No me lo podía creer, nos estaba siguiendo. No pude evitar reírme cuando me di cuenta y Manu también lo hizo. ¿Por qué se comportaba así? Primero me dejaba sola y luego se preocupaba por lo que pudiera pasarme... Era absurdo.
Cuando llegamos a mi casa me ayudó a bajar de la moto y me quité el casco. Louis paró detrás de nosotros aunque no salió del coche. Me hacía gracia la situación. Parecía como si tuviera seguridad personal y Louis fuera mi guardaespaldas.
—Bueno pues ya hemos llegado—Dijo Manu y se quitó el casco que había despeinado su corto y castaño cabello—¿Seguro que no es tu novio?
—¿Crees que se ha portado como si lo fuera?—Alcé una ceja.
—Hombre, se le ve preocupado...
—Me ha dejado sola, muy preocupado no debía estar. No te preocupes por él.
—Tienes razón... Si quieres hablar o algo ya sabes donde trabajo. O si quieres hablar—Me dio una tarjeta—, ahí tienes mi número.
—Gracias por traerme—Le di un beso en la mejilla. Asintió, se puso el casco y esperé a que se marchara.
Quería saber que hacía Louis cuando Manu se fuera, así que fingí buscar las llaves hasta que finalmente salio del coche.
—¿Qué estás haciendo?
—¿Perdona?—Me giró.
—¿Que qué crees que estás haciendo?
—Nada malo.
—Te conozco, estabas tonteando con él.
—¿Y qué si es así? Hasta donde yo recuerdo no tengo novio... ¿O sí Louis? Dímelo tú.
—Lo sabes, ¿verdad?—Me soltó—Has estado jugando conmigo toda la maldita tarde.
—¿Yo? No me lo puedo creer...
—¡Me recordabas, joder! Y me has mentido. Me dijiste que no.
—¡No te he mentido nunca, Louis! ¿Cómo has podido pensar que después del beso que me diste no iba a sentir nada, no iba a recordar nada?—Le obligué a mirarme—¿Y aun así qué? Si tanto decías me querías, ¿por qué no aprovechaste el momento? Quizás te ha venido bien que me olvidara de ti. ¿Cómo era? Ah, sí. "Ella no es mi novia" ¿No era eso lo que dijiste?
—Estás siendo muy injusta. De hecho siempre has sido muy injusta, ¡pero esta vez me vas a escuchar! Esta vez me vas a dejar que te lo explique.
—No tienes que explicarme nada. Las explicaciones llegan tarde...
—No me jodas, Hope—Gritó—. Siempre haces lo mismo. Ni siquiera me dejaste explicártelo aquella vez.
—Claro, y dijiste como no me deja hablar voy a estamparle contra el primer coche que venga, si total...
—Estás siendo muy cruel. ¡No fue culpa mía, ¿vale?! ¿Y sabes qué?, piensa lo que quieras pero en la entrevista no estaba hablando de ti.
—No, claro que no... si ahora resulta que eres muy bueno. Vale, el accidente no fue culpa tuya y no voy a ser tan hipócrita de culparte. Pero lo de la entrevista, los celos y Brad no tienen sentido. ¿Te has reído de mi a gusto todo este tiempo?
—Mira, Hope, cuando se te pase la gilipollez me avisas, pero no voy a discutir contigo por eso. Y menos así.
Se dio la vuelta y se metió en el coche. ¡Pero será imbécil! ¿Quién se había creído que era? No se iba a ir así, no se lo iba a permitir.
*Narra Louis.
¿Qué estaba haciendo? Se puso delante del coche para que no lo pudiera arrancar. Pité, pero aun así no se apartó.
—Si no te apartas no me podré ir—Grité desde la ventanilla.
—¡Pues no te vayas!—Por un momento me pareció ver en ella la Hope que conocí. Solo por un momento. Negué con la cabeza.
—Quítate del medio, Hope.
—No..., por favor... no te vayas—Bufé y apagué el motor del coche, pero no salí de este. Al ver mi reacción se acercó con sutileza y se sentó en el asiento del copiloto. Apreté las manos alrededor del volante. ¿Qué más iba a echarme en cara?— Lo siento...—Susurró—. Sé que mi reacción ha sido propia de una cría pequeña— Miré por la ventana. No me parecía para nada una disculpa—. Louis...
—¿Qué?—Respondí seco.
—Sé que no tiene perdón lo que te he dicho, sé que debería haber dejado que te explicaras. Y si no es tarde...—Le miré. Estaba mirando al suelo y tenía la voz entrecortada. Le levanté la cara y le limpié las lágrimas con el pulgar.
—No llores...
—Necesito que me lo expliques, por favor...
—En la entrevista hablé de Eleanor. Tengo la prueba. Conseguí la entrevista al completo, puedo enseñártelo su lo necesitas—Lloró más fuerte y negó con la cabeza.
—Soy tan estúpida... Te traté mal. Dije que no me querías y que te estabas riendo de mí porque no era capaz de hacerme a la idea de que pudiera ser así. Siempre he tenido miedo de poder perderte, y lo estoy haciendo por mi comportamiento—Intentó salir del coche pero se lo impedí.
—Entonces, ¿ya no me odias?
—Nunca lo he hecho, Louis... Me odio a mí, me doy asc...—Le besé. Ni podía dejar que terminara de decir una gilipollez así.
—No vuelvas a decir eso. Nunca—Volví a besarle—. Como lo había echado de menos.
—¿Eso es que me sigues queriendo?
—¿Acaso podía dejar de hacerlo?—Le besé y sonrió— Ponte el cinturón.
—¿Dónde vamos?
—A demostrarte que no podría dejar de quererte ni aunque quisiera.
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