*Narra Sophie.
- Tía, tía, tía ¡Harry ha venido a buscarte al trabajo! - Gritó Caroline al otro lado del teléfono. - ¡Harry Styles!
- Te oigo bien. No hace falta que grites.
- ¡Pero tía es que es Harry Styles!
- Que sí, que lo he entendido, Carol. - Suspiré. - Pero no entiendo porqué es tan especial.
- ¿Que no sabes por qué es tan especial? - Preguntó. - ¿Sabes la de gente que desearía estar en tu lugar? Yo misma te envidio, puta. - Rió. - ¿Por qué te fuiste si habíais quedado?
- Porque pensaba que no iba a venir... - Admití. - Tú misma lo has dicho. Es Harry Styles, del que hasta hace una semana no conocía su existencia, pero bueno. ¿Por qué iba a quedar nada conmigo? - ¿Y por qué iba a querer yo nada con él?
- ¿Que por qué? Porque eres preciosa. - Dijo. - Además se le veía bastante decepcionado de que no estuvieras ahí. - No dije nada, no me lo creía. - Por cierto,le di tu teléfono.
- ¿¡Que hiciste qué!?
- Me lo agradecerás. - Rió y colgó.
- Lo dudo mucho. - Bufé.
¿Por qué me había hecho su amiga?
No estaba para nada interesada en tener nada con Harry. Nunca lo estaría. Lo único que me pudiera interesar es el trabajo como niñera. Estaba segura que con ese sueldo podría irme de esta asquerosa pensión.
Suspiré y me tumbé en la cama a contemplar el techo. Realmente me arrepentía de no haberme quedado a esperarle. Pero y yo qué sabía. No tenía sentido que alguien como él quisiera salir con alguien como yo. Un problema.
Al día siguiente en el trabajo miraba la puerta cada dos segundos con la esperanza de que apareciera. Eso era ridículo. ¿Qué me estaba pasando? Yo le odiaba y el me odiaba. Y eso no iba a cambiar.
Caroline me contó unas cuantas curiosidades del castaño de ojos verdes que me quitaba el sueño. Espera. ¿Acabo de decir eso? Olvidadlo.
Sería muy adorable con sus fans, pero conmigo se comportaba como un completo idiota.
Carol estaba bastante más emocionada que yo con eso de que Harry hubiera venido a buscarme, tanto que llegó un momento en el que desconecté y dejé de escucharle.
Si pudiera le cambiaría mi situación. Sé que ella estaría encantada de que Harry al menos se interesara en ella.
- Hola. - Me dijo de repente un chico castaño. Carol se quedó paralizada. No me gustaba eso.
- Hola, ¿puedo ayudarte en algo? - Sonreí, ante todo estaba trabajando.
- ¿Eres Sophie, verdad? - Asentí. - Soy Zayn, soy amigo de Harry. - Puse los ojos en blanco y el chico sonrió. - Veo que no te ha gustado mucho la noticia.
- Pues no, no te creas.
- Quiere pedirte perdón por llegar tarde ayer, y... - Me ofreció una rosa. - Esto es para ti.- Guau. Por un momento me olvidé de la existencia de Harry. Esa imagen hizo que me temblaran las piernas. Tenía unos profundos ojos marrones y una sonrisa perfecta. Dios mío. Acepté la rosa con timidez.- ¿Aceptas la cita de esta tarde?
- ¿Qué? - Mierda, creo que me había perdido una parte de la conversación.
- Harry. Esta tarde. - Rió. - ¿Estás bien?
- Perfectamente. - Mentí. ¿De dónde había salido semejante Adonis? - Dile a Harry, que si quiere algo que venga él. - Para orgullosa yo. - Pero, si quieres, puedes venir tú. - Puso ojos como platos. ¿Desde cuándo soy tan lanzada? - Ahora si no te importa, tengo que seguir trabajando. - Y me fui, no sin antes pasarle mi número de teléfono en una servilleta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario