jueves, 21 de febrero de 2013

Capítulo 2.


Al día siguiente, tras una noche de lágrimas, bajé a desayunar, pero cuando iba por el pasillo oí a Niall y a mi padre hablando sobre mí, lo que hizo que me parara a escuchar.

- ¿Por qué no se lo cuentas ya?
- Niall, no puedo...
- Ale, ya es mayor, sabrá aceptarlo.
- No quiero que odie a tu madre..., prefiero que me odie a mí.
- Ella no te odia. - Niall tenía razón, no podría odiarle por mucho que quisiera. - Cree que tú le odias y le culpas por la muerte de mamá...
- Ella no tiene la culpa... Tu madre...
- Lo sé, papá, pero si no se lo cuentas nunca lo sabrá y seguirá pensando eso.
- Pero yo... No puedo, no puedo hacerle eso a tu madre.
- Pero fue ella la que...
- ¡Cállate Niall!

Esto se estaba poniendo feo y sabía que no conseguiría enterarme de nada más así que decidí entrar a la cocina, con mi mejor sonrisa; irónicamente hablando, claro.

- Hola. - Dije seca. Mi padre me miró a los ojos, él también había llorado.
- Buenos días, cariño. - ¿Cariño? ¿Eso había salido de mi padre?
- Buenos días, enana. - Niall sonrió.
- No sé qué tienen de buenos, ya os contaré cuando vuelva. - Cogí una tostada, les di un beso a cada uno y salí rumbo al instituto donde me esperaba Ellen. Algo me decía que no iba a ser un gran día.

Entramos a clase y ya estaba el Sr.Paket, nuestro tutor, quien no parecía estar de muy buen humor.

- Chicos hoy haré las parejas para que trabajéis el resto del curso.
- ¿¡Harás!? Dijiste que nos podíamos poner con quién quisiéramos. - Se quejó alguien.
- No os estoy pidiendo consejos, se hará como yo quiera y punto. - Eso desarrolló una serie de quejas que me ponía de los nervios. Si bien yo tampoco estaba conforme con lo que decidió el profesor, el simple hecho de quejarse no iba a hacerle cambiar de opinión. - ¡Que os calléis! Empezaré... Mmm... Devone con Smith. - Empezó a decir apellidos hasta que llegó el mío. - Horan... Con Malik.

Zayn Malik, el chico más atractivo que posiblemente haya visto en mi vida. Su pelo oscuro y sus ojos color café que volvían locas a todas las chicas del instituto se posaron en mí. Lo cierto es que nadie sabía mucho de él y eso, en parte, me ponía nerviosa.

- Hola. – Dije cuando me acerqué al asiento que había a su lado. Este no contestó, pero pude notar una sonrisa en sus labios casi indescriptible.
- Os encargaréis de descubrir cosas de vuestros compañeros. Si he hecho esto es porque sabría que os pondríais con gente que conocéis demasiado y, a veces, la confianza da asco. Necesitáis profesionalidad, así que quiero que investiguéis sobre vuestros compañeros. Y aseguraos de que los datos sean verídicos, porque me encargaré de comprobarlo. – Dicho esto Zayn se puso a escribir sobre un papel. No sabía que me conociera tan bien como para llevar escrito medio folio.
- ¿Qué escribes?
- “… y escribe como forma de liberación”. – Dijo en voz alta mientras escribía.
- ¿Qué…? – Susurré.
- ¿No lo haces? – Alzó una ceja interrogativo. ¿Cómo sabía eso? Nadie en el instituto me conocía. Bueno, nadie excepto Ellen.
- Sí… - Respondí algo insegura.
- “Es demasiado insegura, le gusta tenerlo todo controlado”. ¿Algo más que deba saber de ti? – Preguntó con una sonrisa demasiado falsa.
- ¿Algo más que no sepas? – Pregunté irónica.
- Alexia, ¿no?
- Ajam…
- Crees que nadie te conoce, ¿no es así? Crees que pasas desapercibida y que nadie sería capaz de adentrarse en esa cabecita loca que tienes, pero no es tan difícil.
- Que me guste escribir no es ningún misterio. – Respondí a la defensiva. – Tampoco has descubierto América.
- Tienes razón, eso es fácil de descubrir, pero tus ojos me dicen más de ti de lo que crees.
- Ajam… - Dije intentando parecer indiferente pero en el fondo me estaba asustando, ¿quién coño era ese tío? - Bueno y cuéntame, ¿qué es lo que tengo que saber yo de ti? – En ese momento sonó el timbre y Zayn recogió sus cosas dispuesto a irse. – Eh, Malik, yo no tengo nada sobre ti, no puedes irte. – Dije cogiéndole del brazo. Este se soltó suavemente y empezó a garabatear nueve números en mi hoja.
- Llámame Zayn. En serio, llámame si quieres saber más de mí. – Me guiñó un ojo y se fue. Yo corrí tras él para decirle que no pensaba llamarlo pero a lo que salí de la clase él ya había desaparecido. En ese momento cogí la hoja y garabateé “egocéntrico”, no sé qué pretendía si pensaba que iba a molestarme en llamarlo para un simple trabajo que podía hacer en clase al día siguiente.

Esa tarde me dirigí a la piscina, necesitaba como fuera relajarme, no había podido quitarme de la cabeza todo lo que aquel atractivo moreno sabía de mí. ¿De dónde había salido? Estaba nadando de espalda cuando de repente choqué contra algo. bueno, mejor dicho, contra alguien.

- Perdone.
- Perdonada. – Dijo con su preciosa sonrisa. ¡Alexia céntrate!
- ¿Qué haces aquí? – Dije con cierto tono de desprecio.
- Lo mismo que tú supongo. ¿Qué esperas que haga en una piscina? Además sabía que estarías aquí.
- ¿Me estas siguiendo?
- Eres demasiado previsible, sirena.
- No soy previsible. – Parecía una niña pequeña con rabietas. – Además no estoy para tus jueguecitos. Y por cierto, ¿acabas de llamarme “sirena”?
- Ajam.
- Pues no me gusta.
- Pues así se queda. Sirena. – Susurró.
- Como gustes, Malik. – Sabía que me había pedido que le llamara Zayn y pretendía que eso le molestara, pero lamentablemente se dio cuenta de ello.
- ¿Sabes? Me gusta que me llames así, tu boca parece tan provocadora cuando lo dices. – Salí de la piscina con la intención de perderle de vista. Lo que menos quería en ese momento era estar con un chico que realmente conseguía asustarme. Pero este me siguió. El cambio de temperatura hizo que mis pezones se endurecieran y se marcaran en el pequeño bikini que me cubría. - ¿Tienes frío? – Dijo con una sonrisa maliciosa en los labios.
- Cerdo. – Dije cruzándome de brazos a la altura del pecho para cubrirme.
- No es culpa mía, casi me sacas un ojo.
- ¿Por qué no dejas de molestarme?
- Me lo pones fácil.
- Pues no será lo único que te pongo. – Dije sonrojada, pero intentando parecer segura.
- ¿Qué pasa? ¿Tan incómodo es saber que me excitas? ¿O te sorprende el tamaño?
- Creído.
- Me deseas. – Susurró.
- En tus sueños.
- En los más húmedos, sirena. – Me guiñó un ojo.
- No tiene gracia.
- Pero te pongo nerviosa, eso sí es divertido. – En eso tenía razón, me ponía muy nerviosa y yo había ido a nada para relajarme.
- Mira Malik, Zayn, o cómo cojones te llames, lo único que quiero saber de ti es lo mínimo para que no me suspendan. He vivido cuatro meses sin saber nada de ti, podré sobrevivir si solo te veo en clase.
- No estés a la defensiva, sirena. Ya sé lo que te pasa… Tienes miedo.
- ¿Miedo? – Asintió. – Ah… ¿Y de qué se supone que debería tenerlo?
- De enamorarte de mí.

¿Enamorarme? ¿De Zayn? No, definitivamente no. No quería hacerlo, y tenía razón me daba miedo que pudiera pasar, pero sabía que era prácticamente imposible. Hace mucho tiempo que no tengo sentimientos e impido que la gente se acerque demasiado a mí.

- Zayn, no te ofendas, pero no sabes lo que estás diciendo.
- ¿Por qué?
- No soy como el resto de las chicas del instituto a las que enamoras con una simple sonrisa.
- ¿Insinúas que no soy capaz de enamorarte?
- No me gusta insinuar nada. – Dije dejándole claro que no iba a permitirme enamorarme de él.- Simplemente no lo haré. Como bien te he dicho lo único que quiero saber de ti es lo justo y necesario para que Paket no me suspenda. – Y le dejé ahí con la palabra en la boca dirigiéndome al vestuario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario