miércoles, 24 de julio de 2013

Capítulo 30

*Narra MJ.

~ Flashback

Estaba destrozada, me sentía sola, era la única que no tenía nada parecido a un novio y mientras las demás hacían planes con ellos yo me quedaba sola, de mal humor, en una esquina con el ordenador.

"¿Por qué no nos vamos esta tarde al cine todas juntas? Tarde de chicas", recuerdo que dije. "No puedo, ya he quedado con este en hacer esto otro", dijeron ellas. ¿Hasta tal punto habíamos llegado? ¿Hasta el punto de no hacer nada juntas? 

Me acerqué a la playa y me senté en la arena. De pronto sentí a alguien detrás de mí. 

Era Harry. 

- ¿Puedo? - Asentí sin más. - ¿Estás bien? Te he visto desde la ventana. ¿Por qué estás siempre sola? - Como si no lo supiera..
- Porque esto no es lo que queríamos. - No quería decir nada más. - ¿Y María?
- En la ducha... - Se produjo un silencio incómodo. - En serio, MJ puedes contarme qué es lo que te pasa.
- Estoy sola, Harry. - Le miré. - Ese es el problema. - Volví a mirar al frente. - Todos vosotros estáis en pareja...
- Supongo que no será agradable... - Murmuró. - Pero encontrarás pronto a alguien, te lo prometo. - Entonces le miré y me sonrió. - No estés mal, pequeña. - Me dio un beso en la frente, se levantó y me ayudó a mí. 

~ Fin Flashback

- ¿Desde cuándo? - Preguntó Bea desconcertada.
- Una semana o así... - Bufé. - Pero él está con María, y ella le necesita. 

*Narra Alba. 

Los chicos se fueron cerca de las diez de la noche y mientras tanto Niall no me dejaba ni entrar en el salón ni en la cocina, me daba miedo lo que pudiera estar preparando. Tampoco quería que fuera nada del otro mundo. Quiero decir, lo que pudiera llegar a pasar esa noche era de lo más normal. No iba a ser todo perfecto, la primera vez nunca era perfecta y yo lo sabía. Tampoco quería tener las expectativas muy altas. Pero que se preocupara tanto... Me volvía loca. 

No me había dado cuenta de que me había quedado dormida hasta que sentí como Niall me daba besitos en el cuello. No hay nada que me encante mas que ver esos perfectos ojos azules nada más despertar. 

- Buenos días por la noche, pequeña.
- Hola... - Murmuré.
- Habíamos quedado, ¿te acuerdas? - Sonrió.
- Sí, pero como no me dejabas hacer nada me he quedado dormida. - Me froté los ojos. - ¿Qué hora es?
- Las once menos cuarto. ¿Tienes hambre?
- Te has pasado dos horas en la cocina, si ahora te digo que no, me matas.
- Un poco. - Rió. Se levantó de la cama y me cedió la mano. - ¿Vamos?
- Ves yendo tú, me lavo la cara y bajo. - Dije después de levantarme de la cama.
- ¿Sabes que estás preciosa nada más despertarte? - Dijo dirigiéndose a la puerta.
- No digas tonterías... 

Entré al baño sonriendo, sabiendo que aunque yo no me viera perfecta para él sí lo era, y no podía pedir nada más.

Cuando entré al salón, me encontré un Niall con apariencia de niño bueno, la mesa preparada y repleta de comida. ¡Incluso había puesto velas!

Parte de la cena transcurrió en silencio, no sabía qué hacer ni qué decir, todo era demasiado bonito para ser real. 

- Alba - me llamó -, ¿quieres saber lo que pensé la primera vez que te vi? - Asentí con algo de miedo. - Me di cuenta que había encontrado una parte de mí y saber que íbamos a pasar el verano juntos me hizo saber que habías llegado hasta mí sin ni siquiera pedirlo. Como un regalo del destino. Y entonces me di cuenta que solo conseguía ser completamente feliz cuando estaba a tu lado. - Esto no me ayudaba a encontrar las palabras que ya no me salían. - Eres tan perfecta que a veces creo que esto no es de verdad... Y esta mañana cuando me has pedido... Bueno, ya sabes... Quería que todo estuviese a la altura. A tu altura.
- Niall... - Murmuré. - Igual soy yo la que no está a la altura... - Me sonrojé. - Voy a regalarte algo muy importante para mí y sabes lo que eso significa.
- No tengas miedo, pequeña. - Me acarició la mejilla. - No tenemos porqué hacer nada si no quieres.
- Quiero hacerlo. - Niall sonrió.
- Ven conmigo. - Me tendió la mano y subimos a su habitación.

Y aunque estaba segura no podía evitar estar nerviosa. Íbamos a dar un paso muy importante. Un paso que tarde o temprano debía dar. ¿Qué mejor que con Niall? 

- Tranquila... - Susurró. - Confía en mí. 

Lo haría siempre. Sabía que con Niall estaría segura. No necesitaba nada más que el calor de sus abrazos. El contacto de nuestros cuerpos. No existía nada mejor que eso, estaba segura. 

Jadeos silenciosos, suspiros y algún que otro te quiero. Pronto perdí la noción del tiempo. Pero qué más daba. Niall había formado parte de mí. Por fin me sentía completa. 

- ¿Estás bien? - Susurró contra mi cabeza.
- De maravilla. - Le miré.
- ¿Te he hecho daño?
- Un poco...
- No quería...
- Lo sé, y has sido cuidadoso, pero es normal. - Me besó la nariz.
- ¿Has... llegado?
- La primera vez no se acostumbra... - Me encogí de hombros. - ¿Y tú?
- No he podido evitarlo... - Admitió sonrojado.
- ¿Por qué deberías?
- Porque sabía que tú no ibas a hacerlo.
- No seas tonto. - Reí y le abracé todo lo fuerte que pude. - Te quiero, Niall. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario