Louis bajó al salón a informar a los invitados que la fiesta había terminado. Cuando todos se habían ido, subió a la habitación y recordé que tenía algo que enseñarle.
—Buenas noches, Hope—Me dio un beso y se metió en la cama.
¿Dormir? Yo creo que no. Sonreí y comencé a besarle con fogosidad. No tardo mucho en seguirme la corriente. Me mordió el labio inferior e intentó darnos la vuelta para estar él encima de mí.
—Espera.
—¿Cómo que espera?—Le guiñe un ojo y me metí corriendo en el baño—. ¡Eh! ¿Dónde te crees que vas?— Le oí gritar desde fuera.
—¡Espera, impaciente!
—¿Impaciente? Si tú estuvieras como yo también estarías impaciente—Reí—¡Sal! O déjame entrar; créeme, ¡lo necesito!—Abrí la puerta y me miró de arriba abajo— ¿Qué haces con mi albornoz?
No contesté, simplemente le besé y nos caímos en la cama del impulso. Me levanté y me quité el albornoz. Su cara fue un poema y tuve que aguantar la sonrisa.
—Madre mía... Es... Es... ¡Dios!
—¿Te gusta?—Me cogió de la mano y me atrajo hacia él.
—¿Lencería nueva?
—Me ofrezco como tu regalo de cumpleaños.
—Sabes que no vas a poder superar esto, ¿verdad?
Lo sabía, pero ya me daría mal por eso en otro momento, entonces solo quería centrarme en sentir sus besos y sus caricias.
Metió una mano debajo del picardías y me acarició la cadera. No sé porqué, pero simplemente sonreí. Él también lo hizo. Susurró algo que no logré entender, y sinceramente no me importó. Estaba como borracha a pesar de no haber bebido nada. Borracha de sus besos, por cursi que parezca.
Y es que con el era capaz de olvidarme de todo lo demás. Incluso del miedo que había sentido momentos antes.
[…]
Por la mañana me desperté sintiendo unos labios por el cuello y la mejilla. Cerré los ojos con fuerza y balbuceé, lo que le provocó una leve risita.
—Despierta, Bella Durmiente.
—Hmmm...
—Vamos... Te he traído el desayuno—Abrí algo los ojos. Estaba feliz y sonriente. Encantador.
—Buenos días...
—Feliz Navidad, amor—Me besó.
—Qué feliz estás, ¿no?—Sonreí.
—Como para no... Lo de ayer fue increíble, pequeña.
—Sabía que te gustaría...—Me incorporé un poco y empecé a desayunar—Por cierto—Alzó una ceja, interrogante—, ¿no tenías algo que decirme?
—Quizá más tarde—Sonrió malicioso. Estaba jugando conmigo.
—No Louis, ahora... —Saqué el labio inferior.
—Eso es mío, ¡no lo utilices contra mí!
—Entonces ya sabes lo que tienes que hacer...
—Está bieeeeeen...—Rodó los ojos y cogió algo de el bolsillo de sus vaqueros—Bueno, llevo varios días pensando que eres la persona más maravillosa que he podido encontrar en mi vida, y sé que podría acostumbrarme a cuidarte y pasar contigo el resto de mis días—Se puso de rodillas, me cogió la mano, la besó y me miró a los ojos —. ¿Quieres casarte conmigo?
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