miércoles, 20 de febrero de 2013

Capítulo 1.


“Me encuentro rodeada de gente. Pero, a la vez me siento tan sola…”. Me llamo Alexia Horan, en un par de meses cumplo mis 18 años. Llevo mucho tiempo esperando ese día porque es el día en el que pienso crear una nueva vida.
Os contaré algo de mí: Vivo al norte de Bradford; una ciudad de West Yorkshire, Inglaterra, con mi padre. Nuestra relación no es la típica de padre-hija. Él me culpa de la muerte de mi madre, ya que murió en el parto. Mis hermanos (Niall, que tiene 20 años y al cual considero mi mejor amigo y Greg, de 25, con el cual no tengo mucha relación desde hace 5 años) insisten en que no fue mi culpa la muerte de mamá, pero aun así mi padre no deja de torturarme.


- La cena está lista. – Dijo mi padre seco y cortante como él era siempre conmigo.
- Vale… Ahora bajo. – Dejé de escribir, ya que era esa una de las pocas liberaciones que tenía y me prepare para una larga e insufrible cena. Otro día más.

Bajé a cenar y, en efecto, el ambiente podría cortarse con un cuchillo. Niall, decidió entablar conversación.


- ¿Cómo te ha ido el día, Ale?
- Como siempre… - Dije no muy animada. – En clase nos van a dejar ponernos por parejas, así que me pondré con Ellen. – Ellen es mi mejor amiga. Ella fue la única que se animó a hablarme cuando entré nueva en el instituto.
- Oh, está bien… - Se notaba que la conversación no iba a dar para más. Como cada note mi padre nos observaba en silencio.
- Creo que me iré a dormir. – Dije, apenas sin cenar, puesto que en mi estómago no entraría un gramo más.
- Alexia, come. – Dijo mi padre cortante, como el cuchillo más afilado.
- No tengo hambre.
- Come. – Repitió sin ni siquiera mirarme.
- Ale, come, por favor. – Esta vez fue Niall quien lo pidió.
- Niall… - Me quejé.
- Por favor… - Susurró. No podía decirle que no, él era una de las pocas razones por las que yo seguía viva, y en esa casa.

Al final conseguí terminarme el plato entero y subir corriendo a mi habitación, minutos más tarde la puerta se abrió y Niall entró un poco preocupado.

- ¿Estás bien, pequeña?
- No.
- Vamos, sabes que él siempre es así…
- Lo sé… Pero necesito ir nadar, sabes que es de las pocas cosas que me relajan. Pero no me dejara… le recordará a mamá.
- ¿Y escribir…?
- Ya no me sirve de nada. No estoy inspirada. Necesito nadar Niall…
- Ale… Sabes que eso le pone mal. Eres la viva imagen de mamá.
- ¡Pero eso no es culpa mía! Yo no fui la culpable… - Empecé a sollozar, cada vez que hablaba de eso, que lo pensaba, por mucho que dijera lo contrario me sentía culpable. Mi madre dio la vida por mí aun sabiendo que era prácticamente seguro el trágico final.
- ¿Qué son esos gritos? – Entró mi padre.
- Papá yo… Necesito que me hagas un bono para la piscina.
- No irás a nadar.
- Pero, papá…
- Sin peros.
- ¡Lo necesito! – Grité. – Por favor… - Mi voz cada vez era más débil.
- No dejas de recordarme a tu madre. – Dijo entre un tono de tristeza y enfado.
- ¿Por qué me tuvisteis? ¿Por qué si sabíais lo que iba a pasar? ¿¡Por qué!?
- No me hagas contestarte a eso…
- Preferiría no haber nacido y que mamá siguiera aquí.
- No sabes lo que dices... Irás a la puta piscina,  ¿contenta?

1 comentario:

  1. Hola cariño! Sabes que me encanta tu blog y quería decirte que tienes mucho talento y que ánimo que nada es fácil! Tienes TODO mi apoyo! Te quiero mucho muhe mia! TIENES TALENTO Y LO SABES! Tamara.

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