Capítulo 7.
Louis empezó a hacerle cosquillas y a darle besitos en el cuello y entonces entendió que los celos que sentía eran una completa tontería, pero le quería tantísimo que tenía miedo de que alguna vez le dejara tirada porque otra persona hubiera aparecido en su vida.
- Pequeña, adoro estos momentos, pero estámos en la universidad, así que bájate de mí si no quieres que hagamos cosas malas.
- Qué aburrido eres. - Rió mientras se sentaba bien en su sitio.
- Aburrido no, precabido. Si por mi fuera...
- ¿Qué?
- Nada, enana. - Bufó, siempre hacía lo mismo. - Que te quiero. - Se acercó a darle un pequeño beso en los labios.
- ¡Louis! - Gritó una voz chillona para llamar su atención. Eleanor.
- ¿Se te ha perdido algo? - Preguntó borde. Lou le dio una pequeña patada por debajo de la mesa. ¿Qué pasa, encima de que nos interrumpe tengo que ser simpática con ella? ¡Y un cuerno!
- Esta noche hago una fiesta en mi casa. Me preguntaba si te apet... - Beth tosió. "Estás invitando a MI hombre, cielo." - Bueno, si os apetecería venir... - Se corrigió no muy convencida.
- Pues verás Elea...
- ¡Claro que sí! - Louis miró a Beth con cara de qué-estás-haciendo, pero esta le ignoró. - Allí estaremos.
- Genial... Pues a las once en mi casa. Os espero. - Y tras decir eso se marchó.
- ¿Me puedes explicar qué ha sido eso? Primero eres borde y luego te comportas como una de sus estúpidas amigas.
- He sido borde por que vuelve a interrumpirnos y...
- Tranquila, amor. Pero, ¿de verdad vamos a ir?
- Te iba a invitar solo a ti... - Murmuró. - Quiero que les quede claro que tú eres mío.
- ¿Ya estamos con los celos otra vez? -Preguntó molesto.
- No son celos.
- Sí son celos. - Se levantó. - Y me tienes harto. Cuando madures me llamas. - Y se fue.
Beth se quedó allí, sola, con todas las miradas puestas en ella y unas ganas tremendas de salir corriendo. Donde fuera.
Se levantó tranquilamente y salió de la cafetería. Lo que menos le apetecía era seguir dando la nota. Bastante espectación habían montado ya.
Salió del campus, se sentó bajo la sombra de un árbol y rompió a llorar. "Cuando madures me llamas", ¿significaba eso que me había dejado? Suspiró. No quería perderle e iba a hacerlo por su culpa. Los celos para ella nunca han sido una demostración de amor, puede que sea verdad que si los sentía era porque él le importaba. Pero solo muestran inseguridad, miedo, desconfianza... ¿Desconfianza? Sí, desconfianza de uno mismo. Si sientes celos es porque no confias en que eres la persona indicada para el otro, y ella no lo hacía.
Quizás era lo mejor. Quizás él no era para ella y no debía "madurar" nunca.
- ¿Estás bien? - Dijeron dos chicas de su clase de artes detrás de ella. Se quitó las lágrimas de los ojos y se puso de pie.
- Sí...
- Beth, hemos visto lo que ha pasado en la cafetería. - Dijo Mel.
- Sí. Louis es un completo idiota.
- Naiara. - Mel le dio un codazo. - No seas tan directa, ¿No ves que está mal?
- No os preocupéis chicas. Pero la idiota soy yo. - Suspiró y ambas le abrazaron.
- Aunque no hayámos hablado mucho, nos tienes para lo que necesites.
- Gracias.
- ¿Vas a ir a la fiesta de Eleanor?
- Me ha causado muchos problemas ya... Además Louis no creo que quiera hablar conmigo.
- Vete a casa, él también se ha ido de la uni. Llámale y ya verás como todo se arregla. Si no, puedes venirte con nosotras. Te sentará bien.
- Gracias chicas.
Se fue hacia casa, pero antes de eso decidió pasar por la de Louis, pero nadie contestó.
Llegó a su casa y se tiró en la cama. ¿Qué pasa si no quiere hablar conmigo? ¿Y si se ha enfadado de verdad? Suspiró. Es hora de comprobarlo.
Marcó su número. Un toque. Dos toques. "Número ocupado". Me había colgado. ¿Y luego la inmadura era yo? Pues no pensaba llorar más. Volvió a coger su teléfono.
- Mel, voy con vosotras.
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