domingo, 17 de noviembre de 2013

Capítulo 33.

«Un día más recibiendo insultos contantes en el instituto. Me han acorralado ente varios. Se están riendo de mí. "Rara", gritan. "Tu madre no te quería, nadie lo hace". No hago más que llorar. Estoy cansada, desde que murió mamá es así todo el rato. Han pasado casi seis años y todavía no me dejan en paz. ¿Por qué la han tomado conmigo? ¿Qué les he hecho? Caigo de rodillas al suelo y me pongo a llorar, pero ellos siguen mofándose de mí. ¿Cuando va a acabar eso? Necesito ayuda. ¡Por favor, que alguien me ayude! ¿Por qué no puedo gritar y pedir ayuda? Lo necesito.
—Basta—Grita alguien detrás de la gente—. Basta ya, ¡dejadle en paz!—La masa de gente se abre y parece la persona que ha gritado. Es Christall, la chica nueva. Nunca la había visto antes hasta que empezamos el curso, pero sí había llamado mi atención desde el primer momento. Era la única que no se metía conmigo, sino que encima me defendía—. Ven, vamos a lavarte—Me dio la mano, me ayudó a levantarme y me acompañó al baño—. No les hagas caso, estoy segura de que tu madre te quería muchísimo—Me dio un trozo de papel higiénico húmedo y pude quitarme los restos de Rímel. 
—Gracias por...—tosí—, defenderme. 
—Lo haré siempre que me necesites, Hope.»

Me desperté sobresaltada. Normalmente la siesta me siena mal, pero últimamente era la única forma que tenia para recordar. Así fue como conocí a Chris. Ella fue la única que me ayudó y se preocupó por mí cuando nadie más lo hizo. Ella me salvó. No sé cómo he podido olvidar eso.
Por fin empezaba a sentirme completa. Ya recordaba a mi mejor amiga. Y no quería perder más tiempo, tenía que decírselo.
Veinte minutos después Christall estaba entrando en mi habitación. Se había dado prisa en llegar, qué mona.
—¿Qué era eso tan importante que tenías que decirme?—Simplemente le abracé.
—Gracias por salvarme, ángel—Ella sabía que empecé a considerarle mi ángel de la guardia y que no le gustaba que se lo dijera muy a menudo. «Me importas y eso es lo que hago por la gente que me importa», siempre contestaba lo mismo.
—¿Ángel?—Asentí— ¡Te he echado de menos! Vamos—cogió sus cosas y salió de la habitación.
—¿Adónde?
—Ya lo verás—Volvió, me cogió de la mano y me llevó hasta el coche. No había vuelto a subirme en uno y lo cierto era que me daba algo de miedo hacerlo. 
—Ve con cuidado...
—Tranquila, no vamos muy lejos. Vamos a ver ensayar a los chicos.
—¿Ensayar?
—Los chicos son cantantes, pero no creo que lo recuerdes—Hice una mueca—¿Hasta dónde recuerdas?
—Lo cierto es que no lo sé...—Miré por la ventanilla—Puedo recordarte a ti, pero no a ninguno de ellos... ¡Qué frustración! 
—Bueno, poco a poco...—Me tranquilizó—Hace unos días recordaste a tu madre, hoy me has recordado a mí..., pronto podrás recordarles a ellos.
—¿Y si no puedo...? Solo han sido sueños... ¿Qué pasa si no sueño con ellos?—Suspiré. 
—No te obsesiones, cielo. Será peor... Además ya estamos llegando. Seguro que les hace ilusión tu visita. 
O no. Por la cara que puso Louis al verme no sabría yo qué decir al respecto... Lo demás sí que se acercaron a saludarme y a preguntarme cómo estaba. Y Chris les contaba emocionada que había empezado a recordar. Ahí fue cuando captamos a atención de Louis.
—¿Ya recuerdas?—Preguntó interesado.
—Sí... Pero no del todo. Recuerdo lo que pasó con mamá... y a Chris...—Y a los idiotas que prefería haber olvidado, pensé—, pero no puedo recordaros a vosotros.
—Ah...—Dijo decepcionado—Continuamos con el ensayo, ¿o qué?—Gruñó molesto y volvió al escenario. 
—¿Qué mosca le ha picado?—Le pregunté a Chris cuando nos sentamos en una de las butacas de la primera fila. 
—Supongo que ha pesado que le habías recordado y saber que no ha sido así..., le ha sentado mal.
—¿Pero y yo qué culpa tengo?—Me enfadé—No tenía que ser tan borde—Chris soltó una risita cuando me crucé de brazos—. ¿Lo ves gracioso? 
—No lo enterarás, pero sí, es realmente gracioso. 
Fruncí el ceño y me dediqué a prestar atención a los chicos. Era gracioso como fingían los gritos de las fans para ensayar. No pude evitar quedarme embobada escuchando cantar a Louis. Su voz me capturó por completo. ¿Cómo podía hacerme sentir tantas cosas con una canción? Tenía una voz fina y transparente que podía atravesar mi piel, cosa que normalmente nada ni nadie solía conseguir.
—Yo conozco esa canción...—Murmuré.
—¿Sí?
—Estaba entre mis CDs, pero no se como se llama. 
Last First Kiss.
—¿Es suya?
—Claro...
—¿Y por qué la tengo entre mis CDs? Es la única grabada...—Chris se encogió del hombro, pero yo sabía que ella lo sabía. Nada tenía sentido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario