Era momento de ser feliz, de encontrar a alguien que le llenara. De
dejarse querer de una vez. Es cierto que hace tiempo que no quería salir
con nadie, la última vez lo pasó tan mal. Sufrió tanto, se sintió tan
utilizada, tan humillada. Tenía miedo de que eso volviera a pasar, pero
tal vez era hora de darse otra oportunidad a sí misma. Tal vez era hora
de intentarlo de nuevo.
Todavía no sabía como iba a conseguirlo, ni siquiera sabía si se
había olvidado de Liam. Habían vivido momentos tan maravillosos juntos.
Había disfrutado como una niña pequeña de su amor. Pero no salió del
todo bien, poco a poco se dio cuenta de cómo era en realidad. Se dio
cuenta de todo lo que le estaba haciendo, la había separado de sus
padres, se habían ido a vivir a otra ciudad. Se la había llevado a
Dublín por motivos de trabajo. Habían empezado de nuevo una vida juntos.
Una vida que no duró más de dos meses. Lo que tardó Liam en conocer a
Danielle. Su compañera de trabajo, con la cual había compartido más que
trabajo, a no ser que compartir la cama se considere compartir trabajo,
claro. Y lo cierto era eso, que allí estaba, lejos de casa, sola y
dolorida por culpa del trabajo de su novio. Perdón, ex-novio.
Había empezado una nueva vida sola, en una ciudad que no le gustaba
apenas, aunque bueno, lo cierto es que al final Dublín tenía su encanto.
Allí podía hacer lo que quisiera sin que la gente se parara a mirarla.
Después de unos meses, sin saber muy bien que hacer allí, decidió
volver con su familia. Alquilarse un apartamento en el centro de la
cuidad, entrar en la universidad, empezar de cero, pero cerca de la
gente que siempre ha querido y le ha apoyado.
Ya volvía a ser todo como siempre, volvía a salir con sus amigos,
conoció gente nueva. Incluso conoció a un chico. Un chico que no dejó de
darle problemas desde el día que lo conoció.
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