jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 14.


Al día siguiente desperté sin ganas. Mi cumpleaños. Y, efectivamente, mi vida cambió, pero no como lo pretendía.
Me puse mis vaqueros y una camiseta gris de tirantes. Me apetecía estar cómoda aunque solo fuera con la ropa.
De pronto sonó la puerta; no estaba segura de quien podía ser, pero me daba igual.


- Pasa, está abierto. - No me había dado cuenta de que había pestillo. - Puedes pasar. - Repetí ya que no obtuve respuesta. Pero seguí sin obtenerla. - ¿Tengo que ir yo a abrir o qué? - Finalmente me acerqué y oí unos pasos alejarse rápidamente de la puerta. Cuando abrí la puerta allí ya no había nadie, simplemente una rosa y una nota descansaban en el suelo.

"Feliz cumpleaños, Sirena. Siento que no fuera como lo esperabas. De verdad que lo siento mucho. Sé que no quieres nada más de mí, pero al menos
espero que aceptes esta rosa. Aunque no es nada comparado con lo que tenía en mente, que aun puedes aceptar si quieres... Aunque dudo que lo hagas yo estaré encantado de hacerlo.
Siempre tuyo, Zayn Malik".


¡Se había acordado de mi cumpleaños! Cerré la puerta y empecé a chillar y a saltar sobre la cama. Una simple rosa me había alegrado el día. Y aun había más..., pero, ¿lo aceptaría? Sabía que estar a su lado después de lo que había pasado me haría daño. Mucho daño. Pero yo necesitaba estar con él. ¿Por qué esto tenía que ser así? Yo merecía ser feliz... ¿o no?

- Alexia, ¿estás bien? ¿Puedo pasar? - No me había dado cuenta de que estaban llamando a la puerta. ¿Era Harry?
- Sí, pasa... - Guardé la nota y la rosa en el primer cajón de la mesilla antes de que entrara.
- Feliz cumpleaños. - Sonrió y dejó una bandeja llena de comida sobre la cama.
- ¿Y todo eso? - Pregunté sorprendida. - ¿Cómo sabes que es mi cumpleaños?
- Uno que tiene sus contactos. Quería traerte el desayuno porque sé que no es aquí donde pretendías celebrar tu cumpleaños, pero quiero hacértelo lo más ameno posible. Em... esto... el cumpleaños quiero decir. - Estallé en carcajadas.
- Lo había entendido, idiota. - Le golpeé suavemente el brazo. - No tenías que haberte molestado.
- No es molestia, cielo. Ahora cómete el desayuno. - Se dirigió de nuevo a la puerta. - Por cierto espero que no te importe que te haya preparado una pequeña sorpresa para esta noche.
- ¿Una sorpresa?
- Mi regalo. Ya lo verás... - Y se fue dejándome ahí pensando en ese regalo. ¿Cómo podía ser tan adorable? Apenas lo había conocido el día anterior pero se había portado tan bien conmigo... Espero que no fuera por interés, aunque algo no me hacía fiarme mucho de él. Ya no podía confiar en nadie. Definitivamente ese no era mi hogar. Me eché a llorar. Necesitaba uno de los abrazos de mi hermano, pero estaba tan lejos. Cuanto desearía volver al día en el que me pusieron con Zayn y que el Sr.Paket nos hubiera dejado ponernos como lo teníamos pensado. Tal vez nada de esto habría pasado... O tal vez sí, pero yo no tendría el corazón destrozado.


Me veía tan incapaz de perdonar a Zayn... Pero aun así quería saber lo que tenía preparado. ¿Podré aceptar pasar un rato con él?

- Felicidades. - Dijo Louis con una enorme sonrisa.
- Em... Gracias. - Sinceramente no esperaba que se acordara y mucho menos que me felicitara, pero  lo cierto es que me sentó bien que lo hiciera, aunque solo fuera por educación.
- Desayunas con nosotros. - ¿Nosotros? Señaló a Zayn. Oh, claro.
- Felicidades Alexia.
- Graciad Malik... Y no gracias, Louis, ya he desayunado. - Me miró sorprendido. - Harry me ha traído el desayuno. - Zayn se atragantó con la leche y Louis soltó una pequeña risita. - Por cierto, ¿puedo salir a dar una vuelta por la cuidad? Me gustaría estar sola un rato...
- Claro que sí, Alexia. No estás secuestrada. Puedes salir de aquí siempre que quieras, siempre y cuando no interfiera en tus clases. - Por un momento sí parecía un padre realmente. - Confío en que no vas a huir. Entre otras cosas porque dudo que llegaras muy lejos. Y porque, aun así, te encontraría.
- Louis, puedes ahorrarte todo esto, no pienso irme a ningún sitio. Aunque yo no quiera demasiado estar aquí, lo aprovecharé al máximo. - Louis sonrió satisfecho.
- Me parece perfecta esa idea.


Necesitaba estar sola pero también necesitaba hablar con Zayn sin que nadie estuviera rondando cerca.

''Tenemos que hablar, ¿no crees? Te veo a las 14.30h en el embarcadero de Tower Bridge.
Alexia. xx.
PD: Muchas gracias por la rosa. "

Apenas era la una y cuarto de la tarde, dejé la nota encima de la cama de Zayn y me dirigí al embarcadero. Tardé unos veinte minutos en llegar.
Adoraba ver los remolinos que se hacían en el agua con los motores de los barcos, el reflejo de los edificios. Incluso me estaba estaba apeteciendo darme un baño, si no fuera porque el agua parecía sucia y el tiempo climático no era muy agradable.
Estaba empezando a tener frío, tenía que haber dicho otro sitio para esperar a Zayn.


- ¿Tienes frío? - Dijo antes de poner su chaqueta sobre mis hombros. ¿Qué estaba haciendo él allí?

Capítulo 13.


~ Narra Alexia.

Cuando salí de la ducha ahí estaba Harry hablando con Zayn. Lo que menos pretendía era estar tan cerca de él. Dudaba que pudiera resistir mucho sin probar sus labios.

- Cuando quieras, Harry. - Dije haciéndome notar.
- ¿Zayn, nos puedes dejar solos? - Zayn frunció el ceño y se fue maldiciendo entre dientes. - ¿Cómo quieres que empecemos, preciosa? - Sonrió coqueto.
- Em... ¿Por qué no me explicas de que trata todo esto y cómo debo enfrentarlo? - Dije evitándole la mirada.
- A ver como te lo explico para que lo entiendas... A ti te gusta nadar, ¿no? - Asentí. - Bueno, pues esto es como nadar a mar abierto. Tienes dos opciones: Dejarte llevar, o nadar contra corriente.
- ¿Y tú que me recomiendas? - Su sonrisa se agrandó y miró detrás de mí, por lo que supuse que Zayn aun estaba ahí.
- Déjate llevar. - Me guiñó un ojo y noté como Zayn resoplaba y definitivamente nos dejaba solos. - Pero sé consciente de lo que haces, cariño. Déjate llevar, siempre y cuando, seas capaz de controlar la situación y todavía puedas enfrentarte a la corriente.
- ¿Quieres decir que no me confíe?
- Así es, pequeña. Como todo, esto puede ponerse en tu contra. Todo tiene su lado malo.
- William... - Murmuré.
- Yo creo que tú eres fuerte. Serás imparable cuando sepas controlarte. Hasta entonces déjame a mí. - ¿Seguro que estábamos hablando de los poderes? Por su cara, hubiera dicho que estaba intentando seducirme. La verdad es que no estaba nada mal. "¡Alexia, te estás perdiendo!" Sus ojos brillaban divertidos. ¿Se estaba riendo de mí? - ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?
- ¿Eh? - Mierda. Este hombre solo me distrae. Joder es que está tan bueno...
- ¿Alexia, me estás escuchando? - Dijo divertido.
- Em..., perdona... Estoy distraída.
- ¿Qué estabas pensando? - Algo me decía que lo sabía, pero ¿cómo?

"Me deseas." ¿Eso lo ha dicho Harry? ¡Pero si no ha movido sus labios! ¿Se ha comunicado conmigo mentalmente? Eso es imposible, ¿no?

- ¿Qué has dicho?
- Que qué pensabas.
- Pensaba... em... en... en... en nada.
- Ya. - ¿Podía dejar de sonreír? Me estaba derritiendo. - ¿Sabes? Tú tampoco estás nada mal.
- ¿Qué? - ¿Se ha metido en mi mente realmente?
- Tú también puedes hacerlo, pequeña, todo a su tiempo.
- ¿Entonces si puedes meterte en mi cabeza? - Asintió y yo fruncí el ceño.
- Sí, llevo un rato haciéndolo. - ¿Quién se creía que era? Es mi intimidad, joder.
- ¡Pues deja de hacerlo, no tienes ningún derecho!
- Perdona, pequeña, es tan tentador saber lo que piensas.
- Pues ahora te recomiendo que no lo hagas. - El rió a carcajadas.
- Tranquila, puedo imaginármelo sin necesidad de hacerlo. Es normal que estés enfadada, lo siento. Solo me he metido en tu mente cuando me he dado cuenta de que no me estabas escuchando. Por lo menos me he llevado una grata sorpresa. - Me sonrojé. Normal, me lo estaba comiendo con los ojos y no solo con los ojos. - Solo puedo hacerlo si tú me lo permites.
- Enséñame a evitarlo.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Capítulo 12



Seguía llorando, quería morirme. Sabía que iba a salir mal; tenía que haberme alejado de él cuando estuve a tiempo, y posiblemente nada de esto habría pasado.
Sentí unos pasos acercándose. Estaba ahí observándome, lo sabía sin la necesidad de girarme para saber que estaba en lo cierto. Pero no, no iba a mirarlo. No podía hacerlo, o sino volvería a caer en sus brazos y eso era algo que no iba a permitirme.

- Sirena, yo...
- Vete.
- Te debo una explicación...
- ¿Qué vas a explicarme? - Esta vez si que le miré, aun con lágrimas en los ojos. - ¿Que todo ha sido un juego? ¿Una puta mentira? ¿Que solo te 'fijaste' en mí por ambición? ¿Querías poderes? Yo te los doy. A mí me sobran. Yo era más feliz antes de saber que tenía poderes. Antes de saber que soy un puto monstruo. ¡Era más feliz antes de que entraras en mi vida! - Solté de pronto. Aunque sabía que era mentira. Él era el único que me había hecho feliz en toda mi vida. Aunque hubiera sido mentira. Vi el dolor y la sorpresa ante mis palabras en su rostro. Se le cristalizaron los ojos. Por un momento pensé que de verdad me amaba. Pero lo descarté al darme cuenta de todo lo que me había hecho por esos putos poderes. - ¿Querías enamorarme, destrozarme para que acabara aquí sin nada que perder y "dispuesta a aprender"? Pues felicidades, lo has conseguido. Espero que seas feliz con tus putos poderes, porque a mí me han destrozado la vida. Y ahora lárgate y déjame en paz de una maldita vez. - Volví a tumbarme a llorar. Incluso a mí me dolían las palabras que acababa de dedicarle y lo peor era que yo le amaba. Amaba sus besos, el contacto de sus suaves y dulces labios contra los míos; sus manos por mi espalda y mis brazos al rededor de su cuello. Espera, ¿por qué lo estaba sintiendo? ¡Me estaba besando!, y yo como una gilipollas me estaba dejando llevar. "¡Alexia, para!", pero no podía. Necesitaba sus labios.

- Lo siento. - Dijo cuando se apartó. - Necesitaba probarlos por última vez. - Volvió hacía la puerta, pero paró en seco y continuó hablando. - Y aunque no me creas yo me enamoré de ti de verdad. Y te amo más de lo que he amado, y creo que pueda amar a alguien, en toda mi vida. Pero fui un gilipollas y la cagué incluso antes de conocerte. Espero que algún día puedas perdonarme. - Cerró la puerta y se fue dejándome con el dulce sabor de sus labios que se mezclaba con las saladas lágrimas que bajaban por mis mejillas. El sabor más desagradable que había probado. Porque eso significaba una despedida definitiva.

Cuando me despejé un poco me di cuenta de que por mi ventana se veía una enorme piscina. El sol calentaba el agua, por lo que me animé a darme un baño. Necesitaba nadar, ya que no me iba a nadar desde que me encontré con Zayn en el polideportivo de Bradford.

Di unos cuantos largos. Me encantaba sentir como el agua cubría cada parte de mi cuerpo. De pronto delante de mí se encontraba Louis y un chico de unos 19 años de pelo castaño, rizado, hermosos ojos verdes y descaradamente sexy. ¿Por qué todos los magos están tan jodidamente buenos?

- Veo que tú también adoras el agua.
- ¿También? - Sabía a quién se refería, pero necesitaba que me hablara de ella.
- Tu madre pasaba la mayor parte del día en el agua. Parecía una sirena...
- Sirena... - Repetí, y se clavó en mí como un puñal. Así me llamaba Zayn. Claro, sabía perfectamente como debía hacerlo. Volví a zambullirme en el agua para alejar ese pensamiento. Cuando salí de esta, seguían ahí, observándome.
- Alexia, te presento a Harry Styles. Él será el encargado de enseñarte todo lo que puedes hacer... - Harry sonrió pícaro. Lo que me faltaba, ¡otro saco de hormonas! - Con tus poderes.
- Encantada Harry. - Lo miré de arriba abajo, y lo cierto era que podía derretirme con una sonrisa. ¿Cómo hacía eso?
- Encantado, preciosa. - Cogió mi mano y se la acercó a los labios.
- Em... - Solté su mano, algo incómoda. - Voy a darme una ducha y empezamos, ¿vale?
- Claro, cuando quieras. - Salí de ahí prácticamente corriendo y me metí en la ducha; no sin antes encontrarme con Zayn por el pasillo, quien, para mi sorpresa, me ignoró completamente.

~ Narra Harry.

"Joder cómo está la hija de Lou", eso es lo que pensé cuando la vi salir de la piscina.

- Tío, ¿pretendes que me concentre con eso delante? - Louis rió.
- Son los genes. Está buena, ¿eh? Pues aprovecha, que tiene el corazón roto.
- ¿Usaste a Zayn para eso? - Él asintió. - ¿Y él cómo está?
- Sinceramente me importa poco, solo quiero que no se vuelva a acercar a mi hija.
- Lou... Zayn es nuestro amigo...
- Le quiero lejos de mi hija. - Gruñó.
- Ella necesita un apoyo aquí... Tienes que... - Me interrumpió.
- Apóyale tú. - Me guiño un ojo. - Y ya sabes a qué me refiero. - La verdad es que no me importaría tenerla en mi cama, pero algo me decía que Alexia no estaba para que fuera a comerle la oreja directamente. Necesitaba un amigo aquí, así que yo me convertiría en su amigo.

~ Narra Zayn.

Salía del baño cuando me encontré a Alexia empapada por el pasillo. Y aunque deseaba con todas mis fuerzas empotrarla contra la pared y besarla hasta hacerla mía, me contuve y ni siquiera la miré. No hay nada más doloroso que su mirada llena de odio.
Seguí mi camino y escuché a Louis y a Harry hablando hablando de lo buena que estaba mi nov... Bueno, Alexia. Ella era mía, no quería a Harry revoloteando a su alrededor. "Le quiero lejos de mi hija". ¿Quién se creía Louis para prohibirme acercarme a Alexia? ¡Solo ella podía hacerlo!
Louis se fue y yo fui a encarar a Harry.

- Styles. - Le miré mal. - No te quiero cerca de mi novia.
- ¿Tu qué? - Rió. - Hasta donde yo sé ella ya no es nada tuyo. Mira Zayn, yo no tengo nada en tu contra y no voy a hacer nada que ella no quiera que haga. Voy a ser su amigo. Ella ya no confía en nadie por tu culpa.

Capítulo 11


¿Qué coño hacía Zayn ahí? Espera, había dicho ¿¡hijastro!? ¿Qué significaba todo eso?

- Alexia, te presento a Zayn, mi hijastro. Aunque creo que ya lo conoces. - Sonrió cínico. Zayn me miraba como disculpándose.  - Déjame que te lo explique, pequeña. Aquí donde lo ves, Zayn es una persona normal, pero él quería ser especial. Quería tener poderes. Y ahí es donde entras tú. - Le miré confundida. - Debía enamorarte tanto, que cuando él se marchara hicieras cualquier cosa para conseguir olvidarle.
- No entiendo... ¿qué tiene que ver nuestro amor con los poderes?
- ¿Nuestro? Lo de Zayn era más bien interés, y supongo que atracción física. No creo que le haya supuesto ningún suplicio conquistarte, preciosa. - Me estaban dando arcadas. - Cuando controles tus poderes podrás olvidar todo el daño que te ha hecho, ¿no es genial? Y a su vez, él conseguirá los suyos.
- ¿Y tú dices ser mi padre? Eres un ser rastrero. ¿Te divierte esto? - Se estaba riendo de mí, eso era surrealista.
- Lo divertido es que me ataques a mí cuando fue él quien aceptó destrozarte. Jugó contigo por unos poderes. Qué feo está eso, ¿no? - Tenía un toque de maldad en sus ojos.
- Alexia, no le hagas caso, por favor. - Zayn me cogió del brazo para que le mirara a los ojos.
- Cállate. - Me solté del brazo y fui corriendo al que sería mi nuevo dormitorio. Y, por fin, rompí a llorar.

Todo había sido mentira. Sus besos, sus caricias, sus abrazos. Hasta sus "te quiero"  que parecían sinceros a priori, todo había sido una puta mentira. Me sentía estúpida. Había conseguido enamorarme como prometió hacerlo. A toda costa.
Y lo peor es que pensé que Louis podría ser buena persona. Pero me equivoqué. Era frío, calculador, y, sobretodo, capaz de cualquier cosa por conseguir lo que se propone. Incluso destrozar a su propia hija.

~ Narra Zayn.

La había cagado. Pero la había cagado desde el principio. Sabía que no creería nada de lo que le dijera. Y todo había sido culpa de Louis. Incluso que yo me hubiera enamorado de Alexía, era en gran parte culpa suya.

- ¿Por qué lo has hecho? ¡La has destrozado!
- No, tú la has destrozado. - Recalcó ese "tú" de una manera tan directa que se me clavó en el corazón como un puñal.
- ¿¡Y tú qué coño sabrás!? Le has dicho que no la quería cuando no tienes ni puta idea. Yo la amo, ¿vale? ¡Me enamoré de ella!
- No fue por amor por lo que te acercaste a ella.
- Ya lo sé y me arrepiento de que lo nuestro no pasara en otras circunstancias  pero podía haber funcionado y tú lo has jodido todo.
- No pienso permitir que mi hija esté con un traidor. Al menos no más tiempo del necesario.
- ¡Eres un puto hipócrita! No eres el más indicado para llamarme traidor. ¿Por qué no le cuentas lo que eres capaz se hacer para tener un puto heredero a tu 'trono'?
- Cállate.
- ¡Ella tiene derecho a saber lo que le hiciste a...
- ¡He dicho que te calles! - Me interrumpió. - No te conviene hablar más de la cuenta, o sino deberás atenerte a las consecuencias. - Si eso era una amenaza no me importaba, lo único de lo que tenía miedo ya había pasado. Había apartado a Alexia de mí. Ya no podía hacerme nada, a no ser... - Te recuerdo que no tengo escrúpulos. Y tú tienes un punto débil con nombre y apellidos.
- No le harás daño... ¡Es tu hija, maldita sea! - Lo que acababa de decir no tenía sentido. Era cierto, él no tenía escrúpulos. Si era capaz de destrozarle el corazón para que aprovechara al máximo sus poderes. ¿De qué más sería capaz?
- Eso depende de ti. - Respondió a mis pensamientos. - Por el momento te quiero lejos de ella el suficiente tiempo para que pueda aprender lo máximo posible. Después podrás tirártela las veces que te dé la gana, eso ya no me importa. Claro, si ella no ha decidido destruirte antes, cosa que dudo. La gatita tiene genio. Seguro que es una diosa en la cama. ¿Qué dices?
- Qué asco me das. - Dije antes de ir en dirección a su habitación. Necesitaba hablar con ella. Aunque fuera la última vez.
- No me has contestado, pero me lo tomaré como un sí. - Oía las risas de Louis de fondo. - Es una pena no tener 20 años menos.

Llegué a la habitación y allí estaba, tirada en la cama, hecha una bola, abrazándose las piernas y sollozando en silencio. Se la veía tan indefensa. Me rompía el corazón verla así, pero lo que más me dolía era que encima era por mi culpa.

- Sirena, yo...
- Vete. - Ni siquiera se molestó en mirarme.
- Te debo una explicación. - Esta vez sí me miró. Con odio, con rabia  Si las miradas matasen habría muerto veinte veces antes de tocar el suelo. Tenía los ojos hinchados y rojos. Y las mejillas indundadas de lágrimas. Quería acercarme y abrazarla. Quería pedirle perdón, decirle que la amaba, que todo estaría bien. Pero no lo hice. Sabía que saldría herido, tanto física como sentimentalmente. Cuando Alexia se enfadaba sacaba las uñas, literalmente y aunque en otras circunstancias fuera de lo más excitante  Si se enfadaba más te valía correr a seguir en la misma habitación que ella.

martes, 26 de febrero de 2013

Capítulo 10


- ¿¡Mi qué!? Es una broma, ¿verdad? - No acabada de creérmelo. No, no podía creérmelo. Tenía que ser una broma de mal gusto.
- Alexia... No es ninguna broma. - Dijo Niall, incapaz de mirarme a los ojos.
- ¡Niall, no tiene ni puta gracia! Basta ya. - Se me saltaron las lágrimas. Algo me decía que no era broma.

Luego recordé algo. Mis sueños... ¡era él! Él quería apartarme de Zayn. - ¿Quién eres tú, que coño pretendes y cómo he podido soñar contigo sin ni siquiera conocerte? - Dije de pronto. Todos me miraron sorprendidos. Niall empezó a llorar. Me partía el corazón verlo así. Estaba segura de que había algo más que no me contaban.

- ¡Joder! - Gritó mi padre. - Alexia, lo siento por todo. Yo solo quería cuidarte lo mejor que he podido. Pero lo cierto es... que es él es tu padre. - Suspiró. - Tienes que irte con él a Londres.
- ¿Qué? ¿Por qué? - Me quejé. - No quiero.
- Tienes que hacerlo. Eres mi hija.
- En dos días soy mayor de edad, podré hacer lo que me dé la gana.
- Es cierto, serás mayor de edad, pero tengo muchas cosas que enseñarte.
- Alexia, vamos a preparar tus cosas... Yo te lo explico.
- No, Niall, nosotros... - Empezó a decir mi padre.
- Vosotros nada. - Dijo molesto. - En vez de explicarle bien las cosas le estáis haciendo daño con las rivalidades estúpidas de siempre. Madurad un poquito por favor. Esto es muy duro para todos. ¡Por mucho que digáis es mi hermana, joder!

Me cogió de la mano y me llevó a mi dormitorio. Ahí fue donde supe toda la verdad.
Mary Gallagher fue una de las magas más importantes del mundo. Conocida también por ser la pareja sentimental de Louis William Tomlinson, el mago más poderoso. Mary lo tenía todo, bueno, casi todo. Lo que realmente quería era una vida normal, tener hijos normales que no sufrieran lo que ella había sufrido. En ese momento de su vida apareció Henrie Horan, el hombre perfecto para llevar una vida normal. Pero de pronto volvió a verse con William, y entre arrebatos de pasión nací yo. Supuesta Horan, pero lamentablemente no lo era. Era maga de pura cepa y por ello mi madre se suicidó cuando se enteró de que me había condenado eternamente. Por aquel entonces yo era una inocente niña de dos años, sin madre, con un padre postizo y con unos poderes que estaban empezando a desarrollarse. Entre ellos, los sueños. Pequeñas visiones que tenía que aprender a interpretar.
Solo había una cosa que no lograba entender. ¿Qué tenía Zayn que ver en esto?

Al día siguiente estábamos en Londres. Estaba claro que no me quedaba otro remedio. Supuestamente tenía que enseñarme a controlar mis poderes y entre ellos, a interpretar mis sueños.
Llegamos a una casa enorme con unas preciosas escaleras de mármol. Louis me llevó al salón y me hizo sentarme. Lo cierto es que empezaba a sentir que podríamos llegar a llevarnos bien.

- No llegarás a llamarme papá, ¿verdad?
- De momento no, no creo que pueda.
- Entiendo... ¿quieres conocer a mi hijastro?
- Claro, cómo quieras. - Aunque lo cierto era que me era totalmente indiferente.
- Hijo, ¿puedes bajar? - Dijo hablándole a una especie de interfono. Cuando bajó y me di la vuelta me encontré con quien menos pensaba hacerlo. Zayn estaba ahí.

Capítulo 9.



En dos días sería mi cumpleaños, al fin tendría los ansiados dieciocho. Pero lo cierto era que no deseaba tanto marcharme de casa como hacía unos meses. Niall seguía siendo uno de mis máximos apoyos, la relación con mi padre había mejorado notablemente y mi novio... Sí, al final Zayn y yo decidimos darle una oportunidad a nuestro amor. Y de momento va todo bien, nada ha intentado separarnos aunque siga soñando que el hombre de ojos azules intentaba separarme de mi amado. Ni siquiera mi padre había intentado hacerlo. Aunque es cierto que Niall si estaba un poco celoso y sobreprotector últimamente.

- Enana, ¿puedo pasar? - Se escuchó tras la puerta.
- Claro, pasa. - Nada más decir eso me abrazó tan fuerte que casi me asfixia. - ¡Qué cariñoso! ¿Qué te pasa?
- Nada. - Dijo todavía sin soltarme. Notaba su voz entrecortada.
- Nialler... ¿estás llorando?
- No... - Intentó ocultarse. - ¿Sabes que te quiero muchísimo verdad?
- Y yo a ti, pequeño.
- No lo olvides, ¿vale?
- No lo haré... ¿En serio, Niall, qué te pasa?
- Nada, estoy mimoso hoy... - Dijo a punto de irse, pero al final no se fue. - Por cierto, esta noche vendrá un... conocido... de papá. Tienes que ser amable con él y darle buena impresión, es muy importante Ale.
- Descuida.

Las horas pasaban volando. A lo que quise darme cuenta estaba terminando de arreglarme, cuando sonó el timbre. Supongo que sería el amigo de papá. Bueno, conocido, como había dicho Niall.
En ese momento vibró mi móvil.

"Sabes que te amo, ¿verdad? No lo olvides, por favor. Zayn :) x"

¿Qué les había dado a todos por recordarme lo mucho que me querían? Bajé al salón y allí había un hombre bastante atractivo de unos, como mucho, cuarenta años, ojos azules y complexión fuerte. ¿De qué me sonaba tanto?

- Alexia, querida, te presento a Louis William Tomlinson.
- Encantada. - Cogió mi mano y se la acercó a los labios.
- El placer es mío, preciosa.

La cena fue un tanto incómoda, Ni siquiera Niall se animó a entablar conversación con el invitado.

- Henrie. - Exclamó el Sr. Tomlinson. - ¿Por qué no le comentas a Alexia lo que hemos estado hablando antes?
- No es el momento, William. - Contestó molesto.
- Es el momento perfecto. ¿No crees que ya hemos esperado demasiado? Si no lo haces tú, lo haré yo. - Mi padre frunció el ceño.
- ¿Qué ocurre, papá?
- Pues verás... - Comenzó a decir aquel hombre que no me daba buena espina.
- Disculpe, Sr. Tomlinson.
- No me llames de usted, por favor, no soy tan mayor. Solo te saco 20 años. Llámame Louis. - Sonrió.
- Louis. - Repetí asintienddo. - Si no te importa estaba hablando con mi padre.
- Ahí le has dado. - Sonrió más ampliamente. - De eso queríamos hablarte, hija. - Dijo recalcando la última palabra.
- ¿Disculpa? - ¿Qué coño estaba insinuando? Espero que no fuera...
- Alexia, cariño, William es... Él es... - Las palabras le faltaban.
- ¿Es...? - Intenté ayudarle.
- Tu padre, Alexia, tu padre biológico. - Dijo Louis finalmente.

lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 8.

AVISO: El siguiente texto contiene lenguaje adulto. Puede herir la sensibilidad del lector. No me hago responsable de la impresión que os pueda dar si decidís seguir leyendo. Gracias de antemano.

___________________________________________________________________________


~ Narra Zayn.

La deseaba, la deseaba más que a nada. Quería poseerla, hacerla mía, quería... ¿amarla? No, Zayn, esto no está bien, no puedes amarla. Pero es que es tan perfecta... Necesitaba sentirla. Sentirla más que nunca. Pero le veía con miedo, y no quería que se arrepintiera de lo que pudiera suceder esa noche.

- En serio, pequeña, si no quieres no seguimos. Está todo bien. - Sonreí. ¿Está todo bien? No, tenía una erección de caballo que no sabría como bajar, pero en el fondo eso era lo de menos. Supongo...

- Quiero esto. - Me besó. - Te deseo demasiado, bad boi. - Sus palabras me pusieron como una moto. Me lancé a devorarle los labios salvajemente. Dulces, suaves, perfectos.

Poco a poco me deshice de su sujetador. La observé y ella se sonrojó e intentó cubrirse un poco. Sonreí, su timidez me volvía loco.

- No, pequeña, no te avergüences. Eres preciosa. - Besé su cuello y bajé lentamente hasta sus pechos. Los bese, mordí y acaricié. ¿Por qué tenía que ser tan perfecta?


Cambié nuestras posiciones, ahora Alexia estaba tumbada en la arena y yo sobre ella. Sus ojos brillaban por el deseo. - ¿Te han dicho alguna vez que estas preciosa cuando te excitas? - Seguí besándola, notaba su excitación aun a través de la ropa. Pasé dos dedos por su entrepierna y ella gimió. - Dios, tu olor es increíble... Tienes que saber tan bien. - Dije desabrochándole los pantalones. Pronto tuve que hacer lo mismo con los míos o estos iban a reventar.


- Dame placer, por favor. - Suplicó. - Por fav... Ah...


No era necesario que me lo dijera dos veces para perder mis dedos en lo más profundo de ella. Dios, me iba a derretir en cualquier momento. Necesitaba probar su dulce néctar o sino iba a volverme completamente loco.
Besé su ombligo y lentamente llegué a mi objetivo. Rosado. Hinchado. Húmedo. Increíblemente perfecto. Creo que jamás había disfrutado tantísimo practicar sexo oral como en ese momento. Sentir como se retorcía bajo mi lengua era algo maravilloso. Parecía tan vulnerable. Sabía que estaba apunto de estallar, pero quería hacerla sufrir un poquito. Reí al ver la mueca de desagrado de Alexia cuando dejé de saborearla.

- Todavía no... ya habrá tiempo para que te corras. - Sonreí malicioso y ella me miró mal.

- ¿Quieres jugar? - Alzó una ceja. - Pues juguemos. - Se incorporó y se sentó encima de mí. Estaba completamente desnuda y eso era una tortura para mí. Se frotó sobre mi erección, aun prisionera por el pantalón y los boxers. Gemí. Sonrió y volvió a hacerlo. 
- Para. - Pero me ignoró y seguía haciéndolo. ¡Dios! Quería estar dentro suyo. Quería sentirla amoldada a mí. Intenté quitarme los pantalones, pero me lo impidió.
- Tranquilo, fiera. Ahora me toca jugar a mí. - Dijo con un toque de maldad en sus palabras. Mi pantalón desapareció de su camino y seguidamente mis calzoncillos. Agarró mi erección con una mano y empezó a acariciarla. - ¿Te gusta? - Me miró con picardía. Me estaba muriendo en sus manos.
- Sí... - Aumentó su velocidad. Sabía perfectamente qué tenía que hacer. - Oh, Dios... ¡sí! - Bajó lentamente y ¿qué...? Oh no, no, no... ¡sí! Sus labios capturaron y succionaron mi erección. Su lengua recorría cada milímetro de esta. Y mi cordura se estaba esfumando por momentos. Era increíble cómo conseguía hacerme sentir inexperto. En boca de cualquier otra podría aguantar casi media hora sin inmutarme, sin embargo Alexia conseguía que perdiera el control en apenas 2 minutos. Y lo peor es que se había dado cuenta.
Liberó mi pene de su agarre, sonrió maliciosa y me susurró al oído:

- Estamos en las mismas condiciones, cariño.
- ¿Y ahora?
- Ahora... - Fingió estar pensando y volvió a susurrarme. - Penétrame, Malik.

~ Narro yo.

Tras nuestro ataque de pasión nos quedamos recostados, abrazados. Zayn acariciaba mi espalda cariñosamente.

- Sirena, ¿habías hecho algo de esto antes? - Negué con la cabeza y en ese momento me di cuenta de lo que eso significaba. Rompí en llanto. - Ey... ¿te he hecho daño?

- No.
- ¿No te ha gustado? - Negué con la cabeza como diciendo que no lloraba por eso, pero no me entendió. - ¿Insinúas que no soy bueno en la cama? - Bromeó.
- Técnicamente esto no es una cama. - Reí. - Sí me ha gustado...
- ¿Entonces por qué lloras?
- Porque... - No estaba segura de que debiera decirle eso, pero al final lo hice. - Te quiero, Malik.

~ Narra Zayn.

- Te quiero, Malik. - Dijo aun entre lágrimas.
- No llores... Querer es hermoso.
- Tú no lo entenderías... - Pero sí que lo entendía. Lo sabía todo de ella. Lo que ella no sabía era que yo también me había enamorado de ella. Y que era lo último que debería haber hecho.
- ¿Qué es lo que no entiendo? Alexia, yo también te qui... - Me tapó la boca con sus labios.
- No lo digas. Todos los que me han dicho que me querían han acabado heridos, y no quiero que eso te pase a ti también. Esto ha sido un error... No debería haber pasado. Tienes que alejarte de mí.
- Escúchame... No va a pasarme nada por estar a tú lado. Alexia yo te quiero, y voy a estar contigo. Tú mereces ser feliz, déjame hacerte feliz. No te prometo un para siempre, pero te prometo intentarlo. - Alexia seguía llorando, pero algo me decía que esta vez era de emoción. No, no podía alejarme de ella. No ahora que se ha vuelto indispensable para mí. La quería. Sí, sé que no debería, sé que esto no era lo que en un principio pretendía, pero la pequeña Alexia había conseguido enamorarme locamente de ella. Aunque me dolía saber que sufriría por mi culpa, y posiblemente no me lo perdonaría nunca, pero había vendido mi alma al diablo y ya no había vuelta atrás.

Capítulo 7.


AVISO: El siguiente texto contiene lenguaje adulto. Puede herir la sensibilidad del lector. No me hago responsable de la impresión que os pueda dejar si decidís continuar leyendo. Gracias por leer.

_______________________________________________________________________


Llegamos a una playa prácticamente desierta. Era un lugar hermoso, me encantó.

- ¿Te gusta, sirena?
- ¿Sabes que después de llamarme así la pregunta suena un poco obvia no? - Adoraba molestarle, pero no quería pensar que lo hacía porque se ponía muy mono cuando se "enfadaba".
- ¿Por qué te gusta tanto molestarme?
- Por costumbre, supongo. - Sonreí.
- ¿No podremos llevarnos bien nunca? ¿Me odiarás eternamente?
- No te odio. - Era cierto, por suerte o por desgracia no lo hacía.
- ¿Ah, no? ¿Desde cuándo?
- Nunca te he odiado... - Me limité a decir.
- Pues no lo parecía.
- Y yo que pensaba que "tenía una coraza que había que saber atravesar". - Reí recordando las palabras que me dijo a los pocos días de conocernos. - Pensé que tú lo habías hecho y por eso lo dijiste.
- Creía haberlo hecho, lo reconozco. Pero te molestaste tanto en hacerme ver que no, que me di por vencido.
- ¿De verdad crees que si te odiara habría aceptado venir a quién sabe dónde?
- ¿Y por qué has venido? - Dijo mientras se acercaba a mí peligrosamente. En otra ocasión me hubiera apartado de él, pero esta vez yo también me acerqué.
- No lo sé... Dímelo tú.

Sonrió pícaro y la distancia entre nosotros se iba acortando poco a poco hasta quedar a apenas unos centímetros. Nuestros alientos se entremezclaron y podía sentir su respiración lenta tan cerca de mí que juraría que el resto del mundo iba a la misma velocidad. Me acordé de aquella vez contra las taquillas. Aquella vez que estuvo a punto de besarme pero no lo hizo. Deseaba que lo hiciera. Deseaba probar sus labios con todas mis fuerzas desde hacía días, por mucho que me lo negara a mí misma.
En ese momento se acercó algo más a mí y sobre mis labios susurró "Respira, sirena". Y se apartó de golpe. Juraría que le encanta crearme la sensación de necesidad de sus labios.

- Quería enseñarte mi escondite. Aquí es donde vengo cuando necesito pensar, y pensé que te gustaría verlo.
- Es precioso. - Me limité a decir.

Nos tumbamos sobre la arena y empezamos a ver las estrellas. Zayn iba comentando las constelaciones, lo cierto es que yo no veía nada más que puntitos brillantes. Nunca se me ha dado bien esto de las estrellas y menos en ese momento, con él a mí lado y mi cabeza pensando en ese casi beso que nunca llega a producirse. "Llegó el momento de armase de valor, Alexia". Me dije a mí misma.

- Malik... - Pero esté me ignoró, y sabía perfectamente que es lo que quería. - Zayn... - Esta vez sí se dio por aludido.
- Así está mejor. - Sonrió.
- ¿Por qué siempre que estás a punto de besarme te retractas? - En verdad me molestaba. Parecía como si quisiera hacerlo, pero le gustara más verme sufrir por sus labios.
- ¿Quieres besarme? - Preguntó tranquilo. ¿Cómo puede preguntarme algo así y estar tan normal?
- Hace 10 minutos lo deseaba y además lo sabes.
- Te di tiempo para que lo hicieras, pero no lo hiciste. - Se limitó a decir. Lo miré confundida. - Pensé que no querías y evité llevarme un tortazo.
- ¿Por qué has pensado eso? - Me sorprendió que lo diera por hecho.
- Porque solo siento que quieras besarme cuando yo te incito a ello, pero al final nunca lo haces.

¿Me estaba incitando a hacerlo? No lo sabía, pero lo hice. Le besé como había deseado hacerlo desde hace mucho tiempo.
Sin darme cuenta de cómo estaba a horcajadas sobre él tirando de su camiseta para atraerle de nuevo a mis labios. Puse mis brazos rodeando su cuello y él los suyos en mi cintura.
Mis dedos se perdieron entre su pelo mientras devoraba sus labios salvajemente.
Bajé mis manos por su pecho y poco a poco me deshice de su camiseta. Zayn rió cuando humedecí y mordí mis labios al ver su precioso torso desnudo.

- Eres hermoso. - Susurré sonrojándome.

Sus ahora rojos e hinchados labios se posaron en mi cuello mordiendo y besando cada recoveco de este. Pronto él también se deshizo de mi camiseta. Besó mi escote, mordió mis clavículas y con una mano atrapó uno de mis pechos.
De mis labios se escapó un suave gemido. Volvió a mis labios mientras seguía torturando mi pecho.
En ese momento había algo bastante palpable debajo de mí. Su erección estaba creciendo y yo había provocado eso. Paré de besarle bruscamente. De pronto tenía miedo de lo que estaba haciendo.

- ¿Estás bien, pequeña? Si no quieres no seguimos. - Pude ver la decepción en su rostro. Le besé, pero él no continuó el beso y se apartó. - ¿Estás segura de que esto es lo que quieres? - Buena pregunta. Parte de mí llevaba mucho tiempo deseando eso. Pero otra parte me gritaba que parara. Que no hiciera nada de lo que más tarde me arrepintiera. Era la misma voz que me decía que me alejara de él para siempre. ¿Estaba dispuesta de entregarme por completo a Zayn? Y lo que es más importante, ¿era consciente de lo que eso supondría?

domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 6

~ Narra Niall.

En cuanto mi hermana salió por la puerta tuve que llamar a mi padre. Tenía que contarle todo lo que había descubierto y todo de lo que me había dado cuenta.
- Él ha estado siempre. - Dije nervioso. - Lleva mucho tiempo siguiendo nuestros pasos.
- ¿De qué hablas Niall?
- Sus pesadillas.
- Niall ella no...
- Las tiene desde los dos años. Empezó a tenerlas cuando murió mamá, y tú sabes muy bien porqué es eso.
- Niall, Alexia no es como tu madre.
- ¡Sí lo es! - Grité. - Ale tiene poderes, es como ella. Y tenemos que decírselo antes de que sea demasiado tarde.
- Si a los 13 años no es sometida a un ritual de iniciación una maga pierde sus poderes. Y tu hermana no fue sometida.
- Lo sé, pero creíamos que no había vuelto a tener pesadillas.
- Y no las ha vuelto a tener.
- Sí las ha tenido... Lleva una semana con pesadillas. Y no sé qué puede significar eso. - Estaba realmente asustado, no quería perder a mi hermana. - Me ha jurado que eran como las de antes.
- ¿Quién era el protagonista?
- No lo sé. Pero espero que no sea... - En ese instante llamaron al timbre. Mi padre abrió y de pronto su rostro cambió por completo.
- Tomlinson.
- Horan.
- ¿Qué haces aquí?
- Vengo a por lo que me prometiste hace 16 años.

~ Narra Alexia.

 No dejaba de tener pesadillas con Zayn quien no dejaba de pedirme perdón por algo que entendía, pero en las últimas sí podía verlo. A él y a otro hombre. Un hombre castaño de ojos azules y complexión fuerte. Algo en él me daba miedo, sus ojos mostraban a un ser impuro. Un ser capaz de hacer daño.
A su vez, en casa, cada vez pasaban cosas más extrañas. Daba la casualidad de que siempre que me enfadaba, de la estantería del salón, se caía un libro morado del que no me había percatado nunca, pero que tanto Niall como mi padre me impedían acceder a él. ¿Qué significaba todo eso?
Por otro lado Zayn se acercaba cada vez más peligrosamente hacia mí, y lo peor era que yo no se lo impedía. Me estaba enamorando de ese idiota y eso no era buena señal.

En ese momento vibró el bolsillo izquierdo de mi pantalón. Era él.

“Hola sirena, ¿sabes que estás preciosa cuando estudias? Me apetece verte, porqué no te asomas a la ventana. Aha :) x”

Me asomé y allí estaba él. Sobre una moto negra que lo hacía, si cabe, más atractivo.

- ¿Qué haces aquí?
- He venido a buscarte para dar una vuelta. Baja. – Dijo derritiéndome con una de sus sonrisas.
- Es tarde. – Excusas, excusas y más excusas, “¡Alexia, algún día tendrás que enfrentarlo!” me gritaba a mí misma una y otra vez.
- Oh, vamos… Apuesto a que nunca has hecho nada malo.
- ¿Me estás retando? – Alcé una ceja intentando parecer sería, pero él se rió.
- No, sirena. Sé que no lo harás. Ha sido mala idea venir, mejor me voy. – Estaba intentando picarme y lo había conseguido. Bajé por la ventana,apenas era un primer piso y no era la primera vez que lo hacía.
- ¿Decías? – Dije una vez que me había subido detrás de él.
- Uhhh, veo que ya lo habías hecho. ¿Eres una chica mala?
- Anda, arranca y vámonos. – Me abracé a él y dejé que se me llevara Dios sabe dónde.

Capítulo 5.


- Aléjate de él. Es peligroso. - Estaba con Zayn y de pronto una luz nos cegó y él desapareció formándome un gran nudo en el estómago. Le necesitaba a mi lado.
- ¡Zayn! ¿Dónde estás? Te amo.
- Yo también te amo, sirena. - Oí a lo lejos, pero no podía verle. ¿Por qué no podía verle?

Me desperté agitada, con sudores fríos y entre lágrimas. ¿Qué significaba eso? ¿Por qué Zayn? ¿Qué iba a pasarle? No era la primera vez que tenía esta clase de sueños y sabía que al final no pasaba nada bueno, pero no entendía qué tenía Zayn que ver en todo esto. Tenía que impedir que algo malo le pasara. Tenía que evitar enamorarme de él. Esperaba estar a tiempo todavía...

- Alexia, han venido a buscarte. - Dijo mi Niall entrando en mi cuarto. - Cielo, ¿estás bien? Estás pálida...
- Niall... Está pasando otra vez...
- Que está pasando qué. - Me miró confundido.
- Las pesadillas. - Me abracé a él.
- Shhh... Ya se pasarán... - Intentó animarme.
- Pero, ¿y si no se pasan? ¿Y si alguien sale herido? La última vez...
- La psicóloga te dijo que fue casualidad.
- Niall, no lo fue. Nunca lo ha sido. Tengo estas pesadillas desde los dos años y nunca ha sido casualidad.
- ¿Desde cuándo? - Niall se puso pálido.
- Desde los dos años... - Repetí.
- ¿Por qué nunca nos lo has dicho?
- ¡Porque siempre era casualidad! - Grité y me encerré en el baño. Me lavé la cara y cuando estaba un poco más relajada salí a ver quién me había venido a buscar.

Era sábado así que no estaba muy segura de quién podría ser, aunque me hacía una idea. Para mi sorpresa Ellen estaba esperándome sentada en el sofá al lado de Niall quién estaba cruzado de brazos y de mal humor.

- Amiga, he venido a buscarte para que te airees un poco. Sé que no has tenido una muy buena semana.
- Niall saldré a dar una vuelta. No sé cuándo volveré. - Dije dispuesta a irme sin oír una palabra más pero Niall se levantó y me sujetó el brazo intentando no hacerme daño.
- Pronto. Tenemos que hablar. - Entonces me soltó y volvió al sofá, creo que no había visto a Niall tan serio conmigo nunca.

Fui con Ellen hasta el centro comercial de la ciudad. Si bien yo no era como el resto de las chicas a las que les encante ir de compras le agradecí a mi amiga que se hubiera molestado en sacarme de casa para despejarme. Realmente lo necesitaba.
Tras dos horas de compras Ellen decidió ir a tomar algo. Entramos en un bar y para mi sorpresa él estaba allí.

- Hola, sirena. - Dijo con su típica sonrisa.
- Malik. - Me limité a responder con indiferencia.
- ¿Qué van a tomar las señoritas?
- ¿Trabajas aquí, Zayn? - Interrogó Ellen.
- Ajam. - Asintió y se dirigió a mí. - Ya sabes algo más de mí.

Lo que él no sabía era que yo sabía algo muy importante de él, algo que él no se esperaba. Un futuro que no podría evitar si no se alejaba de mí. Para siempre.


viernes, 22 de febrero de 2013

Capítulo 4


Me dirigí a mi taquilla y de pronto se cayó un papel.

"Caerás rendida a mis pies, sirena. 
Zayn. :) x"

- A las ocho paso a buscarte. - Susurró en mi oído.
- ¿Por qué haces esto? - Dije dándome la vuelta para quedarme de cara a él. - Tienes a todo el instituto detrás. ¿Por qué yo?
- Me gustan los retos.
- No sabes lo que estás haciendo.
- ¿Qué estoy haciendo?
- Perdiendo el tiempo principalmente. - Dije bastante seria, en ese momento él empezó a acercarse hacia a mí. Me eché hacia atrás hasta que me topé con las taquillas. Nuestros labios estaban a centímetros. Yo cerré los ojos y entre abrí los labios. Deseaba que me besara. Lo deseaba con todas mis fuerzas. Entonces escuché la risa de Zayn y abrí los ojos. Él se había separado de mí y me había dejado con cara de gilipollas esperando que me besara.
- Ais, sirena... ¿Todavía crees que estoy perdiendo el tiempo? Tenías que haber visto tu cara. Tus labios gritaban "bésame, bésame, Malik..."- Dijo intentando imitar mi voz.
- Vete a la mierda. - Dije intentando irme, me sentía ridícula. Habría dejado que me besara. ¿Qué me estaba pasando?
- Espera... - Me cogió del brazo y me acercó pegando mi espalda contra él.- Acepta que me deseas. - Susurró contra mi cuello. Se me puso la piel de gallina. - Vamos sirena, solo acéptalo.- Dijo subiendo sus manos por mis brazos y susurrando al otro lado de mi cuello. En ese momento a gran parte de mí le hubiera gustado estamparlo contra las taquillas y demostrarle que sí le deseaba, sabía que eso era lo que él quería. Pero por otro lado quería irme lejos de allí, no podía caer en la tentación. Aunque él fuera la tentación personificada.
- No tengo nada que aceptar. - Dije soltándome de sus brazos y yéndome prácticamente corriendo a casa.

~~~

- Te amo, sirena. - Dijo Zayn mientras me llenaba de besos.
- Yo también, amor. - Se nos veía felices, pero de pronto mi visión se nubló y escuché la voz de una mujer. "Aléjate de él". De pronto sentí una gran presión en el pecho. Zayn había desaparecido por completo.
- Ale, Ale... - Dijo Niall zarandeándome. - Despierta, han venido a buscarte... ¿¡Estás bien!?
- Eh... Solo era una pesadilla. ¿Han venido a buscarme? ¿Qué hora es?
- Las ocho. - Claro Zayn había venido ha buscarme.
- ¡Hostia, Malik! - Fui corriendo al baño, me lavé la cara para intentar relajarme y bajé. Lo que acababa de soñar no tenía sentido. ¿Nos habíamos dicho 'te amo'? No, definitivamente no tenía sentido.
- Hola, Bella Durmiente. ¿Teníamos una cita, te acuerdas?
- Yo no he aceptado en ningún momento.
- Vamos, no empieces a la defensiva.- Sonrió. - Te invito a cenar. ¿Crees que podríamos llevarnos bien por una noche?
- Dudo que algún día tú y yo podamos llevarnos bien. - Dije entre risas y cerrando la puerta de mi casa. - Sigo sin saber porqué haces esto.
- Me da curiosidad.
- ¿El qué? ¿Que no pierda el culo por ti?
- No, lo mucho que te escondes y la falsa coraza que te creas.
- ¿Por qué crees que es una coraza?
- Porque sé que dentro de ti hay algo que merece la pena descubrir. Solo hay que saber como traspasar la coraza.
- ¿Por qué al principio sabías "tantas" cosas de mí y ahora te doy curiosidad? ¿Hay algo que no sepas?
- ¿Qué piensas tú?
- Que vas de farol.
- Pequeña, sé más de ti de lo que crees.
- ¿Ah sí? Pues cuéntame. - Dije dispuesta a saber lo que creía conocer de mí, aunque en el fondo me daba algo de miedo.
- Todavía es muy pronto para contarte cosas, sirena. Todo a su tiempo. - Se creó un silencio incómodo. - ¿Has traído la libreta? Aprovecha, te dejaré saber cosas de mí para él trabajo.- Asentí y saqué la libreta. Él la cogió y en el momento en el que empezó a leer en voz alta me arrepentí. - "Egocéntrico", "misterioso", "inoportunamente oportuno". - Sonrió al leer el último adjetivo de la lista.- "Atractivo". ¿Me ves atractivo?
- Nunca lo he negado. - Admití.
- Entonces me deseas.
- Que te encuentre atractivo no implica que te desee.
- Eres testaruda.
- Terca como una mula. - Corroboré.
- ¿Sabes? Me encantas. Hacía mucho que estaba buscando a alguien como tú. Eres diferente y no te importa lo que la gente piense de ti.
- Malik, me halaga que pienses eso de mí, pero podrías estar pasándotelo mejor con cualquier chica del instituto y sabes a lo que me refiero. No sé qué haces perdiendo tu tiempo conmigo.
- Sirena, hay algo que me incita a hacer esto, y no tardarás mucho en saberlo. Dame el tiempo necesario para enamorarte y podré contártelo todo.
- Ahórratelo. Si esa es la condición prefiero no saberlo. Simplemente deja de hacerlo. - Saqué un boli del estuche y le quité la libreta. - Ahora si no te importa, ¿por qué no me lo pones fácil y terminamos con esto cuanto antes?

Capítulo 3

Cuando me dirigía a casa vi a lo lejos a dos chicos que a simple vista se veían peligrosos. Quería dar media vuelta e irme por otro camino, pero lamentablemente no tenía otra forma de llegar a mi casa.
De pronto uno de ellos me agarró del brazo y el otro empezó a toquitearme, yo empecé a llorar. Quería salir corriendo, pero no tenía escapatoria.

- Ven princesa, vamos, será divertido. - Dijo el segundo. Me estaban entrando arcadas hasta que llegó mi salvación.
- ¡Soltadla! - Gritó Zayn tras ellos.
- Oh, pero si aquí esta Bradford Bad Boy. - Ambos rieron, yo tenía mucho miedo.
- John, suéltala.
- Vamos, podemos compartirla, no seas aguafiestas.
- He dicho que la sueltes. - Zayn se estaba poniendo serio, creo que nunca lo había visto así. De repente le pegó un empujón a uno y un puñetazo a otro y yo quedé libre de sus garras. - Vete a casa. Corre. - Salí corriendo y cuando estaba lo suficientemente lejos me di la vuelta y vi a los dos chicos sobre él. Era un cretino, es cierto, pero no quería que le pasara nada por mi culpa.

Llegué a mi casa llorando y me tiré a la cama, Niall vino detrás de mí y me abrazó.

- Eh... ¿Qué pasa? - Dijo acariciándome el pelo.
- Han... Han... - No podía hablar. - Han intentado violarme. - Me abracé a él y comencé a sollozar más fuerte.
- ¿¡Qué!? ¿Estás bien? - Asentí.
- Zayn me ha salvado.
- ¿Quién es Zayn?
- El compañero con el que me han puesto en clase. Le estaban pegando, Niall, por mi culpa. - Me sentía mal, le había dejado tirado para salvarme yo cuando él me había defendido.
- Shh... Estará bien... - Dijo no muy convencido.

Al día siguiente Zayn apareció con el labio roto pero nada más aparentemente. Me pareció extraño para la paliza que le dieron el día anterior.

- Malik... Yo... Quería darte las gracias por salvarme anoche. - Las palabras apenas salían de mis labios.- No tendrías porqué haberlo hecho. Y ahora estás herido por mi culpa.
- Tranquila, sirena. Sé que yo no te gusto y quieres verme lo menos posible, pero no podía dejar que te hicieran daño. Está todo bien.
- No es eso... Es que todo el que se me acerca sale herido, y tú no has tardado ni un día en hacerlo. - Me estaba hablandando. - Pero eso no significa que me gustes lo más mínimo. Sigues siendo idiota. - En ese momento entró el Sr.Paket y comenzó su clase matemáticas.
- Me deseas. -Susurró Zayn en mi oído. Su voz tan cerca de mí hizo que me derritiera. Oh no, estaba bajando mis defensas, no podía enamorarme. O sino pasaría algo malo.
- Creído. - Susurré yo. La clase había terminado cuando el Sr.Paket se puso a hablar sobre los trabajos de "investigación".
- Espero que os pongáis en serio con los trabajos porque serán la mayor parte de la nota. Tenéis que averiguar todo lo posible sobre el otro.
- Eso está hecho. - Murmuró Zayn con una sonrisa maliciosa en los labios. Sabía que no iba a darse por vencido.

jueves, 21 de febrero de 2013

Capítulo 2.


Al día siguiente, tras una noche de lágrimas, bajé a desayunar, pero cuando iba por el pasillo oí a Niall y a mi padre hablando sobre mí, lo que hizo que me parara a escuchar.

- ¿Por qué no se lo cuentas ya?
- Niall, no puedo...
- Ale, ya es mayor, sabrá aceptarlo.
- No quiero que odie a tu madre..., prefiero que me odie a mí.
- Ella no te odia. - Niall tenía razón, no podría odiarle por mucho que quisiera. - Cree que tú le odias y le culpas por la muerte de mamá...
- Ella no tiene la culpa... Tu madre...
- Lo sé, papá, pero si no se lo cuentas nunca lo sabrá y seguirá pensando eso.
- Pero yo... No puedo, no puedo hacerle eso a tu madre.
- Pero fue ella la que...
- ¡Cállate Niall!

Esto se estaba poniendo feo y sabía que no conseguiría enterarme de nada más así que decidí entrar a la cocina, con mi mejor sonrisa; irónicamente hablando, claro.

- Hola. - Dije seca. Mi padre me miró a los ojos, él también había llorado.
- Buenos días, cariño. - ¿Cariño? ¿Eso había salido de mi padre?
- Buenos días, enana. - Niall sonrió.
- No sé qué tienen de buenos, ya os contaré cuando vuelva. - Cogí una tostada, les di un beso a cada uno y salí rumbo al instituto donde me esperaba Ellen. Algo me decía que no iba a ser un gran día.

Entramos a clase y ya estaba el Sr.Paket, nuestro tutor, quien no parecía estar de muy buen humor.

- Chicos hoy haré las parejas para que trabajéis el resto del curso.
- ¿¡Harás!? Dijiste que nos podíamos poner con quién quisiéramos. - Se quejó alguien.
- No os estoy pidiendo consejos, se hará como yo quiera y punto. - Eso desarrolló una serie de quejas que me ponía de los nervios. Si bien yo tampoco estaba conforme con lo que decidió el profesor, el simple hecho de quejarse no iba a hacerle cambiar de opinión. - ¡Que os calléis! Empezaré... Mmm... Devone con Smith. - Empezó a decir apellidos hasta que llegó el mío. - Horan... Con Malik.

Zayn Malik, el chico más atractivo que posiblemente haya visto en mi vida. Su pelo oscuro y sus ojos color café que volvían locas a todas las chicas del instituto se posaron en mí. Lo cierto es que nadie sabía mucho de él y eso, en parte, me ponía nerviosa.

- Hola. – Dije cuando me acerqué al asiento que había a su lado. Este no contestó, pero pude notar una sonrisa en sus labios casi indescriptible.
- Os encargaréis de descubrir cosas de vuestros compañeros. Si he hecho esto es porque sabría que os pondríais con gente que conocéis demasiado y, a veces, la confianza da asco. Necesitáis profesionalidad, así que quiero que investiguéis sobre vuestros compañeros. Y aseguraos de que los datos sean verídicos, porque me encargaré de comprobarlo. – Dicho esto Zayn se puso a escribir sobre un papel. No sabía que me conociera tan bien como para llevar escrito medio folio.
- ¿Qué escribes?
- “… y escribe como forma de liberación”. – Dijo en voz alta mientras escribía.
- ¿Qué…? – Susurré.
- ¿No lo haces? – Alzó una ceja interrogativo. ¿Cómo sabía eso? Nadie en el instituto me conocía. Bueno, nadie excepto Ellen.
- Sí… - Respondí algo insegura.
- “Es demasiado insegura, le gusta tenerlo todo controlado”. ¿Algo más que deba saber de ti? – Preguntó con una sonrisa demasiado falsa.
- ¿Algo más que no sepas? – Pregunté irónica.
- Alexia, ¿no?
- Ajam…
- Crees que nadie te conoce, ¿no es así? Crees que pasas desapercibida y que nadie sería capaz de adentrarse en esa cabecita loca que tienes, pero no es tan difícil.
- Que me guste escribir no es ningún misterio. – Respondí a la defensiva. – Tampoco has descubierto América.
- Tienes razón, eso es fácil de descubrir, pero tus ojos me dicen más de ti de lo que crees.
- Ajam… - Dije intentando parecer indiferente pero en el fondo me estaba asustando, ¿quién coño era ese tío? - Bueno y cuéntame, ¿qué es lo que tengo que saber yo de ti? – En ese momento sonó el timbre y Zayn recogió sus cosas dispuesto a irse. – Eh, Malik, yo no tengo nada sobre ti, no puedes irte. – Dije cogiéndole del brazo. Este se soltó suavemente y empezó a garabatear nueve números en mi hoja.
- Llámame Zayn. En serio, llámame si quieres saber más de mí. – Me guiñó un ojo y se fue. Yo corrí tras él para decirle que no pensaba llamarlo pero a lo que salí de la clase él ya había desaparecido. En ese momento cogí la hoja y garabateé “egocéntrico”, no sé qué pretendía si pensaba que iba a molestarme en llamarlo para un simple trabajo que podía hacer en clase al día siguiente.

Esa tarde me dirigí a la piscina, necesitaba como fuera relajarme, no había podido quitarme de la cabeza todo lo que aquel atractivo moreno sabía de mí. ¿De dónde había salido? Estaba nadando de espalda cuando de repente choqué contra algo. bueno, mejor dicho, contra alguien.

- Perdone.
- Perdonada. – Dijo con su preciosa sonrisa. ¡Alexia céntrate!
- ¿Qué haces aquí? – Dije con cierto tono de desprecio.
- Lo mismo que tú supongo. ¿Qué esperas que haga en una piscina? Además sabía que estarías aquí.
- ¿Me estas siguiendo?
- Eres demasiado previsible, sirena.
- No soy previsible. – Parecía una niña pequeña con rabietas. – Además no estoy para tus jueguecitos. Y por cierto, ¿acabas de llamarme “sirena”?
- Ajam.
- Pues no me gusta.
- Pues así se queda. Sirena. – Susurró.
- Como gustes, Malik. – Sabía que me había pedido que le llamara Zayn y pretendía que eso le molestara, pero lamentablemente se dio cuenta de ello.
- ¿Sabes? Me gusta que me llames así, tu boca parece tan provocadora cuando lo dices. – Salí de la piscina con la intención de perderle de vista. Lo que menos quería en ese momento era estar con un chico que realmente conseguía asustarme. Pero este me siguió. El cambio de temperatura hizo que mis pezones se endurecieran y se marcaran en el pequeño bikini que me cubría. - ¿Tienes frío? – Dijo con una sonrisa maliciosa en los labios.
- Cerdo. – Dije cruzándome de brazos a la altura del pecho para cubrirme.
- No es culpa mía, casi me sacas un ojo.
- ¿Por qué no dejas de molestarme?
- Me lo pones fácil.
- Pues no será lo único que te pongo. – Dije sonrojada, pero intentando parecer segura.
- ¿Qué pasa? ¿Tan incómodo es saber que me excitas? ¿O te sorprende el tamaño?
- Creído.
- Me deseas. – Susurró.
- En tus sueños.
- En los más húmedos, sirena. – Me guiñó un ojo.
- No tiene gracia.
- Pero te pongo nerviosa, eso sí es divertido. – En eso tenía razón, me ponía muy nerviosa y yo había ido a nada para relajarme.
- Mira Malik, Zayn, o cómo cojones te llames, lo único que quiero saber de ti es lo mínimo para que no me suspendan. He vivido cuatro meses sin saber nada de ti, podré sobrevivir si solo te veo en clase.
- No estés a la defensiva, sirena. Ya sé lo que te pasa… Tienes miedo.
- ¿Miedo? – Asintió. – Ah… ¿Y de qué se supone que debería tenerlo?
- De enamorarte de mí.

¿Enamorarme? ¿De Zayn? No, definitivamente no. No quería hacerlo, y tenía razón me daba miedo que pudiera pasar, pero sabía que era prácticamente imposible. Hace mucho tiempo que no tengo sentimientos e impido que la gente se acerque demasiado a mí.

- Zayn, no te ofendas, pero no sabes lo que estás diciendo.
- ¿Por qué?
- No soy como el resto de las chicas del instituto a las que enamoras con una simple sonrisa.
- ¿Insinúas que no soy capaz de enamorarte?
- No me gusta insinuar nada. – Dije dejándole claro que no iba a permitirme enamorarme de él.- Simplemente no lo haré. Como bien te he dicho lo único que quiero saber de ti es lo justo y necesario para que Paket no me suspenda. – Y le dejé ahí con la palabra en la boca dirigiéndome al vestuario.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Capítulo 1.


“Me encuentro rodeada de gente. Pero, a la vez me siento tan sola…”. Me llamo Alexia Horan, en un par de meses cumplo mis 18 años. Llevo mucho tiempo esperando ese día porque es el día en el que pienso crear una nueva vida.
Os contaré algo de mí: Vivo al norte de Bradford; una ciudad de West Yorkshire, Inglaterra, con mi padre. Nuestra relación no es la típica de padre-hija. Él me culpa de la muerte de mi madre, ya que murió en el parto. Mis hermanos (Niall, que tiene 20 años y al cual considero mi mejor amigo y Greg, de 25, con el cual no tengo mucha relación desde hace 5 años) insisten en que no fue mi culpa la muerte de mamá, pero aun así mi padre no deja de torturarme.


- La cena está lista. – Dijo mi padre seco y cortante como él era siempre conmigo.
- Vale… Ahora bajo. – Dejé de escribir, ya que era esa una de las pocas liberaciones que tenía y me prepare para una larga e insufrible cena. Otro día más.

Bajé a cenar y, en efecto, el ambiente podría cortarse con un cuchillo. Niall, decidió entablar conversación.


- ¿Cómo te ha ido el día, Ale?
- Como siempre… - Dije no muy animada. – En clase nos van a dejar ponernos por parejas, así que me pondré con Ellen. – Ellen es mi mejor amiga. Ella fue la única que se animó a hablarme cuando entré nueva en el instituto.
- Oh, está bien… - Se notaba que la conversación no iba a dar para más. Como cada note mi padre nos observaba en silencio.
- Creo que me iré a dormir. – Dije, apenas sin cenar, puesto que en mi estómago no entraría un gramo más.
- Alexia, come. – Dijo mi padre cortante, como el cuchillo más afilado.
- No tengo hambre.
- Come. – Repitió sin ni siquiera mirarme.
- Ale, come, por favor. – Esta vez fue Niall quien lo pidió.
- Niall… - Me quejé.
- Por favor… - Susurró. No podía decirle que no, él era una de las pocas razones por las que yo seguía viva, y en esa casa.

Al final conseguí terminarme el plato entero y subir corriendo a mi habitación, minutos más tarde la puerta se abrió y Niall entró un poco preocupado.

- ¿Estás bien, pequeña?
- No.
- Vamos, sabes que él siempre es así…
- Lo sé… Pero necesito ir nadar, sabes que es de las pocas cosas que me relajan. Pero no me dejara… le recordará a mamá.
- ¿Y escribir…?
- Ya no me sirve de nada. No estoy inspirada. Necesito nadar Niall…
- Ale… Sabes que eso le pone mal. Eres la viva imagen de mamá.
- ¡Pero eso no es culpa mía! Yo no fui la culpable… - Empecé a sollozar, cada vez que hablaba de eso, que lo pensaba, por mucho que dijera lo contrario me sentía culpable. Mi madre dio la vida por mí aun sabiendo que era prácticamente seguro el trágico final.
- ¿Qué son esos gritos? – Entró mi padre.
- Papá yo… Necesito que me hagas un bono para la piscina.
- No irás a nadar.
- Pero, papá…
- Sin peros.
- ¡Lo necesito! – Grité. – Por favor… - Mi voz cada vez era más débil.
- No dejas de recordarme a tu madre. – Dijo entre un tono de tristeza y enfado.
- ¿Por qué me tuvisteis? ¿Por qué si sabíais lo que iba a pasar? ¿¡Por qué!?
- No me hagas contestarte a eso…
- Preferiría no haber nacido y que mamá siguiera aquí.
- No sabes lo que dices... Irás a la puta piscina,  ¿contenta?