Mi padre se puso hecho una furia cuando vio el tatuaje. No esperaba menos, la verdad. No le gustaban los tatuajes, ni siquiera tenía pensando hacerme uno, pero Louis me dijo que no había mejor regalo para su cumpleaños que cerciorarse de que me había fortalecido y podría borrar la peor etapa de mi vida.
—Papá, solo es mi nombre en chino...—Ya estábamos en la mesa, preparados para cenar
—Además de eso significa esperanza, fortaleza...—Louis me acarició la mano—. Algo que a tu hija no va a volver a faltarle nunca.
—Eso es precioso, Louis —Dijo Anne sonriente. Lo era. Sus detalles, por pequeños que fueran, le hacían realmente increíble.
Anne siempre estaba allí para hacerle ver a mi padre que las cosas no eran tan negras como las pintaba y, la verdad, me alegraba. Hacía tiempo que necesitaba una mujer que le enderezara cuando se pusiera tonto.
Me dediqué a observar la mesa, apenas habían pasado unos menes y era todo tan diferente. Al principio no soportaba a para nada a Harry, no me hacía a la idea de que mi padre tuviera una novia y por supuesto, no habría aceptado que vinieran a cenar en Nochebuena. Sin embargo, allí estábamos los 6, comiendo y riéndonos de os chistes malos que contaba mi padre y que solo entendía él, y lo más importante, sin aquellos infernales villancicos.
—Felicidades, Louis, me he enterado de que es tu cumpleaños—Dijo mi padre de repente.
—Sí..., sí, lo es—Se limpió los labios con la servilleta— Gracias.
—Fuiste muy oportuno para nacer en una fecha tan especial.
—Sí, la verdad es que sí... Mi madre pasó Nochebuena y Navidad en el hospital.
—Oye, pues yo no imagino mejor regalo que tú—Cuando alcé la vista y vi que todo el mundo me estaba mirando, me di cuenta de que había quedado bastante más cursi de lo que pretendía—. Para tu madre...—Sonrió y me besó la cabeza.
—Al parecer le ha gustado eso de hacer hijos—Todos reímos ante el mi comentario.
—¿De cuánto tiempo está?—Preguntó Anne.
—Lo cierto es que no lo sé con exactitud.., pero estoy deseando tener a los pequeños entre los brazos.
—Mientras esos "pequeños" solo sean tus hermanos, fans o algo relacionado...
—Papá, por favor...—Me quejé.
—Bueno, solo quería dejarlo claro.
—Descuida—Me sonrojé. ¿Por qué estábamos hablando de esto? —No niego que me encantaría llegar a tener un hijo con Hope..—Mi padre alzó una ceja, serio—, pero ya hará tiempo para eso.
Se hizo el silencio. Louis no dijo nada más y yo no me atrevía a abrir la boca. ¿Qué quería decir eso?
Cuando terminamos con el postre, encendimos el televisor y estuvimos viendo durante un rato uno de los típicos programas navideños, pero empezamos a sentirnos incómodos. Chris y Harry ya se habían ido, todos menos Louis sabíamos dónde, y yo aun tenía que entretenerle.
—¿Vendréis mañana a comer?—Miré a Louis y este se encojió de hombros.
—Supongo, papá. De todos modos, mañana te llamo con lo que sea—Le di un beso en la mejilla y salimos.
Fuera hacía mucho frío, pero al menos había dejado de nevar. Era más de media noche y aun tenía que hacer algo para entretenerle.
Cuando estábamos casi a mitad de camino recordé que no estábamos muy lejos del local, y ya que por la mañana habíamos recodado ese día, no cantaría demasiado que le dijera de ir.
—¿Sabes? No me apetece ir a casa... —Me miró expectante— ¿Por qué no vamos a tomar un mojito?
—¿Un mojito?
—Sí.. No sé, me apetece. Esta mañana hemos ido al italiano..., Ahora toca el mojito, ¿no? —Sonrió y redirigimos nuestro camino.
—Espero no encontrarme nada raro, eh—Me miró alzando las cejas.
—No habrá nada raro allí, te lo prometo.
Nos acercamos y, de hecho, ni siquiera había demasiado ambiente para ser Nochebuena.
—¿Cómo estás Louis?—Le preguntó el barman. Por un momento había olvidado que se conocían, pero claro, a Louis todo el mundo le conocía.
—Todo bien—Sonrió—¿Nos pones dos mojitos, por favor?
—Claro.
El camarero sonrió y nos fuimos a sentar a una de las mesas. Había empezado a acostumbrarme a que lo hiciéramos todo juntos y realmente no quería cambiar eso. Me sentía a gusto con él, más de o que había llegado a esperar.
Nos trajeron el mojito y nos quedamos en silencio, pero a pesar de que no era un silencio incómodo, tenía la necesidad de hablar.
—No ha ido tan mal la cena...
—No, la verdad es que ha estado... bien. Parecíamos una familia.
—Sí...
—Hope, tengo que decirte algo—Qué miedo me daba eso—Verás es que... te tengo una sorpresa preparada.
martes, 24 de diciembre de 2013
Capitulo 47
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario