El lunes por la mañana Louis bajó a desayunar solo con unos pantalones grises de pijama que le colgaban de las caderas. Eso eran unos buenos días y lo demás tonterías. Aunque no me parecía lo adecuado, la temperatura exterior debían ser de varios grados bajo cero y él estaba como si fuera pleno agosto.
—¿No tienes frío?—Le pregunté tendiéndole una taza de chocolate caliente y dándole un suave beso en los labios.
—No, ¿por qué?—Le dio un sorbo al chocolate y me miró.
—Por nada—Ironicé—. Solo está nevando fuera...—Rió. Llevaba un bigote de chocolate y no pude evitar reírme yo también—Límpiate, anda—Se puso bizco intentando mirarse el bigote y me reí más fuerte.
—Hazlo tú.
—¡Pero mira que eres tonto!—Cogí una servilleta pero me agarró de la muñeca cuando intenté limpiarle.
—Así no—Me atrajo hacia él y me besó.
—Mmm... Louis con chocolate...—Alzó un ceja, divertido.
—No voy a decirte en qué estoy pensando...
—Sé perfectamente en qué estás pensando, amor.
Solo rió y terminó de tomarse el chocolate. Después fregó las tazas de ambos y las recogió. Adoraba observarle en silencio sentada en una de las sillas de madera. Sabía que él sentía que lo estaba haciendo porque le noté sonreír.
—Menudo repaso, ¿no?
—¿Qué? —Me hice la loca.
—Nada, pequeña Afrodita—Me levanté y me acerqué lentamente hacia él—, que se te cae la baba.
—Aun me sabe la boca a Louis chocolateado, ¿que esperabas?—Le rodeé el cuello con los brazos y sonrió—¿Qué haremos mañana?
—¿Qué pasa mañana?—Me rodeó la cintura.
—Como si no lo supieras...
—Cierto. Es Nochebuena... Le dije a mamá que cenaríamos aquí y ya iríamos a allí en año nuevo—Hostia, la cena. En teoría cenaríamos con Anne, Harry, Chris si quería venir... Se me había olvidado por completo. Habría que hacer cambio de planes.
—Ni siquiera me acordaba de que era Nochebuena...—Fruncí el ceño—Vamos, no te hagas el loco, es tu cumpleaños. Querrás celebrarlo, ¿no?
—No.
—Amas las fiestas Louis...
—Pero no las de mi cumpleaños—Se puso serio—. Amor, te lo agradezco de veras, pero no me gusta celebrarlo...
—¿Por qué no? No se cumplen 22 todos los días...
—Porque odio cumplir años... Nunca lo he llevado especialmente bien. Todo el mundo lo sabe; no me gusta pensar que me hago mayor—Le miré con ternura. Tenía una especie de crisis de los 20, era de lo más... extraño. Desconocía que a alguien pudiera legar a pasarle algo así—. No me mires así... Si quieres que hagamos algo mañana, vayamos al cine. Prefiero ver una peli contigo que cualquier otro regalo.
—¿Tú recordabas que mañana era Nochebuena? Porque a mí se me había olvidado por completo... —Le pregunté a Chris cuando la llamé por teléfono.
—Me lo ha recodado Harry hace un momento. Me ha invitado a cenar en plan pareja estable, ¿te lo puedes creer?
—Sí, a mi casa.
—¿Cómo?
—Que la cena es en mi casa, cariño. Cenamos lo seis.
—¿Qué seis...?
—Mi padre, Anne, Harry, tú, Louis y yo— Expliqué— Gemma no puede venir porque tiene que hacer nosequé.
—Yo pensaba qué... Bueno, no importa—Murmuró.
—Siento matar tus ilusiones si creías que te iba a invitar a algún sitio caro o algo de eso..., pero es una cena familiar. Y ahora más que nunca eres una más de la familia.
—No es eso..., pensé que iba a ser más especial... Nosotros solos, ya sabes.
—Técnicamente lo es. Son fechas familiares y te ha invitado a cenar con su familia—Conocía a Harry, eso era un gran paso para él—No te rayes Chris, él te quiere, solo que no está demasiado acostumbrado a este tipo de situaciones..., ya sabes que él no es de relaciones demasiado serias.
—¿De verdad crees que está a gusto conmigo? ¡Me has pegado las inseguridades, maldita!—Reímos.
—Estoy más que segura—Sentencié—. Por lo que te he llamado es por...
—Lo sé—Me interrumpió—. Louis, la fiesta, la cena... No te preocupes, es aún más perfecto. Tienes que sacarlo de casa y hacer que vayáis directos a casa de tu padre para la cena. Cuando acudamos nosotros a cenar la fiesta estará preparada, y después de cenar le entretienes un rato mientras Harry y yo, que nos tendremos que ir en seguida, iremos a tu casa y terminaremos e arreglarlo todo—En ese momento entró Louis a la habitación, se apoyó contra el marco de la puerta y alzó una ceja cuando se dio cuenta de que estaba hablando por teléfono.
—Perfecto—Sonreí—. Ahora tengo que dejarte, luego hablamos.
—Hope, no—Dijo cuando puse el móvil en la mesilla.
—No, ¿qué?
—Que te conozco... He dicho que no quería fiesta ni nada por el estilo.
—Estás obsesionado, eh. ¿ya no puedo ni hablar por teléfono?
—Me enfadaré—Se cruzó de brazos—, te lo aseguro.
—Que sí, pequeño gruñón... que eres muy enfadadizo, pero se aprende quererte igual—Le saqué la lengua y me tumbé en la cama.
Era uno de esos días de invierno en los que no saldrías a la calle ni por todo el oro del mundo, y lo único que me apetecía hacer esa tarde era tumbarme en la cama con Louis a mi lado rodeándome con los brazos y una buena película en el DVD. Se lo dije durante la comida y la idea le encantó, así que no tardó mucho más de dos minutos en encender el pequeño televisor que había colgado en la pared y meter "The Holiday" en el reproductor. Se metió en la cama y abrió los brazos para que me acurrucara entre sus brazos. Estos momentos eran los que marcaban la diferencia.
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