jueves, 20 de junio de 2013

Capítulo 33.

*Narra Sophie.

Adoro la lluvia. La última semana llovió todos los días excepto el día en el que volvieron los chicos que hacía un sol radiante. Hasta el tiempo estaba en mi contra.
Y sí, prefería que lloviera porque así no era solo yo la que daba pena, el tiempo me acompañaba.

- Buenos días. - Dijo Carol sonriente.
- ¿Qué tienen de buenos?
- Hace bueno, he dormido bien y estoy feliz. - Se encogió de hombros.
- Tú siempre estás feliz.
- Y tú eres una amargada.
- No, yo soy realista. - Cogí una tostada. - Aun es jueves y como tal, tenemos que ir a trabajar. Así que date prisa. Hoy no voy a esperarte.
- ¿Estás tan borde porque hoy vienen los chicos?
- ¿Qué chicos?
- Los del metro, no te jode. - Bufó. - ¡Nuestros chicos!
- No sé de qué me hablas. - Me bebí de un trago el zumo y dejé el vaso sobre el fregadero. - Te espero fuera, como en dos minutos no estés me voy.

El día se hizo muy largo, pero por suerte solo faltaban veinte minutos para que acabara nuestro turno. En ese momento Niall entró en el restaurante. Los chicos estaban de nuevo en la cuidad.
Recordé lo que dijo antes de irnos. A Niall le gustaba Carol. Sonreí internamente y aparté mi vista de él.

- Hola, Soff, ¿cómo estás?
- Bien ¿y tú?
- Bien. - Sonrió. - Oye...
- Carol está dentro, voy a buscarla.
- Primero quiero hablar contigo.
- No, Niall. Primero habla con Carol y luego... vete a casa.
- Pero Soff, tenemos que hablar contigo. Nos dejaste tirados.
- Niall... No tengo nada de lo que hablar con vosotros, ¿lo entiendes? - Le miré. - Os dejé tirados, ¿no? Deberíais odiarme por ello. Y ahora, si no te importa, voy a llamar a Carol, que es con quien de verdad tienes que hablar.

Me sentía mal hablarle así. Niall es un amor y siempre me ha tratado muy bien. No se merecía eso. Me cambié de ropa y volví a casa. Necesitaba una ducha. Olía a pollo. Era asqueroso.

Estar bajo los chorros del grifo me sentaba tan bien. Cada noche cerraba los ojos y pensaba en las palabras que me dijo Harry en el faro. "Adoro sentirme pequeño frente la inmensidad del mar". Yo, en mi caso, quería ahogarme en tal inmensidad. 

Echaba de menos a Harry. Echaba de menos su sonrisa, sus palabras, sus caricias...
El espejo empañado daba una imagen distorsionada de mí. Pero lo prefería así. No podía ver mi reflejo en el espejo desde hacía mucho. Faltaba una parte de mí,  hasta que eso no se completara, yo parecería un muerto viviente. Tenía ojeras, estaba pálida y se me notaban un montón los pómulos que ya apenas se sonrojaban. Solo Harry podía crear ese efecto en mí.
Me conecté a Twitter y vi una foto de Harry durmiendo. Echaba tanto de menos ver eso cada mañana. La guardé y la volví a subir.

"Echo de menos observarte dormir."

Pronto tenía miles de respuestas diciendo que eso era muy tierno por mi parte. Otras no tan amables. Y pronto llegó Harry que simplemente marcó el tweet como favorito y tuiteó:

"Don't let me go, 'cause I'm tired of sleeping alone."

Todo el mundo entendió eso. Todo el mundo sabía que aquí pasaba algo. Todo el mundo creía que íbamos a volver porque no podíamos estar el uno sin el otro. Todo el mundo menos yo.
Como cada noche antes de dormir esperé que Harry me diera las buenas noches noches por WhatsApp. Nunca le contestaba, pero esa noche iba a ser diferente.

> Buenas noches, Trouble.
> Mi cama es muy grande sin ti.
√√ Buenas noches, Harry. Estoy feliz de que estéis de nuevo en Londres.

"Y ansiosa por verte", pero eso no lo iba a poner. Aunque, por algo se empezaba, ¿no?

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