Me levantó y me hizo rodearle la cintura con las piernas mientras nos besábamos y volvía a apoyarme en la pared. Dios mío, Harry me ponía. Mucho. No podía negar lo evidente.
La primera vez que nos acostamos no fue un error, o tal vez sí, pero era un error que repetiría una y otra vez.
Me quitó la camiseta a duras penas y la tiró al suelo. Cada vez hacía más calor en esa habitación, así que Harry se quitó su camiseta y acabó junto a la mía.
La primera vez que nos acostamos no fue un error, o tal vez sí, pero era un error que repetiría una y otra vez.
Me quitó la camiseta a duras penas y la tiró al suelo. Cada vez hacía más calor en esa habitación, así que Harry se quitó su camiseta y acabó junto a la mía.
- Eres borde, infantil y sobretodo odiosa - dijo entre besos-, pero me encantas, Trouble.
- Y tú eres idiota, pijo y arrogante.
- Pero te encanto. - Sonrió.
- Y egocéntrico, se me olvidaba. - Volvió a besarme y me mordió fuerte el labio. - Au.
- Llevo toda la noche queriendo hacer eso. - Gimió. No pude evitarlo y le arañé la espalda. Todavía tenía marcas de la vez anterior.
- Bruta... - Rió. - Me encant...
- ¿Soff, estás despierta? - Era Zayn desde el otro lado de la puerta. No contestamos. - Sé que estás despierta. Y, por cierto Harry, Louis te está buscando. - Me bajó. Me dió mi camiseta y una vez que la tenía puesta abrió la puerta.
- Hola... - Murmuró Harry.
- A dormir. - Gruñó Zayn.
- Buenas noches, Trouble.
- Buenas noches. - Susurré. Quería que la tierra me tragase.
- Te sangra el labio, Soff. - Me pasó el pulgar por el labio y lo limpió. No, ahora quería que la tierra me tragase.
- Em... me ha mordido.
- ¿Pero vosotros sois...?
- No. - Le interrumpí. - Jamás.
- ¿Por qué? ¿Harry te gusta?
- No le aguanto. - Dije.
- Eso no responde a mi pregunta. ¿Te atrae?
- Polos opuestos, Zayn... - No podía aceptarlo en voz alta directamente.
- Oh... Ya veo... - Se interrumpió. - Bueno, venía a decirte que Niall ha hablado con Olly por Skype y vendrá mañana sobre las dos. ¿Tienes que trabajar?
- No, mi jefe me ha dado el día libre. La mudanza ya sabes.- Sonreí, al día siguiente conocería a mi ídolo.
- Perfecto. Hasta mañana entonces. - Me dio un beso en la frente y se dirigió hacia la puerta. - Buenas noches, Soff.
- Buenas noches Zayn.
- Y tú eres idiota, pijo y arrogante.
- Pero te encanto. - Sonrió.
- Y egocéntrico, se me olvidaba. - Volvió a besarme y me mordió fuerte el labio. - Au.
- Llevo toda la noche queriendo hacer eso. - Gimió. No pude evitarlo y le arañé la espalda. Todavía tenía marcas de la vez anterior.
- Bruta... - Rió. - Me encant...
- ¿Soff, estás despierta? - Era Zayn desde el otro lado de la puerta. No contestamos. - Sé que estás despierta. Y, por cierto Harry, Louis te está buscando. - Me bajó. Me dió mi camiseta y una vez que la tenía puesta abrió la puerta.
- Hola... - Murmuró Harry.
- A dormir. - Gruñó Zayn.
- Buenas noches, Trouble.
- Buenas noches. - Susurré. Quería que la tierra me tragase.
- Te sangra el labio, Soff. - Me pasó el pulgar por el labio y lo limpió. No, ahora quería que la tierra me tragase.
- Em... me ha mordido.
- ¿Pero vosotros sois...?
- No. - Le interrumpí. - Jamás.
- ¿Por qué? ¿Harry te gusta?
- No le aguanto. - Dije.
- Eso no responde a mi pregunta. ¿Te atrae?
- Polos opuestos, Zayn... - No podía aceptarlo en voz alta directamente.
- Oh... Ya veo... - Se interrumpió. - Bueno, venía a decirte que Niall ha hablado con Olly por Skype y vendrá mañana sobre las dos. ¿Tienes que trabajar?
- No, mi jefe me ha dado el día libre. La mudanza ya sabes.- Sonreí, al día siguiente conocería a mi ídolo.
- Perfecto. Hasta mañana entonces. - Me dio un beso en la frente y se dirigió hacia la puerta. - Buenas noches, Soff.
- Buenas noches Zayn.
*Narra Harry
Puto Zayn, qué oportuno. Estaba hecho, joder. Incluso me había arañado y sabía que cuando Trouble me arañaba... Dios. ¿Por qué tenía que aparecer Zayn de repente?
Y encima he tenido que dormir en el sofá porque Lou no ha querido dormir conmigo en esas condiciones. ¿Pero qué esperaba? Aunque nos hubieran cortado el royo, el recuerdo de sus labios sobre mí era demasiado tentador.
Apenas había dormido. No podía sabiendo que ella estaría en mi cama, con el pantalón corto del pijama que se había puesto la noche anterior.
Me levanté del sofá y fui a la cocina a refrescarme. La nevera estaba abierta y juraría que sería Niall sino fuera porque él no tenía piernas de mujer.
Y encima he tenido que dormir en el sofá porque Lou no ha querido dormir conmigo en esas condiciones. ¿Pero qué esperaba? Aunque nos hubieran cortado el royo, el recuerdo de sus labios sobre mí era demasiado tentador.
Apenas había dormido. No podía sabiendo que ella estaría en mi cama, con el pantalón corto del pijama que se había puesto la noche anterior.
Me levanté del sofá y fui a la cocina a refrescarme. La nevera estaba abierta y juraría que sería Niall sino fuera porque él no tenía piernas de mujer.
- ¿Tienes hambre? - Murmuré. Ella gritó. - Sh, vas a despertarlos a todos.
- ¡Qué susto me has dado, idiota! - Se llevó la mano al pecho que subía y bajaba con velocidad. Tenía que quitar la vista de ahí. Levanté la vista y me detuve en sus labios. De mal en peor. Sonreí. Tenía un poco de chocolate en la comisura del labio. - Has atracado la nevera, eh. - Me acerqué a ella.
- Necesitaba chocolate.
- Lo sé. - Le quité el pequeño trozo y me lo metí en la boca. Siguió con sus ojos todos mis movimientos y volvió a morderse el labio. - No hagas eso, por favor...
- ¿El qué? - Me acerqué a su boca y le pasé la lengua por el labio inferior. - Gimió suavemente.
- Aun tenías chocolate.
- Harold...
- Es la primera vez que me llamas así... - La alejé de allí y cerré la nevera. - ¿Por qué necesitabas chocolate?
- No lo sé... porque sí. - Se encogió de hombros. ¿Y tú que haces aquí?
- Venía a beber algo, pero de repente me ha entrado hambre. - Y más al verte a ti, así, descalza y en mi cocina.
- Puedo preparar algo. - Se ofreció. - ¿Qué quieres? - Sonreí y puse mis manos a los lados de su cadera.
- A ti. - La subí sobre la encimera y empecé a besarle desesperadamente.
- Harry... - Gimió. - No... - Se apartó un poco de mí. - Nos pueden ver. Vamos a tu dormitorio. - Dos segundos más tarde ya estábamos subiendo las escaleras con ella en mis brazos. Ahora no iban a interrumpirnos.
- ¡Qué susto me has dado, idiota! - Se llevó la mano al pecho que subía y bajaba con velocidad. Tenía que quitar la vista de ahí. Levanté la vista y me detuve en sus labios. De mal en peor. Sonreí. Tenía un poco de chocolate en la comisura del labio. - Has atracado la nevera, eh. - Me acerqué a ella.
- Necesitaba chocolate.
- Lo sé. - Le quité el pequeño trozo y me lo metí en la boca. Siguió con sus ojos todos mis movimientos y volvió a morderse el labio. - No hagas eso, por favor...
- ¿El qué? - Me acerqué a su boca y le pasé la lengua por el labio inferior. - Gimió suavemente.
- Aun tenías chocolate.
- Harold...
- Es la primera vez que me llamas así... - La alejé de allí y cerré la nevera. - ¿Por qué necesitabas chocolate?
- No lo sé... porque sí. - Se encogió de hombros. ¿Y tú que haces aquí?
- Venía a beber algo, pero de repente me ha entrado hambre. - Y más al verte a ti, así, descalza y en mi cocina.
- Puedo preparar algo. - Se ofreció. - ¿Qué quieres? - Sonreí y puse mis manos a los lados de su cadera.
- A ti. - La subí sobre la encimera y empecé a besarle desesperadamente.
- Harry... - Gimió. - No... - Se apartó un poco de mí. - Nos pueden ver. Vamos a tu dormitorio. - Dos segundos más tarde ya estábamos subiendo las escaleras con ella en mis brazos. Ahora no iban a interrumpirnos.
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