miércoles, 27 de febrero de 2013

Capítulo 12



Seguía llorando, quería morirme. Sabía que iba a salir mal; tenía que haberme alejado de él cuando estuve a tiempo, y posiblemente nada de esto habría pasado.
Sentí unos pasos acercándose. Estaba ahí observándome, lo sabía sin la necesidad de girarme para saber que estaba en lo cierto. Pero no, no iba a mirarlo. No podía hacerlo, o sino volvería a caer en sus brazos y eso era algo que no iba a permitirme.

- Sirena, yo...
- Vete.
- Te debo una explicación...
- ¿Qué vas a explicarme? - Esta vez si que le miré, aun con lágrimas en los ojos. - ¿Que todo ha sido un juego? ¿Una puta mentira? ¿Que solo te 'fijaste' en mí por ambición? ¿Querías poderes? Yo te los doy. A mí me sobran. Yo era más feliz antes de saber que tenía poderes. Antes de saber que soy un puto monstruo. ¡Era más feliz antes de que entraras en mi vida! - Solté de pronto. Aunque sabía que era mentira. Él era el único que me había hecho feliz en toda mi vida. Aunque hubiera sido mentira. Vi el dolor y la sorpresa ante mis palabras en su rostro. Se le cristalizaron los ojos. Por un momento pensé que de verdad me amaba. Pero lo descarté al darme cuenta de todo lo que me había hecho por esos putos poderes. - ¿Querías enamorarme, destrozarme para que acabara aquí sin nada que perder y "dispuesta a aprender"? Pues felicidades, lo has conseguido. Espero que seas feliz con tus putos poderes, porque a mí me han destrozado la vida. Y ahora lárgate y déjame en paz de una maldita vez. - Volví a tumbarme a llorar. Incluso a mí me dolían las palabras que acababa de dedicarle y lo peor era que yo le amaba. Amaba sus besos, el contacto de sus suaves y dulces labios contra los míos; sus manos por mi espalda y mis brazos al rededor de su cuello. Espera, ¿por qué lo estaba sintiendo? ¡Me estaba besando!, y yo como una gilipollas me estaba dejando llevar. "¡Alexia, para!", pero no podía. Necesitaba sus labios.

- Lo siento. - Dijo cuando se apartó. - Necesitaba probarlos por última vez. - Volvió hacía la puerta, pero paró en seco y continuó hablando. - Y aunque no me creas yo me enamoré de ti de verdad. Y te amo más de lo que he amado, y creo que pueda amar a alguien, en toda mi vida. Pero fui un gilipollas y la cagué incluso antes de conocerte. Espero que algún día puedas perdonarme. - Cerró la puerta y se fue dejándome con el dulce sabor de sus labios que se mezclaba con las saladas lágrimas que bajaban por mis mejillas. El sabor más desagradable que había probado. Porque eso significaba una despedida definitiva.

Cuando me despejé un poco me di cuenta de que por mi ventana se veía una enorme piscina. El sol calentaba el agua, por lo que me animé a darme un baño. Necesitaba nadar, ya que no me iba a nadar desde que me encontré con Zayn en el polideportivo de Bradford.

Di unos cuantos largos. Me encantaba sentir como el agua cubría cada parte de mi cuerpo. De pronto delante de mí se encontraba Louis y un chico de unos 19 años de pelo castaño, rizado, hermosos ojos verdes y descaradamente sexy. ¿Por qué todos los magos están tan jodidamente buenos?

- Veo que tú también adoras el agua.
- ¿También? - Sabía a quién se refería, pero necesitaba que me hablara de ella.
- Tu madre pasaba la mayor parte del día en el agua. Parecía una sirena...
- Sirena... - Repetí, y se clavó en mí como un puñal. Así me llamaba Zayn. Claro, sabía perfectamente como debía hacerlo. Volví a zambullirme en el agua para alejar ese pensamiento. Cuando salí de esta, seguían ahí, observándome.
- Alexia, te presento a Harry Styles. Él será el encargado de enseñarte todo lo que puedes hacer... - Harry sonrió pícaro. Lo que me faltaba, ¡otro saco de hormonas! - Con tus poderes.
- Encantada Harry. - Lo miré de arriba abajo, y lo cierto era que podía derretirme con una sonrisa. ¿Cómo hacía eso?
- Encantado, preciosa. - Cogió mi mano y se la acercó a los labios.
- Em... - Solté su mano, algo incómoda. - Voy a darme una ducha y empezamos, ¿vale?
- Claro, cuando quieras. - Salí de ahí prácticamente corriendo y me metí en la ducha; no sin antes encontrarme con Zayn por el pasillo, quien, para mi sorpresa, me ignoró completamente.

~ Narra Harry.

"Joder cómo está la hija de Lou", eso es lo que pensé cuando la vi salir de la piscina.

- Tío, ¿pretendes que me concentre con eso delante? - Louis rió.
- Son los genes. Está buena, ¿eh? Pues aprovecha, que tiene el corazón roto.
- ¿Usaste a Zayn para eso? - Él asintió. - ¿Y él cómo está?
- Sinceramente me importa poco, solo quiero que no se vuelva a acercar a mi hija.
- Lou... Zayn es nuestro amigo...
- Le quiero lejos de mi hija. - Gruñó.
- Ella necesita un apoyo aquí... Tienes que... - Me interrumpió.
- Apóyale tú. - Me guiño un ojo. - Y ya sabes a qué me refiero. - La verdad es que no me importaría tenerla en mi cama, pero algo me decía que Alexia no estaba para que fuera a comerle la oreja directamente. Necesitaba un amigo aquí, así que yo me convertiría en su amigo.

~ Narra Zayn.

Salía del baño cuando me encontré a Alexia empapada por el pasillo. Y aunque deseaba con todas mis fuerzas empotrarla contra la pared y besarla hasta hacerla mía, me contuve y ni siquiera la miré. No hay nada más doloroso que su mirada llena de odio.
Seguí mi camino y escuché a Louis y a Harry hablando hablando de lo buena que estaba mi nov... Bueno, Alexia. Ella era mía, no quería a Harry revoloteando a su alrededor. "Le quiero lejos de mi hija". ¿Quién se creía Louis para prohibirme acercarme a Alexia? ¡Solo ella podía hacerlo!
Louis se fue y yo fui a encarar a Harry.

- Styles. - Le miré mal. - No te quiero cerca de mi novia.
- ¿Tu qué? - Rió. - Hasta donde yo sé ella ya no es nada tuyo. Mira Zayn, yo no tengo nada en tu contra y no voy a hacer nada que ella no quiera que haga. Voy a ser su amigo. Ella ya no confía en nadie por tu culpa.

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