*Narra Ari
De pronto Rox apareció llorando. Me sobresalté con el portazo.
- Lo siento - sollozó -, no quería asustarte.
- Eh, ¿por qué lloras? - Me levanté y la abracé. - ¿Qué ha pasado?
- Nada. - Se quitó las lágrimas de los ojos. - Ese es el problema. - Se metió en la cama.
- Pero...
- Vamos a dormir. - Fingió una sonrisa. - Mañana será otro día.
¿Pero cómo iba olvidar que una de mis mejores amigas había entrado llorando, y más siendo consciente que había sido por el idiota de mi hermano.
Me costó conciliar el sueño. Pero Rox tenía razón.
- Sí, mañana será otro día.
Al día siguiente cuando desperté Rox aun seguía en la cama. Llevaba un rato despierta, y supuse que no tenía intención de salir de la cama. Así que le di un beso, me dedicó una sonrisa y bajé a la cocina.
Allí estaban todos, solo faltábamos nosotras.
- ¿Dónde está, Rox?
- No quería desayunar, no se encontraba bien. - No le dieron mayor importancia y siguieron con sus conversaciones. Me senté junto a mi hermano.
- ¿Qué le has hecho? - Susurré.
- Nada. - Murmuró algo frío. - No me dejó. - Se llevó el tazón a los labios y se terminó el desayuno. Dejó las cosas en el fregadero y salió de la cocina.
- ¿Y a este qué mosca le ha picado? - Preguntó Liam.
- No lo sé. - Bufé.
- MJ, ¿me pasas los cereales? - Preguntó Bea. Pero esta la ignoró. - ¿MJ? - Nos detuvimos a observarlas. MJ jugaba con su desayuno fingiendo no haber oído nada.
- MJ, ¿puedes pasarle los cereales a Bea? - Esta vez fue Zayn, pero también le ignoró.
- MJ. - La llamó Alba. Ahora si reaccionó. - ¿No has escuchado?
- ¿Me habías llamado? - Preguntó indiferente.
- Yo no, ellos sí.
- ¿Ellos?
- Bea y Zayn.
- Ah, ellos. - Puso mala cara. Se bebió el zumo de un trago y también se fue.
- ¿Y a ella qué le pasa? - Preguntó María.
Nadie contestó. Solo tres personas lo sabían y solo ellos podían arreglarlo.
Me dediqué a observar la mesa. Por un lado Alba y Niall que se veían muy agusto el uno con el otro. Me pregunto si estaban saliendo o algo por el estilo...
Por otro lado Bea y Zayn estaban incómodos. Por otro María y Harry hablaban tranquilamente. Estaba feliz por ella. Sabía que le gustaba, pero me daba miedo que Harry le hiciera daño. Hablaría con él.
Y por último, Liam. Mi Liam.
Me veía incapaz de acercarme a él, y ni siquiera sabía porqué. Yo siempre había sido como una hermana pequeña para él y sabía que eso no iba a cambiar.
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