jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 13.


~ Narra Alexia.

Cuando salí de la ducha ahí estaba Harry hablando con Zayn. Lo que menos pretendía era estar tan cerca de él. Dudaba que pudiera resistir mucho sin probar sus labios.

- Cuando quieras, Harry. - Dije haciéndome notar.
- ¿Zayn, nos puedes dejar solos? - Zayn frunció el ceño y se fue maldiciendo entre dientes. - ¿Cómo quieres que empecemos, preciosa? - Sonrió coqueto.
- Em... ¿Por qué no me explicas de que trata todo esto y cómo debo enfrentarlo? - Dije evitándole la mirada.
- A ver como te lo explico para que lo entiendas... A ti te gusta nadar, ¿no? - Asentí. - Bueno, pues esto es como nadar a mar abierto. Tienes dos opciones: Dejarte llevar, o nadar contra corriente.
- ¿Y tú que me recomiendas? - Su sonrisa se agrandó y miró detrás de mí, por lo que supuse que Zayn aun estaba ahí.
- Déjate llevar. - Me guiñó un ojo y noté como Zayn resoplaba y definitivamente nos dejaba solos. - Pero sé consciente de lo que haces, cariño. Déjate llevar, siempre y cuando, seas capaz de controlar la situación y todavía puedas enfrentarte a la corriente.
- ¿Quieres decir que no me confíe?
- Así es, pequeña. Como todo, esto puede ponerse en tu contra. Todo tiene su lado malo.
- William... - Murmuré.
- Yo creo que tú eres fuerte. Serás imparable cuando sepas controlarte. Hasta entonces déjame a mí. - ¿Seguro que estábamos hablando de los poderes? Por su cara, hubiera dicho que estaba intentando seducirme. La verdad es que no estaba nada mal. "¡Alexia, te estás perdiendo!" Sus ojos brillaban divertidos. ¿Se estaba riendo de mí? - ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?
- ¿Eh? - Mierda. Este hombre solo me distrae. Joder es que está tan bueno...
- ¿Alexia, me estás escuchando? - Dijo divertido.
- Em..., perdona... Estoy distraída.
- ¿Qué estabas pensando? - Algo me decía que lo sabía, pero ¿cómo?

"Me deseas." ¿Eso lo ha dicho Harry? ¡Pero si no ha movido sus labios! ¿Se ha comunicado conmigo mentalmente? Eso es imposible, ¿no?

- ¿Qué has dicho?
- Que qué pensabas.
- Pensaba... em... en... en... en nada.
- Ya. - ¿Podía dejar de sonreír? Me estaba derritiendo. - ¿Sabes? Tú tampoco estás nada mal.
- ¿Qué? - ¿Se ha metido en mi mente realmente?
- Tú también puedes hacerlo, pequeña, todo a su tiempo.
- ¿Entonces si puedes meterte en mi cabeza? - Asintió y yo fruncí el ceño.
- Sí, llevo un rato haciéndolo. - ¿Quién se creía que era? Es mi intimidad, joder.
- ¡Pues deja de hacerlo, no tienes ningún derecho!
- Perdona, pequeña, es tan tentador saber lo que piensas.
- Pues ahora te recomiendo que no lo hagas. - El rió a carcajadas.
- Tranquila, puedo imaginármelo sin necesidad de hacerlo. Es normal que estés enfadada, lo siento. Solo me he metido en tu mente cuando me he dado cuenta de que no me estabas escuchando. Por lo menos me he llevado una grata sorpresa. - Me sonrojé. Normal, me lo estaba comiendo con los ojos y no solo con los ojos. - Solo puedo hacerlo si tú me lo permites.
- Enséñame a evitarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario