lunes, 16 de septiembre de 2013

Capítulo 4.

*Narra Louis.

Cuando desperté, ambos aun seguían dormidos, así que aproveché para rodearle la cintura con el brazo. No sé porqué, pero una vez alguien me dijo que las tentaciones no se podían evitar y que la mejor forma para hacerlo era entregarte a ellas.

Sé que ese movimiento la despertó pero aun así no hice nada por quitar el brazo hasta que empecé a sentirla incómoda.

Me parecía muy adorable. Llevaba el pelo revuelto, el Rimel corrido y los ojos rojos, lo cual resaltaba su color verde.

Cuando bajamos a desayunar y se fue sin más, me quedé pensando en la noche anterior. La forma en la que bailaba, en la que se reía, en la que se colocaba el molesto mechón de pelo detrás de la oreja.

¿Por qué me había fijado en todas esas cosas? Negué con la cabeza y aparté ese pensamiento.

- Te gusta. - No era una pregunta.

- ¿Quién?

- Hope.

- Me cae bien. - Me encogí de hombros. - Parece maja.

- Louis, conozco esa mirada.

- ¿Por qué tengo que pedirte perdón por abrazarla? - Cambié de tema.

- Porque es como mi hermana.

- Pero si os lleváis mal...

- No nos llevamos mal. - Dijo. - Nos tratamos así, pero en el fondo es con cariño. Aun así tengo que cuidarla. Es es hija de Tod y Tod es el novio de mamá.

- Qué tierno.

- No me cambies de tema. Te gusta.

- Que pesado, ¿por qué te empeñas tanto?

- Porque yo también tengo ojos, y sé que la chica no está nada mal.

- Es mona, sí. Pero yo estoy con Eleanor. - Di por finalizada la conversación.

Estaba con Eleanor aunque no pasáramos por nuestro mejor momento. Últimamente estábamos algo distantes el uno del otro. Y aunque la quería mucho, había llegado a pensar que lo nuestro no iba a durar mucho más. Pero tampoco iba a liarme con la primera chica que se me presentara.

Aunque esa chica fuera pelirroja y tuviera unos ojos increíbles y un cuerpazo de escándalo.

~~

Cuando llegué a mi casa Eleanor me esperaba sentada en el sofá con los brazos cruzados.

No necesité nada más que dejar las llaves y el móvil sobre la mesa para comprobar que estaba enfadada.

- ¿Dónde estabas?

- En casa de Harry.

- Ya...

- Ayer después del partido me fui con el a tomar unas copas.

- Te estuve esperando. - Bufé.

- Te dije que iba a salir.

- Con Harry.

- Exacto.

- ¿Y quién era ella? - Me enseñó su iPhone. Claramente ya no podemos hacer nada sin que nos saquen fotos. La fama tiene un precio.

- Hope, la hermanastra de Harry.

- No me gusta. - Hice una mueca.

- Pero a mí sí.

- ¿Cómo has dicho?

- No es a ti a quien tiene que gustarte, Eleanor. Ella es amable, ni siquiera le conoces.

- No te quiero cerca de ella.

- ¿Desde cuándo eres quién para decirme lo que tengo o no tengo que hacer? - Exploté. - Es mi vida. Salgo y no vuelvo hasta las dos de la tarde del día siguiente, bebo hasta que no soy consciente de mis actos y hablo con quien me da la gana. Tengo casi 22. Nunca he tenido que darle explicaciones a nadie y no voy a empezar ahora. Si no te gusta, ya sabes donde está la puerta.

- Louis...

- Creo que tienes que irte.

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