¿Casarnos? ¿Es que se había vuelto loco o qué? ¡Éramos unos críos! No tenía en mente casarme con 20 años, que, por otro lado, ni siquiera tenía.
Por lo mucho que tardé en contestar y la cara que puso, supuse que se imaginó mi respuesta.
—Louis yo...
—Si vas a decir que no, no lo digas...—Miré para otro lado.
—Es muy pronto... Casarnos con veinte años sería una locura.
—Los veinte están para hacer locuras, Hope.
—Pero no esa, Lou—Suspiré.
—No tenemos que casarnos ya...—Me hizo mirarle—Pero quiero asegurarme de que algún día si lo haremos. Yo quiero vivir mi vida a tu lado. Hope, deja que mis hijos tengan tu apellido...
Pude ver en sus ojos el dolor, la duda, el miedo a ser rechazado, y lo peor era que no quería rechazarle. No sería capaz de rechazarle en ningún momento. Se había convertido en una de las personas más importantes de mi vida, por no decir la más importante, y me dolía ver que tenía miedo. Pero, por otra parte, no quería verme atada a algo el resto de mi vida, aunque sería genial estar atada a Louis, pero un matrimonio eran palabras mayores.
No supe contestarle, simplemente le miré y se me derritió el corazón. Se estaba dando por vencido.
—No tienes que contestar ahora... Pero piénsalo, ¿vale? Piénsalo bien antes de decidir nada.
—Louis...
—¿Lo pensarás?—Suspiré, sonreí para tranquilizarle y asentí.
¿De verdad tenía que pensar si quería estar con la única persona con la que me sentía realmente a gusto? Quizás.
[...]
Marzo era un mes que siempre me había gustado. La primaveras estaba a punto de entrar y la temperatura empezaba a ser de o más agradable.
Me acurruqué contra Louis y este se despertó. Siempre se quedaba dormido después de comer, aunque estuviéramos viendo una peli.
—Lo siento, amor...— Susurré.
—No importa —Me miró—. ¿Estás bien? No tienes buena cara...
—No, lo cierto es que no...
La verdad es que estaba asustada. No me bajaba la regla y empezaba a preocuparme. Esperaba que no fuera nada raro, pero me daba miedo. Seguro que solo era un desajuste hormonal y nada más.
Tenía la prueba de embarazo escondida des hacía varios días, pero no me atrevía a dar el paso. ¿Y si daba positivo? Era un paso demasiado importante. Bastante me costó aceptar su proposición...
—Louis, he estado pensando... Y sí, quiero casarme contigo — Me levantó del suelo y comenzamos a dar vueltas. Reía, estaba feliz. Más que nunca incluso — Pero dentro de unos años... No tengas prisa.
—No la tengo. Serás mi mujer, el día exacto no me importa.
Eso pasó a mitad de enero, ahora estábamos a mediados de marzo... No podía ser . No podía cambiar todo tan pronto.
Solo de pensarlo me entraron arcadas. Fui corriendo al baño y vomité. Tenía que salir de la duda antes de que se me fuera la cabeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario