martes, 31 de diciembre de 2013

Capítulo 52.

Tenía que hacerlo. Por él, por mí, por la vida que estaba creciendo en mis entrañas, por todos... Fui tan masoca de ponerme a buscar fotos de Louis con niños pequeños. Eran tan adorables..., pero ellos no eran una carga para Louis. Sin embargo este si lo sería. 
Suspiré cuando se sentó a mi lado y le cogí la mano. 
—Louis yo...
—¿Qué pasa, Hope? 
—He estado pensando... y lo mejor será... que nos demos un tiempo — Se le agrandaron los ojos por la sorpresa. Esto me dolía más a mí que a él. Yo no quería un tiempo, quería estar con él... pero lo hacía por su bien. 
— ¿C-Cómo?
—Necesito espacio... Voy a volver a casa. Quizá con el tiempo podamos ser amigos... o algo así. 
— ¿Me estás dejando?
—Me agobio..., sabes que no sirvo para esto. Te lo advertí. 
—No es cierto, Hope. No quieres dejarme.
—Louis, no lo hagas más difícil por favor.
—No...
—Créeme, es mejor así. 
—¿Mejor para quién? 
— ¡Para ti! — Grité —Sé quién eres, sé lo que hiciste y, aunque no te guardo ningún rencor, ya no siento lo mismo por ti. Louis no mereces vivir en una mentira. 
Era irónico, me contradecía a mí misma. No quería que viviera en una mentira, sin embargo eso es lo que iba a pasar desde el momento en el que saliera por esa puerta. Pero tenía que ser así. 
Había preparado las maletas, había llamado a mi padre y estaba al tanto de todo. De absolutamente todo, y para mi sorpresa tampoco estuvo de acuerdo con lo que estaba punto de hacer. Me tragué las lágrimas y le miré una última vez. 
—Hope, no lo hagas... 
—Tengo que hacerlo...
—No, no tienes que hacerlo. No quieres hacerlo, te conozco — Me acerqué a él y le di un último beso. 
—Sé feliz, Louis, te lo mereces.
—No puedes pedirme eso cuando estás a punto de cruzar esa puerta para no volver. 
—Puedo desearlo. 
Abrí la puerta y cogí la maleta. Cerré la puerta con la esperanza de que no la volviera a abrir para ver cómo me marchaba. Y no lo hizo. En su lugar fue al salón y quitó la cortina. Le miré. Había empezado a llorar. Tenía que obligarme a quitar la mirada antes de que llorara yo, o volviera atrás. 
Llegué a casa dando tumbos. ¿Había hecho bien? En teoría. Entonces, ¿por qué tenía la sensación de que no? ¿Por qué tenía la sensación de que no solo le había jodido la vida a él, sino que lo había multiplicado por tres? Yo necesitaba a Louis para ser feliz, eso lo tenía claro.
Me consolé pensando que tendría parte de él. ¿Pero y qué pasará cuando me vea, cuando se entere de que estoy embarazada? 
Entré a casa corriendo y subí las escaleras a toda velocidad. Me tiré en la cama y rompí a llorar.¿De qué me servía todo lo que había logrado si ahora estaba débil y hundida? ¿De qué me servía haber avanzado tanto si ahora retrocedía de golpe? 
Mi padre entró en mi habitación y dejó una taza de té en la mesilla. Me dio un beso en la cabeza y me acarició el palo. Se sentó a mi lado. Sabía lo que necesitaba. Solo su presencia, solo que me demostrara que al menos él estaba ahí para mí. 

[…]

Había pasado un mes cuando observé el cambio en el espejo. Las fajas ya no harían nada para disimularlo. Tenía que irme de allí antes que dar explicaciones. Si alguno se enteraba de que estaba embarazada solo había dos cosas que pudieran pensar: O era de Louis o era de otro. 
Y ninguna de las dos opciones eran buena idea. 
Si era de Louis, le habría engañado yéndome de su lado. Y si no lo era le habría traicionado por tirarme al primer tío que se me cruzara y encima quedarme embarazada. 
Desde luego tenía que irme, ¿pero adónde? 
Sonreí mirándome al espejo a pesar de todo. Una vida crecía en mi interior fruta de un amor increíble. Mi pequeño. 
— Hija, ¿puedes bajar un momento? — Dijo mi padre desde la planta de abajo. 
— ¡Voy!
Bajé despacio las escaleras. Se me hacía duro no bajarlas corriendo, pero debía tener cuidado. No podía caerme y poner en peligro al pequeño. O pequeña, realmente no sabía todavía qué era. 
Cuando llegué al salón no conté con que no estaba sólo.
— Louis... — Me miró de arriba abajo. Mierda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario