Niall le parecía un chico genial, pero no podía evitar acordarse de Louis. Y menos después de que le dijera exactamente lo mismo que él.
- Beth, ¿puedo decirte algo?
- Claro, Niall.
- Me encantas.
- Ah. - Me sonrojé. - Niall yo...
- Espera. - Le interrumpió. - Me encantas desde hace mucho.
- Pero si nos conocimos ayer...
- Tú me conociste ayer. - Le corrigió. - Yo te he observado en la universidad. - Incluso mucho antes de que Beth la empezara. Esta se sorprendió. - Envidiaba a Louis.
- Ayer les viste. - Susurró Beth, comprendiendo cosas. - A Louis y a Liam, mi otro ex.
- ¿Y no te pareció extraño que estuvieran juntos ahí? - Era justo lo que ella estaba pensando: ¿Por qué estaban juntos?- ¿No sabías que se conocen? - Preguntó el rubio.
- ¿Se conocen? ¿Cómo lo sabes? - Niall sonrió.
- Porque yo también les conozco. Somos viejos amigos.
- No le creas. - Su voz. Beth se dio la vuelta y ahí estaba él. Sus preciosos ojos azules, su pelo cobrizo... Louis estaba tras ella. Con Liam. - No somos viejos amigos. Fuimos viejos amigos. - Le corrigió mirándole mal.
- ¿De qué os conocéis? - Preguntó Beth.
- Ya te lo ha dicho, enana. En el pasado fuimos amigos.
- No me llames así. - Pese a que esa forma que tenía de llamarle le encantaba, el orgullo le pudo.
- Beth, por favor... Déjame hablar contigo.
- Estoy con Niall. - Susurró.
- Eso ya lo veo.
- No me has entendido. - "Una pequeña mentira no haría daño a nadie", pendó ella. Pero no sabía de qué forma se equivocaba. - Estoy saliendo con Niall. - Los tres se quedaron sorprendidos. Pero Niall reaccionó rápido y le pasó el brazo por la cintura.
- Nadie se cree eso, Beth. - Dijo Liam esta vez.
- Ya habéis oído a mi chica. - Dijo Niall con una mirada triunfante. - Dejad de perder el tiempo. - Louis no le permitiría que se saliera con la suya. Jamás.
- Tú cállate. - Gruño Louis.
- ¡Basta! - Dijo Beth.- No es mi problema si no os lo creéis. Vámonos, por favor. - Le dijo a Niall.
- No, espera. - La paró Louis. - Lo necesito, Beth. Te necesito.
Le besó, pese a que no estaban solos, le besó como nunca y ella no quería que parara. Ella quería sentir sus labios, sentir que él la protegía, sentir su amor... Se separó. ¿Qué amor, Beth? Pero le volvió a besar.
Niall se hartó de esa imagen. Se hartó de que intentaran quitársela delante de sus propias narices. Se hartó, porque aunque Beth no lo supiera, ella era suya; y no dejaría que nadie se interpusiera.
Los separó violentamente y empredió a golpes contra el castaño.
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