jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 36.

No dormí prácticamente nada, me dolía muchísimo la cabeza, tenía fiebre y no hacía más que estornudar. Estaba para el arrastre, básicamente. Digamos que no había sido tan buena idea lo de la lluvia.

- ¿Quieres que te lleve al hospital? - Dijo Harry poniéndome una mano en la frente. 

- No, al hospital no...- No volvería a pisar un hospital ni aunque me estuviera muriendo. Bueno... Me habéis entendido. 

- Pero estás ardiendo, y no dejas de temblar... 

- Abrázame, se me pasará. 

Era solo un resfriado, aunque el dolor de cabeza me estaba matando. Más literalmente de lo que parecía. 

- ¿Y si te pones peor? De... bueno ya sabes.

- Harry, no pasa nada. Solo estoy baja de defensas. 

- Voy a hacerte un té. - Me dio un beso en la frente. - No salgas de la cama, eh. 

- No podría...

Cuando se fue me di cuenta de lo que realmente era capaz de hacer por mí. Harry era esa persona capaz de remover cielo y tierra por alguien a quien ama. Quizás le costaba entregarse, pero cuando lo hacía lo hacía por completo, si ningún tipo de miramiento, y para siempre. Y yo había sido consciente de eso. Me sentía afortunada por ser yo, la persona a la que él amaba. Aunque realmente no creía merecer tanto por su parte, Harry era demasiado bueno para mí, y por mi culpa no hacía más que sufrir. Quizás sería mejor que...

- He encontrado aspirinas. - Dijo dejando la cajita en la mesilla junto al té. - Tómatelo, te sentará bien.

- Harry, ¿por qué eres tan bueno conmigo?

- Porque te amo, ¿aun no te has dado cuenta de eso? 

- Sí, pero ¿por qué? Quiero decir... Desde que me conoces no he hecho más que darte problemas y...

- Trouble no empieces. - Dijo serio. - Ya lo hemos hablado muchas veces. Me enamoré de ti, sigo enamorado y lo estaré hasta que me muera, fin.

- Pero... 

- No hay peros. - Dio por finalizada la conversación y se sentó a mi lado. - Tómate el té y a dormir, verás como mañana estás mucho mejor. 

[...]

Finalmente Harry llamó al hospital. Hablaba en sueños, me subió la fiebre y para variar me desmayé. La fiebre me hacía presión en la cabeza, y eso no era nada bueno, pero sabía que podía pasar. El médico se lo dijo a Harry y este nervioso llamó a los chicos. 

- ¿¡Qué es eso de que te vas a morir!? - Gritó Niall nada más verme. 

- Niall, tranquilo. - Liam le puso una mano en el hombro. - No grites. 

- Niall... Si no os dije nada fue para evitar todo esto... - Mumuré haciendo una mueca, la cabeza seguía matándome. 

- No, por favor, otra vez no... - Susurró Zayn. Me destrozó el alma ver el dolor en su rostro. Él no merecía eso. Ni él ni ninguno. Me levanté de la cama a duras penas y le di un abrazo. 

- Lo siento...

Todos estaban dolidos a pesar de que intentaban mantener la compostura, pero se notaba mucho que Harry estaba a punto de derrumbarse. 

- ¿Y tú cómo estás tío? - Le preguntó Louis. Harry se encogió de hombros, levantó la vista del suelo y pudimos comprobar que estaba llorando.

- Harry no llores. No me voy a ir aun, falta mucho para que os libréis de mí. - Intenté esbozar una sonrisa. - Ahora simplemente estoy mala, como una persona normal. Lo que tenéis que hacer es darme mimos y todas las cosas que os pida. - Reímos débilmente. 

- No te aproveches, enana. - Dijo Louis siguiéndome el juego. 

Cambiaron de tema, y se fueron animando. Al final lo que empezó siendo una escapada romántica, terminó siendo una reunión de amigos en una casa de campo. Pero realmente estaba encantada. Adoraba pasar tiempo con ellos. Además tendríamos que aprovechar todo el que pudiéramos, ahora que ya sabían lo que me pasaba. Pedí quedame a solas con Zayn y los chicos se fueron al salón. A pesar de ser más de media noche, todos habían acudido a la llamada de Harry y pensaban quedarse a cuidarme, eran increíbles. 

- Zayn... - Dije cuando nos quedamos solos. - Perdóname. 

- Shh... 

- Yo... no quería que sufrieras, ya os hice sufrir una vez y... Lo siento mucho por eso. - Me cogió ambas manos entre las suyas y las besó. - Al menos esta vez es de verdad...

- Lo dices como si fuera algo bueno...

- Quizás es lo que merezca. 

- No digas eso, Soff. Nadie merece algo así. 

- Pero os hice sufrir... Yo...

- Tú nada, eso es pasado. Ahora vas a estar bien. Vamos a cuidarte entre todos. - Me abrazó. - ¿Tienes sueño? - Negué con la cabeza. - Ven, hemos traído unas pelis. 

Aquella noche me quedé dormida en el sofá con la cabeza sobre las piernas de Harry y los pies sobre las de Zayn. Ellos me cuidarían siempre y harían que mi vida fuera más fácil. Entonces me di cuenta de que ya podía morir tranquila.

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