Maldito timbre. ¿Por qué eran todos tan oportunos? Lo único que necesitaba era respuestas a preguntas que no me atrevía a realizar. Y cuando por fin lo hacía todo se podía en mi contra para que no se resolvieran.
—Será Chris, me ha dicho que quería que fuerais a dar una vuelta y pasar tiempo contigo.
—Genial—Papá salió de mi dormitorio y fue a abrir la puerta. Suspiré. Lo intentaba. Intentaba por todos los medios recordar algo, recordar a Christall. Recordar el dichoso accidente. Quizás si pudiera empezar por ahí y dar marcha atrás... Pero era inútil. ¿Qué fue lo último en lo que pensé antes de borrarlo de mi mente por completo? Sentía como si ya ni supiera quién era. Lo peor era que en el fondo de mi corazón lo sabía. Sabía que mi corazón reconocía cada sensación, les recordaba. Me levanté de la cama y me puse frente al espejo. ¿Quién se supone que era? ¿Qué solía hacer rutinariamente?
La puerta sonó y se abrió con cuidado.
—¿Se puede?—Dijo Christall asomando la cabeza por el hueco de la puerta.
—Claro...
—¿Cómo estás?—Me encogí de hombros.
—No me acuerdo...—Bromeé—. Supongo que bien.
—Ya...—Miró al suelo.
—Puedes sentarte...—Esto era de lo más incómodo, se suponía que era mi mejor amiga y tanto ella como yo estábamos actuando como si no nos conociéramos de nada. Aunque en mi caso no iba muy desencaminado aquello...
—Gracias...—Se mordió el labio—. Oye que... No pude disculparme por haberme ido así el día que despertaste, pero es que me sentía...
—¿Impotente? ¿Frustrada?—Asintió—. Créeme, te entiendo. Sé que a ti te duele que no te recuerde, a mí me duele no poder hacerlo. Pero es que no puedo por mucho que lo intente—Cogí un mechón de pelo y me puse a mirarme las puntas. Siempre hacía eso cada vez que estaba nerviosa y no sabía qué decir exactamente—. Tengo muchísimas preguntas, pero parece que todos evitáis darme las respuestas. Sé que quizás no debáis responderme, pero lo necesito...—Suspiré—. Sé que mi madre está muerta.
—¿Lo has recordado?—Negué con la cabeza—. ¿Te lo ha dicho tu padre?
—Lo he supuesto yo... él solo ha tenido que admitirlo—Silencio—. Necesito saber algo...—Me miró—, ¿quién era Louis para mí? Es que siento que era especial, pero no logro recordarlo.
—Hope...
—Espera, no me lo digas... No puedes responder, ¿verdad?—Negó con la cabeza.
—Aunque pudiera creo que no soy yo con quién deberías hablarlo...
—Pero me da vergüenza acercarme a él... Sé que es ridículo porque supuestamente él me conoce y sabe cómo soy, pero yo no sé nada de él—Miré mis manos que estaban apoyadas en mi regazo.
—Hope—Me puso una mano bajo la barbilla y me miró a los ojos—, daría cualquier cosa porque esto fuera diferente y recordaras cada momento que hemos vivido juntas, o que al menos pudiera contártelo para que supieras cómo nos los pasábamos, pero no puedo, no me lo hagas más difícil...
—Lo siento...
—Si lo hiciera puede que no recuperes tú memoria y créeme que eso es lo que menos quiero. Tienes que hacerlo tú. Sólo puedes recuperar tu memoria si tú quieres hacerlo.
—Y yo quiero...
—Lo sé, por eso tienes que intentarlo con todas tus fuerzas. Yo sé que puedes hacerlo.
—Gracias, Christall... Gracias por haber venido y al menos haber sido sincera conmigo. Estoy segura de que eres la mejor amiga que nunca podría haber tenido, y eso no tengo que recordarlo para saberlo, se nota a la legua.
—¿Puedo abrazarte?—Me estrechó entre sus brazos antes de que pudiera decir nada y pude darme cuenta de que quería a esa chica muchísimo a pesar de no ser capaz de recordarla.
[…]
—Mirando el lado bueno ella no se acuerda de las gilipolleces que hiciste—Dijo Harry cogiendo un botellín del frigorífico—. Puedes arreglarlo.
—¿A qué te refieres?
—¿No temías que cuando despertara te odiara? Pues no lo hace porque no recuerda lo que hiciste mal.
—Tampoco recuerda lo que hice bien.... y quiero pensar que hice algo bien.
—Aprovéchalo, Louis.
—Tío, ella no recuerda que su madre murió, no recuerda a su mejor amiga. Quizás sea lo mejor que no se acuerde de mí.
—¿Qué quieres decir?
—Ya sabes, Tod tiene razón, que no recuerde nada es culpa mía. Yo pedí que pasara lo que pasará ella despertara y estuviera bien. Y dentro de lo que cabe, perder la memoria es lo mínimo que le ha podido pasar. Puedo darme con un canto en los dientes.
—¿Y entonces?
—Quizás debería retirarme ahora que estoy a tiempo de evitarle más daño por mi parte. Total a ella no le va a doler demasiado... lo sufriré yo por ambos.
—¿Me estás diciendo que te vas a rendir?
—Ya lo he hecho.
—El Louis que yo conozco no lo haría.
—Harry no entiendes cómo me siento. Cada vez que me mira y veo en sus ojos cómo se pregunta quién coño era yo en su vida me desgarra el corazón. Ni siquiera cuando la conocí me miraba así. Y pasan los días y hace casi un mes que salió del hospital y sigue sin saber qué pintaba yo en su vida. Mi novia-si es que todavía puedo considerar que lo es, claro- no sabe que es mi novia y yo no puedo decírselo porque podría no llegar a recordarlo nunca. No voy a torturarme más de lo necesario.
—¿Y si necesita verte para recordarte?
—El día que me recuerde, si es que lo hace, lo hará tanto si estoy como si no en la misma puta habitación. Y créeme, no hay nada que mas desee que tenerla entre mis brazos cada puto segundo. Pero no puedo. Y me estoy consumiendo—apreté la mandíbula—. Y ahora vamos a ensayar que llegamos tarde.
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