Cuando salí a escena, aun con las luces apagadas me costaba respirar. Mirara hacia donde mirara podía verle sentado en cualquier lugar del teatro.
Pero me daba igual.
La Soff que él conoció no era yo. Y técnicamente con la peluca rubia de Sandy no tenía porqué reconocerme.
Mi actuación fue mediocre, no podía evitar pensar que Harry iba a interrumpirla en cualquier momento, que me acusaría de fingir un suicidio. Estaba paranoica, obviamente no pasó nada de eso. Pero aun así mi actuación dejaba mucho que desear aquella noche.
- ¡Brillante, chicos! - Dijo Bianca emocionada cuando acabamos la función. - Has sido fantástico a pesar de tu desmayo, Sofía.
- No.
- No ha estado mal. - Dijo Olly apretándome los hombros desde atrás.
- Ya, como sea. - Dije indiferente. - Creo que voy a irme a casa.
- Espera. - Dijo Bianca. - Hay un chico que quiere hablar contigo. Está en tu camerino.
Me puse blanca. No podía ser él. No tenía que ser él.
Bianca me acompañó y cuando vi a Harry girar hacia la puerta me quería morir.
- Os dejo solos. - Sonrió y se fue.
- Bianca no... - Pero ya había cerrado la puerta.
- Soff. - Me llamó.
- Creo que te confundes. - Dije sin más. Yo no era Soff. Ya no.
Se acercó a mí y me apartó la peluca del lado derecho de mi cuello. Sabía lo que estaba buscando. Mi cicatriz.
~ Flashback
Mamá me ha dicho que a pesar de lo que oiga no salga de mi cuarto, pero tengo miedo. Oigo ruidos, gritos y quiero salir. Me acerco lentamente a la puerta y puedo ver como dos señores malos tiran, rompen y se llevan nuestras cosas.
- ¡No! - Grito cuando van a pegar a mamá.
- ¿Y esta niña tan guapa quién es? - Noto su aliento agrio en la cara cuando coloca el cuchillo de lado bajo mi barbilla y la levanta.
- No... le... hagas... daño. - Murmura mi padre haciendo muecas de dolor desde el suelo.
Sonríe y me clava ligeramente el cuchillo en el lado derecho de mi cuello. Grito de dolor cuando noto humedad en este. El señor malo me ha hecho daño y mira con satisfacción a mi padre.
- ¡Vámonos!
~ Fin del Flasback
- Trouble...
Me alejo de él dando un paso atrás. Esa maldita cicatriz le demuestra que sigo siendo yo. No creía que recordara el momento en el que se lo conté, pero al parecer lo hacía a la perfección.
Podía notar como me miraba con dolor. Le había mentido.
- Harry... - Me hizo a un lado y salió del camerino. - Harry. - Grité en mitad del pasillo. Pero él ya se había ido.
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