Diciembre se estaba despidiendo de nosotros demasiado rápido, lo que significaba que se acercaban las navidades; y, con ello, el cumpleaños de Louis. 'Y no tenía ni idea de qué preparar!
El último mes viviendo con él había sido uno de los más increíbles de mi vida, a pesar de que, como cualquier otra pareja, teníamos nuestros piques. No todo era maravilloso, Louis era borde y cabezota, pero cambiaría todos lo momentos malos, por solo uno bueno a su lado.
Dentro de dos días sería su cumpleaños, y aunque no estábamos pasando por nuestro mejor momento, quería regalarle algo especial. ¿Pero qué le regalas a alguien que a sus 22 años de edad ya puede tener absolutamente todo lo que quiera?
—¿Pero no se supone que estabais cabreados?—Dijo Chris dándole vueltas al café con leche que acababan de servirle.
—No del todo; además eso no significa que no merezca algo para su cumpleaños.
—¿Entonces qué ha pasado?
—Que el otro día metí la pata hasta el fondo—Suspiré—. Me estaba poniendo de los nervios, porque no me deja hacer absolutamente nada y le dije que quizás él estaba acostumbrado a que se lo hicieran todo porque tenía la vida resuelta, pero yo no.
—Y se ofendió...
—Mucho—Puse los ojos en blanco—, ya sabes lo orgulloso que es él y lo bocazas que soy yo en según qué momentos.
—Tampoco sé porqué se ofende, es cierto que tiene la vida resuelta.
—Lo sé, pero no se lo dan todo hecho tampoco—Le di un sorbo al café y pude notar que le faltaba azúcar. Chris lo notó y me dio un poco del suyo—. Él es el hermano mayor de cuatro chicas. En su instinto está el de proteger a la gente, pero yo no estoy acostumbrada a que me protejan tanto. A veces parece que me considere indefensa y lo odio; sé que cuando él me conoció no estaba pasando uno de mis mejores momentos y que me replanteé varias veces si dejar que se acercara a mí o no, pero al final lo hice y lo crea o no, él me ha hecho mucho más fuerte.
—¿Has pensado en decírselo a él?
—Desde aquel día está un poco más distante—Miré los posos que quedaron al final de mi taza de café—. Ni siquiera hemos...—Me sonrojé—, ... bueno, eso—Chris soltó una risita y yo le miré mal.
—¿Te ha rechazado o qué?—Negué con la cabeza—¿Pero lo has intentado por lo menos?
—Normalmente es él el que lo hace...—Ni siquiera sabía cómo habíamos llegado a ese tema de conversación, pero me sentía algo incómoda.
—Pero chica, no puedes esperar que sea el siempre, tienes que llevar la iniciativa alguna vez.
—Lo intenté cuando salí del hospital y me miró como si estuviera diciendo algo sucio... Como que no solo teníamos que recuperar el tiempo perdido y eso... —Me mordí el labio— ¡El caso es que no estábamos hablando de eso! ¿Qué le preparo a Louis?
—Háblalo con él de forma disimulada, igual le apetece hacer algo en concreto. Sino, llévatelo a cenar y mientras los chicos y yo podemos prepararle una fiesta sospresa en vuestra casa.
—¿Sabes que te adoro? Acabas de salvarme la vida.
[…]
En dos días era mi cumpleaños. 22 años ya... Odio cumplir años. Mucho. Y mi humor los días posteriores a mi cumpleaños no era muy agradable, lo reconocía, pero el saber que me estaba convirtiendo en un adulto me pesaba mucho. Los adultos son serios, toman decisiones y están todo el día amargados. Eso no va conmigo. Yo solo quería pasármelo bien y vivir la vida. Esa que según Hope tenia resuelta. Me sentó muy mal que dijera algo como eso. Yo venía de una familia de clase media, media baja. Nunca me ha faltado de nada, porque mamá siempre ha hecho todo lo posible porque tuviéramos de todo y vale que yo con dinero soy un auténtico desastre, pero tampoco era tan malo tener la vida resuelta. Quizá era un tema absurdo para discutir y en cualquier otro momento no me habría sentado tan mal, pero los días previos a mi cumpleaños... Suspiré. Tenía que pedirle perdón a Hope.
—¿Dónde vamos a ir el martes?—Preguntó Niall de repente cuando hicimos un descanso en el ensayo.
—A ningún sitio.
—¿Cómo que no? Tío es tu cumpleaños...
—Vosotros id dónde queráis, yo tenia pensado pasar el día con Hope. Además le tengo preparada una sorpresa.
—¿Qué sorpresa?—Preguntó Harry de repente.
—¡No seáis cotillas!—Reí—Ya lo veréis.
—¿Nos vas a negar una fiesta, tío?
—Podemos celebrarlo otro día..., el día de mi cumpleaños quiero hacer algo con Hope.
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