mmm... Louis con chocolate...—Alzó un ceja, divertido. 
—No voy a decirte en qué estoy pensando...
—Sé perfectamente en qué estás pensando, amor.
Solo rió y terminó de tomarse el chocolate. Después fregó las tazas de ambos y las recogió. Adoraba observarle en silencio sentada en una de las sillas de madera. Sabía que él sentía que lo estaba haciendo porque le noté sonreír. 
—Menudo repaso, ¿no?
—¿Qué? —Me hice la loca.
—Nada, pequeña Afrodita—Me levanté y me acerqué lentamente hacia él—, que se te cae la baba.
—Aun me sabe la boca a Louis chocolateado, ¿que esperabas?—Le rodeé el cuello con los brazos y sonrió—¿Qué haremos mañana?
—¿Qué pasa mañana?—Me rodeó la cintura.
—Como si no lo supieras...
—Cierto. Es Nochebuena... Le dije a mamá que cenaríamos aquí y ya iríamos a allí en año nuevo—Hostia, la cena. En teoría cenaríamos con Anne, Harry, Chris si quería venir... Se me había olvidado por completo. Habría que hacer cambio de planes.
—Ni siquiera me acordaba de que era Nochebuena...—Fruncí el ceño—Vamos, no te hagas el loco, es tu cumpleaños.  Querrás celebrarlo, ¿no?
—No.
—Amas las fiestas Louis...
—Pero no las de mi cumpleaños—Se puso serio—. Amor, te lo agradezco de veras, pero no me gusta celebrarlo...
—¿Por qué no? No se cumplen 22 todos los días...
—Porque odio cumplir años... Nunca lo he llevado especialmente bien. Todo el mundo lo sabe; no me gusta pensar que me hago mayor—Le miré con ternura. Tenía una especie de crisis de los 20, era de lo más... extraño. Desconocía que a alguien pudiera legar a pasarle algo así—. No me mires así... Si quieres que hagamos algo mañana, vayamos al cine. Prefiero ver una peli contigo que cualquier otro regalo. 

—¿Tú recordabas que mañana era Nochebuena? Porque a mí se me había olvidado por completo... —Le pregunté a Chris cuando la llamé por teléfono.
—Me lo ha recodado Harry hace un momento. Me ha invitado a cenar en plan pareja estable, ¿te lo puedes creer?
—Sí, a mi casa.
—¿Cómo?
—Que la cena es en mi casa, cariño. Cenamos lo seis. 
—¿Qué seis...?
—Mi padre, Anne, Harry, tú, Louis y yo— Expliqué— Gemma no puede venir porque tiene que hacer nosequé. 
—Yo pensaba qué... Bueno, no importa—Murmuró. 
—Siento matar tus ilusiones si creías que te iba a invitar a algún sitio caro o algo de eso..., pero es una cena familiar. Y ahora más que nunca eres una más de la familia.
—No es eso..., pensé que iba a ser más especial... Nosotros solos, ya sabes.
—Técnicamente lo es. Son fechas familiares y te ha invitado a cenar con su familia—Conocía a Harry, eso era un gran paso para él—No te rayes Chris, él te quiere, solo que no está demasiado acostumbrado a este tipo de situaciones..., ya sabes que él no es de relaciones demasiado serias.
—¿De verdad crees que está a gusto conmigo? ¡Me has pegado las inseguridades, maldita!—Reímos.
—Estoy más que segura—Sentencié—. Por lo que te he llamado es por...
—Lo sé—Me interrumpió—. Louis, la fiesta, la cena... No te preocupes, es aún más perfecto. Tienes que sacarlo de casa y hacer que vayáis directos a casa de tu padre para la cena. Cuando acudamos nosotros a cenar la fiesta estará preparada, y después de cenar le entretienes un rato mientras Harry y yo, que nos tendremos que ir en seguida, iremos a tu casa y terminaremos e arreglarlo todo—En ese momento entró Louis a la habitación, se apoyó contra el marco de la puerta y alzó una ceja cuando se dio cuenta de que estaba hablando por teléfono.
—Perfecto—Sonreí—. Ahora tengo que dejarte, luego hablamos.
—Hope, no—Dijo cuando puse el móvil en la mesilla.
—No, ¿qué?
—Que te conozco... He dicho que no quería fiesta ni nada por el estilo.
—Estás obsesionado, eh. ¿ya no puedo ni hablar por teléfono?
—Me enfadaré—Se cruzó de brazos—, te lo aseguro.
—Que sí, pequeño gruñón... que eres muy enfadadizo, pero se aprende  quererte igual—Le saqué la lengua y me tumbé en la cama. 
Era uno de esos días de invierno en los que no saldrías a la calle ni por todo el oro del mundo, y lo único que me apetecía hacer esa tarde era tumbarme en la cama con Louis a mi lado rodeándome con los brazos y una buena película en el DVD. Se lo dije durante la comida y la idea le encantó, así que no tardó mucho más de dos minutos en encender el pequeño televisor que había colgado en la pared y meter "The Holiday" en el reproductor. Se metió en la cama y abrió los brazos para que me acurrucara entre sus brazos. Estos momentos eran los que marcaban la diferencia.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Capítulo 42.

Estuve pensando en lo que me comentó Chris aquella tarde. Quizá era cierto y lo que a Louis le pasaba era que no tenía nunca la iniciativa, pero eso era algo que iba a cambiar. No sabía muy bien cómo, pero lo iba a cambiar. 
Estaba terminando de ver una peli cuando Louis llegó del ensayo. Llegó al sofá, se sentó un lado y me dio un casto beso como saludo. Qué soso. 
—¿Sólo?
—¿Cómo que solo?—Sonreí lascivamente y me puse a horcajadas sobre él. Comencé a besarle, pero me frenó y se separó un poco—. ¿Qué te ha dado?—Rió, pero yo le ignoré por completo y seguí besándole— Para, Hope, ¿se puede saber qué te pasa?
—No, ¿se puede saber qué te pasa a ti?—Desistí y volví a mi sitio. Suspiré—. ¿Qué pasa? ¿Ya no me encuentras atractiva? ¿No te gusto? Normal, soy horrible, y una estúpida...
—¿Pero qué dices? ¿Estás loca?—¿Loca? Quizás. Sí, quizás lo estaba. Quizá lo estaba por pensar que tenía una fortaleza interior que en realidad no tenía. Por pensar que podría olvidar y sacar las dichosas voces de mi cabeza que seguían repitiendo una y otra vez que no servía para nada. Quizá lo estaba al creer que podría ser lo suficiente para alguien como él.
—¿Lo estoy?—Murmuré con voz rota. Tenía un gran nudo en la garganta y muchas ganas de llorar y ni siquiera sabía realmente porqué. 
—Lo estás por pensar esa serie de gilipolleces—Me puso una mano bajo la barbilla y me obligó a mirarle— No me gustas, Hope, me encantas, y no deberías dudarlo nunca. 
—¿Entonces qué coño te pasa? ¿Por qué estás tan gruñón últimamente? Diría que es porque no follas, pero no follas porque no quieres—En ese instante empezó a reír como si le fuera la vida en ello—. ¡Pues yo no le veo la gracia!—Gruñí. 
—Siempre me ha hecho gracia que hablaras mal porque al ser tan pequeña y adorable no te pega.
—¡Eres tan idiota! Mira, ¿sabes qué?, olvídalo—Acabé frustrada, enfadada y sin más ganas de discutir. Me di la vuelta dispuesta a ir a la habitación y meterme en la cama a estar sola hasta que se dignara a venir. Pero a lo que me giré, Louis me cogió, me giró y me besó. 
—Tú si que eres idiota... —Murmuró contra mis labios—. Sé que he estado algo seco últimamente, pero no es culpa tuya. Y no has dejado de atraerme, no sé cómo has podido pensar eso...
—Me... Me has rechazado... Ahora... En el sofá...—Aparté la mirada. Nunca me había sentido tan humillada—Yo...
—No te he rechazado—Me interrumpió. 
—Te has apartado...
—Me he sorprendido. Nunca has sido tan... fogosa porque sí. 
—Yo creí... que te parecía aburrida—Sonrió divertido, pero sabía que lo hizo con todo su amor—. Que te habías cansado de llevar siempre la iniciativa... ¿No te ha gustado?
—¿Aburrida?—Ladeó un poco la cabeza y me observó—. Y no, no me ha gustado...—Me abrazó más fuerte y cuando movió las caderas ahogué un grito. Sí, le había gustado, y mucho. Su sonría se hizo más amplía y comenzó a acariciarme la espalda por debajo de la camiseta. Su boca se acercó a mi cuello y me estremecí—. Debes prometerme que la próxima vez que hagas algo así, que espero que lo hagas, no será por miedo ni por inseguridades.
—No puedo evitarlo...—Dije con voz entrecortada, ya que, a pesar de la conversación, sus labios seguían torturándome.
—Tienes que evitarlo, porque tú eres mía y yo soy tuyo—Poco a poco fuimos acercándonos al sofá hasta que me puso con cuidado sobre él—Y eso nadie va a cambiarlo—Susurró—Ni siquiera esas estúpidas voces que tienes en la cabeza.

[…]

Acabamos tapados con una de las mantas que había en un brazo del sofá. Podría haberme pasado con sus brazos a mi alrededor, sus dedos subiendo y bajando por mi brazo a modo de caricias y su vista fija en mí. Podía notarla aunque no le estuviera mirando. Levanté la vista y sonrió ampliamente. 
—Hola—Susurró—, pensaba que estabas dormida.
—Llevo un rato mirando hacia la ventana—Susurré y mi vista volvió a un punto fijo sobre la nieve—Es agradable sentir que fuera hace un frío para morirse y estar aquí sólo con una manta. Desprendes un calor un calor increíble, ¿lo sabías?—A pesar de todo lo que había dicho me estremecí de un escalofrío. 
—¿Quieres que nos vistamos?—Negué con la cabeza. 
—Quiero que me abraces más fuerte. 
Cuando lo hizo descansé la cabeza sobre su pecho y suspiré, contenta. Fue increíble como me había tratado momentos antes. Sus actos eran entre dulces y salvajes y habían conseguido derretirme en tan solo unos segundos. Louis apoyo la barbilla sobre mi cabeza y me besó el pelo.
—Eres preciosa—Susurró. Volví a mirarle—, y más cuando me miras así como si fueras un pequeño gatito tigre de otros verdes. Odio que te valores tan poco. Eres demasiado increíble para que te atormente algo que no es cierto.
—Louis, se encargaron de hacerme ver que no valía para nada—Miró hacia otro lado, incómodo. 
—Por eso mismo, para demostrarles a ellos y sobretodo a ti misma que se equivocaban—Bajé la cabeza, intentando evitar el tema y le besé el pecho. Me encantaba su tatuaje «It is what it is», que descansaba en esa zona. Bueno, quizás no solo me encantaba. Me ponía, mucho—Tienes que quererte más...
—Si alguien como tú lo hace, podré llegar a hacerlo yo también. 
—Hasta hace un rato dudabas que lo hiciera...
—Tenía miedo de perderte.
—¿Sabes eso que dicen de que la esperanza es lo último que se pierde?—Le miré, perpleja—. Eso significa que no voy a perderte nunca— Reí.
—Técnicamente significa que seria lo último que perdieras...
—Ya, pero no voy a dejar que pase—Me besó la nariz y reí más. Era idiota, pero era mi idiota y no lo cambiaría por nada—¿Sabes por qué me gusta tu risa? Porque te veo feliz. Me gusta verte feliz y siempre estaré dispuesto a hacer las tonterías necesarias para que nunca dejes de reír.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Capítulo 41.

Diciembre se estaba despidiendo de nosotros demasiado rápido, lo que significaba que se acercaban las navidades; y, con ello, el cumpleaños de Louis. 'Y no tenía ni idea de qué preparar!
El último mes viviendo con él había sido uno de los más increíbles de mi vida, a pesar de que, como cualquier otra pareja, teníamos nuestros piques. No todo era maravilloso, Louis era borde y cabezota, pero cambiaría todos lo momentos malos, por solo uno bueno a su lado.
Dentro de dos días sería su cumpleaños, y aunque no estábamos pasando por nuestro mejor momento, quería regalarle algo especial. ¿Pero qué le regalas a alguien que a sus 22 años de edad ya puede tener absolutamente todo lo que quiera?
—¿Pero no se supone que estabais cabreados?—Dijo Chris dándole vueltas al café con leche que acababan de servirle. 
—No del todo; además eso no significa que no merezca algo para su cumpleaños. 
—¿Entonces qué ha pasado? 
—Que el otro día metí la pata hasta el fondo—Suspiré—. Me estaba poniendo de los nervios, porque no me deja hacer absolutamente nada y le dije que quizás él estaba acostumbrado a que se lo hicieran todo porque tenía la vida resuelta, pero yo no. 
—Y se ofendió...
—Mucho—Puse los ojos en blanco—, ya sabes lo orgulloso que es él y lo bocazas que soy yo en según qué momentos. 
—Tampoco sé porqué se ofende, es cierto que tiene la vida resuelta.
—Lo sé, pero no se lo dan todo hecho tampoco—Le di un sorbo al café y pude notar que le faltaba azúcar. Chris lo notó y me dio un poco del suyo—. Él es el hermano mayor de cuatro chicas. En su instinto está el de proteger a la gente, pero yo no estoy acostumbrada a que me protejan tanto. A veces parece que me considere indefensa y lo odio; sé que cuando él me conoció no estaba pasando uno de mis mejores momentos y que me replanteé varias veces si dejar que se acercara a mí o no, pero al final lo hice y lo crea o no, él me ha hecho mucho más fuerte.
—¿Has pensado en decírselo a él?
—Desde aquel día está un poco más distante—Miré los posos que quedaron al final de mi taza de café—. Ni siquiera hemos...—Me sonrojé—, ... bueno, eso—Chris soltó una risita y yo le miré mal.
—¿Te ha rechazado o qué?—Negué con la cabeza—¿Pero lo has intentado por lo menos?
—Normalmente es él el que lo hace...—Ni siquiera sabía cómo habíamos llegado a ese tema de conversación, pero me sentía algo incómoda.
—Pero chica, no puedes esperar que sea el siempre, tienes que llevar la iniciativa alguna vez.
—Lo intenté cuando salí del hospital y me miró como si estuviera diciendo algo sucio... Como que no solo teníamos que recuperar el tiempo perdido y eso... —Me mordí el labio— ¡El caso es que no estábamos hablando de eso! ¿Qué le preparo a Louis?
—Háblalo con él de forma disimulada, igual le apetece hacer algo en concreto. Sino, llévatelo a cenar y mientras los chicos y yo podemos prepararle una fiesta sospresa en vuestra casa.
—¿Sabes que te adoro? Acabas de salvarme la vida.

[…]

En dos días era mi cumpleaños. 22 años ya... Odio cumplir años. Mucho. Y mi humor los días posteriores a mi cumpleaños no era muy agradable, lo reconocía, pero el saber que me estaba convirtiendo en un adulto me pesaba mucho. Los adultos son serios, toman decisiones y están todo el día amargados. Eso no va conmigo. Yo solo quería pasármelo bien y vivir la vida. Esa que según Hope tenia resuelta. Me sentó muy mal que dijera algo como eso. Yo venía de una familia de clase media, media baja. Nunca me ha faltado de nada, porque mamá siempre ha hecho todo lo posible porque tuviéramos de todo y vale que yo con dinero soy un auténtico desastre, pero tampoco era tan malo tener la vida resuelta. Quizá era un tema absurdo para discutir y en cualquier otro momento no me habría sentado tan mal, pero los días previos a mi cumpleaños... Suspiré. Tenía que pedirle perdón a Hope. 
—¿Dónde vamos a ir el martes?—Preguntó Niall de repente cuando hicimos un descanso en el ensayo. 
—A ningún sitio.
—¿Cómo que no? Tío es tu cumpleaños...
—Vosotros id dónde queráis, yo tenia pensado pasar el día con Hope. Además le tengo preparada una sorpresa.
—¿Qué sorpresa?—Preguntó Harry de repente. 
—¡No seáis cotillas!—Reí—Ya lo veréis. 
—¿Nos vas a negar una fiesta, tío?
—Podemos celebrarlo otro día..., el día de mi cumpleaños quiero hacer algo con Hope.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Capítulo 40.

Louis tardaba demasiado en volver, y yo empezaba a ponerme nerviosa. Sabía que papá no era capaz de hacerle daño, pero tenía miedo. No se tragaban el uno al otro y eso no podía traer nada bueno. 
Empecé a dar vueltas por la casa y a pensar. Obviamente quería a Louis, y vivir con él será algo increíble, pero eso no significaba irnos a vivir juntos ya. Simplemente se lo dije a papá para que se hiciera a la idea de algo que iba a ocurrir tarde o temprano. Pero el ultimátum que me dio, me hizo darme cuenta de que me sigue tratando como la niña que ya no soy. Además fue un maldito hipócrita intentando impedírmelo, mamá se escapó de casa para fugarse con él ya que a sus padres no les gustaba nada. Se ve que este tipo de situaciones son de esas que se llevan en los genes.
Fui a hacerme un té. Como Louis tardara mucho más, iba a volverme loca. Yo misma le dije que no era necesario que volviera a por mis cosas, ya me apañaría por el momento. Pero como cabezota que era, no me hizo ningún caso. 
Cinco minutos después, cuando estaba a punto de prepararme el segundo té oí cómo se abría la puerta. 
—¿Dónde estabas? No sabes lo nerviosa que me he puesto. ¡Podrías haber llamado y decir que llegarías tar... de!—Mi padre sonrió. 
—Ya empiezas a hablar como si estuviérais casados y solo lleváis unas horas viviendo juntos. 
—¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Louis?
—Tranquila—Rió—, está fuera, terminando de sacar las cosas del maletero—Le miré sin entender nada—Hemos arreglado nuestras diferencias. —¿Cómo?
—Hemos estado hablando, me he dado cuenta de que te quiere y estoy feliz de que hayas encontrado a alguien como él. Él te protegerá de todo lo que no pude hacerlo yo y me alegra que sea así.

Cuanto terminaron de meter las cajas, acomodar las cosas y papá se marchó, obligué a Louis a sentarse en el sofá que me contara con pelos y señales qué había pasado desde que se marcho, ya que a mí esa situación no me parecía para nada normal. Minutos antes papá me echaba en cara que me fuera y prácticamente me prohibía la vuelta a casa y ahora sabía que Louis me hacia feliz y le parecía bueno para mí. Obviamente algo no me estaban contando, porque sino no tenía sentido.
—Louis, cuéntame ahora mismo lo que ha pasado. 
—No ha pasado nada, Hope. Simplemente le he explicado que te amo como nunca he amado a nadie en toda mi vida, y se ha dado cuenta de que mi sentimientos son sinceros—Me besó—. Nos ha dado su aprobación. 
—Ni que fueras a pedirme matrimonio—Reí. Él miró para otro lado y se sonrojó.
—No, por supuesto que no...—Rió algo incómodo. Le obligué a hacer que me mirara.
—Louis, algo no me estás contando... ¿qué pasa?
—Nada, solo estoy cansado... ¿Vamos a dormir?
—¿A dormir?—Pregunté mirándole lasciva. En su cara apareció una media sonrisa que daba tender que aprobaba mi idea.
—No sabes las ganas que tengo de volver a verte en mi cama—Me sonrojé— Creo que es el lugar en el que más preciosa estás; sea el momento del día que sea.

martes, 3 de diciembre de 2013

Capítulo 39.

¿Mi hija se iba a ir de casa? ¿Lo estaban diciendo en serio? Ella era mi pequeña, no podía irse aun, era muy pronto. Aun recuerdo como si fuera ayer la última vez que le cambié los pañales. Era tan preciosa. Unos preciosos ojos verdes entre una pequeña mata de pelo rojo, y ahora, era la viva imagen de su madre. Y se iba de mi lado.
Lo pasé fatal cuando su madre murió, pero me sirvió de consuelo saber que siempre, siempre tendría a Hope. Al parecer no siempre. Se había encargado aquel idiota de quitarle de mi camino. Y ahora estaba solo.
Bueno, quizá no estaba tan solo, tenía a Anne. Ella era una mujer increíble, pero no se comparaba para nada con la madre de Hope. Ella fue mi primer amor, y eso nunca se olvida, y menos un amor como el nuestro. Quizá había llegado el momento de que Hope empezara a vivir su historia tal y como yo lo hice con su madre, pero ¿por qué con Louis? No tenía que ser así...
—¿Pero qué tienes en contra del chico?—Me preguntó Anne cuando le serví una taza de té.
—No lo entenderías...
—No eres un adolescente paras andarte con ese tipo de excusas.
—No son excusas—Me serví yo—Anne, es... es complicado. 
—Pues no lo entiendo, Louis es un gran chaval.
—Seguro...—Soplé la taza—No es eso lo que dicen de él. 
—¿Lo que dicen de él?
—Que solo quiere dinero, pero que no le gusta ser famoso. Que no se preocupa por nadie más.
—Él no es así, le conozco desde hace varios años y sé que no ha cambiado.
—Yo también, y por su bien, espero que sí lo haya hecho.

[...]

Anne intentó obligarme a que le explicara lo que quería decir con aquello último, pero muy a mi pesar no era un tema del que debiera hablar con ella. Era un tema que solo nos afectaba a tres mi personas y que solo dos sabíamos seguro. 
Aproximadamente a mitad de tarde después de que Anne se fuera a trabajar sonó el timbre. Cuando abrí estaba quien menos me esperaba. 
—Vengo a por las cosas de Hope—Dijo Louis esperando a que le dejara pasar.
—Si tiene que venir alguien a por sus cosas es ella.
—Ella no va a venir, Tod. No después de cómo la has tratado esta mañana.
—Te ha faltado tiempo para ponerle en mi contra.
—Te has bastado tú solo para eso—Me miró directo a los ojos—. De hecho yo jamás haría algo así. 
—No eres tan bueno como te pintas, Tomlinson. Estoy seguro que ella no sabe quién eres realmente. 
—Ella sabe bien quién soy. 
—¿Seguro?—Le dejé pasar y cerré la puerta—A veces el gracioso de la clase no es tan gracioso, y menos cuando se dedica a meterse con las pequeñas—Se giró bruscamente y me miró sorprendido—. Estoy seguro de que no sabe quién eres realmente porque dudo que se hubiera enamorado de uno de los idiotas que le hicieron la vida imposible cuando era pequeña. 
—¿Cómo...?
—¿Cómo lo sé? No podría olvidar nunca la cara de esa panda de mocosos que destrozó a mi hija. Cuando apareciste por aquí la primera vez, me resultaste familiar y cuando supe quién eras fue cuando intenté que mi hija se alejara de ti—Le obligué a sentarse en el sofá y me sentée junto a él—. Cuando tuvo el accidente, intenté por todos los medios que no se juntara contigo, ella actualmente no recodaba las caras de sus agresores, solo lo que le decían. Como bien has podido comprobar su cerebro bloquea aquello que le hace daño. Y cuando olvidó todo, incluso la muerte de su madre, me dio miedo que se acordara de tu nombre, de ti. No quería que le hiciera daño. 
—Yo...
—No he terminado—Gruñí— Me prometí a mí mismo que no volvería a sufrir por aquello. 
—La reconocí—Dijo de repente—. Desde el primer momento en que la vi supe que era aquella niña indefensa a la que vi llorar más de una vez. Aquellos actos me atormentaban desde hace años, y encontrarla fue como una salvación. Podría remendar mi error—Su voz era monótona—. Mi intención no fue enamorarme de ella, simplemente compensar de alguna manera lo que le hice sufrir—Me miró—. Pero me enamoré—Me sorprendió su confesión—. Fue solo cuestión de días, ella me necesitaba, ella necesitaba mi protección, necesitaba mi amor, ese que todos le decían que no merecía. No recuerdo qué clase de barbaridades fui capaz de decirle, pero estoy seguro de que jamás le dije algo como aquello. Solo alguna risa, alguna broma, algún comentario que yo consideraba inocente pero destrozaron a una pobre chica que no lo merecía. Me desprecio por aquello, Tod, pero le juro que he cambiado. Le juro que aquel no fue más que un niñato. Era impresionable y me dejé llevar, pero me cambiaron de colegio y supe quién era realmente. La persona que soy hoy. Jamás he vuelto a burlarme de nadie. Jamás—Miró al suelo— Sé que Hope no se acuerda de mí de aquella forma y no tengo intención alguna en que lo haga. La amo, haré lo que esté en mi mano por hacerle feliz, e incluso daría mi vida por protegerla si fuera necesario. 

_________________________________

¡Hola, hola!

(Hace mucho que no comentaba capítulo, xd).

Bueno, lo que venía a deciros es... vuelven los capítulos diarios. Sé que os hace ilusión.
El caso es que acabo de terminarla y aun quedan 14 capítulos (¡QUE ETERNA SE ME HA HECHO!) y necesito subirlo para quitármela de encima, mismamente.

Ah, y otra cosa. He empezado una novela nueva. Sí, una novela normal, sin Louis, ni Harry, ni el resto... Una novela con personajes inventados.

Bieeeeeen, ya era hora Ari.

No iba a vivir siempre de fanfics, ¿o qué? Ha llegado el momento de maduraPFFFFFJAJAJAJAJAnah, mentira, volveré con los fanfics algún día. Pero ahora he empezado esta y me gusta bastante (porque lo importante es que me guste a mi y tal xd) y aquí está el enlace → http://www.wattpad.com/story/10188719?utm_source=android&utm_medium=link&utm_content=share_reading en el que podéis entrar y leer y esas cosas que hace la gente fab.

PD: No es una sugerencia. Leed y votar. Cada voto es un gatito menos sacrificado (PENSAD EN LOS POBRES GATOS), y no me vale eso de "no puedo votar porque no tengo cuenta" porque se puede entrar desde tw. ASÍ QUE NO TENÉIS EXCUSA, HIJOS DE LA GRAN FRUTA.

Con love, Ari.

PD2: Si queréis que os avise cada vez que suba de Lies, decírmelo por twitter.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Capítulo 38.

Decirle a papá que iría a vivir con Louis después de la discusión de la noche anterior iba a ser de lo más divertido; y aun más después de ver la cara que puso esa mañana cuando vino a despertarme y nos encontró a ambos en la cama. Si que viniera de día ya no le gustaba nada, ni me imaginaba lo que le gustaría que se quedara a dormir...
El desayuno fue una de las situaciones más incómodas que recordaba. Por primera vez en la historia, prefería cualquier conversación al silencio que se produjo aquella mañana.
—¿Cómo has dormido?—Pregunté intentando romper el silencio. 
—Bien, ¿y vosotros?
—Bien, bien...—Contestó Louis por mí.
—Sí..., eh...—Me aclaré la garganta.
—¿Se lo vas a decir?—Me susurró. Asentí nerviosa.
—Anoche estuvimos hablando y..
—¿Solo hablasteis?—Nos miró mal.
—Papá...—Me sonrojé— Sí, solo hablamos—«Porque tú quisiste», estaba segura de que Louis pensó algo por el estilo—. Y es exactamente de lo que quiero hablar contigo—Cogí a Louis de la mano y papá abrió muchísimo los ojos—. Sé que él no te gusta, y que no quieres que venga por casa..., por eso hemos decidido irnos a vivir juntos—Lo solté de golpe. No quería que me interrumpiera antes de que pudiera decirlo. 
—¿¡Cómo!? Ni hablar. 
—Soy mayor de edad.
—Y yo la puedo mantener.
—¡Tú te callas, hijo de la gran...!
—¡Papá!
—Lo único que siempre has querido era separarme de mi hija.
—Eso no es cierto—Dijo tranquilo—. No he dicho que vaya a sacarla del país, ni siquiera de la ciudad, solo dos calles más atrás. 
—Hija, ¿no estaréis hablando en serio? Sé que lo que hice estuvo mal, pero...
—No tiene nada que ver con eso. Papá, amo a Louis, y sabes tan bien como yo que jamás había sentido nada parecido por nadie.
—¿Vas a dejarme solo?—¿Podía ser más egoísta?
—No estás solo, tienes a Anne. 
—A tu madre no le gustaría lo que estás haciendo.
—Mamá estaría encantada sabiendo que he seguido con mi vida como le prometí. Tú has rehecho tu vida, yo tengo derecho a empezar una nueva etapa de la mía.
—Si te vas por esa puerta no vuelva a a entrar—Gruñó—. Hazme caso, Hope. Te hará daño, te dejara tirada como a un perro y cuando lo haga será demasiado tarde. 
—¡Basta!—Grité. Sabía que en el fondo razón no le faltaba. No me había puesto a pensar en qué ocurriría si lo dejáramos, pero tampoco era algo en lo que quisiera pensar. 
No me di cuenta de que Louis me saco de casa, prácticamente arrastras, hasta que ya estuvimos fuera. Me abrazó y rompí a llorar. Me esperaba cualquier reacción menos esa. ¿Cómo ha sido capaz de decirme algo así?
—Sh... No llores, pequeña.
—Ha sido muy cruel—Sollocé—. Si lo dejáramos... ¿Sería capaz de dejarme en la calle?
—Ni siquiera lo pienses porque no tengo intención de dejarte marchar. 
— ¿Pero y si pasara?
—Es tu padre, aunque no sean formas de decirlo ni de actuar, no te desea ningún mal. Se ve que te quiere y no te dejaría en la calle por muy orgulloso que sea— Me besó la cabeza—. Pero no debes preocuparte por algo que aun no ha pasado y esperemos que no pase.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Capítulo 37.

Subí a mi habitación sin cenar. Enfadada. Como una niña pequeña y caprichosa, lo reconozco, pero era increíble que ni apunto de cumplir los 19 fuera capaz de dejarme tomar mis propias decisiones. Di un portazo y me tumbé en la cama a mirar fijamente el techo. ¿Por qué a papá no le gustaba Louis? Él era un buen chico y nunca me hizo ningún daño, sin contar los momentos previos al accidente, que encima para colmo fue solo un maldito malentendido. Le di vueltas y vueltas a la cabeza intentando encontrar una razón que pudiera explicarlo, ya que no podía dormir, hasta que mi móvil empezó a vibrar en la mesilla.
—¿Tú tampoco puedes dormir?—Susurré, no quería hablar muy alto para que papá no entrara en mi habitación.
—No—Murmuró Louis—, y algo me hacía creer que tú tampoco podías hacerlo, así que te he llamado arriesgándome a despertarte. 
—Te habría matado su estuviese dormida.—Bromeé.
—Lo sé—Rió.
—He hablado con papá. No logro entender qué tiene en tu contra.
—Igual es porque es porque soy famoso y tiene una imagen de mi vida que no es...
—Pero Harry también lo es, y sabe cómo es vuestra vida—Suspiré.
—Quizá es solo porque está celoso...
—¿Celoso?
—Eres su única hija, y ya no eres una niña. Supongo que para él no será agradable saber que estás creciendo y ya no es el único hombre en tu vida.—Eso era tierno, pero aun así no creía que fuera por eso. Suspiré.
—Necesito abrazarte...—Murmuré algo avergonzada por la confesión.
—¿Lo necesitas mucho?
—Daría cualquier cosa porque estuvieras aquí y me tuvieras abrazada toda la noche, ¿contestas eso a tu pregunta?
—Abre el balcón.
—¿Qué?—Oí unos golpes en la ventana y me levanté. Efectivamente estaba ahí, esperando que le abriera—¿Qué haces aquí?
—Me necesitabas, ¿no?—Sonrió— Te echaba de menos...—Aceptó mirándome a los ojos—. ¡He traído comida!—Dijo levantando una bolsa, cosa que agradecí bastante ya que mi estómago pedía comida desde hace un buen rato, pero no bajé simplemente por orgullo.
—¡Pasa, anda, pasa!—Le dejé entrar y cuando lo hizo me lancé a sus brazos—. Estás helado. 
—Hace mucho frío ahí fuera, pero tenía que verte fuese como fuese—Dejó la bolsa en la cama  me rodeo la cintura. 
—Eres tan idiota. 
—Tu idiota. 
—Y tan moñas...
—Pero te encanta.
—Tú me encantas.
—Lo sé, y lo que he traído más—Sonrió y me besó.
—¿Qué has traído?
—Tallarines del chino de la esquina.
—¿Te he dicho que te amo?
—Sí, pero solo porque te traigo comida... —Sacó el labio inferior haciendo un puchero y dejó de abrazarme.
—Claro, ¿qué te esperabas?—Sonreí, me senté con las piernas a lo indio sobre la cama y cogí la comida. 
—A que me los llevo...—Me amenazó.
—¡No te atreverás!
—No me tienes. Aun me debes algo por venir hasta aquí— Le miré extrañada mientras me metía un puñado de tallarines a la boca—. Has dicho que darías cualquier cosa porque estuviera aquí y te abrazara. 
—Pero no me quites la comida, te lo suplico.
—No has cenado, ¿verdad?—Me sonrojé. Suspiró.—Mi pequeña cabezota...
Se sentó a mi lado y comenzó a comer conmigo. Adoraba estos momentos con él y que fuera capaz de hacer cualquier cosa por mí, como estar a la intemperie esperando a que le abriera la ventana. Nos pegamos horas y horas hablando de temas que no logro recordar, de lo único que podía estar pendiente era de ver su sonrisa en todo momento. Empezó a besarme como si le fuera la vida en ello.
—Es hora de que me pagues...—Susurró.
—No, Louis...—Intenté que se alejara algo pero fue inútil.
—¿No querías esta tarde...?
—Si, pero en tu casa, no aquí.
—¿Por qué no?—Me mordió el lóbulo de la oreja y me estremecí.
—Porque está papá aquí y...
—Eso se puede arreglar.
—¿Cómo?
—Ven a vivir conmigo.—Dijo así, de repente, sin ningún tipo de preliminar.
—¿Qué?
—Claro, vente conmigo. 
—¿Pero no es muy pronto? No sabes cómo es pasar día tras día conmigo...
—Por eso, déjame comprobar que me encantará hacerlo. 
—¡Estás loco!
—Por ti.
—No sabes lo que dices...
—¿Que no lo sé? ¡Claro que lo sé! Digo que quiero ver tu carita al despertar todos los días, digo que quiero cuidarte y protegerte tanto como pueda, y la única forma que encuentro, por el momento, es pidiendo que vengas a vivir conmigo—Suspiró—. Quizás eres tú quien no quiere aguantarme a todas horas y solo estas intentando excusarte.
—¿Aguantarte? Amor, disfruto de tu compañía cada segundo, pero quizás sea demasiado precipitado.
—Llevo mucho tiempo dándole vueltas, mucho antes incluso del... del accidente. Estuve a punto de perderte cuando creí que no despertarías, y más tarde cuando supe que no recordabas quién era. 
» Me prometí a mí mismo que, si todo volvía a la normalidad, cumpliría mi sueño de vivir a tu lado—Me miró intentando dando pena— ¿No serás capaz de destrozar las ilusiones de un pobre chaval?
—¡Eso es chantaje!—Me quejé.
—Lo es—Sonrió—, pero sé que lo estás deseando tanto como yo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Capítulo 36.

Aparcó el coche en mitad de la nada y le miré extrañada. ¿Qué hacíamos aquí?
—Ya lo verás, ansiosa—Sonrió y bajó del coche, yendo al otro lado para ayudarme a bajar a mí. Andamos por el césped hasta llegar a un árbol caído en mitad del río que hacemos de puente. 
—¿El río?
—Te encantaba este lugar...—Me miró triste. 
—Lo recuerdo, Louis—. Siempre veníamos aquí cuando queríamos desconectar de todo lo demás. Era el único lugar en el que éramos nosotros y nada más—. Pero yo pensaba que... iríamos a... tu casa—Me sonrojé. Él sonrió.
—No tienes remedio, pequeña pervertida. 
—¿No me has echado de menos...?—Miré al suelo. Él me levantó la cara por la barbilla. 
—Muchísimo, pero no solo en ese sentido—Me besó y me abrazó. Estuvimos abrazados quizá durante horas, sin decir nada. Sin oír más sonidos que el del río y el de nuestras respiraciones mezcladas. Y por increíble que pareciera no necesitaba nada más que eso. Bueno, mentira, había algo aun más maravilloso que eso, y era el sonido de su risa. La risa de Louis era para mí como una de las más maravillosas y sofisticadas sinfonías, y aun lo era más si yo era la causante de ese sonido. 
—Louis...—Murmuré, más para mí que para él, como si el simple hecho de pronunciar su nombre me produjera un placer inexplicable.
—¿Hmm?—Levanté la cabeza de su pecho y nos miramos. 
—¿Estamos bien? 
—¿Por qué lo preguntas...? ¿Sigues enfadada conmigo por...?
—¡No! No, claro que no. 
—¿Entonces...?
—Solo quería asegurarme...—Le pasar los brazos por los hombros y le rodeé el cuello—. Asegurarme de que no te había perdido.
—Nunca lo has hecho, Hope. Yo habría estado para ti aunque no hubieras llegado a recordarme—Se le endureció la mirada y a su vez a mí se me ablandó el corazón. Sabía que le dolía de solo pensarlo y no quería que eso fuera así.
—¿Sabes lo que me resultaba más doloroso? Saber que sentía algo por ti pero no poder recordar exactamente el qué.
—¿Algo?
—Algo extraordinario. Poderoso. Sabía que entre nosotros había un vínculo muy fuerte, pero no quería ilusionarme. Me gustabas y quería pensar que teníamos un pasado juntos, aunque no pudiera recordarlo—Me sonrojé.
—¿Te gustaba?
—Me encantabas, me encantas y me encantarás y para eso no tengo la necesidad de recordar nuestro pasado, solo de conocerte en el presente.

[…]

Cuando Louis me llevó a casa estuve esperando a papá pacientemente. Me iba a escuchar. Parecía yo la madre y él el hijo adolescente que había hecho una travesura, pero me la había hecho, y muy grave. Me había mentido y se había aprovechado de la pérdida de mi memoria. 
—¿Cómo estás, pequeña?—No contesté, solo me quedé sentada y de brazos cruzados esperando que entrara en el salón—¿Te pasa algo, cielo?
—¿Tú crees?—Alcé una ceja. 
—¿Qué te han hecho? ¡No habrá sido Louis, ¿verdad?!
—¿Sabes lo que pasa? Es que una no se entera todos los días de que su padre es un mentiroso y un aprovechado.
—¿Cómo? ¿Qué estás diciendo?
—Que te has encargado todo este tiempo en hacerme creer algo que no es. Me hiciste creer que Louis y yo no nos llevábamos bien, cosa poco creíble, por otro lado.
—¿Eso te lo ha dicho él? ¿Ves? Lo único que quiere es ponerte en mi contra.
—Papá, por favor, deja de hacer el idiota—Me incorporé y le miré fija—¿Llegaste a pensar que podría recuperar la memoria y que luego sería peor?
—Hope, yo....—Se sentó a mi lado. 
—¿Por qué lo hiciste?
—Yo no quería que cometieras los mismos errores.
—¿Pero qué errores, papá?
—Él te hizo daño, y a mí no me gusta verte así.
—¿Daño? Él es el único que ha llegado a quererme como nadie había hecho antes, gracias a él he llegado a olvidarme de los idiotas que me hicieron. 
—Ese es el problema, por su culpa lo olvidaste todo.
—Fue un accidente. Me podría haber pasado de cualquier forma, él no tuvo la culpa. 
—Yo..., lo hice por ti. 
—Estoy cansada de que la gente haga cosas por mí sin contar conmigo. Es mi vida, son mis decisiones, y si estar con Louis es un error sé que será, posiblemente, el mejor error de mi vida. 
—Pero hija...
—Pero nada, papá. Podrías respetar mis decisiones por una vez, ya no soy una niña. Créeme, Louis es posiblemente la persona que más he querido en toda mi vida, y quiero estar con él pase lo que pase, te guste o no