*Narra Liam.
Louis y Harry ya estaban discutiendo en la cocina, para variar.
Niall se había subido a ducharse y Zayn y yo nos quedamos en el sofá viendo la tele.
- ¿Cómo serán? Hace un montón que no veo a Ari, y creo que no he llegado a ver a sus amigas.
- Los únicos que saben cómo son ahora mismo son Louis y Niall.
- ¿Niall?
- Van al mismo instituto.
- Entiendo. - Nos quedamos un rato en silencio. - La última vez que vi a Ari no era gran cosa, pero dicen que ha cambiado.
- Era preciosa de pequeña. - Le dije.
- No te lo niego, pero...
- Pero nada. - Le miré mal. - Y seguro que ahora está más preciosa aun.
En ese momento oímos el ruido de varios motores de coches. Las chicas estaban aquí.
Me levanté para ayudarlas con el equipaje y en ese momento se abrió la puerta y me encontré con unos intensos ojos color miel, una piel suave y una sonrisa perfecta.
- ¿Liam? - Preguntó.
- ¿Ari, eres tú? - Se me lanzó a los brazos. - ¡Pitufina, eres tú! - La abracé.
Había cambiado mucho. Sus dientes torcidos se habían enderezado. Sus ojos brillaban como cada vez que entregaban los regalos el día de su cumpleaños y ya era toda una mujer.
- Liam, te he echado de menos. - Me dio un beso en la mejilla. Me quedé embobado mirándola mientras se acercaba a Zayn. - Hola, Zayn.
- ¿Cómo estás, preciosa? - Espero que eso hubiera sido una pregunta. Me hirvió la sangre ver cómo la miraba. Qué tontería..., era normal que la mirara así. - Has crecido mucho.
- Eso dicen... - Se encogió de hombros.
- ¿Y tus amigas? - Pregunté.
- Fuera. ¿No esperaréis que carguemos solas con las maletas? - Rió. - ¿Y mi hermano?
- En la cocina con Harry. - Dijo Zayn.
- Humm.. - Hizo una mueca. - Ahora vuelvo.
*Narra Ari.
¿No había sido capaz de reconocerme? Eso me había molestado. Se había olvidado de mí.
«Pitufina», recuerdo que me llamaba así porque siempre estaba rodeada de chicos. Siempre estaba entre él y mi hermano. Y me hacían rabiar diciendo que los volvía locos, que una chica en la familia les estropeaba los veranos.
Sobretodo mi hermano. A veces llegaba a pensar que no me quería, pero luego venía Liam y me abrazaba.
Sonreí nostálgica y me metí en la cocina.
- Hola hermanito, ¿me echabas de menos? - Le revolví el pelo ríendo.
- No te creas. - Rió y me dio un beso en la mejilla. - ¿Qué tal el viaje?
- Bien. - Sonreí.
- Mocosa, ¿no vas tú muy ligera de ropa? - Harry se hizo notar.
- Cállate, imbécil. - Me deboró con la mirada y sonrió. - Y deja de mirarme así.
- Me provocas.
- Y tú a mí. - Sonreí. - Náuseas. - Mi hermano rió y Harry me puso mala cara. Qué divertido iba a ser esto. Dudo que en algún momento llegáramos a llevarnos bien. - Ayudad a mis amigas con las maletas.
- ¡Qué mandona es la niña!
- Ya ves, pobre de ti. - Le di un golpecito con el codo. - Tendrás que aguantarme todo el verano.
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