Hablar con Harry no me estaba ayudando en absoluto. Lo que quería que me dijera era qué le podía haber pasado a Hope, y solo se limitó a reírse de mí.
- Eres una gran amigo, eh. - Ironicé.
- Lo siento, tío, pero me hace mucha gracia.
- Si lo sé no vengo... - Gruñí. - Prefería comerme la cabeza yo solito.
- ¿Y qué quieres que te diga? No la conozco tampoco demasiado bien... Solo sé que es algo rarita y que siempre está a la defensiva.
- Pero algún motivo habrá...
- ¿Por qué no se lo preguntas a ella y dejas de darme la chapa a mí? Quiero dormir.
- ¿Sabes qué? Que te den. - Me iba a ir, pero me lo impidió.
- Louis... No te enfades, tío. Yo no puedo ayudarte con esto y me sabe mal que te rayes...
- Para una vez que necesito un consejo tuyo...
- Por eso mismo, te aconsejo que vayas a preguntarle a ella. Te lo aclarará mejor que yo.
Bufé y me hundí un poco más en la silla de su escritorio. En parte tenía razón, pero ¿qué iba a hacer? ¿Presentarme en su casa, de repente, y exigirle que me explicase que le había pasado, como si fuese un novio histérico? Pues no. Entre otras cosas porque ese no era mi estilo. Pero algo me decía que tenía que preocuparme realmente por lo que había pasado. Algo me decía que era importante, al menos para ella.
*Narra Hope.
Dejé de llorar, hacía tiempo que necesitaba hacerlo..., y me puse a pensar con claridad en todo lo que había pasado. Louis era demasiado bueno conmigo y yo incapaz de fiarme de la gente. Suspiré.
- Necesito alejarle de mí.
- No tome decisiones precipitadas, Hope. - Dijo Chris. - Él es lo que siempre has querido.
- Por eso. - Murmuré. - Él es demasiado perfecto, yo no lo merezco...
- Pensalo bien, en serio. - Me acaricio la mano y sonrió. - Ve a ducharte anda, necesitas despejarte.
- Será lo mejor... - Me puse de pie y se me quedó mirando extrañada.
- Esa camiseta no es tuya, ¿no? - Miré hacia abajo. Mierda.
- Es de Louis... Y acabo de ser consciente de que he vuelto así a casa. - Moví los dedos de los pies. - Y descalza.
- Joder...
- Sabes muy bien como yo que eso es malo... Estaba demasiado ida para darme cuenta de eso. Joder.
- Tranquila, ¿sí? Ve a la ducha, me quedaré aquí esperándote.
Le di un beso en la mejilla y subí al baño. Me quité la camiseta de Louis, evitando mirarme al espejo y me la llevé a la nariz. Olía a él y a suavizante. Suspiré de nuevo. ¿Qué pasaría si me estuviera enamorando? Sería terrible. Tiré la camiseta al suelo y me hundí bajo el grifo de la ducha.
El agua me caía por el pelo aclarando mis ideas. Lo había decidió. Louis y yo no podíamos ser más que amigos. Si es que aun quería seguir siéndolo cuando supiera cómo era y todo lo que me pasaba. Cerré el grifo, me puse la toalla alrededor de mi cuerpo y salí de la ducha.
En ese momento sonó el timbre.
- Necesito hablar con ella. - Era Louis.
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