sábado, 7 de diciembre de 2013

Capítulo 40.

Louis tardaba demasiado en volver, y yo empezaba a ponerme nerviosa. Sabía que papá no era capaz de hacerle daño, pero tenía miedo. No se tragaban el uno al otro y eso no podía traer nada bueno. 
Empecé a dar vueltas por la casa y a pensar. Obviamente quería a Louis, y vivir con él será algo increíble, pero eso no significaba irnos a vivir juntos ya. Simplemente se lo dije a papá para que se hiciera a la idea de algo que iba a ocurrir tarde o temprano. Pero el ultimátum que me dio, me hizo darme cuenta de que me sigue tratando como la niña que ya no soy. Además fue un maldito hipócrita intentando impedírmelo, mamá se escapó de casa para fugarse con él ya que a sus padres no les gustaba nada. Se ve que este tipo de situaciones son de esas que se llevan en los genes.
Fui a hacerme un té. Como Louis tardara mucho más, iba a volverme loca. Yo misma le dije que no era necesario que volviera a por mis cosas, ya me apañaría por el momento. Pero como cabezota que era, no me hizo ningún caso. 
Cinco minutos después, cuando estaba a punto de prepararme el segundo té oí cómo se abría la puerta. 
—¿Dónde estabas? No sabes lo nerviosa que me he puesto. ¡Podrías haber llamado y decir que llegarías tar... de!—Mi padre sonrió. 
—Ya empiezas a hablar como si estuviérais casados y solo lleváis unas horas viviendo juntos. 
—¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Louis?
—Tranquila—Rió—, está fuera, terminando de sacar las cosas del maletero—Le miré sin entender nada—Hemos arreglado nuestras diferencias. —¿Cómo?
—Hemos estado hablando, me he dado cuenta de que te quiere y estoy feliz de que hayas encontrado a alguien como él. Él te protegerá de todo lo que no pude hacerlo yo y me alegra que sea así.

Cuanto terminaron de meter las cajas, acomodar las cosas y papá se marchó, obligué a Louis a sentarse en el sofá que me contara con pelos y señales qué había pasado desde que se marcho, ya que a mí esa situación no me parecía para nada normal. Minutos antes papá me echaba en cara que me fuera y prácticamente me prohibía la vuelta a casa y ahora sabía que Louis me hacia feliz y le parecía bueno para mí. Obviamente algo no me estaban contando, porque sino no tenía sentido.
—Louis, cuéntame ahora mismo lo que ha pasado. 
—No ha pasado nada, Hope. Simplemente le he explicado que te amo como nunca he amado a nadie en toda mi vida, y se ha dado cuenta de que mi sentimientos son sinceros—Me besó—. Nos ha dado su aprobación. 
—Ni que fueras a pedirme matrimonio—Reí. Él miró para otro lado y se sonrojó.
—No, por supuesto que no...—Rió algo incómodo. Le obligué a hacer que me mirara.
—Louis, algo no me estás contando... ¿qué pasa?
—Nada, solo estoy cansado... ¿Vamos a dormir?
—¿A dormir?—Pregunté mirándole lasciva. En su cara apareció una media sonrisa que daba tender que aprobaba mi idea.
—No sabes las ganas que tengo de volver a verte en mi cama—Me sonrojé— Creo que es el lugar en el que más preciosa estás; sea el momento del día que sea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario