jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo 22.

El jueves antes el concierto de los chicos, en el camerino de estos, me encontré con una vieja amiga. Avril. De pequeñas veraneábamos juntas, eramos inseparables, pero por alguna razón que desconozco nuestros padres perdieron el contacto y, con ello, nosotras.
Lo que menos pensaba que fuera a ocurrir esa noche era que me invitaran a la boda de Victoria. Jamás creí que volvería a verla y menos de blanco pasando por un altar. Ella era alta, guapa, caprichosa. Cada verano tenia un 'amigo' diferente. Al parecer había encontrado al indicado, aunque a su hija no le hiciera micha gracia todo aquello. Tendría que explicarme eso.
—¿Estás segura de que quieres que vaya?—Preguntó Louis cuando nos quedamos solos.
—Claro, amor, ¿por qué no?
—Bueno, ya sabes... No me gustaría estropearla. Si alguien se entera me convertiría yo en el protagonista, y no quiero eso. Es su día.
—No te preocupes por eso, Lou. Seremos discretos—. Me acerqué y le rodeé el cuello con los brazos. Él hizo lo propio con mi cintura—. A no ser que no quieras ir, claro...
—¿Por qué dices eso?
—Porque acabamos de empezar y ya te invitan como mi pareja a una boda... No sé, no es lo normal.
—Bueno, yo no soy normal—. Me besó la nariz—. Además, no permitiría que nadie que no fuera yo te acompañara. Tú eres mía, nena.
—Tonto—. Reí.
—Pero me quieres.
—Para nada...—Él abrió mucho la boca haciéndose el ofendido.
—¿Cómo que no? Eso me ha dolido—. Hizo un puchero, haciendo sobresalir su labio inferior. Cosa que aproveché para besarle.
—Te quiero muchísimo—. Sonrió ampliamente.
— Entonces, ¿qué vas a ponerte?—Buena pregunta.
—Ya lo verás, es una sorpresa.

[…]

Al día siguiente le dije a Chris que me acompañara de compras. Cosa que le extrañó, ya que suelo huir de las compras. Pero realmente lo necesitaba. No tenía absolutamente nada que ponerme.
—No me puedo creer que me haya perdido todo eso en una noche. Maldita cena familiar.
—¿Cómo fue la cena?
—Como siempre —Chris hizo una mueca—, mi padre acabó discutiendo con mi abuela, ya sabes que entre suegra y yerno nunca ha sido demasiado agradable la relación y mis primos y mi hermano pasaron la noche haciéndome rabiar. No soporto a esos niños cuando se juntan.
—A todo esto... ¿os dijeron el por qué de la cena familiar en un jueves?
—Mis tíos van a tener otro bebé— Chris suspiró— solo espero que sea una niña...
Nos recorrimos el centro comercial durante horas y no encontraba nada que fuera lo suficientemente bueno para llevarlo en la boda. Me senté en un banco de piedra y le di el último sorbo a mi granizado. Estaba agotada, y lo único que me apetecía era volver a casa.
—Me rindo — Bufé tirando el vaso del granizado a la palera cercana al banco— Me temo que tendré que ir a la boda en vaqueros—.
—Jamás. Aun tenemos tiempo, Hope. Vamos a encontrar el vestido perfecto—. Chris me cogió del brazo y me llevó arrastras hasta la única tienda del centro que no habíamos pisado.
—Esta tienda es carísima, Chris. No puedo permitirme nada de lo que haya aquí.
—Pero él sí— Chris había llamado a Louis y él había acudido encantado.
—No, no, no. ¿Louis que haces aquí?
—Chris me ha llamado diciendo que no sabías qué comprarte, y he decidido regalártelo yo.
—No... yo... No puedo aceptar eso. Además no quería que me vieras con el vestido hasta mañana.
—Hagamos un trato. Yo lo elijo, tú te lo pruebas y si te gusta como te queda te lo compro. Prometo no verte con el vestido puesto hasta mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario