lunes, 30 de septiembre de 2013

Capítulo 16.

Desperté algo desorientada. Por un momento había olvidado por completo dónde estaba, hasta que sentí que Louis me estaba abrazando por la espalda y recordé que había acabado dormida entre sus brazos después de una larga noche en la que nos conocimos algo mejor el uno al otro. Podría acostumbrarme a eso. A pesar de que realmente no sabía si quería hacerlo. 

Él era demasiado para mí. Merecía algo mejor que yo. Yo estaba hecha completamente de complejos, y solo podría traerle quebraderos de cabeza. Debería haber cortado eso de raíz antes de que se reprodujera, pero Louis era una tentación demasiado grande. 

Me di la vuelta despacio intentando no despertarle, pero pude comprobar que ya lo estaba. Sonreí algo tímida. Era raro tener a alguien que me abrazara por las mañanas, pero agradable, Demasiado agradable.

- Buenos días. - Dijo en un susurro. 

- Buenos días. . Sonrió y me dio un ligero beso en los labios.

- ¿Has dormido bien? - Asentí. Estaba demasiado dormida para entablar una conversación. Además no era demasiado recomendable hablarme demasiado cuando acababa de despertarme, lo odiaba. - No eres muy habladora por las mañanas, ¿eh? - Negué con la cabeza y gemí ocultando la cara con la almohada. Rió y me dio un beso en la cabeza. - Iré a preparar el desayuno, cuando te apetezca, baja. 

Se levantó de la cama y salí de la habitación. Di la vuelta sobre la cama, acabado en su lado y abracé la almohada. Olía a él. Era una situación extraña para mí. Nunca había dormido con nadie, y mucho menos me había quedado sola en su cama mientras él preparaba el desayuno. Me incorporé y desperecé mis músculos aun adormilados. Me miré en el espejo del armario y me pregunté cómo Louis no había salido corriendo al verme. Llevaba el pelo enmarañado, y como la noche anterior no me había desmaquillado, parecía un mapache, sin contar el hecho de que la almohada se había llevado la peor parte. Estaba bastante manchada de Rimel. Me puse de pie y bajé descalza a la cocina. Llevaba puesta una camiseta que me dejó para que durmiera más cómoda. Era una camiseta de tirantes que me llegaba a mitad de muslo y con la que se me veía gran parte del sujetados. Digamos que no dejaba mucho a la imaginación. Pero era mejor eso que dormir con la ropa que yo llevaba la noche anterior. 

Cuando Louis me vio aparecer por la cocina sonrió. Sobre la mesa había tostadas, cereales, zumo, algo de fruta... 

- No sabía que desayunas normalmente, así que he preparado un poco de todo. 

- Gracias. - Dije cogiendo un par de uvas. - Me encanta todo. - Sonrió satisfecho y fue a por un tazón. 

- ¿Café o té? 

- ColaCao. - Dije ahogando una risita. - Si tienes... 

- Nesquik es lo máximo que te puedo ofrecer... - Hice una mueca pero acepté. 

- Hmm... Eso tenemos que cambiarlo. - Sonrió y metió el tazón al microondas. 

- Hope... - Dijo de repente. - Anoche cuando dijiste lo de que vivías solo con tu padre, me hizo pensar en Anne y todo eso... ¿Dónde está tu madre?

Me atraganté. No había hablado con nadie de ese tema. Ni siquiera con Chris. Digamos que ella sabe lo que pasó, ya que me conoció poco después y todo el mundo hablaba de ello y de mí sin tener ni idea de nada, pero no era un tema del que quisiera hablar con nadie. No podía hacerlo, simplemente me cerré completamente cuando mamá murió. 

- Ella... - Me humedecí los labios. Había pasado tanto tiempo, pero aun así me costaba demasiado decirlo. - Ella murió. 

- Joder, lo siento... Soy un bocazas. 

- No pasa nada..., no lo sabías. 

- Por eso no te llevabas bien con Harry, ni querías una nueva familia... - Asentí. - ¿Y qué pasó? - ¿Qué pasó después de que mamá muriera? Mi vida se fue a la mierda. Mi comportamiento no era el más adecuado para una chica de mi edad, mis amigas me dejaron de lado y todo el mundo me miraba mal. Mis notas cayeron en picado, me peleaba, y todo me sentaba mal. Supongo que yo lo veía normal. Aparé la mirada. 

- Preferiría no hablar del tema... - Dejó el tazón ya caliente a mi lado y se sentó enfrente de mí.

- No hablemos de eso entonces. - Sonrió levemente.

Me puse a desayunar en silencio. Recordar a mi madre aun me hacía mal. La echaba de menos. Muchísimo. Y no era capaz de hablar con nadie de ese tema. Quizás debería hacerlo. Quizás...

- Algún día te lo contaré, Louis. - Dije en un susurro.

- No tienes que verte forzada. Si no quieres contármelo no me lo cuentes, Hope. Está todo bien.

- Eres increíble. - Dije mirándole a los ojos. - Siempre consigues que esté cómoda a tu lado y se me olvide todo lo demás. No sé cómo no haces, pero tienes ese efecto en mí. Cuando estoy contigo no puedo dejar de sonreír. Y me tratas de una forma en la que nunca me han tratado... Me tratas como si fuera especial. Gracias Louis.

- No tienes que darme las gracias. - Se acercó a mí, e hizo que me pusiera de pie para estar a su altura. - No te trato como si fueras especial. - Me cogió la mano y acarició la parte interna de esta. - Te trato como mereces. Para mí eres especial.

__________________________________

Holi.

Desde que empecé instituto y todo eso no tengo ni tiempo ni ganas de escribir. Así que lamento deciros que lo que era capítulo diario se va a convertir en sábados y domingos.
Más que nada porque no tengo capítulos y últimamente a penas escribo.

Lo siento.

Ari.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Capítulo 15.

Si me lo pide mirándome a los ojos, ¿yo qué voy a hacer? Pues quedarme.

Y para mi sorpresa no siguió con los besos. Bueno alguno esporádico hubo, pero simplemente nos dedicamos a hablar. De todo. De nada. De su pasado. De mi futuro. De su futuro. De su gira que empezaba la semana siguiente...

Y eso me hizo darme cuenta de que eran famosos. Todo el mundo los conocía, tenían fans, pasaban tiempo lejos de casa y yo... Yo no estaba preparada para una relación así.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Eso ya es una pregunta.

- Bueno... pues, ¿puedo hacerte otra pregunta?

- Ahí va. - Hizo una mueca y reí. - Es broma, idiota. Dime.

- ¿Es cierto que te di tu primer beso? - Ahí venía el tema de nuevo. Qué vergüenza, era ridículo que diera mi primer beso a los 19 años... Asentí.

- Soy penosa...

- Eh, no digas eso. - Me abrazó. - Me pareció muy tierno.

- ¿En serio? - Pregunté. - Cualquiera se burlaría de mí...

- A mí me encantó, aunque cuando me lo dijo Harry no me lo creí... Quiero decir, eres preciosa, seguro que tienes una fila interminable de chicos deseándote.

- Lo dudo...

- Bueno, sea como sea, ellos se lo han perdido. Ahora eres mía. - Me besó y reí. - ¿Sabes? Para ser novata no lo haces tan mal.

- ¿Cómo?

- Que me encantan tus besos.

Me sonrojé. No sé cómo pero siempre conseguía que me sintiera cómoda. Era increíble, Porque eso no solía pasar.

- He de suponer que eres virgen y por eso me tenías tanto miedo hace un rato.

- ¡Louis!

- ¿Qué? Tampoco es nada malo... 

- Sí, sí lo es... Soy tan ridícula... - Me sonrojé. Él podía tener a cualquier chica que quisiera, ¿qué hacía yo ahí? 

- No vuelvas a decir, ni a pensar eso. 

- Pero es la verdad, Louis... - Le miré, y me encontré con sus increíbles ojos azules, una mirada cómplice que por alguna extraña razón me hizo sentir mejor, pero aun así sabía que esto no iba a llegar demasiado lejos, ¿para qué hacerme ilusiones? - Yo nunca he sido demasiado femenina. Vivir solo con mi padre no me ha ayudado a desarrollarme como cualquier chica normal. Ni siquiera me siento cómoda con excesivo maquillaje, falda y tacones. Cuando conocí a Chris, empecé a ¿afeminarme? Cambié de estilo.., pero en el fondo sigo siendo igual que siempre. No sé cómo comportarme con los chicos, y hacer que no me tengan miedo. En el colegio les pegaba... - Admití. - No quería que me vieran débil. 

- No eres débil. - Susurró. Estaba claro que a penas me conocía, pero no dije nada. - Yo fui un poco putero cuando era más pequeño. - Alcé una ceja. Pues muy bien... ¿y qué me quería decir con eso? - Sabré cuidarte. 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Capítulo 14.

- Dame las llaves de tu coche. - Dijo de repente.

- ¿Qué?

- Quiero salir de aquí y sacarte conmigo.  - Me tendió la mano para que le diera las llaves.

- Pero, ¿y la fiesta...?

- No nos van a echar de menos Hope... y lo sabes. ¿Confías en mí?

- ¿Qué?

- ¿Confías en mí?

Con esos ojos observándome y una sonrisa como la usa haría cualquiera cosa que me pidiera. Vale, quizás no cualquier cosa. Pero su quería que me fuera con él, lo haría.

Le di las llaves del coche y abrió la puerta para que subiera. Ante todo era caballeroso.

Cuando llevábamos ya un rato en marcha, se me ocurrió la genial idea de preguntar a dónde íbamos, y no obtuve nada más que una sonrisa maliciosa por su parte.

De repente el coche paró. Louis se bajó y abrió mi puerta.

- Ven. - Estábamos en... ¿Su casa?

- Louis yo...

- Shhh..., no tengas miedo. No voy a comerte. - Pero en su mirada podría leer un "A no ser que quieras que lo haga". Trague saliva y acepté su mano, cuando ya había abierto la puerta.

Era una casa grande, de dos plantas. Bastante espaciosa para una sola persona. A decir verdad todas las casas de aquí son iguales. Pequeño jardín en la entrada... Quien dice jardín, dice césped y el tipo de árbol que tenga el resto del barrio. Cada barrio tiene un árbol distinto. Supongo que así es más fácil orientarse. O quizás solo sea manías del ayuntamiento, quién sabe.
Dos plantas con unas dos o tres habitaciones, y el jardín trasero.

- Es bonita... - Murmuré.

- Es como la tuya, Hope. - Rió.

- Puede... pero es bonita. No esta tan hecha un desastre como creía que estaría.

- Eso me ha dolido. - Se llevó la mano al pecho e hizo pucheros.

- No te enfades. - Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. Cosa que aprovechó para cogerme por la cintura y abrazarme a él. - Pensaba que serías un desastre. - El rió antes de darme un beso en la nariz.

- Tengo asistenta. Viene por las mañanas y lo deja todo listo. Y sí, lo soy.

Eso explicaba muchas cosas. El porqué tanto orden, ni siquiera yo que estaba obligada a ello, tenia el cuarto tan recogido como Louis. Espera... ¿Qué hacíamos en su cuarto?

- Espera aquí. - Me dejó sola antes de que pudiera oírle trastear ya abajo en la cocina. O a mí me costaba mucho reaccionar, o Louis era demasiado veloz a veces. En cualquiera de los casos yo no tendría que estar allí.

En menos de dos minutos volvió con dos botellines de cerveza. Hummm por fin podría tomarme una cerveza.

- Te la debía por la noche de la mojitada.

- Gracias. - Me sonrojé. Aquella noche di mi primer beso, rompí mis mejores tacones y encima no pude tomarme una cerveza en condiciones. Aunque realmente no fue tan malo..., volvería a revivirla sin pensarlo. Louis se sentó en la cama. Era una cama de matrimonio para él solo. En comparación la mía era enana.

- Ven. - Palmeó la cama para que me sentara a su lado.

- Emm... estoy bien así. - Estaba quedando como una cobarde. Louis rió suavemente. Se estaba riendo de mí. Se levantó de la cama y tiró de mí hacía él. - ¿Por qué no vamos al salón y emm...? - Volvió a reír.

- En el sofá puedo hacerte lo mismo que aquí... - Cierto. - Relájate, Hope. - Cogió mi botellín de cerveza y lo dejó en la mesilla.

Comenzó a besarme despacio como pidiendo mi aprobación, a lo cual yo accedí por completo. No podría negarme nunca a sus besos, pero... Nos tumbamos sobre la cama. Él sobre mí, mientras seguía besándome. ¿Hope, qué estás haciendo? Para.

- No. - Gemí apartando la cara.

- ¿Qué pasa?

- Te-tengo que irme... - Tartamudeé. - Mi padre... - Pero él siguió besándome él cuello.

- Me he encargado de eso.

- Louis...

- Shhh... No vamos a hacer nada que no quieras. - Me miró a los ojos. Los suyos brillaban de una forma que no había visto antes. Se habían oscurecido, pero seguían siendo de un azul realmente bonito. - Solo quédate.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Capítulo 13.

Me quería morir. Louis, alguien como él habría besado a un montón de chicas. Yo era inexperta, y él lo sabía. Que vergüenza. Y lo peor era que me sentía humillada. Se habían burlado de mí sobre el escenario. Mi sonrisa se esfumó y salí de allí antes de que terminaran la canción.

- Señorita, ¿va todo bien? - Preguntó el portero.

- Todo perfecto, gracias.

Caminé hasta el aparcamiento que estaba detrás de local. Demasiado oscuro. Daba algo de miedo. Vale, puede que esa no fuera mi decisión más inteligente, pero necesitaba estar sola y no alejarme demasiado. Me senté en el capó de mi coche y me encendí un cigarrillo.

Dichoso tabaco. Iba a dejarlo, hace mucho... pero no tenía la fuera de voluntad necesaria. Él era mi mejor amigo en momentos como este.

- ¿Fumas? - Preguntó Louis rompiendo el silencio. Llevaba unos diez minutos sola. Nunca es suficiente.

- Eso parece.

- Te has ido antes de que termináramos de cantar.

- Qué observador... - Le di otra calada al cigarro. - ¿Cómo sabías que estaba aquí?

- No lo sabía, me he arriesgado.

- No deberías arriesgar tanto.

- Quien no arriesga no gana.

- Pero tampoco pierde.

- Vivir es un riego permanente. - Murmuró. Me miré el cigarro y lo tiré al suelo mientras veía como se consumía el cuarto que quedaba.

- ¿Qué quieres Louis?

- Saber porqué te has ido.

- No creo que sea necesario que lo explique.

- Sí, porque no lo entiendo.

- Me habéis humillado. - Dije. - Contigo di mi primer beso sí, puede que para alguien como tú eso sea patético, pero es lo que soy. - Me miró desconcertado.

- ¿Pero qué estás diciendo? ¿Le has prestado atención a la letra?

- Sí.

- Lo que quería decirte es que no quiero que vuelvas a darte tu primer beso con otro.

- Solo hay un primer beso, Louis.

- Está claro que no lo entiendes. - Se sentó a mi lado y el coche se movió. - Menos mal que no han saltado la alarma... no seria el primero que no aguanta que me siente sobre él. - Bromeó, pero yo no estaba de humor en ese momento. - Hope, siempre que empiezas una relación, un rollo o algo, hay un primer beso. De eso trata la canción. Y por eso la he elegido para ti. No quiero que otro se lleve tus besos. Puede que suene egoísta, pero quiero que todos sean míos. - No le estaba mirando, pero cuando puso su mano sobre las mías, apoyadas sobre mi regazo, alcé la vista. - Hope, déjame ser tu último primer beso.

- ¿Q-Qué? - Tartamudeé. Él se acercó a mí e intentó besarme, pero me aparté. - No. 

- ¿Por qué no? - Preguntó decepcionado. - Me dijiste que te gustaba...

- Y me gustas...

- ¿Entonces? - Me levanté del coche y le obligué a levantarse a él. 

- Entonces... - Le besé -, no quiero pensar en el último.

- Así que... ¿Quieres ser mi novia? - Jadeó. 

- Louis... Soy tuya desde el primer beso que te di.

- Y lo serás hasta el último que des. - Susurró. - Prométemelo. 

- Louis...

- Hope, entiende que si de mí dependiera no te dejaría marchar jamás. ¿Prometido?

- Prometido.

martes, 24 de septiembre de 2013

Capítulo 12.

Chris hablaba con todos y cada uno de los invitados y yo disfrutaba viendo que se lo estaba pasando bien, al menos eso creía. Ella siempre habla más con la gente que yo, por lo que no fue muy difícil decidir los invitados con los que estuviera a gusto. Yo miraba el reloj cada diez minutos. Es increíble lo lento que puede pasar el tiempo a veces.

- ¿Aburrida? - Preguntó Louis a mi espalda. Me ofreció uno de los tradicionales mojitos y sonreí.

- Atacada. - Me bebí medio de un trago pero Louis me frenó.

- Hope tranquila. 

- Estoy nerviosa, tiene que salir todo perfecto. - Bufé. 

- Relájate. - Puso sus manos en mis hombros y los masajeó. - Todo saldrá bien. 

Sonará tópico, pero no necesitaba nada más que eso. Un "Todo saldrá bien" de sus labios y me relajaba al instante. 

- Mírala, está disfrutando y pasándoselo genial, y eso es gracias a ti. - Sonrió. - Tienes que sentirte orgullosa.

- Gracias Tommo. - Me miró desconcertado. - He oído a Harry llamarte así alguna vez... - Me sonrojé. 

- Estás muy mona cuando te sonrojas. - Me susurró al oído y tras darme un beso en la mejilla se fue con los chicos. 

Yo volví a mirar el reloj, en unos minutos iban a actuar. Quería ver la cara de Chris cuando les viera. Me puse a su lado y de repente las luces se apagaron y la gente empezaba a preocuparse hasta que vieron como se iluminaba el pequeño escenario. 

Los chicos estaban ahí preparado, todos sentados en cinco de los taburetes de la barra y Niall con su guitarra. 

- Buenas noches chicos. - Dijo Harry. - Somos One Direction y esta noche vamos a cantar dos canciones. Una dedicada única y exclusivamente a Chris, la cumpleañera. 

- Y la segunda - Dijo Louis, . Va dedicada para la anfitriona, sin la cual nada de esto había sido posible.

- Feliz cumpleaños Chris. - Dijeron todos a la vez. 

Comenzaron a cantar Little Things y a Chris se le humedecieron los ojos. Cuando se percató de que le estaba mirando, vocalizó un "gracias" y devolvió su vista al escenario. 

La segunda canción, la que supuestamente era para mí, fue Last First Kiss. Tenía que ser una broma. Vi que todos cantaban divertidos y con una mirada algo perversa, y recordé que cuando le conté a Chris lo del beso con Louis, Harry estaba allí. Maldito bocazas. 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Capítulo 11.

Hacía una semana que no había vuelto a ver a Louis. Más o menos había intentado evitarle, no estaba muy segura de porqué. Me había enterado que lo había dejado con Eleanor, pero aun así, me seguía dando vergüenza hablar con él después de lo que pasó la última vez.

Ese día era el cumpleaños de Chris. Harry y yo nos encargamos de prepararle una fiesta sorpresa en la que invitamos a toda la gente del instituto con la que ella hablaba. Y a los llamados "One Direction", banda de los chicos. Aun no habíamos tenido la ocasión de conocerles y sabía que le haría mucha ilusión. Chris era su fan desde hacía varios años y bueno, ahora salía con uno de ellos.

Me presenté en su casa a mitad de tarde. No le había felicitado ni nada. Quería que creyera que se me había olvidado su cumpleaños, así su cara al ver la fiesta sería mejor. Y la foto un buen chantaje para ocasiones posteriores.

- Hola amiga. - Me saludó sonriente. - ¿Vamos a hacer algo?

- Vamos a dar una vuelta, nada especial. Arréglate.

- Estoy arreglada. - Me fulminó con la mirada. Reí.

- Vámonos. - La cogí del brazo y la obligué a salir.

- Oye, Hope...

- ¿Sí?

- ¿Qué día es hoy?

- 22 de Agosto, ¿por qué?

- Ah... - Me miró algo decepcionada y reprimí una sonrisa. - No... Nada...

Andamos en silencio hasta que llegamos al local de la otra noche. Recuerdos vinieron a mi memoria, pero eso era lo menos importante en este momento.

- ¿Qué hacemos aquí? - Preguntó desconcertada.

- Espera y verás. - Me acerqué al portero y le dije el código que habíamos preparado para hoy. Esto era una fiesta privada.

- Pasad.

Cuando entramos estaba todo en silencio y los chicos fueron los primeros en ir saliendo. Chris comenzó a gritar.

- Oh Dios mío, son.... son... ¡Son One Direction! - Gritó y reí.

3... 2... 1...

- ¡FELICIDADES! - Gritó el resto de invitados.

- Felicidades Chris. - Dije apretándole la mano.

- Pensé que lo habías olvidado.

- Cómo voy a olvidarme de tu cumpleaños, idiota. - Me abrazó y casi no podía respirar.

- ¡Gracias, gracias, gracias!

- No es solo cosa mía, Harry me ha ayudado. A pesar de que me hayas olvidado por su culpa yo te sigo queriendo... - Hice un puchero.

- No te he olvidado... ¡Eres la mejor amiga del mundo! - Me dio un beso en la mejilla. - ¿Son ellos de verdad?

- Ve a preguntárselo. - Reí mientras ella se acercaba a hablar con Harry, Liam, Niall, Zayn y Louis.

Me quede mirándole detenidamente. ¿Cómo era posible que me hubiera calado tan hondo siendo que solo nos habíamos visto un par de veces. El levantó la mirada, me miró y sonrió. Chris se giró y me guiñó un ojo. La noche era muy larga.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Capítulo 10.

*Narra Louis.

Tenía que dejarlo con Eleanor. Ese día, sin falta. No podía seguir con esa farsa. Yo ya no le quería... no de esa forma. Además así ella podría encontrar un novio que siempre este ahí para ella, y que no vaya de un lado para otro en todo momento.

Sonreí triste. Eso es lo que le esperaba a cualquier chica que nos quisiera en su vida. Ver como volamos por todo el mundo, y gran parte de las veces sin ellas.

Eleanor acudió feliz a mi llamada. Me sentía mal, pronto se le iba a esfumar esa felicidad.

- Hola amor. - Me dio un beso en los labios y sonrió. - Eli está mucho mejor del accidente. Se está recuperando, ¿no es genial?

- Sí... Lo es...

- Louis, ¿te pasa algo? - Suspiré.

- Creo... que será mejor que lo dejemos.

- Louis no... - Rogó.

- Esto no funciona, Els, y lo sabes...

- Es por ella, ¿verdad? - Gruñó. - La maldita hermanastra de Harry está detrás de todo esto.

- No voy a permitirte que hables así de ella. - Reproché. - Ella me dijo que no te dejara.

- ¿Le has hablado de nuestros problemas? - Preguntó irónica. - Oh Dios que buena es, deberían darle el Nobel de la Paz.

- Eleanor...

- No si aun querrás que le dé las gracias y todo. Te odio Louis, no voy a perdonártelo nunca.

Se fue enfadada. Yo quería decirle que podíamos seguir siendo amigos..., pero la verdad es que sería mejor así. Dejar que se enfríen las cosas y ya ver si podemos serlo o no.

Fui hasta mi casa dando un paseo y pensando. Pensando en que realmente Hope me había calado hondo. La forma en la que cae su precioso pelo rojo en sus hombros. Su rostro blanco y algo pecoso que le daba un aspecto adorable y sus increíbles ojos verdes que me volvían loco. Sacudí la cabeza. De verdad me estaba volviendo loco. Acaba de dejarlo con mi novia y ya estaba pensando en otra. Y lo peor, ya había besado a esa otra.

Cuando llegué a casa me encontré a Harry aporreando la puerta desesperado.

- Tío, ¿dónde estabas? - Preguntó preocupado. - Llevo media hora llamando. Pensé que te había pasado algo.

- Estoy bien. - Dije con voz neutra.  Me acerqué a la cerradura y abrí la puerta para invitarle a entrar. - Acabado de estar con Eleanor.

- Oh... - No dijo nada más.

- Acabo de dejarlo con ella.

- ¿Es por Hope?

- En gran parte sí, no voy a negarlo. Pero son muchas cosas... Hope me gusta, es tierna, inocente y muy normal... Es todo lo contrario a Eleanor. Está claro que necesitaba cambios en mi vida.

- Inocente no es... - Rió. - Aunque ayer dio su primer beso.

- ¿Quién?

- Hope.

- Lo dudo...

- En serio, se lo ha dicho antes a Chris... y yo estaba con ella. - Sonrió pícaro. Ya no me acordaba de ellos la noche anterior.

- Cierto... ¿qué tal con Chris? - Pregunté cambiando de tema.

- Creo que ha llegado la hora de sentar la cabeza. - Sonrió. - Por cierto, la semana que viene es su cumple, me lo ha dicho Hope. Tienes que ayudarme a hacer una gran fiesta. Así podrás estar con tu adorable pelirroja.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Capítulo 9.

Me estaba tomando por estúpida seguro. Claro que sabía que tenía novia. Todo el mundo lo sabia.

- ¿Pretendías ir a dos bandas? - Pregunté incrédula. No podía ser verdad. Él no era esa clase de chico y estaba segura de eso.

- Claro que no. Creo que no entiendes nada... Yo soy hombre de una sola mujer.

- Me has besado.

- Lo sé, y no me arrepiento.

- Y tienes novia.

- De momento. - Sentenció.

- Louis no...

- Hope, me gustas. - Me cogió la cara con las manos. - Me gustas mucho. - Se acercó a mí y me besó delicadamente. Un beso que no duró más de dos segundos pero que aun así me encantó. - Y acabas de decir que yo a ti también.

- Pero Eleanor...

- Iba a dejarlo con Eleanor, la semana pasada. - Me cogió de la mano y comenzamos a andar. - Cuando te conocí. - Le miré, no podía estar hablando en serio. - Me di cuenta de que no estaba tan enamorado de Eleanor como debería estarlo...

- Pero no lo has dejado con ella.

- Su mejor amiga está en el hospital ingresada de gravedad. No quería que sufriera más... Pero no aguanto más. No puedo seguir con una persona que no me interesa. Y menos si estoy interesado en otra.- Me apretó algo más la mano.

- Louis...

- Shh... No voy a hacer nada que no quieras que haga. - Sonrió. - Vamos a ir a tu ritmo, ¿vale?

- No quiero que dejes a Eleanor por mí...

- No voy a dejarle por ti, voy a dejarle por mí. Y por ella. Sé que tampoco está a gusto. - Me pasó el brazo por los hombros. - Vamos, te llevaré a casa.

- En teoría dormía en la de Chris... - Louis sonrió pícaro.

- Dudo que Chris duerma en su casa esta noche.

Reí y dejé que me llevara. Entre otras cosas porque no sabía dónde estaba. Cuando llegamos nos quedamos parados en la puerta sin decir nada.

- Te has desviado mucho... ¿Dónde pensabas ir? - Sonrió divertido.

- Yo...  No sé, simplemente me he ido.

- No vuelvas a escaparte de mí, ¿vale? - Me cogió de la cintura y me atrajo hacia él, yo puse las manos sobre su pecho. Intentó besarme, pero me aparté.

- No... - Sonreí. - Tendrás que venir a buscarme. - Le di un beso en la mejilla y me alejé.

- ¿Cuándo?

- Cuando seas libre. - Abrí la puerta. - Hasta entonces me la quedo. - Señalé la chaqueta que me había puesto momentos antes. - Buenas noches Louis. - Intenté cerrar la puerta pero me lo impidió y me robo un beso.

- Ahora sí son buenas noches.

[…]

Cuando desperté, puse la música a tope y me metí en la ducha y comencé a cantar. Después cogí mi albornoz y mientras me secaba el pelo con la toalla mi padre llamó a la puerta.

- Buenos días, cielo. - Sonrió. - Pensaba que te ibas a quedar en casa de Chris.

- Sí, pero... me encontraba mal y vine antes. - Mentí.

- Pero ahora estás bien, ¿no? - Me miró divertido. - Estás muy sonriente.

En ese instante sonó mi teléfono.

- Es Chris.

- Te dejo sola. - Me dio un beso en la cabeza y salió de mi habitación.

- Te llamo para informarte de que sigo viva. - Rió.

- Siento haberme ido anoche sin desperdirme..., pero no me encontraba bien. Y Louis me acompañó...

- No te preocupes, yo tampoco he dormido en casa.

- ¿Dónde estás? - Aunque no hacía falta que contestara, era algo obvio.

- En la cama de Harry. - Visualicé su sonrisa en ese momento. - Ha ido a preparar el desayuno y he aprovechado a llamarte. ¿Qué pasó ayer con Louis?

- Nada. - Sonreí.

- Vamos... Ayer te quitaba todos los moscones de encima, eso lo vi.

- Sólo eso.

- Hope... - Rodé los ojos y suspiré.

- Me besó.

- ¿Qué? - Gritó. - ¿¡Te dio tu primer beso!?

- Pero cállate. - Me tapé la cara con la almohada.

- ¿Quién ha dado su primer beso? - Oí a Harry al otro lado de la línea.

- Hope.

- Te odio... - Dije antes de colgar el teléfono.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Capítulo 8.

Era el tercero que intentaba acercárseme. Louis moría de la risa, aunque a mí no me hacía ninguna gracia.

Esta vez era bajito, moreno y algo regordete.

- ¿Bailas, muñeca? - No había cosa peor a que me llamaran "muñeca". Sonreí forzadamente. Me había cansado de mandarles a la mierda simpáticamente.

- ¿No ves que sí? - Respondí. - Llevo media hora bailando. - Louis ahogó una risita.

- ¿Tienes algún problema? - Se giró molesto hacia Louis.

- Yo ninguno, pero ya has oído a mi chica - resaltó esas dos últimas palabras. - Largo.

El chico gruñó entre dientes y se fue.

- No se puede ser tan guapa. - Susurró en mi oído.

- No lo soy, simplemente están borrachos.

- ¿Estás de broma? Eres preciosa.

Me sonrojé. Empezaba a sentirme algo incómoda y necesitaba tomarme un respiro.

- Creo que voy a ir al baño.

Prácticamente me escapé de allí. ¿Por qué tenía tantas ganas de besarle y por qué estaría tan mal? Me refresqué un poco la cara, lo suficiente como para no estropearme el maquillaje y me humedecí la nuca. Cuando mi vista volvió a fijarse en el espejo Louis estaba detrás de mí.

- ¿Qué haces aq...? - Me cogió del brazo, nos encerró en el baño y comenzó a besarme. Sus besos eran voraces, con ansia y para que negarlo me encantaba pero esto no estaba bien. - Louis... - Le aparté jadeante.

- Tengo dos opciones: hacer esto y arrepentirme o no hacerlo y arrepentirme. Y como voy a arrepentirme igual prefiero hacerlo. - Volvió a besarme.

- Louis... - Me aparté. - Has bebido.

- Sí, pero no lo suficiente.

- Esto no esta bien. - Abrí la puerta. Me da igual que estuviera él, quería salir. Yo no era esa clase de personas.

- ¡Hope! - Oí como me llamó varias veces, pero simplemente cogí mis cosas y salí del local.

Quería irme, lejos. Me sentía mal conmigo misma. Louis tenía novia y por muchos mojitos que lleváramos encima, no dejaría de tenerla.

Empecé a caminar sin rumbo fijo. Era tarde, hacía frío y las calles no me transmitían demasiada confianza. De repente pasé por la puerta de un antro donde había un par de tíos en la puerta. Creo que no debería haber cogido ese camino.

- ¿Te has perdido, preciosa?

- ¿Necesitas que te acompañemos?

Ni loca iba a dejar que esos tíos se me acercaran. Seguí mi camino y pude escuchar algún que otro improperio y elogio hacia mi trasero.

Llegó un momento en el que todas las calles me parecieron iguales y ya no sabía hacia donde avanzar.

- Genial. - Se me rompió uno de los tacones y encima me había perdido.

Me quité los zapatos y me senté en la acera. Solo quería llegar a mi casa, meterme en la cama y romper a llorar.

- ¡Hope! - Gritó Louis cuando giró la esquina. Yo me puse a correr. Aunque estaba descalza y el asfalto se me clavaba en los pies necesitaba huir de él. Pero claro él corría más rápido que yo y me alcanzó. - Hope, espera.

- Louis déjame...

- No voy a hacerte nada. - Intenté tranquilizarme, pero él aun seguía sujetándome fuerte el brazo. - Voy a soltarte..., pero no te iras corriendo, ¿me lo prometes? - Asentí débilmente. - ¿Te doy miedo? - Me preguntó apenado.

- No soy una cualquiera. - Dije soltando levemente el aire que mis pulmones estaban reteniendo desde hacía un rato.

- No... Yo no... - Negó con la cabeza. - Hope, claro que no.

- ¿Por qué me siento así? - Pregunté al borde de las lágrimas.

- Hope... - Me apartó el pelo de la cara. - No tienes que sentirte así. Es solo que yo pensaba que... Tú y yo... Olvídalo. - Murmuró. - No eres una cualquiera. - Me acarició los brazos. Mi piel estaba en piel de gallina ya que tenía frío y la camisa no me abrigaba nada. Él lo notó y me puso su chaqueta.

- Gracias. - Murmuré casi inaudible. Me abrazó para proporcionarme el calor corporal que a mí me faltaba. Mi madre siempre decía que yo era de sangre fría, porque siempre estaba helada.

- He dicho que iba a cuidarte y lo he estropeado. Lo siento.

- ¿De verdad has pensado que tú y yo...? - Le miré pero él no dijo nada. - Louis, me gustas. - Admití. - Pero tu novia...

- ¿Sabes que tengo novia?

jueves, 19 de septiembre de 2013

Capítulo 7.

Cuando salimos del restaurante al terminar de cenar Chris me dedicó una mirada de odio que significaba "te vas a enterar", supongo que no le pareció tan graciosa como a Louis y a mí la idea de cortar el espagueti.

- ¿Qué hacemos ahora?

- ¿Ahora? - Miré el reloj. Era más de media noche. - Pensé que después de la cena volveríamos a casa.

- Vamos Hope, no seas aburrida. - Me animó Chris. Claro, a ella le interesaba estar más tiempo con Harry, pero mientras tanto Louis seguía teniendo novia y yo... Miré a mi amiga que me suplicaba con la mirada que nos quedásemos con ellos. Suspiré.

- ¿Qué habíais pensado? - Los chicos sonrieron.

- Tenemos un amigo que tiene un local cerca de aquí. Es un discopub. Suele tener buen ambiente.

- ¡Genial! - Gritó Chris. - Vamos.

Tardamos aproximadamente un cuarto de hora en llegar a un pub con apariencia antigua. Estaba bastante bien el sitio, además aun había gente. Había una pequeña pista de baile y varias mesas junto las paredes. Prefería cien mil veces esto a una discoteca en la que apenas pudiera moverme.

El tipo que estaba en la puerta reconoció a los chicos y los saludo con simpatía inquietante para lo grande que me pareció. Realmente llegó a darme miedo.

Nos sentamos en una mesa no demasiado cerca de la barra, por lo cual podíamos hablar con total normalidad.

- ¿Qué vais a querer? - Preguntó el camarero.

- Una cerveza. - No me apetecía beber demasiado.

- ¿Solo? - Me preguntó Louis. - No seas sosa anda...

- Cuatro mojitos. - Ordenó Harry.

- ¡Adoro el mojito! - Dijo Chris sonriente. Harry solo le guiñó un ojo.

- Pero solo uno, eh. - Le fulminé con la mirada.

- Solo uno.

Cuatro rondas después yo ya no sabía casi ni dónde estaba. Iba a odiar mucho a Harry por la resaca del día siguiente, estaba segura. Aunque en ese momento no me importaba en absoluto. La verdad es que estaba muy a gusto. Me lo pasaba muy bien con las tonterías de Louis. Tanto que entre broma no me había percatado de que Harry y Chris ya no estaban con nosotros.

Miré hacía la pista y se estaban devorando el uno al otro.

- No pierden el tiempo. - Dijo Louis cuando se fijó hacia donde miraba.

- Ya veo...

- Hacen buena pareja.

- Sí... - Sonreí triste y le di un último sorbo a mi mojito. Una vez más yo era la que emparejaba a sus amigas y se quedaba sola.

- ¿Estás bien? - Ladeó la cabeza. Se le veía tan adorable... Asentí. - Ven - Me tendió la mano -, vamos a bailar.

- No..., que bailo fatal.

- Seguro que no. - Sonrió. - Vamos. Además ninguno de ellos no te han quitado ojo en toda la noche. - Miré hacia la barra, donde había un grupo de tíos que no dejaban de mirarme. Hice una mueca de desagrado y Louis rió.

- Odio a los babosos.

- No te preocupes, nena, yo te cuido. - Me guiñó un ojo y fuimos a la pista.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Capítulo 6.

Finalmente Chris lo consiguió y una semana más tarde estaba preparándome para una cena a 4. Dios mío, no podía salir nada bueno de eso.

Chris llegó cuando yo estaba terminado de prepararme. Yo llevaba una falda negra de tuvo y una blusa blanca de media manga, mientras que ella llevaba un precioso vestido negro que le llegaba a la altura de las rodillas.

- ¿No te parece que me he pasado un poco? No quiero que Harry piense que estoy demasiado ilusionada por quedar con él.

- Lo estás.

- Y tú por quedar con Louis.

- EH, no me ataques a mí. Eres tú la que has pedido esto.

- Estoy nerviosa,  ¿vale?

- No lo jures... - Reí mientras terminaba de retocarme el maquillaje. - Perfecta. - Le susurré al espejo. - Chris, cielo, creo que para eso que llevas hace falta carné. - Llevaba como 15 centímetros de tacón.

- Son de mi madre, yo no tengo.

- Lo sé - busqué en mi armario unos que a mí se me habían quedado pequeños de unos 7 centímetros. - Toma, estos te irán perfectos.

De pronto soné el timbre y pude oír como mi padre iba a abrir.

- ¡Chicas, ya están aquí! - Gritó mi padre desde abajo.

- ¡Ay Dios, ay Dios, ay Dios!

- Tranquila, es solo una cena.

- ¿No estás nada nerviosa?

- ¿Yo? ¿Nerviosa? ¿Por qué? ¿Porque lleve una semana pensando en volver a ver a Louis y su sonrisa en persona? ¿Por volver a oír su risa en persona? No.

- ¿Hope? - Rió.

- Puede que un poco.

- Chicas. - Mi padre llamó a la puerta. - ¿Salís ya o no?

- ¡Tengo hambre! - Gritó Harry desde abajo.

Abrimos la puerta y bajamos al salón donde estaba los chicos esperando. Ambos se giraron y nos miraron sorprendidos.

- Harry, cierra la boca. - Reí.

- Es que estáis... - Miré a Chris y estaba demasiado sonrojada. - Dios... Estáis muy bue... - Louis le dio un codazo.

- Estáis muy guapas. - Dijo sonriente.

- Vosotros también estáis muy bien. - Sonreí. - ¿Vamos?

- ¿Dónde queréis que os llevemos? - Preguntó Harry cuando salimos.

- Al italiano de la plaza. - Dijo Chris. - Amo ese restaurante, aunque lo malo es que los platos son para compartir.

- ¡Yo quiero pizza! - Dijimos Louis y yo a la vez. Me miró y reímos.

- Genial. - Susurró en mi oído. - ¿Vamos? - Me tendió la mano.

- Vamos.

Cuando llegamos al restaurante, Chris se sentó a mi lado, frente a Harry y yo frente a Louis.

Nosotros pedimos una pizza de jamón y queso. En este restaurante siempre se derretía tanto el queso que se formaban hilillos cada vez que mordías. Adoraba eso, aunque me hacía parecer idiota, pero por lo menos a Louis le hacia gracia.

- ¿Quieres dejar de hacer el tonto? - Dijo Chris.

- ¿Por qué? - Preguntó Louis. - Es divertido.

- Já.

- Infantil.

Ellos pidieron un plato de espagueti para compartir. De repente Louis me dio una patada por debajo de la mesa y me hizo señas para que los mirara. Habían cogido el extremo de un mismo espagueti, como en la película de la Dama y el Vagabundo. Louis y yo nos sonreímos el uno al otro y cogimos a la vez nuestro cuchillo para partir el espagueti por la mitad y estallar en carcajadas.

- ¡Aguafiestas! - Se quejó Harry, y Chris me dio un pisotón.

martes, 17 de septiembre de 2013

Capítulo 5.

*Narra Hope.

Cuando llegué a casa mi padre estaba de muy buen humor. Tal vez demasiado.

- Buenos días, bonita.

- Hola... ¿No vas a echarme la bronca? - Le miré raro y él rió.

- Claro que no. Me encanta que salgas por ahí con Harry, pero no te olvides de que es tu hermano...

- No es mi hermano. - Rodé los ojos y sonreí. - Pero igual no es tan idiota como pensaba.

- ¿Y su amigo?

- ¿Quién Louis? - Asintió. - Es muy majo, nos echamos unas risas. - Le di un beso y me acerqué hacia las escaleras. - Voy a ir a dormir un rato.

- ¿Dónde has dormido?

- Con ellos, en la cama de Harry. - Sonrió. - ¡Vestidos!

Eso último le hizo estallar en carcajadas y se metió en la cocina. Adoraba hablar de todo con mi padre. Incluso temas que las mayoría de la gente evita.

Desde que mamá murió, juramos que nos lo diríamos todo el uno al otro, por lo que prácticamente el siempre ha sido como mi mejor amigo.

Igual que Christall, mi mejor amiga desde hace un par de años. Quien estuvo enviándome WhatsApp's hasta que mi móvil se quedó sin batería.

√√Buenos días, Chris.
> ¿BUENOS DÍAS?
> ¿DÓNDE HAS DORMIDO? EN TU CASA SÉ QUE NO, PERRA. HE PASADO ANTES Y TÚ PADRE ME HA DICHO QUE NO HABÍAS DORMIDO ALLÍ.
> ¿TE HAS TIRADO A LOUIS? ¿A HARRY? ¿A LOS DOS?
√√ JAJAJAJAJA
√√ Tranquilízate, ¿quieres? Tú y tu manía de hablar en mayúsculas.
> ¿QUE ME TRANQUILICE? ¿ACABAS DE PASAR LA NOCHE CON DOS DE MIS ÍDOLOS Y ME PIDES QUE ME TRANQUILICE? SABES LO QUE SIGNIFICAN PARA MÍ. AYER CASI MUERO CUANDO VI LAS FOTOGRAFÍAS.
√√¿Fotografías?

Me pasó como unas veinte fotos de la noche anterior que nosotros no habíamos hecho y me mareé. No era consciente de que son famosos. Son tan... normales.

√√Quedamos más tarde, ¿vale? Creo que voy a dormir un poco.

~~

Poco más tarde, desperté con un par de gritos y botes en la cama. Chris había entrado, no sé porqué, en mi habitación y había decidido que la mejor forma de despertarme era saltando sobre mí.

- Levántate ya, puta. - Río.

- Te odio. - Puse la cabeza debajo de la almohada.

- Lo comprobé ayer cuando vi que no me habías invitado a la fiesta que te habías montado. - Reí. - No te rías no, aun no me has presentado a Harry. No te lo voy a perdonar nunca.

- ¿Y cuándo quieres que te lo presente si casi no viene? - Me levanté y me acerqué al espejo.

- Estás muy fea. - Dijo mientras veía como me desenredaba un poco el pelo con los dedos.

- Cállate. - Le tiré un cojín que había en el suelo y lo cogió al vuelo. - Además te he invitado muchas veces a las comidas familiares y nunca quieres venir.

- Porque son familiares. - Recalcó. - Y yo no pinto nada ahí. - Me giré y pude comprobar  como se había apropiado de mi cama y abrazaba el cojín que le había lanzado. Era preciosa, sus oscuros y largos rizos caían sobre sus hombros con delicadeza y sus ojos azules me observaban extrañados. - ¿Qué? - Nunca había llegado a decirle lo mucho que quería a esa inútil. Ella me ayudó cuando todo el mundo me daba la espalda.

- Que eres como mi hermana, ya lo sabes.

- Qué bonito. - Plameó el cojín a la altura de su corazón. - Pero hasta que no me presentes a Harry no voy a perdonarte. - Reí.

- Pero mira que eres interesada.

- Solo te aguanto porque conoces a Harry.

- Eso me ha dolido. - Me indigne de broma. - Fuera de mi cama. - La empujé hasta que cayó por el otro lado.

- Au, era una broma. - Me tiró el cojín. - Sabes que yo te adoro.

- No, ahora yo a ti no. - Me estaba aguantando las ganas de reír. Siempre acabábamos así, y era una de las cosas que adoraba de nuestra amistad. Nos costaba más decirnos cosas bonitas que insultarnos la una a la otra.

- Va... - Se sentó a mi lado. - Además tienes que contarme qué tal con Louis.

- ¿Qué tal con Louis? - Repetí sin entenderlo.

- Vamos, Hope. Louis es tu tipo desde siempre.

- Me cae genial, creo que es el típico que siempre te saca una sonrisa cuando estás mal.

- Eso ya te lo he dicho yo muchas veces, y tú siempre me dices que te encanta cuando te enseño sus vídeos.

No dije nada, aun no le había contado como me había despertado.

- No sabes lo mejor... - Me miró ansiosa. - Me he despertado abrazada a él. Bueno... él estaba abrazado a mí. - Empecé a reír.

- ¿De qué te ríes?

- Tus caras... - Apenas podía hablar. - Son muy buenas.

- ¿Te ha abrazado Louis y me lo dices tan tranquila? - Asentí. - Aquí hay temita.

- ¿Pero no tenia novia?

- ¿Y qué mas da? Seguro que ayer le costó mucho resistirse a tus encantos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Capítulo 4.

*Narra Louis.

Cuando desperté, ambos aun seguían dormidos, así que aproveché para rodearle la cintura con el brazo. No sé porqué, pero una vez alguien me dijo que las tentaciones no se podían evitar y que la mejor forma para hacerlo era entregarte a ellas.

Sé que ese movimiento la despertó pero aun así no hice nada por quitar el brazo hasta que empecé a sentirla incómoda.

Me parecía muy adorable. Llevaba el pelo revuelto, el Rimel corrido y los ojos rojos, lo cual resaltaba su color verde.

Cuando bajamos a desayunar y se fue sin más, me quedé pensando en la noche anterior. La forma en la que bailaba, en la que se reía, en la que se colocaba el molesto mechón de pelo detrás de la oreja.

¿Por qué me había fijado en todas esas cosas? Negué con la cabeza y aparté ese pensamiento.

- Te gusta. - No era una pregunta.

- ¿Quién?

- Hope.

- Me cae bien. - Me encogí de hombros. - Parece maja.

- Louis, conozco esa mirada.

- ¿Por qué tengo que pedirte perdón por abrazarla? - Cambié de tema.

- Porque es como mi hermana.

- Pero si os lleváis mal...

- No nos llevamos mal. - Dijo. - Nos tratamos así, pero en el fondo es con cariño. Aun así tengo que cuidarla. Es es hija de Tod y Tod es el novio de mamá.

- Qué tierno.

- No me cambies de tema. Te gusta.

- Que pesado, ¿por qué te empeñas tanto?

- Porque yo también tengo ojos, y sé que la chica no está nada mal.

- Es mona, sí. Pero yo estoy con Eleanor. - Di por finalizada la conversación.

Estaba con Eleanor aunque no pasáramos por nuestro mejor momento. Últimamente estábamos algo distantes el uno del otro. Y aunque la quería mucho, había llegado a pensar que lo nuestro no iba a durar mucho más. Pero tampoco iba a liarme con la primera chica que se me presentara.

Aunque esa chica fuera pelirroja y tuviera unos ojos increíbles y un cuerpazo de escándalo.

~~

Cuando llegué a mi casa Eleanor me esperaba sentada en el sofá con los brazos cruzados.

No necesité nada más que dejar las llaves y el móvil sobre la mesa para comprobar que estaba enfadada.

- ¿Dónde estabas?

- En casa de Harry.

- Ya...

- Ayer después del partido me fui con el a tomar unas copas.

- Te estuve esperando. - Bufé.

- Te dije que iba a salir.

- Con Harry.

- Exacto.

- ¿Y quién era ella? - Me enseñó su iPhone. Claramente ya no podemos hacer nada sin que nos saquen fotos. La fama tiene un precio.

- Hope, la hermanastra de Harry.

- No me gusta. - Hice una mueca.

- Pero a mí sí.

- ¿Cómo has dicho?

- No es a ti a quien tiene que gustarte, Eleanor. Ella es amable, ni siquiera le conoces.

- No te quiero cerca de ella.

- ¿Desde cuándo eres quién para decirme lo que tengo o no tengo que hacer? - Exploté. - Es mi vida. Salgo y no vuelvo hasta las dos de la tarde del día siguiente, bebo hasta que no soy consciente de mis actos y hablo con quien me da la gana. Tengo casi 22. Nunca he tenido que darle explicaciones a nadie y no voy a empezar ahora. Si no te gusta, ya sabes donde está la puerta.

- Louis...

- Creo que tienes que irte.

Capítulo 3.

Al día siguiente me desperté a la una de la tarde con todo el maquillaje corrido y el pelo despeinado, pero no estaba en mi cama. Estaba en una cama de matrimonio con Louis a un lado y Harry al otro. Los tres completamente vestidos. Ni siquiera nos habíamos metido en la cama. Creo que conforme llegamos a la habitación nos quedamos dormidos.

Louis se removió a mi lado y me rodeó la cintura con el brazo. Mis piernas estaban entrelazadas con las de Harry, era una situación un tanto incómoda. Deshice el lazo de nuestras piernas y ambos se quejaron y Louis abrió los ojos y quito el brazo de mi alrededor.

- Ehh...

- B-buenos días.

- Hmmm... cinco minutos más. - Se quejó Harry. Yo me lo quité de encima como pude y me levanté de la cama.

- Creo que... yo me voy.

Salí corriendo del cuarto de Harry y me encontré con Anne.

- ¿Hope? - Preguntó divertida.

- Nos... nos quedamos dormidos...

- ¿Bebisteis mucho anoche?

- No me acuerdo... - Reímos.

- ¿Quieres desayunar?

- Por favor.

Poco después, mientras yo desayunaba y charlaba tranquilamente con Anne los chicos aparecieron por la puerta.

- Buenos días Anne. - Dijo Louis. - Siento no haber avisado, pero no tenía intención de quedarme dormido anoche.

- No te preocupes, hijo, sabes que estás como en casa. - Dijo esta sonriente.

Yo no podía mirarle, y no entendía muy bien porqué pero me daba vergüenza.

- A mí no me has pedido perdón por dormirte en mi cama y abrazar a Hope. - Seguro que me había puesto lo más roja posible.

- ¿Por qué debería pedirte perdón por abrazarle? - Preguntó divertido. - Además no pensaba abrazarla, ha sido sin querer.

- Hombre gracias...

- No te ofendas. - Me dijo.

- No te preocupes. - Sonreí aunque en el fondo de mi pecho sí que me había molestado. - Creo que voy a irme. Mi padre estará buscándome.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Capítulo 2.

Noventa minutos más tarde el árbitro pitó el final del partido. Por fin. Se había hecho insufrible estar aguantando los quejidos de Harry cada vez que fallaban un tiro algo parecido. Pero he de reconocer que era mejor que ver como nuestros padres se daban arrumacos.

- Mamá - Dijo Harry -, voy a hablar con Louis.

- Vale cariño. - Yo solo rodé los ojos.

- Brujita - Susurró en mi oído antes de alejarse y sonreír. - ¿Vienes conmigo o te quedas con ellos? - Los señaló con la cabeza y me giré justo en el momento en el que se estaban dando un beso. ¡Qué asco!

- Voy contigo. - Dije segura.

Cuando llegamos a los vestuarios Harry me hizo quedarme fuera.
Obviamente no iba a entrar.

- Y esta es la hija del novio de mamá. - Dijo Harry cuando salieron. - Hope, este es Louis. Louis, ella es Hope.

- Encantada. - Murmuré.

- Un placer, preciosa. - Él sonrió.

Durante el partido Louis miraba hacia donde estábamos nosotros y sonreía. Yo le correspondía con una sonrisa tímida y algo incómoda.
Su sonrisa de lejos era preciosa, pero de cerca era increíble.

- ¿Vamos a tomar algo? - Preguntó Harry. - No creo que a tu padre le importe que pases un rato con nosotros.

- ¿Y tener que aguantarte? - Bromeé.

- Oye, pues no vengas. - Bufó.

- ¿Vosotros no os lleváis muy bien no? - Rió Louis.

- Ella me odia y no se porqué.

- Él me llama bruja.

- Porque eres pelirroja. - Rió - Pero me odiabas ya antes.

- No te odio, me divierte molestarte. - Confesé.

- Al principio me odiabas. Admítelo.

- Lo admito.

- ¿Ves?

- ¿Por qué? - Preguntó Louis.

- Porque yo no quería una nueva familia.

Last Kiss

- Sabes que odio el fútbol. - Le reproché a mi padre cuando entré en el salón ya preparada para tal tortura. - ¿No puedo quedarme en casa?

- No, Hope. - Dijo firme. - Anne nos ha invitado.

- Porque sea tu "novia", no tengo que ir yo también.

- Viene Harry también. - Harry, el hijo de Anne. El típico niño pijo que odiaba. Y para colmo estaba en una banda con otros cuatro pringadillos, por la cual las niñas (y no tan niñas) se volvían completamente locas.

- Qué bien. - Ironicé.

- Cambia esa actitud, ¿quieres? - Rodé los ojos.

Mi padre no entendía que odiaba a esa familia. 
Llevaba cuatro meses con Anne, y ella es agradable, pero no podía entender que mi padre le haya buscado una... Una sustituta a mi madre.

Ella murió cuando yo tenía trece años. De cáncer.

Empezó siendo un cáncer de mama y terminó agravándose de tal forma que el cáncer fue más fuerte que ella.

- Hope, sé lo que esto supone para ti. - Mi padre me puso una mano en el hombro. - Sé que no aceptas a Anne, pero es una mujer buena.

- Lo sé... - Bajé la cara. - Pero ella...

- No es tu madre. - Terminó la frase por mí. Negué con la cabeza. - Cariño, ha pasado mucho tiempo.

- La echo tanto de menos... - Me abracé a él. Y en ese momento sonó el timbre.

Mientras mi padre iba a abrir la puerta yo me senté en el sofá y me quité las dichosas lágrimas de los ojos.

De pronto alguien se acercó detrás de mí y se puso a revolverme el pelo.

- Hola, pequeña llama. - Harry siempre se metía conmigo por mi pelo rojo y ondulado que caía hasta debajo de mi pecho. - ¿Sabías que a las pelirrojas las quemaban? - Sonrió. - Por brujas. - Susurró en mi odio.

- No eres el más indicado para meterte con mi pelo, ricitos. - Hice una mueca. - Es una pena que no seas rubio. Me habría reído mucho si se te come un oso.

- Qué cariñosa eres, hermanita. - Se burló.

- No me llames así. - Sabía que lo odiaba.

- Técnicamente lo eres.

- Eres un...

- ¿Nos vamos? - Dijo Anne sonriente en la puerta.

Veinte minutos más tarde bajamos del coche frente al estadio de fútbol.

Al parecer jugaba un amigo de Harry y por eso era tan importante este maldito partido.

No me gusta el fútbol. Simplemente son 22 tíos corriendo detrás de un balón. ¡Muy productivo!

Cuando nos sentamos en las gradas, Harry saludo a un chico castaño y este le respondió con un movimiento de cabeza.

- ¿Ese es tu amigo? - Pregunté.

- ¿Por qué? ¿Te gusta? - Puse mala cara y no contesté, pero lo cierto era que el chico parecía bastante mono.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Epilogo.

"Querido problema: 

Bueno, ya sabes, no eres un problema. Eres mi problema. Mi Trouble. Desde que apareciste en mi vida lo has vuelto todo patas arriba. Mirara dónde mirara, siempre había algo que me recordaba a ti. Que me hacía pensar en tus hermosos ojos azules, en esa sonrisa que me encantaba y, cómo no, en tu mirada llena de odio. ¿Sabes? Era doloroso ver como me despreciabas, pero al mismo tiempo supe que te encanté desde la primera vez que me viste. Obviamente, ¿a quién no le encanta Harry Styles

Pues te lo diré yo. Al propio Harry Styles

Desde que te fuiste nada ha vuelto a ser lo que era. Ya nada tiene sentido. Ni los paseos por la playa, ni las canciones de amor... Ni siquiera ir a nuestro faro lo tiene. 
Sé, que ya estuve una vez sin ti. Ya creí que habías muerto, pero es mucho más duro haberte visto en tal estado. 

Nunca he llegado a creer que realmente pasó. Para mí nunca te has ido... Hasta hoy. Hoy he sido realmente consciente de que ya no estás a mi lado. De que te he perdido para siempre. Hoy he sido realmente consciente de que no volveré a hacerte rabiar, ni a oír tu risa, y tampoco volveré a ver su carita nada más despertar. Pero lo peor de todo, es que ni yo ni nadie. 
Ojalá las cosas no fueran así, ojalá alguien sí pudiera realmente cuidar de ti. Ojalá pudiera rebobinar el tiempo, hasta el momento en el que te perdí la primera vez y hacer todo lo imposible por evitarlo. 
Quizás entonces no habría pasado nada, quizás ahora seguirías a mi lado, y te burlarías de mí porque estoy llorando como un tonto solo por ver cómo da vueltas la bailarina de tu cajita de música.

Me recuerda tanto a ti cuando te conocí. Es una pequeña miniatura de ti misma. El mismo color de pelo. Los labios finos. Rectos, como cada vez que me veías aparecer por Nando's cuando me apetecía incordiarte... Pero, ¿sabes lo mejor? Tenías un brillo en los ojos que te delataba. Que gritaba por ti todo lo que tú tardaste tanto tiempo en aceptar: que me querías. 

He vuelto a darle cuerda a la cajita. Llevo dos horas viéndola, y la verdad es que no me canso. Me hace sentir mejor. Me hace sentir como si tu estuvieras a mi lado, sentada en el lado izquierdo de la cama, contemplando la fotografía de la mesilla, como la noche que volvimos del hospital. ¿Recuerdas? 

Esa noche me cantaste, hicimos el amor, y sé que querías que me olvidara de todo, pero para mí esa noche fue la más especial de todas. Esa noche te cuidé como si fueras de cristal. Esa noche hice todo lo posible por darte un poco de mi vida... No me cuidé, Trouble. Quería dejarte embarazada, quería tener algo tuyo cuando me dejaras..., pero no funcionó. Sé que fue arriesgado, y debería haberte pedido permiso. Sé que fui algo irresponsable y no pensé bien las cosas... Ni siquiera pensé en que no te daría tiempo a tener a nuestro hijo... Lo lamento. 

Dosia acaba de entrar en la habitación. Te echa tanto de menos. Bueno, te echamos tanto de menos. Los chicos y yo, nos hemos "retirado" temporalmente, porque estamos de luto. Y ¿sabes qué? Las fans te querían mucho. Lo pasaron mal. Supongo que también será por la cantidad de fotos mías que han salido llorando, pero no puedo evitarlo. 

Hoy es 13 de Noviembre, hace exactamente cuatro meses que nos casamos, y dos semanas desde que me abandonaste. Te echo de menos, pequeña. Te he fallado. Te hice una promesa, que no voy a cumplir. Acabo de tomarme un bote de pastillas. Necesito reunirme contigo cuanto antes. Sé que soy un cobarde, pero yo no puedo con esto. Sé que te lo prometí pero...

Simplemente perdóname. - Harry xx."

Dejo el sobre al lado la caja de música y me tumbo sobre la cama esperando a que llegue mi último suspiro. No puedo abrir los ojos, pero sigo despierto. Sé todo lo que pasa a mi alrededor. Oigo la música y como alguien entra en mi cuarto. 

- ¿Harry? - Pregunta Zayn. - ¡Harry! - Grita. - ¡No, joder, no! ¿Qué cojones has hecho? Vamos al hospital ahora mismo. 

Intenta cogerme en brazos y hacerlo tira la cajita de música. Sé que la bailarina se ha roto en mil pedazos. Igual de roto que estoy yo. 

Vamos a toda velocidad al hospital, pero sinceramente ya todo me da igual. Espero que ya no puedan hacer nada por mí. 

Trouble, voy a por ti. Voy a cumplir nuestro para siempre. 

Capítulo final.

Adoraba los fuegos artificiales. Me hacían sentir extensa, y diminuta al mismo tiempo. Podía sentir como pequeñas explosiones dentro de mí de las que salía todo lo malo. Era increíble ver tantos colores juntos, tantos sonidos. Y lo mejor era que estábamos solo Harry y yo. Esto era nuestro. Apoyé la cabeza en su hombro y me abrazó contra él. Podría pedir que el mundo se parara en ese instante para poder revivirlo una  otra vez. Eternamente. Estaba con Harry, no necesitaba nada más. En ese momento pasó algo que no esperaba para nada. Uno de los fuegos escribió "TROUBLE" al explotar, y se terminaron con un "I  U". Me giré bruscamente y le comí a besos. 

- Te amo, te amo, te amo. - Grité mientras él reía. 

- Yo también te amo. 

- ¿Cuánto te ha costado todo esto? Es... Dios Harry... Es demasiado.

- No, Trouble, para ti nada es demasiado. - Me besó y le abracé. No quería soltarle nunca. - Siéntete afortunada, de pequeño me daban miedo los fuegos artificiales. 

- A mí me encantan. - Sonreí mientras seguía mirando el humo que un podía apreciarse de aquellas explosiones. 

[...]

Al día siguiente comimos todos juntos después de los ensayos. Les contamos todo lo que Harry había preparado y ellos se empezaron a reír de él. 

- Seguro que te dijo que de pequeño le daban miedo. - Dijo Liam. Asentí.

- Pero lo que no sabes que que no era tan pequeño la última vez que se asustó viéndolos.- Rió Louis. 

- En X Factor gritaba como una niñita. - Todos rieron más y yo reí al ver como Harry se iba poniendo rojo. 

- Oye, ya vale...- Dijo algo molesto. - Además era broma. 

- Sí, claro, broma. - Dijo Niall, quien no podía parar de reír. 

- Bueno, pues esta tarde os quedáis sin Trouble porque me la quedo para mí solo. - Dijo cruzándose de brazos como un niño pequeño. 

- Eso no es justo. - Respondió Zayn. - Anoche ya la tuviste para ti solo.

- La tengo todas las noches para mí solo. - Dijo pícaro. Le pegué un golpe en el brazo. - Lo siento... 

- No os peléis, mañana pasamos todo el día juntos. - Dije evitando reírme. A veces se comportaban como críos.

- Pero hoy tenemos la tarde libre. - Dijo Louis, haciendo un puchero. 

- Por eso mismo. - Dijo Harry.- Sabéis porqué os lo digo. 

- ¿Harry estás seguro? - Le preguntó Niall en un susurro. 

- ¿Seguro de qué? - Pregunté.

- De nada. - Dijeron los cinco a unísono. 

[...]

Llegamos a casa y Harry se puso a elegir una película mientras yo hacía las palomitas. Pensaba que quería salir, pero al parecer hoy le apetecía hacer nada, y prefería que nos quedáramos en el sofá poniéndonos gordos de comida poco saludable, y obviamente yo acepté.

Para mi sorpresa Harry eligió una comedia romántica, espero que no fuera una de estas de llorar. Bastante triste era mi vida como para ver tragedias apropósito. 

La peli era muy bonita, la típica historia de una película románica. Se conocen, se enamoran, se dejan, no pueden vivir el uno ni el otro y al final se casan. Todo feliz y maravilloso, vamos, lo que viene siendo una película. 

Pero mi vida no lo era, nadie había escrito mi destino. Nadie más que yo misma. Y mi final se iba acercando poco a poco. Me estaba apagando. 

- Trouble...- Dijo Harry para romper el silencio. 

- ¿Sí?

- ¿Harías algo por mí?

- Cualquier cosa. 

- ¿Cualquier cosa? - Preguntó Harry sonriente. 

- Sí Harry, cualquier cosa.

- Cásate conmigo.

Capítulo 37.

Como supuse a los dos días estaba más fresca que una lechuga. Pasamos los últimos días de vacaciones que los chicos tenían todos juntos, pero ya tenía que volver al trabajo. Ensayos, conciertos, grabaciones. Hacía exactamente un mes y medio desde que los chicos se enteraron de lo mío y había que volver a hacer vida normal. Pronto los chicos empezarían por la gira por Reino Unido, y me daba lástima que tuvieran que interrumpirla por mi culpa.

- Hoy cenamos fuera. - Dijo Harry emocionado. 

- ¿Qué te traes entre manos? 

- ¿Yo? Nada... - Sonrió inocente. 

- Ya... Nos conocemos Styles.

- Por eso mismo debes saber que no me traigo nada entre manos. 

- Por eso mismo sé que sí lo haces. 

- Como sea. - Me sacó la lengua. - Ve a la ducha, cuando salgas tendrás la ropa que tienes que ponerte sobre la cama. 

Era tan dominante a veces, y no había cosa que más odiara que que me mandaran hacer algo, pero aun así le hice caso. Fuera hacía frío, por lo que me preparé un baño caliente. «No te entretengas», gritó Harry como si me estuviera leyendo el pensamiento. Aguafiestas. 

Me di una ducha rápida y salí del baño cubierta con la toalla. Sobre la cama, estaban mis pitillos negros, y una sudadera gris, mi favorita. Harry entró a la habitación mientras yo miraba la ropa que me había preparado y me abrazó por la espalda. 

- Me encantas recién salida de la ducha. - Susurró contra mi cuello. 

- ¿Por qué? 

- Porque me encanta cómo te queda el pelo cuando te lo recoges así sin más. Es muy natural y estas preciosa. - Me sonrojé. Harry siempre sabía qué decir y en qué momento decirlo. - Vístete antes de que cambie de opinión y te arranque la toalla. - Me besó y se alejó de mí. 

- ¿Por qué estás tan mandón? - Grité cuando cerró la puerta de la habitación.

- ¡Porque tiene que salir todo perfecto! 

Me mordí el labio y sonreí, había llegado a acostumbrarme a sus sorpresas, me enamoraban cada día un poco más si es que podía decir que eso era posible. Me puse la ropa que me había preparado, las Vans, y busqué entre sus cajones hasta encontrar un gorro que me pegara con lo que llevaba puesto. Me maquillé lo justo y salí de la habitación. 

- Preciosa, como siempre. - Dijo Harry sonriente cuando me vio aparecer por el salón.- ¿Por qué siempre acabas poniéndote algo mío? 

- Porque me encantan tu ropa. ¿Te molesta? - Sonrió y negó con la cabeza. 

- Me molesta que todo te quede mejor que a mí. 

- Tonto. 

Nos montamos en el coche y acabamos en una de las colinas más altas, desde donde se veía la cuidad entera. 

- Increíble. - Murmuré. 

- Bonito, ¿eh? - Dijo Harry. - Pues espera y verás. 

Nos sentamos en el suelo, me cogió la mano y me obligó a mirar el cielo. Minutos más tarde empezaron a explotar fuegos artificiales. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 36.

No dormí prácticamente nada, me dolía muchísimo la cabeza, tenía fiebre y no hacía más que estornudar. Estaba para el arrastre, básicamente. Digamos que no había sido tan buena idea lo de la lluvia.

- ¿Quieres que te lleve al hospital? - Dijo Harry poniéndome una mano en la frente. 

- No, al hospital no...- No volvería a pisar un hospital ni aunque me estuviera muriendo. Bueno... Me habéis entendido. 

- Pero estás ardiendo, y no dejas de temblar... 

- Abrázame, se me pasará. 

Era solo un resfriado, aunque el dolor de cabeza me estaba matando. Más literalmente de lo que parecía. 

- ¿Y si te pones peor? De... bueno ya sabes.

- Harry, no pasa nada. Solo estoy baja de defensas. 

- Voy a hacerte un té. - Me dio un beso en la frente. - No salgas de la cama, eh. 

- No podría...

Cuando se fue me di cuenta de lo que realmente era capaz de hacer por mí. Harry era esa persona capaz de remover cielo y tierra por alguien a quien ama. Quizás le costaba entregarse, pero cuando lo hacía lo hacía por completo, si ningún tipo de miramiento, y para siempre. Y yo había sido consciente de eso. Me sentía afortunada por ser yo, la persona a la que él amaba. Aunque realmente no creía merecer tanto por su parte, Harry era demasiado bueno para mí, y por mi culpa no hacía más que sufrir. Quizás sería mejor que...

- He encontrado aspirinas. - Dijo dejando la cajita en la mesilla junto al té. - Tómatelo, te sentará bien.

- Harry, ¿por qué eres tan bueno conmigo?

- Porque te amo, ¿aun no te has dado cuenta de eso? 

- Sí, pero ¿por qué? Quiero decir... Desde que me conoces no he hecho más que darte problemas y...

- Trouble no empieces. - Dijo serio. - Ya lo hemos hablado muchas veces. Me enamoré de ti, sigo enamorado y lo estaré hasta que me muera, fin.

- Pero... 

- No hay peros. - Dio por finalizada la conversación y se sentó a mi lado. - Tómate el té y a dormir, verás como mañana estás mucho mejor. 

[...]

Finalmente Harry llamó al hospital. Hablaba en sueños, me subió la fiebre y para variar me desmayé. La fiebre me hacía presión en la cabeza, y eso no era nada bueno, pero sabía que podía pasar. El médico se lo dijo a Harry y este nervioso llamó a los chicos. 

- ¿¡Qué es eso de que te vas a morir!? - Gritó Niall nada más verme. 

- Niall, tranquilo. - Liam le puso una mano en el hombro. - No grites. 

- Niall... Si no os dije nada fue para evitar todo esto... - Mumuré haciendo una mueca, la cabeza seguía matándome. 

- No, por favor, otra vez no... - Susurró Zayn. Me destrozó el alma ver el dolor en su rostro. Él no merecía eso. Ni él ni ninguno. Me levanté de la cama a duras penas y le di un abrazo. 

- Lo siento...

Todos estaban dolidos a pesar de que intentaban mantener la compostura, pero se notaba mucho que Harry estaba a punto de derrumbarse. 

- ¿Y tú cómo estás tío? - Le preguntó Louis. Harry se encogió de hombros, levantó la vista del suelo y pudimos comprobar que estaba llorando.

- Harry no llores. No me voy a ir aun, falta mucho para que os libréis de mí. - Intenté esbozar una sonrisa. - Ahora simplemente estoy mala, como una persona normal. Lo que tenéis que hacer es darme mimos y todas las cosas que os pida. - Reímos débilmente. 

- No te aproveches, enana. - Dijo Louis siguiéndome el juego. 

Cambiaron de tema, y se fueron animando. Al final lo que empezó siendo una escapada romántica, terminó siendo una reunión de amigos en una casa de campo. Pero realmente estaba encantada. Adoraba pasar tiempo con ellos. Además tendríamos que aprovechar todo el que pudiéramos, ahora que ya sabían lo que me pasaba. Pedí quedame a solas con Zayn y los chicos se fueron al salón. A pesar de ser más de media noche, todos habían acudido a la llamada de Harry y pensaban quedarse a cuidarme, eran increíbles. 

- Zayn... - Dije cuando nos quedamos solos. - Perdóname. 

- Shh... 

- Yo... no quería que sufrieras, ya os hice sufrir una vez y... Lo siento mucho por eso. - Me cogió ambas manos entre las suyas y las besó. - Al menos esta vez es de verdad...

- Lo dices como si fuera algo bueno...

- Quizás es lo que merezca. 

- No digas eso, Soff. Nadie merece algo así. 

- Pero os hice sufrir... Yo...

- Tú nada, eso es pasado. Ahora vas a estar bien. Vamos a cuidarte entre todos. - Me abrazó. - ¿Tienes sueño? - Negué con la cabeza. - Ven, hemos traído unas pelis. 

Aquella noche me quedé dormida en el sofá con la cabeza sobre las piernas de Harry y los pies sobre las de Zayn. Ellos me cuidarían siempre y harían que mi vida fuera más fácil. Entonces me di cuenta de que ya podía morir tranquila.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Capítulo 35.

Por suerte la semana siguiente Harry ya no iba llorando por los rincones, y habíamos vuelto a la normalidad, dentro de lo que cabía en un momento como ese. Pero el médico me había dicho que tenía que llevar una vida medianamente normal, y él lo había entendido. Para los chicos mis desmayos no tenían un punto conector excesivamente grave, simplemente ansiedad.  Sabía que tarde o temprano tendría que decírselo, pero preferiblemente más tarde que temprano. No me imagino cómo estará Zayn cuando se entere. 

- ¿Tienes miedo? - Me había preguntado Harry varios días antes. 

- ¿Miedo? ¿De morir? - Asintió. - Tengo miedo de no haber vivido. 

Y es que yo ya había aceptado lo que me pasaba, pero cuando los chicos volvieron a aparecer en mi vida, todo se fue al traste. Era como empezar de nuevo.

- Vamos, nena. - Dijo Harry cogiendo las llaves del coche. 

- ¿Adónde? 

- Ya lo verás. 

Me cogió la mano y fuimos hacia el coche. Como de costumbre, me ayudó a subir a este. Me acomodé y bajé la ventanilla. Adoraba sentir el viento en la cara. Además el cielo estaba cargado, iba a llover, muchísimo, no dentro de tanto tiempo. 

- ¿Dónde vamos Harry? 

- Ponte cómoda, va para largo... 

Bufé. Como odiaba que hiciera eso, aunque en el fondo me encantaban siempre sus sorpresas, me ponía muy nerviosa lo que se traía entre manos. Cuando salimos de la ciudad me extrañé. ¿Dónde me estaba llevando? 

Me quité las Vans y puse los pies en el asiento. 

- ¿Siempre tienes que hacer eso? - Preguntó Harry ronco. 

- ¿Hacer qué? 

- Poner los pies en el asiento. 

- Estoy bien así, ¿qué problema hay?

- Que es peligroso, imagina que tenemos un accidente. 

- Pero eso no va a pasar porque tú eres un gran conductor, y vas a estar pendiente de la carretera, ¿a que sí? - Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla.

Él sonrió y siguió conduciendo. Vale que puede que fuera algo peligroso, pero odiaba estar tanto tiempo sentada en el coche.Volví a bufar y miré por la ventana, Cada vez nos alejábamos más y más de la ciudad. Estábamos prácticamente en la nada cuando paró el coche. Salimos hacia un prado verde, donde no había nada más que césped.

Podía oír tronar a lo lejos. 

- ¿Harry qué hacemos aquí? Se va a poner a llover en nada...

- Por eso... - Sonrió y me dio un beso. 

- ¿Cómo? - En ese momento se puso a llover. - Te lo dije. 

- Me pediste algo, ¿no? - Me pegó a él y me besó apasionadamente. - No te pongas mala, eh. - Me quitó la sudadera y la tiró sobre la hierba. En ese momento entendí todo y empecé a reírme como una loca. 

- Porque un beso bajo la lluvia era demasiado poco - dije -, nosotros follamos. 

- No. Nosotros no follamos, nosotros hacemos el amor. 

- Míralo que moñas. 

Nos tumbamos en el césped y dejamos que el agua no empapara por completo. A pesar de que hacía algo de frío, no lo sentía para nada. Estaba tan a gusto que ni siquiera sentía el agua. Solo le sentía a él, y como tomaba cada poro de mi piel. Fue posiblemente lo más increíble que había sentido nunca. El color de sus ojos era igual al lugar en el que estábamos recostados. 

- Harry, tengo frío... - Susurré. 

- Vamos. - Cogió nuestra ropa y me ayudó a levantarme. No nos pusimos ropa, ya que mojada no nos serviría de nada. - He alquilado una caseta para esta noche.