sábado, 7 de septiembre de 2013

Capítulo 31.

Me desperté con un dolor insoportable de cabeza. Estaba en una habitación de hospital, pero no recordaba cómo había llegado hasta ahí. Abrí y cerré los ojos varias veces para que mi vista se enfocara y pude ver como Harry estaba dormido en un incómodo sillón con el ceño fruncido. Miré hacia la ventana, el cielo estaba muy oscuro, podría decir que era medianoche. 
 
- Harry... - Tenía la voz rota, la garganta seca. Carraspeé. - Harry... - Este abrió los ojos despacio y saltó del sillón cuando fue consciente de que había despertado.
 
- ¡Trouble, ¿estás bien?! 
 
- Sí... - Murmuró. Va corriendo hacia la puerta y grita: 
 
- ¡Enfermera, ha despertado! Se ha despertado. 
 
Poco después viene una enfermera y me revisa completamente. "Ahora e médico de guardia", murmura y se va, cerrando la puerta de la habitación. No hace falta que venga nadie a decirme qué tengo, ya lo sé. Solo quiero que me den el alta y volver a casa, con Harry, de donde no tendríamos que haber salido hoy. Nada de esto habría pasado. 
 
- Estaba tan preocupado. - Me besó la mano izquierda repetidamente.
 
- Tranquilo, Harry, estoy bien. Solo ha sido un desmayo. 
 
- ¿Un desmayo? Llevas cinco horas sin despertarte, me estaba muriendo de los nervios. - Se mordía las uñas, como siempre que hacía cuando estaba nervioso. - Ahora vendrá el médico y nos dirá qué es lo que pasa, no es normal que te desmayes tanto en periodos tan cortos de tiempo. - Mierda, era cierto, ahora el médico iba a decirle la verdad. 
 
Alguien llamó a la puerta y esta se abrió para dejar entrar a un hombre de unos treinta y tantos. 
 
- Hola Sofía, ¿cómo estás? - Al menos no era tan borde como la enfermera. 
 
- Bien. - Murmuro. 
 
- Necesito hablar a solas contigo. - Dijo y miró a Harry, quien no pareció pillar la indirecta. 
 
- Harry...
 
- Oh... Claro... - Me dio un beso en la frente y dejó la habitación.
 
- Verás Sofía, lo que te ha pasado ha sido debido a...
 
- Lo sé... - Le interrumpí.
 
- No estás siendo tratada...Y evoluciona con rapidez. 
 
- Lo sé doctor, me estoy muriendo y eso ya no tiene cura. 
 
- Él no lo sabe, ¿verdad? - Negué con la cabeza. - Tienes que decírselo, tiene derecho a saberlo.
 
- Qué remedio me queda. - Suspiré. Me puso una mano en el hombro, él también sabía que eso era difícil.
 
- Mañana por la mañana podrás volver a casa. Que pases una buena noche. 
 
Dos minutos después de que el doctor abandonara la habitación Harry entró y volvió a sentarse en el sillón. 
 
- ¿Qué te ha dicho? 
 
- Harry...
 
¿Cómo le digo esto? No tenía que enterarse, sería más fácil para todos. ¿Por qué tenía que pasar esto? No estaba preparada para hablarle de esto, no estaba preparada para que supiera que iba a abandonarle. No quería que me tratara diferente. No quería ser diferente, simplemente quería rebobinar. Dar marcha atrás hasta el momento en el que me dijeron lo que me pasaba y eliminarlo. Quizás si no hubiera aparecido de nuevo en mi vida, pero ahora me daba miedo saber que...
 
- Me estoy muriendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario