martes, 31 de diciembre de 2013

Epílogo.

Louis me besaba con cuidado a la vez que me acariciaba la barriga.
Era increíble que a pesar de todo lo que había pasado entre nosotros hubiéramos acabado así. Increíble y maravilloso.
—Te quiero.
—Y yo a ti, amor.
—Te quiero demasiado...
—¿Qué pasa, pequeña?
—Estaba pensando en todo lo que ha pasado entre nosotros y en cómo lo hemos superado.
—Un amor como el nuestro puede con cualquier cosa. Desde un trauma infantil hasta una mentira para intentar protegerme, pasando por una perdida de memoria. Podemos con eso y con más, creo que ha quedado demostrado —Asentí. Más que demostrado. Me besó.
—¡Puaj! — Se oyeron unas risitas.
—Ya están Catherine y Rebecca estas de la puerta...— Dos niñas gemelas de casi tres años de edad, habían sacado los ojazos y la sonrisa de su padre, y mi cabello rojizo y rizado.
—Iré a acostarlas.
Dijo antes de salir por la puerta. Las oí reír. Louis siempre las había reír antes de dormir. "Así duermen felices y sueñan cosas bonitas". Era increíble lo padrazo que podía llegar a ser alguien tan infantil como él.
Diez minutos más tarde entró en la habitación.
—Qué paciencia hay que tener... Toda la vida rodeado de mujeres. —Se acercó a la cama y me besó— ¿Por dónde íbamos?—Le pasé los brazos por el cuello.
—Pronto Jake podrá ayudarte a ponerlas en su sitio.
—¿Jake?—Asentí—¿Va a ser niño? ¿Podré enseñarle a jugar al fútbol?
—Será un nuevo Cristiano jugando al fútbol. Aunque lo que de verdad espero es que tenga tu voz. ¿Te imaginas un mini Lou que dentro de 20 años sea el terror de las nenas igual que su padre?
—¡Oye...! —Reí — No importa si es cantante, futbolista o bombero.... de lo único que estoy seguro es de que será el niño más feliz del mundo, por tener unas hermanas y una madre como vosotras. Mis niñas.
—Y no te olvides del padre. Sin él esta historia no tendría sentido.

FIN.

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Hasta aquí hemos llegado. ¿Qué mejor manera de terminar el año que terminando una historia como esta?

Este año ha sido muy especial para mí porque empecé a publicar mis historias. Sí, esas que creía que no servían para nada y que gustaron más de lo que jamás habría llegado a imaginar.

Este blog ni siquiera tiene un año de edad, pero tiene demasiadas historias, y no solo las que están aquí escritas. Gracias a él me he conocido a misma un poco más y me he dado cuenta de que lo de escribir puede llegar a convertirse en algo más que un hobbie. También he conocido a gente increíble que sin este blog no había podido conocer y se lo agradezco.

Y como no, agradeceros a vosotros por estar ahí hasta el último momento. Ha llegado el día de dejar de lado (de momento) las fan fictions y centrarme en las novelas normales, esas que pueden llegar a darme oportunidades. Eso no quiere decir que no vuelva a escribirlas y que me avergüence de decir que empecé escribiendo fics de 1D porque no sería cierto. Estoy muy orgullosa de haber conocido mi sueño gracias a ellos.

No me despido porque tenéis Ari para ratos. Me tenéis en wattpad, donde pongo links de Líes cada tres días más o menos. Espero que sigamos leyéndonos.

Os quiero. Feliz año a todos y que se cumplan todos vuestros sueños.

Capítulo final.

Mi padre nos miró e intentó aguantar una sonrisa. Nos dejó solos. Podría haberme avisado, aunque si lo hubiera hecho no habría bajado. Así que entendí porque lo hizo.
Louis no dijo nada. Se acercó a mi y puso una mano en mi vientre. Le miré en silencio. ¿Qué se supone que tenía que hacer? ¿Apartarme? ¿Decirle que era suyo? Opté por no hacer nada.
—Así que es verdad... —Murmuró— Estás embarazada. ¿Por qué no me lo dijiste?
—Yo...
—Es mi hijo.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Lo sé—Dijo simplemente— Chris me lo dijo.
—¿Desde cuándo hay que hacerle caso a Chris?
—Desde que es tu mejor amiga y sabe más de ti que tú misma.
—Touche.
—¿Por qué lo hiciste, Hope?
—Por protegerte...
—¿Protegerme de qué?
—Tú mismo dijiste que sería un estorbo.
—La entrevista... Pero eso no significa que si se diera el caso no quisiera a mi hijo. De hecho desde que me enteré que iba a ser padre, no he dejado de soñar con tenerle entre mis brazos —Incó la rodilla en el suelo — Cásate conmigo, pero esta vez de verdad.

[…]

Y ahí estaba yo. Vestida de blanco, con un embarazo de casi 6 meses y siendo observada por mas de 300 invitados.
Mi padre me llevó del brazo hasta el altar, donde me dejó al lado de Louis. Me dio la mano y puso la otra sobre mi vientre por un momento. Familia.
Me limpió la dichosa lágrima que escapó por mi mejilla.
—Estás preciosa—Susurró antes de que el cura empezara a hablar.
Comenzó a decir cosas sobre el amor y lo maravilloso que era formar una familia. Sinceramente no presté mucha atención. Me dediqué a observar a Louis. Intentaba estar serio, a pesar de lo mucho que le costaba de normal, pero podía apreciar una pequeña sonrisa. Los ojos le brillaban. Me miró de reojo y sonrió. Presta atención, Hope.
—Hope, ¿aceptas a Louis en la salud y en la enfermedad la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte os separe?—Miré a Louis a los ojos.
—Sí, acepto.
—¿Y tú Louis? ¿Aceptas a Hope en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte os separe?
—Por supuesto que acepto.
—Pues por el poder que me ha sido otorgado, yo os declaro marido y mujer. Louis, puedes besar a la novia.
Me besó con todas sus ganas, feliz. Por fin estábamos casados.
—No puedo creer que estemos casados...
—¿De verdad? Prometí darte mi último primer beso.

Capítulo 52.

Tenía que hacerlo. Por él, por mí, por la vida que estaba creciendo en mis entrañas, por todos... Fui tan masoca de ponerme a buscar fotos de Louis con niños pequeños. Eran tan adorables..., pero ellos no eran una carga para Louis. Sin embargo este si lo sería. 
Suspiré cuando se sentó a mi lado y le cogí la mano. 
—Louis yo...
—¿Qué pasa, Hope? 
—He estado pensando... y lo mejor será... que nos demos un tiempo — Se le agrandaron los ojos por la sorpresa. Esto me dolía más a mí que a él. Yo no quería un tiempo, quería estar con él... pero lo hacía por su bien. 
— ¿C-Cómo?
—Necesito espacio... Voy a volver a casa. Quizá con el tiempo podamos ser amigos... o algo así. 
— ¿Me estás dejando?
—Me agobio..., sabes que no sirvo para esto. Te lo advertí. 
—No es cierto, Hope. No quieres dejarme.
—Louis, no lo hagas más difícil por favor.
—No...
—Créeme, es mejor así. 
—¿Mejor para quién? 
— ¡Para ti! — Grité —Sé quién eres, sé lo que hiciste y, aunque no te guardo ningún rencor, ya no siento lo mismo por ti. Louis no mereces vivir en una mentira. 
Era irónico, me contradecía a mí misma. No quería que viviera en una mentira, sin embargo eso es lo que iba a pasar desde el momento en el que saliera por esa puerta. Pero tenía que ser así. 
Había preparado las maletas, había llamado a mi padre y estaba al tanto de todo. De absolutamente todo, y para mi sorpresa tampoco estuvo de acuerdo con lo que estaba punto de hacer. Me tragué las lágrimas y le miré una última vez. 
—Hope, no lo hagas... 
—Tengo que hacerlo...
—No, no tienes que hacerlo. No quieres hacerlo, te conozco — Me acerqué a él y le di un último beso. 
—Sé feliz, Louis, te lo mereces.
—No puedes pedirme eso cuando estás a punto de cruzar esa puerta para no volver. 
—Puedo desearlo. 
Abrí la puerta y cogí la maleta. Cerré la puerta con la esperanza de que no la volviera a abrir para ver cómo me marchaba. Y no lo hizo. En su lugar fue al salón y quitó la cortina. Le miré. Había empezado a llorar. Tenía que obligarme a quitar la mirada antes de que llorara yo, o volviera atrás. 
Llegué a casa dando tumbos. ¿Había hecho bien? En teoría. Entonces, ¿por qué tenía la sensación de que no? ¿Por qué tenía la sensación de que no solo le había jodido la vida a él, sino que lo había multiplicado por tres? Yo necesitaba a Louis para ser feliz, eso lo tenía claro.
Me consolé pensando que tendría parte de él. ¿Pero y qué pasará cuando me vea, cuando se entere de que estoy embarazada? 
Entré a casa corriendo y subí las escaleras a toda velocidad. Me tiré en la cama y rompí a llorar.¿De qué me servía todo lo que había logrado si ahora estaba débil y hundida? ¿De qué me servía haber avanzado tanto si ahora retrocedía de golpe? 
Mi padre entró en mi habitación y dejó una taza de té en la mesilla. Me dio un beso en la cabeza y me acarició el palo. Se sentó a mi lado. Sabía lo que necesitaba. Solo su presencia, solo que me demostrara que al menos él estaba ahí para mí. 

[…]

Había pasado un mes cuando observé el cambio en el espejo. Las fajas ya no harían nada para disimularlo. Tenía que irme de allí antes que dar explicaciones. Si alguno se enteraba de que estaba embarazada solo había dos cosas que pudieran pensar: O era de Louis o era de otro. 
Y ninguna de las dos opciones eran buena idea. 
Si era de Louis, le habría engañado yéndome de su lado. Y si no lo era le habría traicionado por tirarme al primer tío que se me cruzara y encima quedarme embarazada. 
Desde luego tenía que irme, ¿pero adónde? 
Sonreí mirándome al espejo a pesar de todo. Una vida crecía en mi interior fruta de un amor increíble. Mi pequeño. 
— Hija, ¿puedes bajar un momento? — Dijo mi padre desde la planta de abajo. 
— ¡Voy!
Bajé despacio las escaleras. Se me hacía duro no bajarlas corriendo, pero debía tener cuidado. No podía caerme y poner en peligro al pequeño. O pequeña, realmente no sabía todavía qué era. 
Cuando llegué al salón no conté con que no estaba sólo.
— Louis... — Me miró de arriba abajo. Mierda.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Capítulo 51.

No podía ser... Observé en mi reflejo la mano que descansaba sobre mi vientre. Embarazada. ¿Cómo podía haber pasado? Éramos demasiado críos para algo como esto... Bufé. ¿Y ahora yo qué hacía? Tendría que decírselo a Louis, pero ¿cómo?
"A ti te gustaban los niños, ¿no? Pues felicidades, vas a ser papá", dije en voz baja sonriéndole al espejo.
No, no... Eso era horrible.
—Hope, ¿estás bien?— Louis golpeó la puerta con energía—. Necesito entrar..., voy a llegar tarde a la entrevista—Mierda, la entrevista. Me lavé los dientes y salí sonriente—¿Estás bien?
—Sí, tranquilo... Solo me habrá sentado mal la comida... 
—Me sabe mal dejarte así, pero tengo que irme... 
—No te preocupes, amor. Cumple con tus obligaciones, yo me quedaré en el sofá—Le di un beso en la mejilla y le dejé entrar al baño. 
Me sentía incómoda ocultándole las cosas, pero debía estudiar muy bien cómo podrían ser sus reacciones al enterarse antes de comprobarlo. 
Me debí quedar dormida antes de que se marchara porque cuando desperté había pasado una hora. Encendí el televisor y la entrevista ya había empezado. Soy un desastre. 
—Louis, así que te unes a Zayn ¿no? Felicidades por tu compromiso. 
—Muchísimas gracias—sonrió—, la verdad es que lo estamos llevando con calma, no vamos a casarnos en seguida, pero estoy bastante ilusionado. 
—Ya imaginamos... —Dijo el entrevistador. —Supongo que no estaréis pensando en tener hijos—¿Por qué tenían que preguntarle eso justo en ese momento? Esperé atenta la respuesta.
—Oh, no, no. Es muy pronto para eso. Quizá en un futuro, ya sabes, pero ahora mismo un hijo solo sería una complicación más—Apagué el televisor. No esperaba algo como eso. A pesar de que tuviera razón me dolió, quizá demasiado. 
Rompí a llorar. Tenía un problema y se estaba haciendo más grande por momentos.
Cogí las llaves y me planté en casa de Chris. Necesitaba a mi amiga. 
—¿Qué pasa Hope? 
—Necesito hablar contigo, es importante.
—Ya me imagino... Hace siglos que no te pasabas por aquí. Desde que estás con Louis te has olvidado de...
—Chris, por favor, no estoy para reproches...—Le interrumpí—Tengo un problema grave...
—¿¡Que estás qué!?—Gritó cuando terminé de contárselo.
—No grites...—Le tapé la boca—De dos meses... las fechas cuadran—Me llevé las manos a la cabeza y cerré los ojos—¿Y ahora qué hago?
—Tienes que decírselo, es su padre. 
—¿No has visto la entrevista? ¡Me mata! —Negué con la cabeza—. No puedo decírselo. Le estropearía la vida..., y no podría perdonarme algo como eso.
—¿Entonces qué piensas hacer? ¿Abortar?
—Jamás haría algo como eso... —Dije sería, y no lo iba a hacer. Había tomado una decisión.

[…]

Cuando terminó la entrevista los chicos salimos a tomar algo. Necesitaba pasar un rato con mis amigos. 
—Creo que la estoy agobiando o... no sé, pero Hope está muy rara. 
—¿Cómo de rara? 
—No sé, está distante, se pasa el día durmiendo o en el baño y yo me estoy rayando... Igual he ido muy rápido pidiéndole matrimonio. Quizá se ha visto forzada a responder y sólo ha dicho que sí para contentarme a mí. 
—¿Por qué lo crees?
—Porque siento que me oculta cosas... Además está como desganada y no sé...
—¿Y si hablas con ella?
—Igual son solo imaginaciones mías...
—Louis, en serio, lo mejor será que hables con ella. 
Los chicos tenían razón. ¿Pero sería capaz de ser capaz de escuchar que realmente no quería casarse conmigo, que se había visto atada demasiado pronto? Suspiré y salí del bar. 
Fui andando hasta casa. Necesitaba despejarme. Pensar. Saber cómo empezaría a hablar de esto sin ser demasiado directo. Estaba muy sensible; no sabía porqué pero lo notaba y no quería hacer nada que pudiera afectarla. 
Cuando entré a casa estaba en el sofá, vestida, con abrazándose las piernas y mordiéndose las uñas. Estaba nerviosa. 
Me acerqué a ella y le di un beso en el cuello. Se giró de golpe. 
—¡Joder, qué susto me has dado!
—Lo siento, amor...
—Lo siento yo... — Cerró los ojos y suspiró — Siéntate, Louis, tenemos que hablar. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Capitulo 50.

¿Casarnos? ¿Es que se había vuelto loco o qué? ¡Éramos unos críos! No tenía en mente casarme con 20 años, que, por otro lado, ni siquiera tenía. 
Por lo mucho que tardé en contestar y la cara que puso, supuse que se imaginó mi respuesta. 
—Louis yo...
—Si vas a decir que no, no lo digas...—Miré para otro lado.
—Es muy pronto... Casarnos con veinte años sería una locura. 
—Los veinte están para hacer locuras, Hope. 
—Pero no esa, Lou—Suspiré.
—No tenemos que casarnos ya...—Me hizo mirarle—Pero quiero asegurarme de que algún día si lo haremos. Yo quiero vivir mi vida a tu lado. Hope, deja que mis hijos tengan tu apellido...
Pude ver en sus ojos el dolor, la duda, el miedo a ser rechazado, y lo peor era que no quería rechazarle. No sería capaz de rechazarle en ningún momento. Se había convertido en una de las personas más importantes de mi vida, por no decir la más importante, y me dolía ver que tenía miedo. Pero, por otra parte, no quería verme atada a algo el resto de mi vida, aunque sería genial estar atada a Louis, pero un matrimonio eran palabras mayores.
No supe contestarle, simplemente le miré y se me derritió el corazón. Se estaba dando por vencido.
—No tienes que contestar ahora... Pero piénsalo, ¿vale? Piénsalo bien antes de decidir nada.
—Louis...
—¿Lo pensarás?—Suspiré, sonreí para tranquilizarle y asentí. 
¿De verdad tenía que pensar si quería estar con la única persona con la que me sentía realmente a gusto? Quizás.

[...]

Marzo era un mes que siempre me había gustado. La primaveras estaba a punto de entrar y la temperatura empezaba a ser de o más agradable. 
Me acurruqué contra Louis y este se despertó. Siempre se quedaba dormido después de comer, aunque estuviéramos viendo una peli.
—Lo siento, amor...— Susurré. 
—No importa —Me miró—. ¿Estás bien? No tienes buena cara...
—No, lo cierto es que no...
La verdad es que estaba asustada. No me bajaba la regla y empezaba a preocuparme. Esperaba que no fuera nada raro, pero me daba miedo. Seguro que solo era un desajuste hormonal y nada más. 
Tenía la prueba de embarazo escondida des hacía varios días, pero no me atrevía a dar el paso. ¿Y si daba positivo? Era un paso demasiado importante. Bastante me costó aceptar su proposición...
—Louis, he estado pensando... Y sí, quiero casarme contigo — Me levantó del suelo y comenzamos a dar vueltas. Reía, estaba feliz. Más que nunca incluso — Pero dentro de unos años... No tengas prisa. 
—No la tengo. Serás mi mujer, el día exacto no me importa. 
Eso pasó a mitad de enero, ahora estábamos a mediados de marzo... No podía ser . No podía cambiar todo tan pronto. 
Solo de pensarlo me entraron arcadas. Fui corriendo al baño y vomité. Tenía que salir de la duda antes de que se me fuera la cabeza. 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Capítulo 49.

Louis bajó al salón a informar a los invitados que la fiesta había terminado. Cuando todos se habían ido, subió a la habitación y recordé que tenía algo que enseñarle.
—Buenas noches, Hope—Me dio un beso y se metió en la cama.
¿Dormir? Yo creo que no. Sonreí y comencé a besarle con fogosidad. No tardo mucho en seguirme la corriente. Me mordió el labio inferior e intentó darnos la vuelta para estar él encima de mí.
—Espera.
—¿Cómo que espera?—Le guiñe un ojo y me metí corriendo en el baño—. ¡Eh! ¿Dónde te crees que vas?— Le oí gritar desde fuera.
—¡Espera, impaciente!
—¿Impaciente? Si tú estuvieras como yo también estarías impaciente—Reí—¡Sal! O déjame entrar; créeme, ¡lo necesito!—Abrí la puerta y me miró de arriba abajo— ¿Qué haces con mi albornoz?
No contesté, simplemente le besé y nos caímos en la cama del impulso. Me levanté y me quité el albornoz. Su cara fue un poema y tuve que aguantar la sonrisa.
—Madre mía... Es... Es... ¡Dios!
—¿Te gusta?—Me cogió de la mano y me atrajo hacia él.
—¿Lencería nueva?
—Me ofrezco como tu regalo de cumpleaños.
—Sabes que no vas a poder superar esto, ¿verdad?
Lo sabía, pero ya me daría mal por eso en otro momento, entonces solo quería centrarme en sentir sus besos y sus caricias.
Metió una mano debajo del picardías y me acarició la cadera. No sé porqué, pero simplemente sonreí. Él también lo hizo. Susurró algo que no logré entender, y sinceramente no me importó. Estaba como borracha a pesar de no haber bebido nada. Borracha de sus besos, por cursi que parezca.
Y es que con el era capaz de olvidarme de todo lo demás. Incluso del miedo que había sentido momentos antes.

[…]

Por la mañana me desperté sintiendo unos labios por el cuello y la mejilla. Cerré los ojos con fuerza y balbuceé, lo que le provocó una leve risita.
—Despierta, Bella Durmiente.
—Hmmm...
—Vamos... Te he traído el desayuno—Abrí algo los ojos. Estaba feliz y sonriente. Encantador.
—Buenos días...
—Feliz Navidad, amor—Me besó.
—Qué feliz estás, ¿no?—Sonreí.
—Como para no... Lo de ayer fue increíble, pequeña.
—Sabía que te gustaría...—Me incorporé un poco y empecé a desayunar—Por cierto—Alzó una ceja, interrogante—, ¿no tenías algo que decirme?
—Quizá más tarde—Sonrió malicioso. Estaba jugando conmigo.
—No Louis, ahora... —Saqué el labio inferior.
—Eso es mío, ¡no lo utilices contra mí!
—Entonces ya sabes lo que tienes que hacer...
—Está bieeeeeen...—Rodó los ojos y cogió algo de el bolsillo de sus vaqueros—Bueno, llevo varios días pensando que eres la persona más maravillosa que he podido encontrar en mi vida, y sé que podría acostumbrarme a cuidarte y pasar contigo el resto de mis días—Se puso de rodillas, me cogió la mano, la besó y me miró a los ojos —. ¿Quieres casarte conmigo?

martes, 24 de diciembre de 2013

Capítulo 48.

—¿Una sorpresa?
—Sí, quería decirte que...
—No—Le interrumpí—No más sorpresas por hoy. Es tú cumpleaños, no el mío...—Miró su reloj.
—Técnicamente ya no lo es—Me cogió la mano. Tenía miedo, mucho miedo y tenía la sensación de que debía retrasarlo todo lo posible—. Hope, es importante. 
—Louis, por favor... Tengo una idea, vamos a casa, dormimos y mañana me lo explicas todo con calma.
—Hope...
—Vamos, Lou. Es tarde, y mañana tendremos que ir a comer con papá y todo eso...— Además nos estaban esperando. Me levanté pero él no quería hacerlo. Se cruzó de brazos...
—Solo si me prometes que mañana lo hablaremos. 
—Lo prometo. Vamos—Le tendí la mano y rodó los ojos antes de aceptarla. 
Cuando salimos del local hacía aun más frío que cuando entramos, así que me rodeó la cintura con el brazo y me atrajo hacia él para que entrara en calor. Le sonreí y le di un pequeño beso.
Ya casi estábamos llegando y estaba realmente nerviosa. Tenía que salir bien. Tenía que disfrutarlo. Pero a su vez esperaba que no se alargara demasiado, porque aun no sabía lo que tenía preparado para él. 
Metió la llave en la cerradura y oímos un ruido dentro. No podían ser menos disimulados. Louis me miró entrecerrando los ojos y yo puse cara de circunstancias. Podrían habernos entrado a robar, pero obviamente Louis no pensó en eso. Y acertó. 
—¡Sorpresa!— Gritaron todos. Había mucha, mucha mucha gente más de la que esperaba. Estaba hasta Eleanor. ¿Qué hacía ella aquí? 
—Sois uno cabrones. Dije que no quería fiestas el día de mi cumpleaños— Lo intentó decir serio, pero estaba sonriendo y eso le delató. Le hacía ilusión.
—Como bien has dicho antes, ya no es tu cumpleaños—Sonrió y me besó delante de todos. Seguro que me puse como un tomate, y más cuando oí un "ohhhhh" generalizado.
—Te dije que me enfadaría, pero no puedo enfadarme contigo... y menos por algo como esto.

[…]

¿Podía querer más a una persona de lo que yo quería a Hope? Sinceramente, lo dudaba. Sé que le dije que no quería fiesta, pero me hizo ilusión saber que, a pesar de eso, no me había hecho ningún caso y lo preparó todo. Lo que sí que me desconcertó fue saber que estuviera Eleanor. De hecho, se me hizo muy incómodo, y algo que me dice que, por la cara que puso, a Hope también. 
Fue extraño que no se acercara a mí en seguida, pero todo cobró sentido cuando lo hizo en cuento Hope se alejó algo de mí.
—Feliz cumpleaños, Lou—Dijo completamente sonriente. 
—Gracias, Eleanor... ¿Cómo estás? 
—Bien, y ya he visto que tú también con... Ella.
—Sí, realmente sí—Aparé la mirada. Momento incómodo—Permíteme que te pregunte... ¿Qué estás haciendo aquí? 
—Es tu cumple, Lou —No me digas...— ¿No puedo estar en el cumpleaños de un amigo? 
—Bueno, creo recordar que la última vez que nos vimos no querías ser precisamente mi amiga...—Mostró una dentadura perfecta y miró hacia atrás. 
—Bueno, es cierto, pero hemos vivo cosas muy bonitas para terminar así, ¿no? —Pude notar un toque de maldad en su mirada, pero no iba a darle el gusto. No iba a conseguir lo que se proponía, no iba a permitírselo.
—Claro, Eleanor, muchas cosas.. Pero la vida continúa y la verdad es que estoy viviendo cosas increíbles con Hope—Su rostro se endureció y me dio la satisfacción de quitarle esa estúpida sonrisa de la cara. 
—Como no... Bueno, yo solo quería felicitarte. Es tarde y ya me voy. Que disfrutes de tu fiesta, Lou—Me dio un beso en la mejilla y se fue. 
Busqué con la mirada a Hope, y no estaba por allí, pero estaba seguro de que había visto y oído, al menos, una parte de la conversación. La cara de Eleanor lo demostraba. Chris me vio y dijo que fuera a la habitación. Espero que no hubiera pensado cosas que no eran.

[...]

No quería ver más. En realidad no vi nada raro, solo estaban hablando, pero me entró el miedo, y, para variar, me escondí. Subí a la habitación. Quería estar sola, y era posiblemente el único lugar de la casa donde no iban a molestarme. 
Me tumbé en la cama y abracé la almohada. En ningún momento pensé que fuera a pasar nada entere ellos, al menos no entonces, pero no pude evitar pensar en que él estaba con Eleanor cuando me besó por primera vez y que tal vez ahora la situación podría verse al revés... Suspiré.
—Hope...—Dijo Louis desde la puerta. Estaba segura de que llevaba un rato ahí, pero no me di la vuelta. Cerré los ojos y fingí estar dormida—Sé que estás despierta... —Noté que sonrió— Te veo dormir todos los días, no me engañas, pequeña—Dio la vuelta a la cama y se sentó en su lado de la cama, hacia donde yo estaba orientada. Cuando noté como se hundió la cama abrí un ojo—Hola... ¿De qué te escondes? 
—No me escondo... Solo estoy cansada—Me di la vuelta. Mentía muy mal y no quería que se notara demasiado. 
—Lo estás haciendo... Mírame Hope—No le hice caso— Hope... —De repente le vi encima de mí haciéndome cosquillas.
—¡Para!
—Pues dime qué te pasa.
—Nada, solo me he cansado del ambiente—Rodó los ojos.
—Sé que me has visto hablando con Eleanor y sé que es eso lo que te ha puesto así—Dijo dirigiendo el tema— Pero solo estábamos hablando. 
—Lo sé, no he dicho que hayáis hecho nada. 
—¿Entonces?
—Me da miedo que eches de menos lo que tenías con ella...
—Hope...—Sonrió enternecido—Lo que tengo contigo es mejor que lo que tuve con ella.
—Eso dices ahora...
—Eso digo ahora y lo diré siempre—Se quitó la camiseta y señaló el pequeño  tatuaje que se había hecho esa mañana en el lado izquierdo del pecho. Cerca del corazón—¿Ves esto? Todavía escuece—Sonreí—Sí me hubieras dejado antes darte la sorpresa, sabrías que lo que siento por ti es más fuerte de lo que he sentido nunca. 
—Bueno, pues dámela ahora...
—No—Me besó—No has querido, así que hasta mañana.