viernes, 8 de noviembre de 2013

Capítulo 29.

Había pasado un mes y Hope seguía sin presentar ningún tipo de mejoría. Me estaba volviendo loco. Necesitaba que despertara, aunque me dijera que me odiaba, eso era mejor que saber que no era capaz de sentir absolutamente nada.
Los chicos y yo habíamos cancelado los siguientes conciertos y entrevistas muy a nuestro pesar, pero por mucho que lo había intentado no lograba concentrarme en algo que no fuera ella. Y los fans merecían que estuviéramos al completo para ellos. Zayn me animó muchas veces a salir para despejarme. Me hubiera encantado haberme quedado todas y cada una de las noches con Hope, pero Tod no hacía más que imperdírmelo. Aun así iba a verla cada vez que él estaba trabajando, necesitaba verla todos los días. El moretón y los arañazos habían desaparecido por completo. Tenía muchísimo mejor aspecto, pero seguía utilizando cientos de goteros para sobrevivir. Aunque al menos le habían quitado el respirador.
—Tío, ¿dónde está el Louis que siempre sonreía a pesar de todo?—Preguntó Niall ofreciéndome un café—. ¿El Louis que siempre hacía bromas?
—Despareció cuando aquel coche se estampó contra él.
—No es cierto... Sigues siendo él. Echamos de menos a ese Louis—Liam me puso una mano en el hombro.
—Nunca me he tomado la vida en serio y por mi culpa otros están pagando las consecuencias. ¿Para qué voy a volver a eso? No hay necesidad.
—Ella te necesita así..., ella se enamoró de ti así.
—Y por eso está como está—Me levanté—. No, yo no puedo volver a ser el que era sin ella. Ella era la causante de que siempre tuviera una sonrisa en los labios. La causante de que siempre tuviera ganas de bromear. Ella ya no está en mi día a día... Ella ha sufrido él conocerme.
—¿Y no has pensado que a ella le ayuda que estés allí con ella, que seas feliz, que bromees como siempre has hecho?
—¿Y cómo se hace eso? Siempre lo he hecho para verle sonreír y ahora...
—Quizá puedas ayudarle a despertar—Los ojos se me abrieron de golpe. No había pensado en eso. No había pensado que realmente me necesitara tanto como los chicos decían y no perdía nada por intentarlo.
—¡Tengo que ir a verla!
—Te acompañamos—Dijeron los chicos al unísono.

Llegamos al hospital unos quince minutos después. Harry estaba solo en la habitación observando a Hope que tenía muchísimo mejor color.
—Está preciosa— Dijo al vernos entrar.
—Así es—Cogí su mano y la acerqué a mis labios—¿Cómo se encuentra hoy?
—Estable—Se encogió de hombros.
—¿Podéis dejarme solo con ella?—Los chicos asintieron y me dejaron solo. Ya no llevaba la venda en la cabeza y estaba completamente peinada. Echaba de menos el intenso color de sus ojos verdes—Es increíble que esté preciosa hasta en estas condiciones. ¿Sabes? En la boda me di cuenta que serías la novia mas hermosa que hubiera pisado la faz de la Tierra, y también que yo quería ser el afortunado que pudiera llevarte al altar. Mi pequeña, sé que todo a pasado muy deprisa, que pareciera que algo quisiera arrancarte de mis brazos demasiado pronto, pero no puedo permitir eso. No lo permitamos, Hope.  Vuelve, por favor. No sabes las ganas que tengo de volver a llevarte al italiano y ver cómo te vuelves loca por el queso fundido, de volver a verte con mis camisetas por la casa, de que vuelvas a mancharme la almohada de Rímel y te despiertes como un pequeño y adorable mapache. No sabes las ganas que tengo simplemente de que despiertes y pueda volver a besar tus labios—Me acerqué a ella y deposité un suave beso en sus labios—Esto no es lo mismo.
Me senté en el asiento y empecé a contarle todos los momentos que pasamos juntos y todos los que volvería a vivir con ella.
—¿Te acuerdas cuando fuimos al cine? Tú no querías ver la peli de miedo, pero yo insistí y al final aceptaste solo para darme el capricho. Te pasaste toda la película con las manos en la cara, pidiendo que te abrazara. Sufriste mucho por mí aquella noche, eres increíble—Sonreí—. Vamos Hope, demuéstrame que me estás escuchando como en las películas..., mueve un dedo, haz algo...—Nada. No hizo nada. Suspiré, era inútil, no podría ayudarle.
—¡Le dije que no quería verle aquí!—Gritó Tod desde fuera. Mierda—. ¿Qué haces aquí?
—He venido a ver a ni novia, por favor no me lo impidas más. Yo ya no soy el mismo... Lo necesito. La necesito.
—Hmmmm...—Alguien se quejó.
—Es Hope—Gritó Chris—. ¡Está despertando!
—¿Hija? ¿Cómo estás?
—Me duele la cabeza...—Me paralicé. Estaba despierta. Estaba viva.
—Oh Dios, estaba tan preocupada—Chris le abrazó de forma efusiva.
—¿Nos conocemos?—Preguntó Hope. Chris se separó de ella—. ¿Papa, quién es esta gente? ¿Dónde está mamá? ¿Ya ha vuelto de Chicago?

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