viernes, 12 de abril de 2013

Capítulo 4.


Se fue, sin más. Lo tenía tan cerca que podía sentir su aroma, pero se fue. En vez de besarle  Pero, y ¿qué hubiera pasado si se hubieran besado?, ¿qué hubiera pasado si ella, que tan confusa estaba, hubiera calmado las ganas de probar sus labios?, ¿qué hubiera pasado si él la hubiera frenado? Se sentiría avergonzada, pero ¿por qué no le besó? Se supone que ella le gustaba y hubiera podido besarle  estuvo apunto de hacerlo, pero se echó atrás.  Tras pensar y pensar se quedó dormida.

El teléfono la despertó. Era Louis.

- Buenos días, pequeña, ¿te apetece dar una vuelta? Hace una mañana preciosa.
- Me acabas de despertar, yo a ti te mato.
- Va, en una hora paso a buscarte con la moto y nos damos una vuelta.
- ¿Tiene que ser en moto?
- ¿Por qué, te da miedo?
- No, pero…
- No hay peros que valgan. – La interrumpió. – Pasó a buscarte en una hora.
- Pero me recuerda a Liam. – Dijo, pero claro, Louis ya había colgado.

Lo de Louis era extraño, se comportaba como un novio sin ni siquiera serlo, y eso en gran parte le encantaba a Beth, se sentía mimada, protegida.

- Hola guapa.
- ¿Dónde vas a llevarme?
- ¿Por qué nunca me saludas?
- Hola, idiota. ¿Dónde vas a llevarme? – Dijo sonriendo. Él no lo sabía, pero ese ‘idiota’ era especial.
- Anda que ya te vale… Es una sorpresa.
- No me gustan las sorpresas.
- Lo sé.
- ¿Cómo que lo sabes?
- Tienes cara de ser de ese tipo de personas a la que no le gustan las sorpresas, por eso he pensado en darte todas las que pueda. – Dijo con una amplia sonrisa.
- ¿Ves como eres idiota?
- Calla y sube, enana.
- No soy una enana.
- Lo sé. – En ese momento dejó de sonreír. – Eres mi enana.
- Esto… yo… - No sabía qué decir, le había venido por sorpresa.
- Venga monta.

Estaba llorando en silencio. Esto le recordaba tanto a Liam…, pero claro, él no era Liam. Era un chico maravilloso que estaba haciendo todo esto por ella, por conseguir ser algo más que un amigo, por convencerla. Tenía que evitar que se diera cuenta de que estaba llorando. Tal vez los ojos llorosos podrían deberse a la velocidad de la moto. 

- Ya hemos llegado. . Un gran prado verde, no había nada más.
- ¿Ya hemos llegado dónde, si aquí no hay nada…?
- Estamos nosotros, pequeñina. Adoro este sitio, es donde vengo cuando estoy mal, me ayuda a relajarme, a pensar… Y quiero que este sea nuestro sitio especial. – Se sonrojó tras esas últimas palabras.

Quería compartir con ella su sitio especial. Era un encanto.

- Gracias por traerme, es precioso.
- Tú lo eres más. – Beth se sonrojó.
- No lo soy… pero bueno, cambiando de tema, ayer en mi casa… Hubieras podido…
- ¿Besarte?
- Sí… ¿Por qué no lo hiciste?
- ¿Te hubiera gustado que lo hubiera hecho?
- No lo sé…
- Por eso no lo hice… - Beth le miró extrañada. – No quiero besarte si no estoy seguro de que eso es lo que quieres tú también. Porque, y si lo hubiera hecho ¿qué? ¿Qué hubiera pasado después? ¿Solo un beso y ya está? Sería doloroso para mí. No quiero quedarme con la miel en los labios. Además, siento que si te beso una vez ya no podría… - Se interrumpió unos segundos. – No podría parar.

Beth le abrazó, y después volvieron a estar a milímetros, pero está vez Louis se apartó.

- Beth no me hagas esto por favor… No sé cuánto más podré resistirme. – Beth lo besó. - ¿Qué haces?
- Ayer no lo sabía, pero hoy estoy segura. Louis te quiero, y sé que si te pierdo no podría perdonármelo.
- ¿Estás completamente segura? No quiero que tomes decisiones equivocadas. Además no vas a perderme, esperaré lo que haga falta, princesa.
- Primero no soy una princesa y no quiero serlo, así que no me llames así. – Dijo entre risas. – Y segundo, estoy dispuesta a ver que podría pasar entre nosotros. Sé que te quiero, y eso me echa hacia delante. Aparte, ¿has visto todo lo que haces por mí? Eres un verdadero encanto, si te dejara escapar sería una completa imbécil.
- Imbécil es aquel que te hizo sufrir alguna vez… Vales mucho, pequeña.
- Calla tonto.

Un beso lento, y apasionado terminó la conversación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario