viernes, 29 de noviembre de 2013

Capítulo 37.

Subí a mi habitación sin cenar. Enfadada. Como una niña pequeña y caprichosa, lo reconozco, pero era increíble que ni apunto de cumplir los 19 fuera capaz de dejarme tomar mis propias decisiones. Di un portazo y me tumbé en la cama a mirar fijamente el techo. ¿Por qué a papá no le gustaba Louis? Él era un buen chico y nunca me hizo ningún daño, sin contar los momentos previos al accidente, que encima para colmo fue solo un maldito malentendido. Le di vueltas y vueltas a la cabeza intentando encontrar una razón que pudiera explicarlo, ya que no podía dormir, hasta que mi móvil empezó a vibrar en la mesilla.
—¿Tú tampoco puedes dormir?—Susurré, no quería hablar muy alto para que papá no entrara en mi habitación.
—No—Murmuró Louis—, y algo me hacía creer que tú tampoco podías hacerlo, así que te he llamado arriesgándome a despertarte. 
—Te habría matado su estuviese dormida.—Bromeé.
—Lo sé—Rió.
—He hablado con papá. No logro entender qué tiene en tu contra.
—Igual es porque es porque soy famoso y tiene una imagen de mi vida que no es...
—Pero Harry también lo es, y sabe cómo es vuestra vida—Suspiré.
—Quizá es solo porque está celoso...
—¿Celoso?
—Eres su única hija, y ya no eres una niña. Supongo que para él no será agradable saber que estás creciendo y ya no es el único hombre en tu vida.—Eso era tierno, pero aun así no creía que fuera por eso. Suspiré.
—Necesito abrazarte...—Murmuré algo avergonzada por la confesión.
—¿Lo necesitas mucho?
—Daría cualquier cosa porque estuvieras aquí y me tuvieras abrazada toda la noche, ¿contestas eso a tu pregunta?
—Abre el balcón.
—¿Qué?—Oí unos golpes en la ventana y me levanté. Efectivamente estaba ahí, esperando que le abriera—¿Qué haces aquí?
—Me necesitabas, ¿no?—Sonrió— Te echaba de menos...—Aceptó mirándome a los ojos—. ¡He traído comida!—Dijo levantando una bolsa, cosa que agradecí bastante ya que mi estómago pedía comida desde hace un buen rato, pero no bajé simplemente por orgullo.
—¡Pasa, anda, pasa!—Le dejé entrar y cuando lo hizo me lancé a sus brazos—. Estás helado. 
—Hace mucho frío ahí fuera, pero tenía que verte fuese como fuese—Dejó la bolsa en la cama  me rodeo la cintura. 
—Eres tan idiota. 
—Tu idiota. 
—Y tan moñas...
—Pero te encanta.
—Tú me encantas.
—Lo sé, y lo que he traído más—Sonrió y me besó.
—¿Qué has traído?
—Tallarines del chino de la esquina.
—¿Te he dicho que te amo?
—Sí, pero solo porque te traigo comida... —Sacó el labio inferior haciendo un puchero y dejó de abrazarme.
—Claro, ¿qué te esperabas?—Sonreí, me senté con las piernas a lo indio sobre la cama y cogí la comida. 
—A que me los llevo...—Me amenazó.
—¡No te atreverás!
—No me tienes. Aun me debes algo por venir hasta aquí— Le miré extrañada mientras me metía un puñado de tallarines a la boca—. Has dicho que darías cualquier cosa porque estuviera aquí y te abrazara. 
—Pero no me quites la comida, te lo suplico.
—No has cenado, ¿verdad?—Me sonrojé. Suspiró.—Mi pequeña cabezota...
Se sentó a mi lado y comenzó a comer conmigo. Adoraba estos momentos con él y que fuera capaz de hacer cualquier cosa por mí, como estar a la intemperie esperando a que le abriera la ventana. Nos pegamos horas y horas hablando de temas que no logro recordar, de lo único que podía estar pendiente era de ver su sonrisa en todo momento. Empezó a besarme como si le fuera la vida en ello.
—Es hora de que me pagues...—Susurró.
—No, Louis...—Intenté que se alejara algo pero fue inútil.
—¿No querías esta tarde...?
—Si, pero en tu casa, no aquí.
—¿Por qué no?—Me mordió el lóbulo de la oreja y me estremecí.
—Porque está papá aquí y...
—Eso se puede arreglar.
—¿Cómo?
—Ven a vivir conmigo.—Dijo así, de repente, sin ningún tipo de preliminar.
—¿Qué?
—Claro, vente conmigo. 
—¿Pero no es muy pronto? No sabes cómo es pasar día tras día conmigo...
—Por eso, déjame comprobar que me encantará hacerlo. 
—¡Estás loco!
—Por ti.
—No sabes lo que dices...
—¿Que no lo sé? ¡Claro que lo sé! Digo que quiero ver tu carita al despertar todos los días, digo que quiero cuidarte y protegerte tanto como pueda, y la única forma que encuentro, por el momento, es pidiendo que vengas a vivir conmigo—Suspiró—. Quizás eres tú quien no quiere aguantarme a todas horas y solo estas intentando excusarte.
—¿Aguantarte? Amor, disfruto de tu compañía cada segundo, pero quizás sea demasiado precipitado.
—Llevo mucho tiempo dándole vueltas, mucho antes incluso del... del accidente. Estuve a punto de perderte cuando creí que no despertarías, y más tarde cuando supe que no recordabas quién era. 
» Me prometí a mí mismo que, si todo volvía a la normalidad, cumpliría mi sueño de vivir a tu lado—Me miró intentando dando pena— ¿No serás capaz de destrozar las ilusiones de un pobre chaval?
—¡Eso es chantaje!—Me quejé.
—Lo es—Sonrió—, pero sé que lo estás deseando tanto como yo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Capítulo 36.

Aparcó el coche en mitad de la nada y le miré extrañada. ¿Qué hacíamos aquí?
—Ya lo verás, ansiosa—Sonrió y bajó del coche, yendo al otro lado para ayudarme a bajar a mí. Andamos por el césped hasta llegar a un árbol caído en mitad del río que hacemos de puente. 
—¿El río?
—Te encantaba este lugar...—Me miró triste. 
—Lo recuerdo, Louis—. Siempre veníamos aquí cuando queríamos desconectar de todo lo demás. Era el único lugar en el que éramos nosotros y nada más—. Pero yo pensaba que... iríamos a... tu casa—Me sonrojé. Él sonrió.
—No tienes remedio, pequeña pervertida. 
—¿No me has echado de menos...?—Miré al suelo. Él me levantó la cara por la barbilla. 
—Muchísimo, pero no solo en ese sentido—Me besó y me abrazó. Estuvimos abrazados quizá durante horas, sin decir nada. Sin oír más sonidos que el del río y el de nuestras respiraciones mezcladas. Y por increíble que pareciera no necesitaba nada más que eso. Bueno, mentira, había algo aun más maravilloso que eso, y era el sonido de su risa. La risa de Louis era para mí como una de las más maravillosas y sofisticadas sinfonías, y aun lo era más si yo era la causante de ese sonido. 
—Louis...—Murmuré, más para mí que para él, como si el simple hecho de pronunciar su nombre me produjera un placer inexplicable.
—¿Hmm?—Levanté la cabeza de su pecho y nos miramos. 
—¿Estamos bien? 
—¿Por qué lo preguntas...? ¿Sigues enfadada conmigo por...?
—¡No! No, claro que no. 
—¿Entonces...?
—Solo quería asegurarme...—Le pasar los brazos por los hombros y le rodeé el cuello—. Asegurarme de que no te había perdido.
—Nunca lo has hecho, Hope. Yo habría estado para ti aunque no hubieras llegado a recordarme—Se le endureció la mirada y a su vez a mí se me ablandó el corazón. Sabía que le dolía de solo pensarlo y no quería que eso fuera así.
—¿Sabes lo que me resultaba más doloroso? Saber que sentía algo por ti pero no poder recordar exactamente el qué.
—¿Algo?
—Algo extraordinario. Poderoso. Sabía que entre nosotros había un vínculo muy fuerte, pero no quería ilusionarme. Me gustabas y quería pensar que teníamos un pasado juntos, aunque no pudiera recordarlo—Me sonrojé.
—¿Te gustaba?
—Me encantabas, me encantas y me encantarás y para eso no tengo la necesidad de recordar nuestro pasado, solo de conocerte en el presente.

[…]

Cuando Louis me llevó a casa estuve esperando a papá pacientemente. Me iba a escuchar. Parecía yo la madre y él el hijo adolescente que había hecho una travesura, pero me la había hecho, y muy grave. Me había mentido y se había aprovechado de la pérdida de mi memoria. 
—¿Cómo estás, pequeña?—No contesté, solo me quedé sentada y de brazos cruzados esperando que entrara en el salón—¿Te pasa algo, cielo?
—¿Tú crees?—Alcé una ceja. 
—¿Qué te han hecho? ¡No habrá sido Louis, ¿verdad?!
—¿Sabes lo que pasa? Es que una no se entera todos los días de que su padre es un mentiroso y un aprovechado.
—¿Cómo? ¿Qué estás diciendo?
—Que te has encargado todo este tiempo en hacerme creer algo que no es. Me hiciste creer que Louis y yo no nos llevábamos bien, cosa poco creíble, por otro lado.
—¿Eso te lo ha dicho él? ¿Ves? Lo único que quiere es ponerte en mi contra.
—Papá, por favor, deja de hacer el idiota—Me incorporé y le miré fija—¿Llegaste a pensar que podría recuperar la memoria y que luego sería peor?
—Hope, yo....—Se sentó a mi lado. 
—¿Por qué lo hiciste?
—Yo no quería que cometieras los mismos errores.
—¿Pero qué errores, papá?
—Él te hizo daño, y a mí no me gusta verte así.
—¿Daño? Él es el único que ha llegado a quererme como nadie había hecho antes, gracias a él he llegado a olvidarme de los idiotas que me hicieron. 
—Ese es el problema, por su culpa lo olvidaste todo.
—Fue un accidente. Me podría haber pasado de cualquier forma, él no tuvo la culpa. 
—Yo..., lo hice por ti. 
—Estoy cansada de que la gente haga cosas por mí sin contar conmigo. Es mi vida, son mis decisiones, y si estar con Louis es un error sé que será, posiblemente, el mejor error de mi vida. 
—Pero hija...
—Pero nada, papá. Podrías respetar mis decisiones por una vez, ya no soy una niña. Créeme, Louis es posiblemente la persona que más he querido en toda mi vida, y quiero estar con él pase lo que pase, te guste o no

sábado, 23 de noviembre de 2013

Capítulo 35.

No me lo podía creer, nos estaba siguiendo. No pude evitar reírme cuando me di cuenta y Manu también lo hizo. ¿Por qué se comportaba así? Primero me dejaba sola y luego se preocupaba por lo que pudiera pasarme... Era absurdo.
Cuando llegamos a mi casa me ayudó a bajar de la moto y me quité el casco. Louis paró detrás de nosotros aunque no salió del coche. Me hacía gracia la situación. Parecía como si tuviera seguridad personal y Louis fuera mi guardaespaldas.
—Bueno pues ya hemos llegado—Dijo Manu y se quitó el casco que había despeinado su corto y castaño cabello—¿Seguro que no es tu novio?
—¿Crees que se ha portado como si lo fuera?—Alcé una ceja.
—Hombre, se le ve preocupado...
—Me ha dejado sola, muy preocupado no debía estar. No te preocupes por él. 
—Tienes razón... Si quieres hablar o algo ya sabes donde trabajo. O si quieres hablar—Me dio una tarjeta—, ahí tienes mi número. 
—Gracias por traerme—Le di un beso en la mejilla. Asintió, se puso el casco y esperé a que se marchara. 
Quería saber que hacía Louis cuando Manu se fuera, así que fingí buscar las llaves hasta que finalmente salio del coche.
—¿Qué estás haciendo? 
—¿Perdona?—Me giró.
—¿Que qué crees que estás haciendo?
—Nada malo. 
—Te conozco, estabas tonteando con él. 
—¿Y qué si es así? Hasta donde yo recuerdo no tengo novio... ¿O sí Louis? Dímelo tú.
—Lo sabes, ¿verdad?—Me soltó—Has estado jugando conmigo toda la maldita tarde. 
—¿Yo? No me lo puedo creer...
—¡Me recordabas, joder! Y me has mentido. Me dijiste que no.
—¡No te he mentido nunca, Louis! ¿Cómo has podido pensar que después del beso que me diste no iba a sentir nada, no iba a recordar nada?—Le obligué a mirarme—¿Y aun así qué? Si tanto decías me querías, ¿por qué no aprovechaste el momento? Quizás te ha venido bien que me olvidara de ti. ¿Cómo era? Ah, sí. "Ella no es mi novia" ¿No era eso lo que dijiste? 
—Estás siendo muy injusta. De hecho siempre has sido muy injusta, ¡pero esta vez me vas a escuchar! Esta vez me vas a dejar que te lo explique. 
—No tienes que explicarme nada. Las explicaciones llegan tarde...
—No me jodas, Hope—Gritó—. Siempre haces lo mismo. Ni siquiera me dejaste explicártelo aquella vez.
—Claro, y dijiste como no me deja hablar voy a estamparle contra el primer coche que venga, si total...
—Estás siendo muy cruel. ¡No fue culpa mía, ¿vale?! ¿Y sabes qué?, piensa lo que quieras pero en la entrevista no estaba hablando de ti. 
—No, claro que no... si ahora resulta que eres muy bueno. Vale, el accidente no fue culpa tuya y no voy a ser tan hipócrita de culparte. Pero lo de la entrevista, los celos y Brad no tienen sentido. ¿Te has reído de mi a gusto todo este tiempo?
—Mira, Hope, cuando se te pase la gilipollez me avisas, pero no voy a discutir contigo por eso. Y menos así.
Se dio la vuelta y se metió en el coche. ¡Pero será imbécil! ¿Quién se había creído que era? No se iba a ir así, no se lo iba a permitir.

*Narra Louis.

¿Qué estaba haciendo? Se puso delante del coche para que no lo pudiera arrancar. Pité, pero aun así no se apartó. 
—Si no te apartas no me podré ir—Grité desde la ventanilla. 
—¡Pues no te vayas!—Por un momento me pareció ver en ella la Hope que conocí. Solo por un momento. Negué con la cabeza.
—Quítate del medio, Hope.
—No..., por favor... no te vayas—Bufé y apagué el motor del coche, pero no salí de este. Al ver mi reacción se acercó con sutileza y se sentó en el asiento del copiloto. Apreté las manos alrededor del volante. ¿Qué más iba a echarme en cara?— Lo siento...—Susurró—. Sé que mi reacción ha sido propia de una cría pequeña— Miré por la ventana. No me parecía para nada una disculpa—. Louis... 
—¿Qué?—Respondí seco. 
—Sé que no tiene perdón lo que te he dicho, sé que debería haber dejado que te explicaras. Y si no es tarde...—Le miré. Estaba mirando al suelo y tenía la voz entrecortada. Le levanté la cara y le limpié las lágrimas con el pulgar. 
—No llores... 
—Necesito que me lo expliques, por favor... 
—En la entrevista hablé de Eleanor. Tengo la prueba. Conseguí la entrevista al completo, puedo enseñártelo su lo necesitas—Lloró más fuerte y negó con la cabeza.
—Soy tan estúpida... Te traté mal. Dije que no me querías y que te estabas riendo de mí porque no era capaz de hacerme a la idea de que pudiera ser así. Siempre he tenido miedo de poder perderte, y lo estoy haciendo por mi comportamiento—Intentó salir del coche pero se lo impedí. 
—Entonces, ¿ya no me odias?
—Nunca lo he hecho, Louis... Me odio a mí, me doy asc...—Le besé. Ni podía dejar que terminara de decir una gilipollez así.
—No vuelvas a decir eso. Nunca—Volví a besarle—. Como lo había echado de menos. 
—¿Eso es que me sigues queriendo?
—¿Acaso podía dejar de hacerlo?—Le besé y sonrió— Ponte el cinturón. 
—¿Dónde vamos?
—A demostrarte que no podría dejar de quererte ni aunque quisiera.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Capítulo 34.

Después del ensayo, los chicos nos invitaron a un batido en una cafetería cercana. Lo cierto es que me lo estaba pasando bien, pero seguía sintiendo como si a Louis (sobretodo) le incomodara mi presencia. Le veía serio a pesar de que intentara gastar bromas. Como ausente. Y no quería pensar que eso tuviera algo que ver conmigo.
—Voy al baño—Dije, y me dirigí al otro lado del local. 
Me lavé la cara y me miré en el espejo. Me sentía de lo más incómoda. Ellos hablaban de cosas que yo no entendía, me miraban raro cada vez intentaba integrarme en la conversación y, para colmo, tenía la sensación de que les molestaba que estuviera allí. Suspiré. No ganaría nada escondiéndome. Salí del baño pero antes de dirigirme a la mesa alguien me paró.
—Perdona, ¿te encuentras bien?—Era el camarero.
—Podría estar mejor—Admití. 
—¿Es tu novio?
—¿Quién?
—El de la camiseta de Vans.
—No, ¿por qué?
—Lleva un rato mirando hacia la puerta del baño. De hecho está mirándome ahora mismo como si quisiera asesinarme. He visto cómo te mira, deberías darle una oportunidad—Fruncí el ceño. ¿A qué había venido todo eso? Volví hacia la mesa y todos me estaban observando. Me ponían nerviosa. 
—¿Quién era?—Preguntó Chris cuando llegué. 
—El camarero. 
—¿Y qué quería?—Para mi sorpresa esta vez fue Louis. 
—Nada en concreto...— Mentí. 
—Bueno, nosotros nos vamos— Dijo Harry refiriéndose a él y a Chris. 
—Sí, nosotros también—Cuando todos se levantaron de la mesa Louis frunció el ceño. 
—Cabrones...— Susurró. Me harté. Me harté de ver que no estaba a gusto en mi presencia. Me harté de que solo estuviera de morros cuando estaba conmigo. 
—Si tan poco te gusta estar conmigo a solas tú también te puedes ir—Puse el dinero en la mesa y salí de la cafetería. 
—Hope, espera—Me siguió y me cogió del brazo—, no es que no me guste estar contigo. 
—¿Entonces qué es?
—No lo entenderías...
—Ya...—Me solté— Yo nunca entendería nada... ¿Pero sabes qué? He perdido la memoria, pero no soy gilipollas. Si me lo explicara yo podría...
—No puedo, Hope—Me cogió de la mano y me sentó en un banco frente a la cafetería— Escúchame, si pudiera decirte todo lo que me ha pasado por la cabeza lo haría, pero no puedo, joder, no puedo.
—Mira, chaval, puede que estés resentido porque no me acuerde de ti. Pero soy yo quién más lo esta sufriendo. Es horrible pensar que formabas parte de mi vida y no sepa qué papel tenías, es horrible que me ponga a llorar todas las noches porque soy incapaz de recordar nada. Me siento como una mierda y lo que haces es conseguir que me sienta peor. ¿Sabes? No es agradable. 
—No quiero hacerte sentir mal..., pero para mí tampoco es agradable que me mires como me miras. 
—¿Cómo te miro?
—Como a un desconocido—Eso me pilló por sorpresa. Claro que le miraba como un desconocido porque para mí es lo que era. Me sentía mal. Miré el suelo—. Eh—Me levantó la cara por la barbilla—, no es tu culpa, no estés mal... Sonríe, va. 
—No puedo...—Sonrió.
—Yo creo que sí—Dijo antes de empezar a hacerme cosquillas.
—No... Louis...—No podía parar de reír—JAJAJAJA para, por favor... Para—Dejó de hacerme cosquillas y nos quedamos a apenas unos centímetros de distancia. No sé cuanto tiempo pasó, si minutos o segundos. Realmente podrían haber pasado años pero yo no pude quitar la vista de sus labios. Me besó. Un beso suave, quizás algo fugaz, pero un beso perfecto. 
—Yo..., lo siento—Se disculpó y se alejó un poco de mí—. No debería haber...—Pero esta vez la que le besó fui yo. Lo necesitaba. Quizás si tenía que hacerle caso al camarero y darle una oportunidad—. No, Hope, no... Por favor...
—¿Por qué no?¿Qué tiene de malo?
—Lo siento, pero no puedo—Se levantó y se fue. 
No me lo podía creer. Se había ido. Le había besado y se había ido sin decir nada. Gilipollas. ¿Y yo ahora cómo volvía a casa? Bufé. Pediría un taxi, o volvería andando... Total si me pasaba algo ya daba igual. Todo daba igual. ¿Pero en qué estaba pensando? ¿Cómo iba fijarse él en alguien como yo? Yo no merecía amor. Era eso lo que se había molestado en repetirme una y otra vez. 
—¿Quieres que te lleve?—Era el camarero. Llevaba un casco en la mano. Al parecer ya había acabado su turno. 
—No gracias, Manu, estoy bien... 
—¿Cómo sabes...?
—Tu nombre. La chapa...
—Oh claro... Venga—Me tendió la mano—No puedo dejarte aquí sola—Le miré la mano y después a los ojos. Asintió. No tenia otra forma de volver a casa así que finalmente accedí. Me cedió el casco y me guió hasta una moto negra que había en el callejón de detrás de la cafetería. Cuando estábamos ya montados y a punto de salir a la carretera se nos cruzó un coche y nos lo impidió. Era Louis. 
—Sube al coche—Gruñó.
—¿Cómo? 
—Sube al coche, Hope.
—No.
—No puedes irte con él. No le conoces. 
—Ya, pero ti tampoco—Dije antes de que Manu arrancara la moto y nos fuéramos de allí.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Capítulo 33.

«Un día más recibiendo insultos contantes en el instituto. Me han acorralado ente varios. Se están riendo de mí. "Rara", gritan. "Tu madre no te quería, nadie lo hace". No hago más que llorar. Estoy cansada, desde que murió mamá es así todo el rato. Han pasado casi seis años y todavía no me dejan en paz. ¿Por qué la han tomado conmigo? ¿Qué les he hecho? Caigo de rodillas al suelo y me pongo a llorar, pero ellos siguen mofándose de mí. ¿Cuando va a acabar eso? Necesito ayuda. ¡Por favor, que alguien me ayude! ¿Por qué no puedo gritar y pedir ayuda? Lo necesito.
—Basta—Grita alguien detrás de la gente—. Basta ya, ¡dejadle en paz!—La masa de gente se abre y parece la persona que ha gritado. Es Christall, la chica nueva. Nunca la había visto antes hasta que empezamos el curso, pero sí había llamado mi atención desde el primer momento. Era la única que no se metía conmigo, sino que encima me defendía—. Ven, vamos a lavarte—Me dio la mano, me ayudó a levantarme y me acompañó al baño—. No les hagas caso, estoy segura de que tu madre te quería muchísimo—Me dio un trozo de papel higiénico húmedo y pude quitarme los restos de Rímel. 
—Gracias por...—tosí—, defenderme. 
—Lo haré siempre que me necesites, Hope.»

Me desperté sobresaltada. Normalmente la siesta me siena mal, pero últimamente era la única forma que tenia para recordar. Así fue como conocí a Chris. Ella fue la única que me ayudó y se preocupó por mí cuando nadie más lo hizo. Ella me salvó. No sé cómo he podido olvidar eso.
Por fin empezaba a sentirme completa. Ya recordaba a mi mejor amiga. Y no quería perder más tiempo, tenía que decírselo.
Veinte minutos después Christall estaba entrando en mi habitación. Se había dado prisa en llegar, qué mona.
—¿Qué era eso tan importante que tenías que decirme?—Simplemente le abracé.
—Gracias por salvarme, ángel—Ella sabía que empecé a considerarle mi ángel de la guardia y que no le gustaba que se lo dijera muy a menudo. «Me importas y eso es lo que hago por la gente que me importa», siempre contestaba lo mismo.
—¿Ángel?—Asentí— ¡Te he echado de menos! Vamos—cogió sus cosas y salió de la habitación.
—¿Adónde?
—Ya lo verás—Volvió, me cogió de la mano y me llevó hasta el coche. No había vuelto a subirme en uno y lo cierto era que me daba algo de miedo hacerlo. 
—Ve con cuidado...
—Tranquila, no vamos muy lejos. Vamos a ver ensayar a los chicos.
—¿Ensayar?
—Los chicos son cantantes, pero no creo que lo recuerdes—Hice una mueca—¿Hasta dónde recuerdas?
—Lo cierto es que no lo sé...—Miré por la ventanilla—Puedo recordarte a ti, pero no a ninguno de ellos... ¡Qué frustración! 
—Bueno, poco a poco...—Me tranquilizó—Hace unos días recordaste a tu madre, hoy me has recordado a mí..., pronto podrás recordarles a ellos.
—¿Y si no puedo...? Solo han sido sueños... ¿Qué pasa si no sueño con ellos?—Suspiré. 
—No te obsesiones, cielo. Será peor... Además ya estamos llegando. Seguro que les hace ilusión tu visita. 
O no. Por la cara que puso Louis al verme no sabría yo qué decir al respecto... Lo demás sí que se acercaron a saludarme y a preguntarme cómo estaba. Y Chris les contaba emocionada que había empezado a recordar. Ahí fue cuando captamos a atención de Louis.
—¿Ya recuerdas?—Preguntó interesado.
—Sí... Pero no del todo. Recuerdo lo que pasó con mamá... y a Chris...—Y a los idiotas que prefería haber olvidado, pensé—, pero no puedo recordaros a vosotros.
—Ah...—Dijo decepcionado—Continuamos con el ensayo, ¿o qué?—Gruñó molesto y volvió al escenario. 
—¿Qué mosca le ha picado?—Le pregunté a Chris cuando nos sentamos en una de las butacas de la primera fila. 
—Supongo que ha pesado que le habías recordado y saber que no ha sido así..., le ha sentado mal.
—¿Pero y yo qué culpa tengo?—Me enfadé—No tenía que ser tan borde—Chris soltó una risita cuando me crucé de brazos—. ¿Lo ves gracioso? 
—No lo enterarás, pero sí, es realmente gracioso. 
Fruncí el ceño y me dediqué a prestar atención a los chicos. Era gracioso como fingían los gritos de las fans para ensayar. No pude evitar quedarme embobada escuchando cantar a Louis. Su voz me capturó por completo. ¿Cómo podía hacerme sentir tantas cosas con una canción? Tenía una voz fina y transparente que podía atravesar mi piel, cosa que normalmente nada ni nadie solía conseguir.
—Yo conozco esa canción...—Murmuré.
—¿Sí?
—Estaba entre mis CDs, pero no se como se llama. 
Last First Kiss.
—¿Es suya?
—Claro...
—¿Y por qué la tengo entre mis CDs? Es la única grabada...—Chris se encogió del hombro, pero yo sabía que ella lo sabía. Nada tenía sentido.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Capítulo 32.

Maldito timbre. ¿Por qué eran todos tan oportunos? Lo único que necesitaba era respuestas a preguntas que no me atrevía a realizar. Y cuando por fin lo hacía todo se podía en mi contra para que no se resolvieran. 
—Será Chris, me ha dicho que quería que fuerais a dar una vuelta y pasar tiempo contigo. 
—Genial—Papá salió de mi dormitorio y fue a abrir la puerta. Suspiré. Lo intentaba. Intentaba por todos los medios recordar algo, recordar a Christall. Recordar el dichoso accidente. Quizás si pudiera empezar por ahí y dar marcha atrás... Pero era inútil. ¿Qué fue lo último en lo que pensé antes de borrarlo de mi mente por completo? Sentía como si ya ni supiera quién era. Lo peor era que en el fondo de mi corazón lo sabía. Sabía que mi corazón reconocía cada sensación, les recordaba. Me levanté de la cama y me puse frente al espejo. ¿Quién se supone que era? ¿Qué solía hacer rutinariamente? 
La puerta sonó y se abrió con cuidado.
—¿Se puede?—Dijo Christall asomando la cabeza por el hueco de la puerta. 
—Claro...
—¿Cómo estás?—Me encogí de hombros.
—No me acuerdo...—Bromeé—. Supongo que bien.
—Ya...—Miró al suelo.
—Puedes sentarte...—Esto era de lo más incómodo, se suponía que era mi mejor amiga y tanto ella como yo estábamos actuando como si no nos conociéramos de nada. Aunque en mi caso no iba muy desencaminado aquello...
—Gracias...—Se mordió el labio—. Oye que... No pude disculparme por haberme ido así el día que despertaste, pero es que me sentía...
—¿Impotente? ¿Frustrada?—Asintió—. Créeme, te entiendo. Sé que a ti te duele que no te recuerde, a mí me duele no poder hacerlo. Pero es que no puedo por mucho que lo intente—Cogí un mechón de pelo y me puse a mirarme las puntas. Siempre hacía eso cada vez que estaba nerviosa y no sabía qué decir exactamente—. Tengo muchísimas preguntas, pero parece que todos evitáis darme las respuestas. Sé que quizás no debáis responderme, pero lo necesito...—Suspiré—. Sé que mi madre está muerta.
—¿Lo has recordado?—Negué con la cabeza—. ¿Te lo ha dicho tu padre?
—Lo he supuesto yo... él solo ha tenido que admitirlo—Silencio—. Necesito saber algo...—Me miró—, ¿quién era Louis para mí? Es que siento que era especial, pero no logro recordarlo. 
—Hope...
—Espera, no me lo digas... No puedes responder, ¿verdad?—Negó con la cabeza.
—Aunque pudiera creo que no soy yo con quién deberías hablarlo...
—Pero me da vergüenza acercarme a él... Sé que es ridículo porque supuestamente él me conoce y sabe cómo soy, pero yo no sé nada de él—Miré mis manos que estaban apoyadas en mi regazo.
—Hope—Me puso una mano bajo la barbilla y me miró a los ojos—, daría cualquier cosa porque esto fuera diferente y recordaras cada momento que hemos vivido juntas, o que al menos pudiera contártelo para que supieras cómo nos los pasábamos, pero no puedo, no me lo hagas más difícil... 
—Lo siento...
—Si lo hiciera puede que no recuperes tú memoria y créeme que eso es lo que menos quiero. Tienes que hacerlo tú. Sólo puedes recuperar tu memoria si tú quieres hacerlo.
—Y yo quiero...
—Lo sé, por eso tienes que intentarlo con todas tus fuerzas. Yo sé que puedes hacerlo. 
—Gracias, Christall... Gracias por haber venido y al menos haber sido sincera conmigo. Estoy segura de que eres la mejor amiga que nunca podría haber tenido, y eso no tengo que recordarlo para saberlo, se nota a la legua.
—¿Puedo abrazarte?—Me estrechó entre sus brazos antes de que pudiera decir nada y pude darme cuenta de que quería a esa chica muchísimo a pesar de no ser capaz de recordarla.

[…]

—Mirando el lado bueno ella no se acuerda de las gilipolleces que hiciste—Dijo Harry cogiendo un botellín del frigorífico—. Puedes arreglarlo. 
—¿A qué te refieres?
—¿No temías que cuando despertara te odiara? Pues no lo hace porque no recuerda lo que hiciste mal.
—Tampoco recuerda lo que hice bien.... y quiero pensar que hice algo bien. 
—Aprovéchalo, Louis. 
—Tío, ella no recuerda que su madre murió, no recuerda a su mejor amiga. Quizás sea lo mejor que no se acuerde de mí. 
—¿Qué quieres decir? 
—Ya sabes, Tod tiene razón, que no recuerde nada es culpa mía. Yo pedí que pasara lo que pasará ella despertara y estuviera bien. Y dentro de lo que cabe, perder la memoria es lo mínimo que le ha podido pasar. Puedo darme con un canto en los dientes.
—¿Y entonces?
—Quizás debería retirarme ahora que estoy a tiempo de evitarle más daño por mi parte. Total a ella no le va a doler demasiado... lo sufriré yo por ambos. 
—¿Me estás diciendo que te vas a rendir?
—Ya lo he hecho. 
—El Louis que yo conozco no lo haría. 
—Harry no entiendes cómo me siento. Cada vez que me mira y veo en sus ojos cómo se pregunta quién coño era yo en su vida me desgarra el corazón. Ni siquiera cuando la conocí me miraba así. Y pasan los días y hace casi un mes que salió del hospital y sigue sin saber qué pintaba yo en su vida. Mi novia-si es que todavía puedo considerar que lo es, claro- no sabe que es mi novia y yo no puedo decírselo porque podría no llegar a recordarlo nunca. No voy a torturarme más de lo necesario. 
—¿Y si necesita verte para recordarte?
—El día que me recuerde, si es que lo hace, lo hará tanto si estoy como si no en la misma puta habitación. Y créeme, no hay nada que mas desee que tenerla entre mis brazos cada puto segundo. Pero no puedo. Y me estoy consumiendo—apreté la mandíbula—. Y ahora vamos a ensayar que llegamos tarde.

Capítulo 31.

—Vámonos—Pedí. 
—¿Chris, está segura de que no te quieres despedir de Hope?
—¿Para qué? Si no sabe quién soy...—Harry me puso la mano en la espalda, los chicos me dieron un beso. Y nos dirigimos al coche. Nunca me han gustado los hospitales. Son lugares fríos, tristes. Lugares que huelen a enfermedad y muerte. No me gusta pensarlo, pero muchas veces me pregunto cuántas personas habrán muerto en cada habitación de un maldito hospital. Mi madre decía que no pensara eso, que un hospital también era testigo de miles de nacimientos. Pero ¿cómo podía calificar a momentos como este? No era el inicio de una vida ni el final de otra realmente, pero la vida como la conocíamos cambiaría radicalmente—No me lleves a mi casa, por favor, te necesito—Harry solo asintió y cambio la dirección del vehículo. Cuando entramos en la cocina me ofreció una manzanilla.
—¿Cómo te sientes?
—¿Cómo te sentirías tú si Louis no se acordara de quién eres?
—Me sentiría impotente... pero sé que no es lo mismo. Si eso pasara yo tendría al resto de los chicos y nos apoyaríamos los unos a los otros. Sin embargo yo sé que vosotras sois como hermanas y solo os tenéis la una a la otra. 
—Cuando yo la conocí Hope estaba rota. Su madre había muerto hacía unos años y desde entonces se metían con ella. Decían que su madre prefería morir a estar con ella. Decían que era rara y no merecía ningún tipo de amor. Pero no era cierto, ella no era rara. Ella sólo necesitaba una persona en quien confiar, sólo necesitaba dejar de sentirse sola. Y entonces fue cuando me di cuenta de que un grupo de estúpidos estaban metiéndose con una pequeña indefensa y decidí ayudarle. A partir de ese momento nos hicimos amiguísimas. Nos lo contábamos todos. Incluso llegó a decirme que me consideraba su ángel de la guardia, que aparecí en el momento indicada para salvarle. Llegó incluso a darme las llaves de su casa y me pidió que si un día no contestaba a mis llamadas fuera corriendo a su cada y entrara a buscarle por todas partes, daba igual si nadie contestaba, me pidió que la buscara. Yo acepté pero me pareció absurdo, ella ya había salido de todo la mierda en la esos inútiles le habían metido. Pero una tarde no le vi el pelo por ningún sitio, ella había tenido una mala semana, estaba cansada de todo y no podía localizarla. Cuando entré en su casa me la encontré en el suelo. Había intentado suicidarse. No era la primera vez que se autolesionaba, pero esa vez había llegado demasiado lejos. Dos años después aparecisteis vosotros y se enamoró de Louis. Nunca le había visto tan feliz—Me humedecí los labios—. Es como si el destino quisiera jugarme una mala pasada. Como si hubiéramos rebobinado en el tiempo y no tuviera la oportunidad de conocer a Hope porque ella ya no está rota... Ella ya no me necesita, ya no es mi Hope—. Me abrazó y acabé llorando mas fuerte entre sus abrazos.
—No digas eso, pequeña, ella siempre será tu Hope, ella aun te necesita—Me besó la cabeza y continuó hablando—. Al principio Hope y yo no nos llevábamos bien... Ella no quería formar parte de mi familia, pero con el tiempo aprendimos a aceptarnos mutuamente y ahora... Dios, ahora daría cualquier cosa por poder decirle hermanita y que se enfadara conmigo, por picarla con tanto cariño como antes. Porque se acordara de mí... Mi pequeña bruja...

[…]

La siguiente semana pasó completamente sin novedades. No lograba recordar absolutamente nada. Necesitaba saber porqué estaba allí, porqué me sentía extraña cada vez que el tal Louis venía a verme y porqué a papá no le gustaba nada. No hizo más que decirme que no me llevaba especialmente bien con él y que no sabía porqué venía tanto a verme. Pero yo tenía la sensación de que no era cierto. Sino porqué me sentía así. 
El lunes siguiente me dieron el alta. Obviamente cuando llegué a casa, mi dormitorio no estaba como recordaba. Prácticamente todos mis peluches habían desaparecido, pero era lógico, el último recuerdo que tengo es de hace ocho años y según el médico solo estuve un mes en coma, la mayoría de las cosas habrán cambiado. 
—¿Cómo te encuentras?—Dijo mi padre entrando en mi habitación.
—Mamá no va a volver, ¿verdad?
—¿P-por qué dices eso?—Tartamudeó. Señalé la estantería. «Recuerdo de Chicago». 
—He perdido la memoria, pero no soy idiota... Os oí discutir sobre algo que tendríais que decirme tarde o temprano.
—Yo... Ella...
—Murió, ¿verdad? He visto los álbumes de fotos y no sale desde el último año que recuerdo...—Mi padre asintió— ¿Por qué no me lo dijiste?
—Era un tema delicado..., teníamos miedo de que te hiciera daño, si tu cerebro lo borró sería por algo. 
—¿En qué más me has mentido?
—Yo no te he mentido, intentaba protegerte, cariño.
—Me has ocultado información, es lo mismo... Papá, por favor, necesito saberlo. No sabes lo frustrada que me siento.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Capítulo 30.

No se acordaba de nada... Ni siquiera de que su madre había muerto. ¿Pero cómo podía ser? Había borrado los últimos ocho años de su memoria. Barajamos la posibilidad de que no se acordara de todo, ¿pero tanto?
Me dolía muchísimo que me mirara como si fuera un desconocido. Me dolía pensar que se había olvidado de mí, que se había olvidado de todo lo que me amaba.
A Christall le chocó demasiado pensar que su mejor amiga no la conocía. Tanto que salió corriendo y con Harry detrás. Era muy fuerte lo que estaba pasando.
—¿Por qué se han ido así? ¿Quiénes son, papá?
—Ella es Christall, tu mejor amiga... y él Harry, su novio.
—¿Y ellos?
—Yo soy tu....
—Amigo—Me interrumpió Tod—, sois amigos.
—Sí... Eso, tu amigo Louis.
—Louis...—Susurró.
—¿No te acuerdas de mí?
—Yo... Lo siento, no sé quiénes sois—Los chicos asintieron con la cabeza apenados. No tenía que disculparse por nada, no era su culpa—. ¿Dónde está mamá?
—Tu madre está...
—Hope, ¿cómo estás?—Dijo el doctor interrumpiendo en mi habitación.
—Supongo que usted es mi doctor... Estoy un poco atontada y no recuerdo nada. Ni siquiera recuerdo que pasó para que esté aquí.
—Es normal que estés algo confusa. Será mejor que descanses. Dejadle sola.
—No por favor, no me dejéis sola.
—Cariño—le cogí la mano—, estaremos fuera, ¿sí? Solo tienes que gritar si nos necesitas.—Me hizo soltarle la mano y miró a su padre.
—No me dejes sola, papá—Este sonrió. Se estaba divirtiendo a mi costa.
—Cielo, tienes que descansar—Le dio un beso en la frente y salimos.
Chris estaba sentada en la sala de espera llorando a moco tendido. Me sentía impotente por tantas razones... Tenía que hacer algo, decirle a Chris que todo estaría bien, decirle a Hope que yo le amaba y ella me amaba. Borrar este estúpido capítulo de nuestra vida que solo nos ha traído disgustos. Pero no podía. No podía hacer nada.
—Ella ha perdido parte de su memoria.
—¿No me diga?—Dijimos Chris y yo al unísono.
—Chicos...—Dijo Harry.
—A lo que iba... Por lo que he podido escuchar ella aun cree que su madre está viva. Tenéis que hacerle creer que es así, al menos de momento.
—¿Por qué?—Me quejé—¿No sería mejor decirle cómo son las cosas? Su madre murió, yo soy su novio y...
—Y tú tienes la culpa de que no se acuerde—Gruñó Tod.
—Nadie tiene la culpa de eso—Me defendió el doctor—El cerebro es un órgano muy caprichoso y el de Hope ha bloqueado su gran trauma. Según su historial fue al psicólogo a partir de la muerte de su madre.
—Lo aceptó mal...
—En el colegio se metían con ella a partir de ese momento. Hope esta rota desde entonces.
—¿Y tú qué sabrás?
—Créame, lo sé.
—Tiene razón Tod, Louis es lo mejor que le ha pasado a Hope desde que su madre faltó.
—Quizás si fuera tan bueno no le habría olvidado.
—Está disfrutando con esto, ¿cierto? Usted nunca me ha aceptado y le viene muy bien que no me recuerde.
—Así es. Tú solo le has hecho infeliz.
—¡Eso no es cierto!—Gritaron todos—Tod, Hope necesita a Louis para ser feliz.
—¡Ya basta!—Gritó el doctor— A Hope no le vienen nada bien este tipo de hostilidades. Tenéis que tratarle con tacto. Si es así, podrá recuperar su memoria por completo.

[…]

Cuando salieron de la habitación me puse a pensar motivos por los cuales podría haber acabado aquí, pero no lo recuerdo. La gente había cambiado mucho. Papá estaba mucho más mayor y yo me sentía más madura. ¿Cuánto tiempo había dormido? Cogí el móvil que había en la mesita y lo utilicé como espejo. Esa no era yo. La mirada me había cambiado, mi rostro infantil se había estilizado. ¿2013? No podía ser. Lo último que recuerdo era la tarde de un 14 de enero del 2005, yo acababa de cumplir los 10 años, sin embargo ahora debía tener 18. ¿Qué me pasó? Dudo que hubiera estado dormida durante ocho años. ¿Por qué no lograba acordarme de nada? ¿Quiénes eran esos chicos? ¿Por qué me sentía tan mal por no acordarme de ella? ¿Y por qué sentía tantas ganas de que el chico castaño me abrazara pero a la vez me daba tanto miedo? ¿Quién era? Me di cuenta de que hizo una mueca al decir que era mi amigo. ¿Acaso no lo era?

viernes, 8 de noviembre de 2013

Capítulo 29.

Había pasado un mes y Hope seguía sin presentar ningún tipo de mejoría. Me estaba volviendo loco. Necesitaba que despertara, aunque me dijera que me odiaba, eso era mejor que saber que no era capaz de sentir absolutamente nada.
Los chicos y yo habíamos cancelado los siguientes conciertos y entrevistas muy a nuestro pesar, pero por mucho que lo había intentado no lograba concentrarme en algo que no fuera ella. Y los fans merecían que estuviéramos al completo para ellos. Zayn me animó muchas veces a salir para despejarme. Me hubiera encantado haberme quedado todas y cada una de las noches con Hope, pero Tod no hacía más que imperdírmelo. Aun así iba a verla cada vez que él estaba trabajando, necesitaba verla todos los días. El moretón y los arañazos habían desaparecido por completo. Tenía muchísimo mejor aspecto, pero seguía utilizando cientos de goteros para sobrevivir. Aunque al menos le habían quitado el respirador.
—Tío, ¿dónde está el Louis que siempre sonreía a pesar de todo?—Preguntó Niall ofreciéndome un café—. ¿El Louis que siempre hacía bromas?
—Despareció cuando aquel coche se estampó contra él.
—No es cierto... Sigues siendo él. Echamos de menos a ese Louis—Liam me puso una mano en el hombro.
—Nunca me he tomado la vida en serio y por mi culpa otros están pagando las consecuencias. ¿Para qué voy a volver a eso? No hay necesidad.
—Ella te necesita así..., ella se enamoró de ti así.
—Y por eso está como está—Me levanté—. No, yo no puedo volver a ser el que era sin ella. Ella era la causante de que siempre tuviera una sonrisa en los labios. La causante de que siempre tuviera ganas de bromear. Ella ya no está en mi día a día... Ella ha sufrido él conocerme.
—¿Y no has pensado que a ella le ayuda que estés allí con ella, que seas feliz, que bromees como siempre has hecho?
—¿Y cómo se hace eso? Siempre lo he hecho para verle sonreír y ahora...
—Quizá puedas ayudarle a despertar—Los ojos se me abrieron de golpe. No había pensado en eso. No había pensado que realmente me necesitara tanto como los chicos decían y no perdía nada por intentarlo.
—¡Tengo que ir a verla!
—Te acompañamos—Dijeron los chicos al unísono.

Llegamos al hospital unos quince minutos después. Harry estaba solo en la habitación observando a Hope que tenía muchísimo mejor color.
—Está preciosa— Dijo al vernos entrar.
—Así es—Cogí su mano y la acerqué a mis labios—¿Cómo se encuentra hoy?
—Estable—Se encogió de hombros.
—¿Podéis dejarme solo con ella?—Los chicos asintieron y me dejaron solo. Ya no llevaba la venda en la cabeza y estaba completamente peinada. Echaba de menos el intenso color de sus ojos verdes—Es increíble que esté preciosa hasta en estas condiciones. ¿Sabes? En la boda me di cuenta que serías la novia mas hermosa que hubiera pisado la faz de la Tierra, y también que yo quería ser el afortunado que pudiera llevarte al altar. Mi pequeña, sé que todo a pasado muy deprisa, que pareciera que algo quisiera arrancarte de mis brazos demasiado pronto, pero no puedo permitir eso. No lo permitamos, Hope.  Vuelve, por favor. No sabes las ganas que tengo de volver a llevarte al italiano y ver cómo te vuelves loca por el queso fundido, de volver a verte con mis camisetas por la casa, de que vuelvas a mancharme la almohada de Rímel y te despiertes como un pequeño y adorable mapache. No sabes las ganas que tengo simplemente de que despiertes y pueda volver a besar tus labios—Me acerqué a ella y deposité un suave beso en sus labios—Esto no es lo mismo.
Me senté en el asiento y empecé a contarle todos los momentos que pasamos juntos y todos los que volvería a vivir con ella.
—¿Te acuerdas cuando fuimos al cine? Tú no querías ver la peli de miedo, pero yo insistí y al final aceptaste solo para darme el capricho. Te pasaste toda la película con las manos en la cara, pidiendo que te abrazara. Sufriste mucho por mí aquella noche, eres increíble—Sonreí—. Vamos Hope, demuéstrame que me estás escuchando como en las películas..., mueve un dedo, haz algo...—Nada. No hizo nada. Suspiré, era inútil, no podría ayudarle.
—¡Le dije que no quería verle aquí!—Gritó Tod desde fuera. Mierda—. ¿Qué haces aquí?
—He venido a ver a ni novia, por favor no me lo impidas más. Yo ya no soy el mismo... Lo necesito. La necesito.
—Hmmmm...—Alguien se quejó.
—Es Hope—Gritó Chris—. ¡Está despertando!
—¿Hija? ¿Cómo estás?
—Me duele la cabeza...—Me paralicé. Estaba despierta. Estaba viva.
—Oh Dios, estaba tan preocupada—Chris le abrazó de forma efusiva.
—¿Nos conocemos?—Preguntó Hope. Chris se separó de ella—. ¿Papa, quién es esta gente? ¿Dónde está mamá? ¿Ya ha vuelto de Chicago?

domingo, 3 de noviembre de 2013

Capítulo 28.

Ni siquiera sabía a qué había venido todo eso. Los celos, el enfado... yo solo me sentí impotente pensando que eso pudiera pasar. Pensando que Hope pudiera enamorarse de otro cuando menos lo esperáramos. Y me enfadé. Me enfadé conmigo mismo al sentirme incapaz de poder ofrecerle mucho más que cualquier otro, y un imbécil por habérsela ofrecido a Brad como si fuera la última calada de un cigarrillo. Ahora lo pienso y no podía haber actuado de otra forma más inadecuada a como lo hice. 
Cuando vino James a decirnos que había prensa, y Hope se fue a buscar a Avril, yo lo vi claro. Iba a evitar que Hope se enfrentara a los medios, iba a evitar que pudieran hacerle un daño innecesario. Sabía que ellos solo irían a hacer daño. Sabía que solo se interesarían por mi vida sentimental. Entonces fue cuando preguntaron por Eleanor.
—¿Sabe tu novia Eleanor que estás aquí?—Y ahí fue cuando llegó Hope.
—Ella no es mi novia.
El resto pasó deprisa. Hope se fue prácticamente corriendo y yo tuve que inventarme una mala excusa para no quedar como un borde ante las cámaras. Aunque aun pienso que ni siquiera debía haberme disculpado. ¿Para qué? Todo el mundo seguirá pensando que soy un borde y que no me importa nada lo demás. 
Quizás si hubiera ido tras ella antes, si le hubiera obligado a escucharme..., quizás no estaríamos en este maldito hospital. Ella estaría consciente..., posiblemente ella seguiría amándome. 
—Ella sigue amándote—Dijo Chris con seguridad.
—Ella me odia—Suspiré—. Consciente o inconsciente ella me odia. Dijo que me olvidara de su existencia, que dejara de mentirle.¡Yo nunca le he mentido!
—Estaba dolida, no sabía lo que decía. Verás que cuando se despierte ella...
—Ella seguirá odiándome.
—Tú la enamoraste, Louis. Nadie lo ha conseguido antes. Ella es tuya, su corazón es tuyo. 
—¿Y si no se despierta...?
—Ni siquiera lo pienses. Va a despertar, tiene que despertar—. Nos quedamos en silencio. No había nada más que decir. Solo rezar para que fuera verdad y Hope despertara pronto. Podríamos olvidarnos y reírnos de todo esto con el tiempo. No podré perdonarme esto en la vida...—Necesito saber una cosa... ¿Quién es Valeria?—Esa pregunta me pilló por sorpresa. No solía hablar de ella. Decidí enterrarlo por completo, pero todo eso reabrió mis heridas. 
—Valeria fue mi novia cuando teníamos 16 años. Digamos que fue mi primer amor..., pero el amor se gasta—Tragué saliva—Necesitaba dejarlo con ella. Yo ya no sentía lo mismo, pero ella no lo aceptó. Me rogó que no lo hiciera, que no le dejara. Dijo que ella me quería y que sin mí no quería seguir. Yo solo le dije que no podía y me fui. No tenía que haberle dejado sola. Ella era emocionalmente inestable cuando le conocí. Pensé que había cambiado. Pensé que le había ayudado a hacerse más fuerte, pero al parecer no.. Esa noche me llamó borracha y llorando. Estaba en un bar de las afueras, le dije que esperará ahí, que iría a buscarle. No podía conducir así... Pero no me hizo caso. Cogió el coche y... Fue culpa mía. Ella murió en el acto. No salí de casa en un mes. Todos decían que era culpa mía y tenían razón. Si yo no le hubiera dejado ella seguiría viva, ella sería feliz porque estoy seguro de que habría encontrado a alguien que le complementara. Ahora tengo la misma sensación de culpabilidad que hace cinco años. Solo que ahora si es culpa mía. Yo iba al volante. Yo podía haberlo evitado. Yo... Tendría que ser yo quien estuviera en coma, joder. ¡Tendría que ser yo quien se estuviera muriendo!
—Nada fue culpa tuya, Louis. Los accidentes ocurren.
—Mi conciencia no da para más, Chris... Soy un maldito asesino.
—Ni se te ocurra volver a decir eso, porque no es cierto. Eres una persona increíble con el corazón enorme. Créeme, Hope despertará y volveréis a estar como si nada hubiera pasado.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Capítulo 27.


El dolor de cabeza me estaba matando. No pude dormir en toda la noche y levantarme para sentarme en la silla de ruedas me destrozó las costillas. Pero me dio igual. Haría cualquier cosa por ver a Hope, aunque tuvieran que cortarme las piernas. No me dejaron entrar hasta después de comer. Al parecer hubieron una serie de complicaciones que solo consiguieron ponerme mas nervioso. ¿Qué había pasado? ¿Por qué no podía verla?
—Louis...—Entró el médico en mi habitación.
—¿Ya puedo verla?
—Sí..., pero primero debes saber algo.
—¿¡Qué ha pasado!?
—Hope... Ella está en coma.
¿Coma? No, no podía ser. No. No. Por favor. No...
Corrí con la silla todo lo que pude, aunque eso terminara de romperme las costillas. Tenía que ser una broma. Ahora yo entraría en la habitación y ella estaría riéndose de mí por creérmelo. Pero me bloqueé cuando vi la puerta. ¿Qué pasaba si era verdad? ¿Y si estaba realmente mal? Me armé de valor y abrí la puerta con cuidado preparando me para lo peor. Pero no sirvió de nada. Verla así fue mucho más duro de lo que esperaba.
Avancé hacia la cama y le cogí con cuidado la mano. Llevaba un enorme parche que cubría casi por completo su diminuta mano. Estaba conectada a un montón de cables. Tenía la cabeza vendada, el ojo izquierdo y la mejilla morados y y la cara llena de arañazos. Me extremecí. Estaba rota, pálida, tenía ojeras y parecía que había perdido mucho peso en tan solo unas horas.
—Hope...—Le besé la mano—yo... lo siento tanto. Tendrías que haberme dejado que te lo explicara y nada de esto habría pasado—Cerré los ojos con fuerza y un lágrima cayó por mi mejilla—. Tendría que ser yo que estuviera ahí. Tú no mereces eso... Hope, tienes que despertarte, por favor. Hope, despierta.
No podía verla así, le había visto vulnerable antes, pero no tanto. Y encima estaba enfadada conmigo. Era todo horrible. Tenía que arreglarse. Tenía que arreglarlo.
—¡Hope!— Gritó Chris cuando entró a la habitación. Fue donde ella y le abrazó con cuidado ignorándome por completo—. ¿Qué te han hecho?
—Yo...
—¡Todo esto es culpa tuya!—Dijo Todo detrás de mí—. Apartate de mi hija. Desde que te conoce ella solo es mas infeliz.
—Vi la entrevista. Ella estaba detrás de ti, con la mirada vacía. Le hiciste daño. Ella te quería y tú.
—¡Yo no hablaba de ella, joder! No hablaba de Hope. Pero aprovecharon el malentendido para hacer daño. Yo no quería que ella sufriera eso....
—No quiero que vuelvas a acercarte a mi hija.
—Solo ella podría decirme que no me acerque a ella.
—Lo haría, estoy seguro... pero esta en coma, ¡por tu culpa!
—Louis, será lo mejor...
Salí malhumorado de la habitación. No era cierto, nada de lo que dijo era cierto. Hope no era más infeliz desde que aparecí. Yo hice todo lo que estuvo en mi mano para hacerle feliz...
Entré a mi habitación y me senté como pude en la cama. El dolor no me importaba. Me dolía más el alma. No podía llevar esto sobre mi conciencia.
Media hora después Harry entró en mi habitación y se sentó en el sillón que había al lado de la cama.
—Chris me ha dicho lo que ha pasado... No te preocupes tío, Chris y yo vamos a ayudarte para que puedas verla.
—¿Ella también?—Pregunté irónico.
—A Chris le ha sentado mal la noticia, es su mejor amiga y verla así la ha destrozado... pero sabe que contigo ella era más feliz.
—Ella también me miraba como si fuera culpable. A quién voy a engañar soy culpable... igual que lo fui hace 5 años—Recordé cada minuto de aquella vez—.
—En aquello no tuviste nada que ver, Louis, quedó demostrado.
—Pero todos sabemos que fue culpa mía. Me prometí a mí mismo nadie volvería a salir herido por mi culpa. Le prometí que le protegería...
—Hope no es Valeria, ella es más fuerte.
—Ella estaba igual de rota que Valeria..., la historia se repite y yo no puedo hacer nada por evitarlo.
—No se repite, joder, Louis. Hope no se va a morir.
—¿Por qué estás tan seguro? Valeria lo hizo... Si no hubiera discutido con ella seguiría vivía. Si no hubiera discutido con Hope no estaría en coma. Si no hubiera atendido a los putos medios, nada de esto habría pasado.
—Louis... necesito saber la verdad— Dijo Chris entrando en mi habitación—. Lo necesito.
—¿Qué verdad?
—Ella me mandó un mensaje. Me dijo que le había humillado y se sentía herida. ¿Qué pasó Louis?