domingo, 28 de julio de 2013

Capítulo 32

*Narra MJ.

Cuando desperté el sol estaba en punto más alto, sin embargo María aun seguía durmiendo. Así que me cambié de ropa en silencio y salí cerrando la puerta con cuidado.

Entré en el baño y me lavé la cara y los dientes.
Normalmente lo hago después de desayunar, como todo el mundo normal, pero ese día no tenía nada de hambre.

Tenía un gran nudo en el estómago. Ya casi era la hora.

Cinco minutos después el timbre sonó, lo que me hizo sonreír como hacía muchísimo que no sonreía.

Ya estaba aquí.

Bajé las escaleras corriendo y en la puerta estaba Harry mirándole sin entender nada.

- ¡Brad! - Grité antes de lanzarme a sus brazos.

Cuando dejé de abrazarle me di cuenta de que estaba mirando detrás de mí, donde estaban todos los demás, menos María, asomados por la puerta del salón. 
Solté una carcajada.

- Joder, qué poco disimulados sois. - Cogí a Brad de la mano y sonreí. - Ven que os presento. - Pero antes de que pudiéramos entrar en el salón Harry me cogió suavemente del brazo.
- MJ, ¿podemos hablar?
- Claro. - Sonreír.- Brad, preséntate tú, ahora vuelvo.
Y antes de dirigirme a la cocina donde me esperaba Harry coN cara de perros le di un ligero beso en los labios.
- ¿Quién es ese tío? - Preguntó algo molesto.
- Mi novio.
- ¿¡N-no-novio!?
- Bueno, todavía no - Me encogí de hombros -, pero pinta bien.
- No puede ser...
- Fuiste tú el que me dijo que pronto encontraría a alguien. Brad es ese alguien, ¿qué tiene de malo?
- El beso.
- ¿Qué beso?
- Ayer... Me... Me besaste.
- No recuerdo eso. - Mentí. - Ayer había bebido. Sería un beso sin importancia.

No lo era. A mí Harry si me gustaba, pero estaba con María. Y anoche conocer a Brad cambió todos mis planes.

Me di la vuelta y me dirigí al salón donde estaban todos interrogando al pobre Brad.

- Oye, ¿alguien ha visto a Rox? - Preguntó Louis de repente.

Todos dijeron que no, y este se perdió escaleras arriba.

*Narra Louis.

No había querido decirle nada a los chicos.
No había querido decirles que moría de ganas por hacer el amor con ella, pero que no quería volver a meter la pata. Prefería esperar lo que hiciera falta hasta para no volver a estropearlo todo.

Poco después de que el tal Brad entrara en el salón, Rox se fue de repente y empecé a preocuparme cuando a los veinte minutos aun no había vuelto.
Así que decidí ir en su busca.

En su habitación no estaba, en el baño tampoco... ¿Dónde se había metido?
No recuerdo qué fue lo que me hizo entrar en mi habitación.

- Pensaba que no vendrías nunca. - Murmuró.
- ¿Estás...? - Tragué saliva. Estaba tapada por la sábana completamente, pero algo me hacía intuir que no llevaba nada más.
- Esperándote. - Sonrió y me lanzó el sujetador.
- ¿Rox...?
- Te deseo. - Me llamó con el dedo. - Te deseaba mucho ayer, pero había bebido más de lo que quería.
No dije nada, simplemente me acerqué a ella lentamente. Estaba flipando.
- Louis, hazme tuya. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario