*Narra Rox.
Me sentía estúpida.
No me enfadé con Bea. Me enfadé conmigo misma por no ser capaz de afrontar lo que sentía. De decírselo. De decir que aunque fuera un idiota que se metía conmigo cuando era crío me enamoré.
Me enamoré de un espejismo. De algo que sabía que nunca iba a tener. Él me veía como una niña. Él era cuatro años mayor que yo... ¿por qué iba a interesarse en mí? Yo, que no tengo nada de especial. Era una locura.
Salí de la casa y me acerqué a la playa.
La arena cálida consiguió relajarme algo, y, aunque apenas me gustara la playa, era relajante en ese momento.
Era lo mejor. Quería estar un rato sola y en esa casa me parecía imposible.
¡Qué locura de casa! Solo se oían gritos. Ni siquiera nos llevábamos bien.
Yo lo único que quería era pasar el último verano con mis amigas.
Con mis amigas. No con Louis y los suyos. No comiéndome la cabeza y enfadándome con el mundo.
Pero no iban a estropearme el verano. Me olvidaría de Louis. Le arrancaría de mi cabeza y de mi corazón.
Se acabó sufrir por algo que no llegaría a tener.
Cody Simpson en mis auriculares. El horizonte a los lejos y una sombra en mi espalda. ¿No podía estar sola ni un segundo?
Me di la vuelta resoplando. Era Louis.
- Hola... - Dije quitándome un auricular.
- ¿Qué haces aquí, Rosita?
- No me llames así.
- ¿Sabes que tenemos un rosal en el jardín? Está lleno de rositas como tú.- Sonrió. - Las rosas me gustan.
- Esta Rosa no. - Susurré. Louis empezó a hacerme cosquillas. Sabía que no me gustaba. Me revolví en sus brazos.
- Louis, para... - Reí. - Louis... - Me quedé frente a él con las manos en su pecho. Su corazón latía agitadamente, igual que el mío. Me costaba respirar.
- Rox... - Me acercó a él y me abrazó fuerte de la cintura. Puso su frente junto a la mía. - Adoro tu sonrisa Colgate. - Yo sonreí casi instintivamente y en ese momento me besó.
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