Fui tras él. No podía soportar la idea de que se marchara después de haberme mirado de aquella manera.
Tenía todo el derecho del mundo a enfadarse conmigo, por supuesto. Pero creo que no llegó a entender porqué lo hice. Y si soy sincera, yo tampoco.
- Harry espera. - Le cogí del brazo y le paré en mitad de la calle.
- ¿Cuánto tengo que esperar? ¿Otro año?
- Fuiste tú el que me dejó... - Susurré.
- Me hiciste creer que habías muerto.
- Y lo hice. - Admití. - Estaba muerta por dentro, Harry. La chica que tú conociste ya no existe.
- ¿De verdad llegué a conocerla? - Eso me dolió. Fue como si un puñal se clavara en mi espalda. - La chica que yo conocí en Londres era borde, cabezota, infantil. Pero era honesta, y siempre decía las cosas. Les plantó cara a las fans que le hacían la vida imposible. La Soff que yo conocí jamás habría fingido un suicidio. Y tienes razón, esa no eres tú.
- Harry yo...
- Ya no puedo creer nada de lo que digas.
Se soltó de mi agarre y se montó en un coche que había en la esquina.
Harry había vuelto a irse. No me había dado la opción de explicarle. Simplemente me había hecho daño.
Yo era honesta. Y ahora simplemente vivía en una mentira constante.
Había cambiado. No era la Sofía del principio, ni la Soff de Londres. Era algo completamente diferente. Algo en lo que nunca había querido convertirme.
*Narra Harry.
No era para nada como me esperaba.
Saber que estaba viva no era un alivio. Era mucho peor.
Me había mentido. Me había hecho sentir culpable. Me había dejado destrozado.
No era capaz de ver las cosas de otra manera.
Así solo había conseguido demostrarme que nunca me quiso. Sino, hubiera habío otra opción. Siempre hay más opciones.
- ¿Le has dejado explicarse? - Me preguntó Niall para romper el silencio.
- ¿Explicarme qué?
- Tuvo que tener algún motivo.
- Me he pegado un año, un año pensado que se había suicidado por mi culpa. - Apreté el puño. - Un año sin querer que una chica se acercara a mí para evitar que pasara otra vez. Un año teniendo pesadillas, imaginándome cómo sería el accidente. Y ahora resulta que aparte de seguir viva necesita explicármelo. ¿Para qué, para que vuelva a manejarme a su antojo? No hizo otra cosa desde que apareció. - No pude evitar romper a llorar. Yo la amé, mucho. Yo la amaba. Pero de qué servía aquello ahora.
- Harry, el rencor habla por ti. Yo también estoy enfadado con ella, y más si fuera tú. Pero por lo menos le dejaría que se explicase.
Llegamos al hotel. Salí en silencio del coche. Niall tenía razón pero ¿y qué?
A ella no le importó. ¿Por qué tendría que importarme a mí?
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