AVISO: El siguiente texto contiene lenguaje adulto. Puede herir la sensibilidad del lector. No me hago responsable de la impresión que os pueda dar si decidís seguir leyendo. Gracias de antemano.
___________________________________________________________________________
~ Narra Zayn.
La deseaba, la deseaba más que a nada. Quería poseerla, hacerla mía, quería... ¿amarla? No, Zayn, esto no está bien, no puedes amarla. Pero es que es tan perfecta... Necesitaba sentirla. Sentirla más que nunca. Pero le veía con miedo, y no quería que se arrepintiera de lo que pudiera suceder esa noche.
- En serio, pequeña, si no quieres no seguimos. Está todo bien. - Sonreí. ¿Está todo bien? No, tenía una erección de caballo que no sabría como bajar, pero en el fondo eso era lo de menos. Supongo...
- Quiero esto. - Me besó. - Te deseo demasiado, bad boi. - Sus palabras me pusieron como una moto. Me lancé a devorarle los labios salvajemente. Dulces, suaves, perfectos.
Poco a poco me deshice de su sujetador. La observé y ella se sonrojó e intentó cubrirse un poco. Sonreí, su timidez me volvía loco.
- No, pequeña, no te avergüences. Eres preciosa. - Besé su cuello y bajé lentamente hasta sus pechos. Los bese, mordí y acaricié. ¿Por qué tenía que ser tan perfecta?
Cambié nuestras posiciones, ahora Alexia estaba tumbada en la arena y yo sobre ella. Sus ojos brillaban por el deseo. - ¿Te han dicho alguna vez que estas preciosa cuando te excitas? - Seguí besándola, notaba su excitación aun a través de la ropa. Pasé dos dedos por su entrepierna y ella gimió. - Dios, tu olor es increíble... Tienes que saber tan bien. - Dije desabrochándole los pantalones. Pronto tuve que hacer lo mismo con los míos o estos iban a reventar.
- Dame placer, por favor. - Suplicó. - Por fav... Ah...
No era necesario que me lo dijera dos veces para perder mis dedos en lo más profundo de ella. Dios, me iba a derretir en cualquier momento. Necesitaba probar su dulce néctar o sino iba a volverme completamente loco.
Besé su ombligo y lentamente llegué a mi objetivo. Rosado. Hinchado. Húmedo. Increíblemente perfecto. Creo que jamás había disfrutado tantísimo practicar sexo oral como en ese momento. Sentir como se retorcía bajo mi lengua era algo maravilloso. Parecía tan vulnerable. Sabía que estaba apunto de estallar, pero quería hacerla sufrir un poquito. Reí al ver la mueca de desagrado de Alexia cuando dejé de saborearla.
- Todavía no... ya habrá tiempo para que te corras. - Sonreí malicioso y ella me miró mal.
- ¿Quieres jugar? - Alzó una ceja. - Pues juguemos. - Se incorporó y se sentó encima de mí. Estaba completamente desnuda y eso era una tortura para mí. Se frotó sobre mi erección, aun prisionera por el pantalón y los boxers. Gemí. Sonrió y volvió a hacerlo.
- Para. - Pero me ignoró y seguía haciéndolo. ¡Dios! Quería estar dentro suyo. Quería sentirla amoldada a mí. Intenté quitarme los pantalones, pero me lo impidió.
- Tranquilo, fiera. Ahora me toca jugar a mí. - Dijo con un toque de maldad en sus palabras. Mi pantalón desapareció de su camino y seguidamente mis calzoncillos. Agarró mi erección con una mano y empezó a acariciarla. - ¿Te gusta? - Me miró con picardía. Me estaba muriendo en sus manos.
- Sí... - Aumentó su velocidad. Sabía perfectamente qué tenía que hacer. - Oh, Dios... ¡sí! - Bajó lentamente y ¿qué...? Oh no, no, no... ¡sí! Sus labios capturaron y succionaron mi erección. Su lengua recorría cada milímetro de esta. Y mi cordura se estaba esfumando por momentos. Era increíble cómo conseguía hacerme sentir inexperto. En boca de cualquier otra podría aguantar casi media hora sin inmutarme, sin embargo Alexia conseguía que perdiera el control en apenas 2 minutos. Y lo peor es que se había dado cuenta.
Liberó mi pene de su agarre, sonrió maliciosa y me susurró al oído:
- Estamos en las mismas condiciones, cariño.
- ¿Y ahora?
- Ahora... - Fingió estar pensando y volvió a susurrarme. - Penétrame, Malik.
~ Narro yo.
Tras nuestro ataque de pasión nos quedamos recostados, abrazados. Zayn acariciaba mi espalda cariñosamente.
- Sirena, ¿habías hecho algo de esto antes? - Negué con la cabeza y en ese momento me di cuenta de lo que eso significaba. Rompí en llanto. - Ey... ¿te he hecho daño?
- No.
- ¿No te ha gustado? - Negué con la cabeza como diciendo que no lloraba por eso, pero no me entendió. - ¿Insinúas que no soy bueno en la cama? - Bromeó.
- Técnicamente esto no es una cama. - Reí. - Sí me ha gustado...
- ¿Entonces por qué lloras?
- Porque... - No estaba segura de que debiera decirle eso, pero al final lo hice. - Te quiero, Malik.
~ Narra Zayn.
- Te quiero, Malik. - Dijo aun entre lágrimas.
- No llores... Querer es hermoso.
- Tú no lo entenderías... - Pero sí que lo entendía. Lo sabía todo de ella. Lo que ella no sabía era que yo también me había enamorado de ella. Y que era lo último que debería haber hecho.
- ¿Qué es lo que no entiendo? Alexia, yo también te qui... - Me tapó la boca con sus labios.
- No lo digas. Todos los que me han dicho que me querían han acabado heridos, y no quiero que eso te pase a ti también. Esto ha sido un error... No debería haber pasado. Tienes que alejarte de mí.
- Escúchame... No va a pasarme nada por estar a tú lado. Alexia yo te quiero, y voy a estar contigo. Tú mereces ser feliz, déjame hacerte feliz. No te prometo un para siempre, pero te prometo intentarlo. - Alexia seguía llorando, pero algo me decía que esta vez era de emoción. No, no podía alejarme de ella. No ahora que se ha vuelto indispensable para mí. La quería. Sí, sé que no debería, sé que esto no era lo que en un principio pretendía, pero la pequeña Alexia había conseguido enamorarme locamente de ella. Aunque me dolía saber que sufriría por mi culpa, y posiblemente no me lo perdonaría nunca, pero había vendido mi alma al diablo y ya no había vuelta atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario