*Narra Sophie.
Si bien mi turno había acabado hace rato, ahí estaba yo, de nuevo en el restaurante. Había pasado por la pensión a ducharme y cambiarme. Incluso me había puesto perfume. Yo nunca me pongo perfume...
Entré, me senté en una mesa junto a la ventana y me pedí un batido de fresa. Sabía que no iba a venir. No esperaba que lo hiciera. Ni siquiera sabía qué estaba haciendo allí, pero no hice nada por levantarme e irme. Más bien al contrario. Eso sí, si en diez minutos no aparecía por la puerta me iría de allí.
*Narra Harry.
Las 19.33 en diez minutos tendría que estar saliendo de casa. Suspiré y me quité los mechones que caían sobre mi frente, pero no tardaron mucho más en volver a su lugar original.
- Tío, ¿tú no habías quedado?- Me preguntó Lou.
- No sé si ir... No creo que le haga mucha gracia que aparezca por ahí.
- ¿Quién eres y qué has hecho con Harry? - Le miré extrañado. ¿Qué estaba diciendo este ahora? - El Harry que yo conozco estaba ahí intentando meterse entre sus piernas.
- Tío, eso me ha dolido. Sabes que no soy tan mujeriego como la prensa dice.
- Lo sé. - Me puso una mano en el hombre. - Pero, ¿me vas a decir que no te gusta esta chica?
- No. - Dije.
- ¿No? ¿Ni siquiera te atrae?
- Para nada. - Mentí.
- Claro. - No había colado. - Entonces si no te importa que te rechace; porque claro, ella no te interesa, ¿qué haces aquí?
- No me importa lo que piense de mí, así que no tengo porqué ir.
- Te arrepentirás. - Dijo antes de dejarme solo. Y tenía razón.
- No sé si ir... No creo que le haga mucha gracia que aparezca por ahí.
- ¿Quién eres y qué has hecho con Harry? - Le miré extrañado. ¿Qué estaba diciendo este ahora? - El Harry que yo conozco estaba ahí intentando meterse entre sus piernas.
- Tío, eso me ha dolido. Sabes que no soy tan mujeriego como la prensa dice.
- Lo sé. - Me puso una mano en el hombre. - Pero, ¿me vas a decir que no te gusta esta chica?
- No. - Dije.
- ¿No? ¿Ni siquiera te atrae?
- Para nada. - Mentí.
- Claro. - No había colado. - Entonces si no te importa que te rechace; porque claro, ella no te interesa, ¿qué haces aquí?
- No me importa lo que piense de mí, así que no tengo porqué ir.
- Te arrepentirás. - Dijo antes de dejarme solo. Y tenía razón.
Cogí las llaves y salí corriendo hacia el restaurante. Ella no me gustaba. No podía gustarme. Era odiosa, contestona, pero tenía curvas y un cuerpazo. Trouble era realmente un problema. Pero era de esos problemas que adoraba. Lo cual era otro problema peor.
Llegué a Nando's e intenté encontrarla en el interior desde la ventana, pero no la localicé así que entré. Eché un vistazo, pero nada Sophie no estaba allí.
Llegué a Nando's e intenté encontrarla en el interior desde la ventana, pero no la localicé así que entré. Eché un vistazo, pero nada Sophie no estaba allí.
- Disculpa. - Le dije a una de las camareras.
- Oh, Dios mío, ¡eres Harry Styles! - No, por favor, ahora no.
- Sí, soy yo. - Sonreí.
- Soy una gran admiradora tuya. - Se emocionó. - ¿Puedes firmarme un autógrafo? - Dijo ofreciéndome la libreta de los pedidos.
- Claro. - Lo primero eran las fans. - ¿Cómo te llamas?
- Calorine.
- Ahí tienes. - Lo típico. "Para Caroline, con cariño Harry. xx" - ¿Sabes dónde está Sophie?
- ¿Sophie?
- Sí, trabaja aquí...
- Sí, sí... - Dijo algo insegura. - Lo siento, acaba de irse. - Mierda.
- Oh, Dios mío, ¡eres Harry Styles! - No, por favor, ahora no.
- Sí, soy yo. - Sonreí.
- Soy una gran admiradora tuya. - Se emocionó. - ¿Puedes firmarme un autógrafo? - Dijo ofreciéndome la libreta de los pedidos.
- Claro. - Lo primero eran las fans. - ¿Cómo te llamas?
- Calorine.
- Ahí tienes. - Lo típico. "Para Caroline, con cariño Harry. xx" - ¿Sabes dónde está Sophie?
- ¿Sophie?
- Sí, trabaja aquí...
- Sí, sí... - Dijo algo insegura. - Lo siento, acaba de irse. - Mierda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario