lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 7.


AVISO: El siguiente texto contiene lenguaje adulto. Puede herir la sensibilidad del lector. No me hago responsable de la impresión que os pueda dejar si decidís continuar leyendo. Gracias por leer.

_______________________________________________________________________


Llegamos a una playa prácticamente desierta. Era un lugar hermoso, me encantó.

- ¿Te gusta, sirena?
- ¿Sabes que después de llamarme así la pregunta suena un poco obvia no? - Adoraba molestarle, pero no quería pensar que lo hacía porque se ponía muy mono cuando se "enfadaba".
- ¿Por qué te gusta tanto molestarme?
- Por costumbre, supongo. - Sonreí.
- ¿No podremos llevarnos bien nunca? ¿Me odiarás eternamente?
- No te odio. - Era cierto, por suerte o por desgracia no lo hacía.
- ¿Ah, no? ¿Desde cuándo?
- Nunca te he odiado... - Me limité a decir.
- Pues no lo parecía.
- Y yo que pensaba que "tenía una coraza que había que saber atravesar". - Reí recordando las palabras que me dijo a los pocos días de conocernos. - Pensé que tú lo habías hecho y por eso lo dijiste.
- Creía haberlo hecho, lo reconozco. Pero te molestaste tanto en hacerme ver que no, que me di por vencido.
- ¿De verdad crees que si te odiara habría aceptado venir a quién sabe dónde?
- ¿Y por qué has venido? - Dijo mientras se acercaba a mí peligrosamente. En otra ocasión me hubiera apartado de él, pero esta vez yo también me acerqué.
- No lo sé... Dímelo tú.

Sonrió pícaro y la distancia entre nosotros se iba acortando poco a poco hasta quedar a apenas unos centímetros. Nuestros alientos se entremezclaron y podía sentir su respiración lenta tan cerca de mí que juraría que el resto del mundo iba a la misma velocidad. Me acordé de aquella vez contra las taquillas. Aquella vez que estuvo a punto de besarme pero no lo hizo. Deseaba que lo hiciera. Deseaba probar sus labios con todas mis fuerzas desde hacía días, por mucho que me lo negara a mí misma.
En ese momento se acercó algo más a mí y sobre mis labios susurró "Respira, sirena". Y se apartó de golpe. Juraría que le encanta crearme la sensación de necesidad de sus labios.

- Quería enseñarte mi escondite. Aquí es donde vengo cuando necesito pensar, y pensé que te gustaría verlo.
- Es precioso. - Me limité a decir.

Nos tumbamos sobre la arena y empezamos a ver las estrellas. Zayn iba comentando las constelaciones, lo cierto es que yo no veía nada más que puntitos brillantes. Nunca se me ha dado bien esto de las estrellas y menos en ese momento, con él a mí lado y mi cabeza pensando en ese casi beso que nunca llega a producirse. "Llegó el momento de armase de valor, Alexia". Me dije a mí misma.

- Malik... - Pero esté me ignoró, y sabía perfectamente que es lo que quería. - Zayn... - Esta vez sí se dio por aludido.
- Así está mejor. - Sonrió.
- ¿Por qué siempre que estás a punto de besarme te retractas? - En verdad me molestaba. Parecía como si quisiera hacerlo, pero le gustara más verme sufrir por sus labios.
- ¿Quieres besarme? - Preguntó tranquilo. ¿Cómo puede preguntarme algo así y estar tan normal?
- Hace 10 minutos lo deseaba y además lo sabes.
- Te di tiempo para que lo hicieras, pero no lo hiciste. - Se limitó a decir. Lo miré confundida. - Pensé que no querías y evité llevarme un tortazo.
- ¿Por qué has pensado eso? - Me sorprendió que lo diera por hecho.
- Porque solo siento que quieras besarme cuando yo te incito a ello, pero al final nunca lo haces.

¿Me estaba incitando a hacerlo? No lo sabía, pero lo hice. Le besé como había deseado hacerlo desde hace mucho tiempo.
Sin darme cuenta de cómo estaba a horcajadas sobre él tirando de su camiseta para atraerle de nuevo a mis labios. Puse mis brazos rodeando su cuello y él los suyos en mi cintura.
Mis dedos se perdieron entre su pelo mientras devoraba sus labios salvajemente.
Bajé mis manos por su pecho y poco a poco me deshice de su camiseta. Zayn rió cuando humedecí y mordí mis labios al ver su precioso torso desnudo.

- Eres hermoso. - Susurré sonrojándome.

Sus ahora rojos e hinchados labios se posaron en mi cuello mordiendo y besando cada recoveco de este. Pronto él también se deshizo de mi camiseta. Besó mi escote, mordió mis clavículas y con una mano atrapó uno de mis pechos.
De mis labios se escapó un suave gemido. Volvió a mis labios mientras seguía torturando mi pecho.
En ese momento había algo bastante palpable debajo de mí. Su erección estaba creciendo y yo había provocado eso. Paré de besarle bruscamente. De pronto tenía miedo de lo que estaba haciendo.

- ¿Estás bien, pequeña? Si no quieres no seguimos. - Pude ver la decepción en su rostro. Le besé, pero él no continuó el beso y se apartó. - ¿Estás segura de que esto es lo que quieres? - Buena pregunta. Parte de mí llevaba mucho tiempo deseando eso. Pero otra parte me gritaba que parara. Que no hiciera nada de lo que más tarde me arrepintiera. Era la misma voz que me decía que me alejara de él para siempre. ¿Estaba dispuesta de entregarme por completo a Zayn? Y lo que es más importante, ¿era consciente de lo que eso supondría?

No hay comentarios:

Publicar un comentario