*Narra Harry
No recuerdo cómo, pero Louis me convenció para ir a disculparme con ella por lo que le había dicho... en el parque. Creo que era ese maldito parque el que me hacía comportarme así con ella. Eso y las ganas de besarle cada vez que le veía. Era una mezcla entre odio y deseo que no podía controlar.
Sentía rencor. Nunca pensé que alguien me rechazaría por tener talento.
Cuando entramos Trouble estaba llorando y un hombre le estaba gritando.
- / ¡Que te vuelves a España! Ya estoy harto de tus juegos. Somos tus padres y nos debes obediencia /. - Gritó el hombre. No entendi practicamente nada.
- /¡No quiero, papá! Me he independizado. Estoy cansada de hacerlo todo mal, aunque no haya hecho otra cosa desde que llegué/. - Susurró lo último.
- ¿Te está molestando, Trouble? - El hombre se giró y me miró mal.
- Esto no es asunto tuyo, Harry.
- /¿Quién es este crío?/ - Eso sí lo entendí.
- /Su novio/. - Pronuncié a duras penas.
*Narra Sophie.
¿Mi novio? Se había vuelto loco o qué. A papá no le había gustado eso. Gruñó y apretó los puños.
- ¿Se puede saber qué estás haciendo?
- ¿Quién es él?
- Mi padre... Me vuelvo a España. - Bufé. - Total, no pinto nada aquí.
- ¿Qué? ¡Ni hablar!
- ¿Qué más te da, Harry? - Salí de la barra y me quité el delantal, que acabó estampado una mesa. - ¿No querías que me alejara y olvidara de ti? Pues ya está. Me voy. Renuncio.
- No te puedes ir.
- ¿Por qué? - Sin darme cuenta empecé a llorar. No quería irme. Siempre acaba huyendo de los problemas. Eso fue lo que me trajo aquí.
- Porque no quiero ni que me olvides, ni que te alejes de mí. Porque no quiero que te vayas de Londres y vuelvas a ser infeliz en España.
- Eso no es tu problema. - Dije.
- Pero tú eres mi Trouble. - Me quitó las lágrimas de las mejillas y sonrió. - Ahora dile que no te vas. - Y así le dije a papá. No iba irme de allí.
- /¿No vuelves entonces? - Negué con la cabeza.- Perfecto, pues esta noche no tienes dónde dormir. He anulado tu reserva en la pensión esa cutre en la que estabas. Porque te recuerdo que la pagabas con mí dinero. Te he anulado también la tarjeta. Ah, y olvídate del móvil. Si quieres independizarte, vas a saber lo duro que es trabajar para sobrevivir. Sin ningún tipo de capricho./ - Se fue. Se fue para siempre. ¿Y ahora yo qué hacía? Rompí a llorar con fuerza. Me había quedado en la calle. Y técnicamente había dimitido del trabajo.
- ¿Qué ha pasado? - Preguntó Harry.
- Estoy en la calle. - Sollocé.
- Te quedarás en nuestra casa. - Dijo Louis. Por lo menos había empezado a diferenciarlos.
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