Cuando salimos del restaurante al terminar de cenar Chris me dedicó una mirada de odio que significaba "te vas a enterar", supongo que no le pareció tan graciosa como a Louis y a mí la idea de cortar el espagueti.
- ¿Qué hacemos ahora?
- ¿Ahora? - Miré el reloj. Era más de media noche. - Pensé que después de la cena volveríamos a casa.
- Vamos Hope, no seas aburrida. - Me animó Chris. Claro, a ella le interesaba estar más tiempo con Harry, pero mientras tanto Louis seguía teniendo novia y yo... Miré a mi amiga que me suplicaba con la mirada que nos quedásemos con ellos. Suspiré.
- ¿Qué habíais pensado? - Los chicos sonrieron.
- Tenemos un amigo que tiene un local cerca de aquí. Es un discopub. Suele tener buen ambiente.
- ¡Genial! - Gritó Chris. - Vamos.
Tardamos aproximadamente un cuarto de hora en llegar a un pub con apariencia antigua. Estaba bastante bien el sitio, además aun había gente. Había una pequeña pista de baile y varias mesas junto las paredes. Prefería cien mil veces esto a una discoteca en la que apenas pudiera moverme.
El tipo que estaba en la puerta reconoció a los chicos y los saludo con simpatía inquietante para lo grande que me pareció. Realmente llegó a darme miedo.
Nos sentamos en una mesa no demasiado cerca de la barra, por lo cual podíamos hablar con total normalidad.
- ¿Qué vais a querer? - Preguntó el camarero.
- Una cerveza. - No me apetecía beber demasiado.
- ¿Solo? - Me preguntó Louis. - No seas sosa anda...
- Cuatro mojitos. - Ordenó Harry.
- ¡Adoro el mojito! - Dijo Chris sonriente. Harry solo le guiñó un ojo.
- Pero solo uno, eh. - Le fulminé con la mirada.
- Solo uno.
Cuatro rondas después yo ya no sabía casi ni dónde estaba. Iba a odiar mucho a Harry por la resaca del día siguiente, estaba segura. Aunque en ese momento no me importaba en absoluto. La verdad es que estaba muy a gusto. Me lo pasaba muy bien con las tonterías de Louis. Tanto que entre broma no me había percatado de que Harry y Chris ya no estaban con nosotros.
Miré hacía la pista y se estaban devorando el uno al otro.
- No pierden el tiempo. - Dijo Louis cuando se fijó hacia donde miraba.
- Ya veo...
- Hacen buena pareja.
- Sí... - Sonreí triste y le di un último sorbo a mi mojito. Una vez más yo era la que emparejaba a sus amigas y se quedaba sola.
- ¿Estás bien? - Ladeó la cabeza. Se le veía tan adorable... Asentí. - Ven - Me tendió la mano -, vamos a bailar.
- No..., que bailo fatal.
- Seguro que no. - Sonrió. - Vamos. Además ninguno de ellos no te han quitado ojo en toda la noche. - Miré hacia la barra, donde había un grupo de tíos que no dejaban de mirarme. Hice una mueca de desagrado y Louis rió.
- Odio a los babosos.
- No te preocupes, nena, yo te cuido. - Me guiñó un ojo y fuimos a la pista.
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